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29 de noviembre de 2024

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2024

La séptima edición de la Carrera Fran Castillo me dejó agotado, y no me refiero a que acabara cansado físicamente, sino al hecho de que viví con demasiados nervios su organización y su puesta en marcha, por lo que, al final, sentí alivio cuando pasó el evento. Me he quedado con pocas ganas de más movidas en mi pueblo. 


No obstante, mi participación en la prueba fue mejor de lo esperado. En primer lugar, cubrí los 5.000 metros del circuito en 21:55, lo cual no es mala marca para mí, en los tiempos que corren. Además, las sensaciones me dejaron muy buen sabor de boca, deportivamente hablando, aunque está claro que me beneficié de que conocía el recorrido al dedillo, porque entreno por él cada dos por tres. De hecho, había realizado un tirada de reconocimiento apenas unos días antes. 


De todas formas, en esta prueba, el mayor escollo para mí no tenía que ver con la orografía o con el trazado, sino con el hecho de que, al correr por Villanueva, que es donde vivo, existía el riesgo de que saliera demasiado rápido por culpa de la excitación, y acabara pagándolo. Siempre que compito delante de tantos vecinos y conocidos tengo cuidado con eso, pero a veces me he venido arriba en exceso, en ciertos momentos, y el subidón me ha pesado después. Dado que la Carrera Fran Castillo circula por caminos de la parte oeste de la localidad, y por una zona de urbanizaciones en las que no suele haber mucho público en las aceras, ese peligro es menor que en la Carrera Nocturna San Ginés, que transita por las calles del centro, pero, aun así, en la primera mitad de la carrera hay que evitar embalarse, para no sufrir al final. 

En este caso, no arranqué más fuerte de lo normal. La cosa empezó bien. Además, cuando sonó el pistoletazo inicial, yo apenas si había tenido tiempo de pensar, porque había llegado trotando un par de minutos antes a la línea de salida, tras asegurarme de que María se quedaba cortando una calle, en la que se veía que podía haber problemas de tráfico... pero de eso hablaré ahora después. Lo que cuenta, de cara a mi participación en la carrera, es que yo eché a correr sin haber tenido ocasión de ponerme nervioso.


Por primera vez, en las siete ediciones que se llevan disputadas de la Carrera Fran Castillo, la salida estuvo ubicada en la Avenida de Andalucía, que es recta, llana y ancha. Tras una curva inicial, dimos una vuelta por la zona de adosados de la parte oeste del casco urbano ariscaleño. 


Después de 1.650 metros, volvimos a la Avenida de Andalucía, pero avanzando en el sentido opuesto al inicial. Por eso, doblamos la misma curva que al principio, pero viniendo desde el lado contrario. En ese momento, la carrera iba ya totalmente abierta. Yo iba corriendo junto a otro corredor, llamado Julio Heras, al que había alcanzado. 


En compañía de Julio, recorrí de nuevo parte de la zona de adosados, y, desde allí, salimos al Camino Cerralde. Por él he entrenado cientos de veces, así como por el Camino de los Rubiales, que es el que cogimos de vuelta. Ambos se encuentran en buen estado. Corrimos por tierra unos 2.500 metros.


En el trecho que avanzamos por tierra, la distancia entre los corredores se hizo enorme. Yo terminé el 27 de la general, por lo que no me precedía ya mucha gente en ese tramo. Sin embargo, en él dejé atrás a Julio Heras, y adelanté a tres personas más, cerrando algún que otro hueco considerable. El hecho de conocer cada metro que pisaba, me permitió dosificar cuando era consciente de que el camino iba a picar arriba, así como apretar si sabía que podía contar con terreno para recuperar. En la recta de meta, me pasó como una moto un chaval joven que llevaba detrás, de esos que te recuerdan que, con los años, la velocidad se va para no volver, pero esa circunstancia no borró la sensación de que había ido bastante bien. 

En definitiva, desde el punto de vista atlético, la carrera cumplió con mis expectativas. Mi objetivo era bajar de 22:00 minutos, y lo logré. Además, disfruté de la sensación de competir por los lugares por donde tantas veces entreno. Por último, el hecho de correr en casa, posibilitó que me viera Ana en dos ocasiones, desde su puesto de voluntaria, así como María desde el suyo. También me animaron algunas caras conocidas, y vi a otros paisanos en la zona meta.

