No hace mucho le dediqué un post a la Catedral de Burgos, y en él establecí, de manera razonada, que en España tienen dignidad catedralicia 72 catedrales, 15 concatedrales, 7 antiguas catedrales y una basílica. Suman 95 grandes edificios. También dije que ya han salido 12 catedrales en En Ole Väsynyt, además de una concatedral. La pasada semana, durante nuestras vacaciones en Llanes, decidimos ir un día a Santander, que es algo que a veces hacemos cuando estamos allí. En la visita de esta ocasión, entramos en la Catedral de Santander, por lo que pude engrosar un poquito más la lista de seos nombradas en este blog.
En principio, no era mi idea destinar parte de nuestro día en la capital cántabra a conocer la magna iglesia santanderina, pero surgió la posibilidad de visitarla por la tarde, dado que habíamos aparcado cerca, y que ya habíamos acabado la actividad que realmente teníamos planeada para la jornada, que era recorrer la Bahía de Santander en barco.
Por eso, voy a dedicarle una líneas a la Catedral de Santander, pero no quiero dejar de referirme también a la actividad marítima que llevamos a cabo, así como a alguna otra cosa que hicimos.
Santander y su bahía
En total, el presente es el cuarto post que escribo acerca de Santander en En Ole Väsynyt. Los otros tres datan de 2019, 2022 y 2024, con la cosa de que, en el primero de ellos, ya conté que nos habíamos montado en un barco de la empresa Los Reginas y que habíamos recorrido la Bahía de Santander en él. Además, con anterioridad yo había realizado esa travesía en 1998 y en 2002. Sin embargo, el paseo de una hora es tan maravilloso, que lo puede uno hacer 100 veces y nunca sobra. Por eso, cuando en este 2025 se planteó la posibilidad de repetir la actividad, no puse ningún reparo. Eso sí, como novedad, hay que decir que, en esta ocasión, no cubrimos el trayecto en el Bahía de Santander, sino en la segunda embarcación más moderna de la flota de Los Reginas, que es el Regina 14.
El inicio del paseo tuvo lugar, como siempre, en el Puerto de Santander, que es enorme. El mismo se encuentra dividido en un buen número de tramos. La empresa Los Reginas opera en el Muelle de Calderón, que es el trozo de 270 metros que va desde el Palacete del Embarcadero, hasta el edificio del Real Club Marítimo de Santander.
En ese tramo del muelle destaca el Monumento a los Raqueros. Este está compuesto por cuatro estatuas de bronce, que fueron creadas por el escultor José Cobo, y que llevan en ahí desde 1999.
El tema es que, con independencia de cómo se gestara la costumbre, lo que es seguro es que, con el tiempo, el Puerto de Santander se llenó de niños pobres, que correteaban semidesnudos y se lanzaban al mar cuando los pasajeros de los barcos les tiraban cosas. La práctica prosperó, hasta el punto de que se acabó convirtiendo en una cruel atracción turística, la cual, afortunadamente terminó desapareciendo. Sin embargo, el recuerdo de los raqueros ha perdurado, y en 1999 se les homenajeó de manera justa, haciendo que pervivan para siempre en la memoria en el extremo del Muelle de Calderón.
Un tradicional homenaje en Rampalay
Lo de navegar durante un rato era el principal plan para el que fuimos a Santander el otro día, pero comer en Rampalay también se convirtió en un objetivo prioritario, cuando vimos que la travesía la íbamos a tener que hacer por la tarde.
El Mesón Rampalay es un restaurante que fue fundado en 1984. Se encuentra en la Calle Daoiz y Velarde.
Hace años, mis padres, que iban con frecuencia a Santander, se encontraron un día por la zona Centro con necesidad de almorzar, pero sin saber dónde meterse. En vista de eso, ni cortos ni perezosos, vieron que estaba saliendo gente de una iglesia, se fueron derechos a por una señora que parecía ser local, y le preguntaron abiertamente que adonde iría ella a tomar algo por los alrededores, si fuera a comer en ese momento. Ella contestó que iría a Rampalay.
Desde entonces, ir a saborear unos pinchos al Mesón Rampalay se convirtió para mis padres en una tradición, cada vez que se dejaban caer por Santander. Yo, por supuesto, también he ido en muchas ocasiones. El otro día regresamos, y su comida volvió a no defraudarme.
En general, Santander siempre está a la altura. Para mí, es un gustazo pasear por lugares como la Plaza Porticada o por la Plaza de Pombo.