No obstante, como he dicho, acabé un poco harto de todo lo que envolvió a la cita. Desde que conocí a Fran Castillo, este se ha involucrado en la organización de un buen número de pruebas. Inicialmente, no eran en Villanueva, pero luego ya sí. En las dos primeras en mi pueblo, que también es el suyo, lo que hizo fue ayudar a la Hermandad Sacramental a poner en marcha una competición de carácter solidario. Después, en 2016, el Ayuntamiento se estrenó como responsable del desarrollo de una carrera, y en las que han venido a continuación el asesor técnico ha sido Fran. Bajo su tutela, se han disputado en Villanueva del Ariscal una milla, siete ediciones de la carrera que lleva su nombre, y dos de la de San Ginés, que se celebra en agosto. Hasta ahí, sin problema. 

Yo me llevo bien con Fran, y eso ha provocado que haya tratado de ayudarle siempre. En las primeras carreras en las que se involucró, estuve muy metido en el ajo. Luego, por motivos ajenos al atletismo, me desmarqué de la mayoría de las labores, y en los últimos tiempos lo único que he hecho ha sido correr con él, en los meses previos, para darle mi opinión acerca de los recorridos que propone, así como echar un cable el día de marras. Sin embargo, no he dejado de seguir de cerca como se iba desarrollando el montaje de las pruebas, y he comprobado que los dirigentes municipales no solo han encargado a Fran el diseño de los trazados, sino que se han implicado lo justo en lo demás. Al principio, daba la impresión de que estaban encima en mayor medida, pero el tema ha ido a peor. Curiosamente, en mayo de 2023 hubo elecciones, y cambió el partido que gobierna el pueblo, con la cosa de que el nuevo concejal de deportes es hermano de Fran. Gracias a esto, yo creo que se ha empezado a celebrar la Carrera Nocturna San Ginés, pero, a nivel de compromiso, el asunto no se ha resuelto. Yo no se donde está el quid de la cuestión, pero creo que, con un poco de interés, se podría resolver el gran problema, que es que no hay una cabeza visible en el Ayuntamiento, que esté al frente de la organización de la cita. Casi todo lo que se hace recae en Fran, y él no tiene capacidad ni medios para poner en marcha solo un evento de ese calibre. Con el resto de las labores necesarias, digamos que se salvan los muebles, pero la mañana o la tarde de la competición, que es el momento en el que hace más falta un responsable acreditado, es cuando queda patente el desbarajuste, de cara a cortar las calles y a coordinar los voluntarios. Además, muchos de los vecinos ni siquiera saben que una carrera va a pasar por la puerta de su casa, por lo que cuentan con salir, coger el coche y hacer vida normal, y los conflictos no tardan en surgir. En semejante follón, la policía municipal a duras penas hace lo indispensable, el técnico del Ayuntamiento, que debería ser el que liderara el cotarro in situ, se pone de perfil, el delegado de deportes va a remolque, y es Fran, que, aunque sea amigo mío, no se caracteriza por su capacidad de gestión, el que se preocupa de que se cierre el circuito y de que se distribuyan por él los voluntarios, para que no se pierdan los corredores, ni los atropellen. La consecuencia es que, desde dentro, la sensación es de improvisación absoluta.

El caso es que, en la carrera nocturna del pasado mes de agosto, fue tal el caos, que, de cara a esta nueva cita, Fran decidió manejarse de otra forma, obviando al consistorio municipal, que seguía a verlas venir. Su solución fue hacer, con bastante antelación, un grupo de Whatsapp, mediante el cual lo voluntarios pudiéramos comunicarnos. La idea fue buena, pero yo creo que el resultado ha sido peor. Durante meses, el grupo ha echado humo, con temas más o menos relacionados, pero sin que se llegara a concretar nada. A través de él, Fran ha convocado a la gente para enseñarle el recorrido mil veces, cuando eso no hace demasiada falta (los voluntarios tienen que tener claro en qué lugar ponerse y qué hacer, no hasta donde van a correr los atletas), y, en cambio, no ha habido manera de que se coordinaran oficialmente las labores de organización la mañana de la prueba, ni aun sabiendo que este año, encima, a Fran lo operaban una semana antes, por lo que no iba a poder casi ni moverse. Se ha pedido una reunión con los responsables municipales hasta la saciedad, pero ha sido inútil. A tres o cuatro días del evento, daba la sensación de que había mil cosas en el limbo, como siempre.

Finalmente, Rafa Rodríguez, que es un vecino aficionado a correr, pero que no pasa de ser otro simple amigo de Fran, fue el que cogió el toro por los cuernos, elaboró un trabajado plan de organización de la gente, y se encargó de dirigir las labores de corte de calles y de reparto de los voluntarios el día de la carrera. Mientras, los responsables del Ayuntamiento daban vueltas por allí, abriendo mesas y transportando bolsas, como si del mundo al revés se tratase. El alcalde, incluso, participó como atleta. La policía también estaba, pero yo no la vi. Fue un poco de vergüenza.

En mi caso, Rafa me había asignado una zona, para que yo coordinase en ella a un grupo de voluntarios. Gracias a la planificación que él había hecho, yo sabía qué puntos tenían que ser cortados en ese sector, e informé con antelación a María, a Ana, y a otras personas, de manera que fue sencillo que se colocaran bien. En él último momento, vi que el cruce en el que había ubicado a Ana iba a ser un sitio conflictivo, ya que no paraban de querer pasar coches por allí, y la cambié por María, que al menos es adulta. Debido a todas esas labores, casi no llegué a tiempo de ponerme en la línea de salida.

Aparte, otros dos voluntarios se encargaron de dar los dorsales. También, delante de los corredores fueron varios ciclistas, que asumieron la responsabilidad, por amor al arte, de que la cabeza no se equivocara de camino, y, de nuevo, desde fuera todo se vio bien. 

Hay que quitarse el sombrero por los que colaboraron. Sin embargo, yo volví a presenciar como el evento se desarrollaba pasando por encima de la improvisación y de la falta de control, sin que nadie del Ayuntamiento, que supuestamente es el organizador de la competición, hiciera nada. Gracias al consistorio, la bolsa de regalos fue notable, hay que decirlo, pero lo demás funcionó por Fran, por Rafa, que, a pesar de su humildad, fue clave en el éxito de la carrera, así como por la autogestión de los voluntarios. Ver eso, una vez más, es lo que me quemó. Ya veremos si se me quita el hartazgo en el futuro, por no hablar de que habrá que hilar fino con temas como la promoción de la cita, porque se compite con pruebas de mucho tirón, y la participación de este año ha sido la segunda menor de las siete ediciones disputadas, casi igualando a la del invierno en el que aún coleaba la pandemia.


Por no acabar el post de esta manera, voy a añadir que, por mi parte, tras llegar a meta y comprobar que AnaMaría se encontraban bien (ellas siguieron en sus respectivos puestos hasta el final de las carreras de los niños), me fui, no muy lejos, a desayunar con Raúl y con Ana, que son dos amigos que vinieron a participar en la prueba. Sentado con ellos en el Café Bar Eulogio, esperé a que terminaran las competiciones de los chavales, sin tener ya demasiadas ganas de echarle más cuenta al evento. Como digo, espero que la próxima vez que se celebre alguna cita atlética en Villanueva, yo haya recuperado la motivación por ser parte de ella.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 258.
% del Total de Carreras a completar: 25'7%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 37'1%).


26 de noviembre de 2023

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2023

Tenía tantas ganas de participar en la sexta Carrera Solidaria Fran Castillo, que me tocaba trabajar el domingo y me compliqué la vida, hasta que logré que una compañera me cambiara el día. No podía faltar a una prueba celebrada en casa, en la que hay premios a los mejores locales, organizada por un buen amigo, y en la cual tengo la oportunidad de echar un rato cordial con los vecinos con los que comparto la afición por correr. Ya he contado en este blog, siempre que he disputado carreras en Villanueva del Ariscal, que en mi pueblo adoptivo hago casi lo que sea por asistir a ellas. En enero, me perdí la quinta edición de esta cita, por un problema familiar sobrevenido, al que tuve que hacer frente, pero este otoño he hecho todo lo posible por volver... y lo he conseguido.