Bonus extra
En la primera parte de mi estancia en Santander de la semana pasada, no evitamos los clásicos, como he venido contando, de manera que a las 6 de la tarde todavía no podía decir que hubiera hecho nada novedoso en la ciudad. Yo, cada vez que voy a un lugar, al margen de disfrutar de lo que me gusta, siempre trato de profundizar un poco más en lo que no conozco. Por eso, en Santander me guardé una carta en la manga, para después del viaje en barco. Fue la visita a la Catedral.
Antes, sin embargo, me encontré con otro bonus extra, porque Julia había visto en sus redes sociales que, en Santander, la Heladería Regma es toda una referencia. Yo eso no lo sabía.
La Catedral de Santander es un edificio complicado donde los haya. Su principal particularidad es que está compuesto por dos iglesias diferentes, que se encuentran una encima de la otra. Además, la superior también tiene un claustro con dependencias anejas, así como un campanario.
En realidad, se podría decir que Santander tiene dos catedrales, pero se prefiere considerar que la Catedral de Santander está formada por un par de iglesias superpuestas. La más antigua es la de abajo, como es lógico. Se llama Iglesia del Cristo, y se construyó para que albergara las reliquias de San Emeterio y de San Celedonio. Antes, en ese lugar había existido un primitivo asentamiento romano, en el que no faltaban unas termas. Al parecer, en la cámara del horno de estas fue donde se escondieron, de inicio, los cráneos de los santos, que eran dos legionarios que habían sido martirizados. Después, durante la Edad Media se erigieron en esa ubicación sucesivas iglesias, hasta que, a principios del siglo XIII, se levantó la Iglesia del Cristo. Recientemente, en su suelo se han dejado algunos restos arqueológicos a la vista, bajo un cristal traslucido.
Como se puede comprobar, la Iglesia del Cristo tiene el techo bastante bajo, porque encima se construyó, a finales del siglo XIII, la otra iglesia, aprovechando el desnivel del terreno.
Lo del desnivel del terreno significa que una iglesia está encima de la otra, pero ambas dan a la vía pública, aunque sea por sitios distintos. En efecto, a la Iglesia del Cristo se accede por el lado norte del conjunto, tras subir la escalinata que se ve en la primera foto que he puesto en este post. En cambio, al templo catedralicio propiamente dicho, que es la Catedral de la Asunción, se entra por oeste, tras salvar un cierto desnivel por la calle.
En un principio, las dos iglesias tenían la misma planta. Luego, junto a la Catedral de la Asunción se derribaron unas casas, a comienzos del XIV, y eso permitió la construcción del precioso claustro.
Mucho tiempo después, en 1941, un terrible incendio arrasó parte del casco histórico de Santander, incluida la Catedral de la Asunción, que sufrió daños importantes. A raíz de aquello, el templo se reconstruyó, y se aprovechó la coyuntura para ampliarlo, duplicando su capacidad. Así pues, a la Catedral se le añadió el crucero y el gran cimborrio, en la cabecera se erigieron un ábside y una girola, y el conjunto quedó como se ve hoy día. En la imagen aérea que he puesto arriba, todo el sector levantado en el siglo XX es el que está marcado con el número 2.
En el interior de la Catedral de Santander, el elemento más llamativo es la tumba de Marcelino Menéndez Pelayo.
El caso es que Menéndez Pelayo falleció en 1912 y fue enterrado en el Cementerio de Ciriego, en Santander. Sin embargo, dado que era muy católico, y que tendía al conservadurismo desde el punto de vista ideológico, durante el franquismo su figura fue bastante ensalzada. Por ello, en 1956, al cumplirse el centenario de su nacimiento, se trasladaron sus restos a la Catedral de Santander para darles una cierta preeminencia, y allí es donde siguen.
Bastantes cosas por ver
He garabateado en un papel una serie de lugares de la ciudad de Santander que aún quiero conocer. Lo cierto es que he ido a la capital cántabra un montón de veces, pero no siempre lo he hecho con la intención de profundizar en sus atractivos, por lo que tengo allí unas cuantas cuentas pendientes. Al ir a la Catedral, me he quitado ya una de ellas, pero trataré de volver el verano próximo, para poder tachar algo más del listado de cosas por ver.
Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SANTANDER.
En 1997 (primera visita consciente), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Cantabria: 33'3% (hoy día 100%).
En 1997 (primera visita consciente), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 12'7% (hoy día 36'8%).


























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