A pesar de lo dicho, voy a empezar el post por lo chungo, que es que el tiempo pasa y que las cosas no suelen repetirse tal cual. O a lo mejor es que los cambios son ley de vida, y, en realidad, no deben ser considerados como algo tan malo. El caso es que la Carrera Solidaria Fran Castillo se estrenó en noviembre de 2017, y luego se disputó en octubre de 2018, noviembre de 2019, diciembre de 2021 y enero de 2023. Ahora, en noviembre de 2023, se ha organizado de nuevo, por lo que han transcurrido seis años desde el debut. Eso significa que a las primeras ediciones fui siendo padre de dos niñas (en 2017 tenían siete y nueve años), y se daban una serie de circunstancias, que favorecieron que, tanto ellas como yo, compitiéramos, ejerciéramos de voluntarios y después echáramos un buen rato de parque, aprovechando el ambigú y la presencia de amigos y conocidos. Esto ha variado. En efecto, el domingo Ana no pudo participar en la prueba, porque está en Irlanda, y Julia no fue, porque, directamente, pasó de levantarse temprano. Por último, María, que no hubiera faltado, se vio obligada a hacer frente a una situación similar a la mía en la carrera de enero, y tuvo que tirar para Sevilla con una cierta urgencia, por motivos familiares. Además, hubo una desbandada generalizada, y tampoco coincidí con la mayoría de los compis y amigos que tengo en el pueblo, y que frecuentan este tipo de ambientes. En consecuencia, lo que antaño fue una mañana entrañable de convivencia, en torno al deporte, este otoño de 2023 se ha convertido en un evento atlético normal y corriente, de esos a los que uno va solo, corre y se vuelve para casa...

Como se ha podido comprobar, me he puesto muy dramático, pero la verdad es que lo que he escrito arriba no fue exactamente así. Para empezar, María llegó de Sevilla a tiempo de tomarse una cerveza conmigo, tras la carrera, y de presenciar el momento inmortalizado en la siguiente foto.


Por otro lado, el simple hecho de poder subir al podio, ya le dio un carácter especial a la cita para mí, dado que yo solo gano premios cuando ejerzo de local. Este año fui el mejor Veterano A Local.

Aparte, lo cierto es que competir por las calles de Villanueva del Ariscal resultó especial, como siempre, también fue emocionante ver, en el puesto de avituallamiento, a tres de las mejores amigas de Ana, me gustó echar un rato de charla con Rafa, un vecino con el que me llevo bien, y, por último, me alegró corroborar que la carrera de Fran, que estuvo de nuevo al pie del cañón, goza de una salud espectacular.

En definitiva, esta vez no salió todo tan perfecto como en otras ocasiones, pero, aun así, pasé una mañana espléndida, por lo que volveré a hacer lo posible por no perderme la edición de 2024 de la Carrera Solidaria Fran Castillo. En la de 2023, como he comentado, volví a lograr subir al podio a recoger un trofeo. La verdad es que se había cambiado el reglamento de la prueba, y eso hizo peligrar mi mini momento de gloria, porque, en años anteriores, los premios los ganaron los tres mejores autóctonos, fueran de la categoría que fueran, pero en este, la organización decidió que hubiera preseas por categorías, pero solo para el primero de cada una. En Villanueva, hay un par de personas a los que yo no puedo seguir ni de coña, si se echan a correr, y ambos son de mi edad, aproximadamente, lo que implica que no tenía nada que hacer si participaban. Si lo hacían, se iban a disputar entre ellos el galardón al crack local de mi categoría, seguro. Por suerte, ninguno de los dos estuvo presente, y yo ando lo bastante bien, como para que no se me metiera por delante ningún inesperado ariscaleño competidor. Gracias a ello, tengo un nuevo inquilino en mi vitrina.


Con respecto a la carrera en sí, hay que decir que el recorrido se ha modificado cada año. Nunca ha pasado por el centro del pueblo, y este 2023, a pesar de que parecía que podía cambiar esa circunstancia, por lo que expliqué en agosto, cuando se celebró en el pueblo la Carrera Nocturna San Ginés, lo cierto es que todo siguió más o menos igual. Así, el punto de inicio y de partida fue el habitual, junto a la puerta del Parque de la Cruz de Velasco.


Luego, el trazado discurrió por la misma zona de urbanizaciones de siempre, y por los caminos que bordean Villanueva por el oeste. Lo que sucede es que a Fran le chifla diseñar circuitos, y por eso los cambia todos los años. Además, me parece que se ha dado cuenta de que es más fácil que se asiente su prueba si la distancia es asequible para un mayor número de personas, por lo que ha ido reduciendo su longitud. En efecto, en la edición inicial corrimos 10 kilómetros, en las siguientes el recorrido midió 7, y en esta sexta Carrera Solidaria Fran Castillo cubrimos tan solo 5.100 metros. Primero dimos una vuelta de 1.500 metros por la parte eminentemente residencial de Villanueva, y, después de pasar de nuevo por el lugar de partida, cubrimos la vuelta larga, que es la que nos llevó a bordear la vía del tren, tras salir al campo.


Las calles y caminos de Villanueva del Ariscal los conozco al milímetro, y los he corrido miles de veces, pero este año tenía algunas dudas de por donde íbamos a transitar. Eso sí, iba mentalizado para no dejarme llevar por la euforia, provocada por el hecho de competir ante mis vecinos. Para evitar un desastre, era indispensable controlar los ritmos desde el pistoletazo de salida, y lo hice bien.


La primera recta picaba arriba, y, pese a que volví a darme cuenta de lo distinto que es subir esa cuesta corriendo solo, cualquier día, que hacerlo rodeado de gente en una carrera, me esforcé para no embalarme en exceso. En general, fui a tope, pero a un ritmo constante. Ni siquiera me pasó una factura especial ver a las amigas de mi hija en el avituallamiento, ni pasar por el pasillo de paisanos que se formó, a mitad del recorrido, junto al arco de inicio y de final. Los 1.500 metros primigenios los cubrí a 4:15 de media, pero sin fundirme. Poco después, salimos al campo, y me enfrenté a la parte agreste y dura del circuito. Aun así, entre que el camino lo habían limpiado de piedras, lo que es digno de elogio, que no tiene demasiada pendiente, y que conocía al dedillo cada centímetro del trazado, pude mantenerme estable, apretando cuando sabía que era el momento, y aflojando lo justo en los tramos menos favorables. Gracias a esto, cubrí la segunda vuelta a una media de 4:24. Los 5.100 metros los hice a 4:21. No estoy que me salgo, eso es evidente, pero tampoco me quejo. En agosto, corrí 5 kilómetros a 4:34, tras haber estado varias semanas lesionado. El avance ha sido patente, y aún siento que puedo mejorar más.

Tras acabar, me fui a casa para ducharme, y volví al Parque de la Cruz de Velasco para la entrega de premios. Como he dicho, este año el tercer tiempo (o segundo, dado que vino después de una carrera, no de un partido de fútbol), no fue tan entrañable para mí como los que he vivido, en el mismo escenario, en el pasado, pero en el parque el ambiente fue igual de bueno.


En definitiva, eché una buena mañana y corrí una carrera más. Ya espero con ganas la edición de 2024 de la Carrera Solidaria Fran Castillo.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 246.
% del Total de Carreras a completar: 24'5%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 37'1%).


23 de diciembre de 2021

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2021

Fran Castillo no se cansa y, tras un año de parón debido a la pandemia, en 2021 ha vuelto a implicarse a muerte en la organización de la carrera que lleva su nombre. La misma ya va por su cuarta edición, lo que me produce una gran satisfacción.


Yo me alegro mucho de que la carrera de Fran haya cuajado, porque gracias a ella en Villanueva del Ariscal se monta una entrañable fiesta deportiva que trae a gente de fuera, pero que también junta a muchos vecinos de todas las edades, en una preciosa mañana de convivencia. Este 2021, finalmente la participación de los adultos fue menor, pero en cambio la respuesta de los niños fue sensacional. En efecto, las pruebas de los peques fueron un éxito. Ana tomó parte en la infantil y recorrió los 800 metros en 3:08. Está muy bien. No lo he mirado con detenimiento, pero debe ser de las pocas personas que ha corrido las cuatro ediciones que se llevan celebradas de la carrera. En cuanto a Julia, ella no quiso disputar la competición de su categoría, a pesar de lo rápida que es. Este año solo ejerció de voluntaria y el que viene ya veremos lo qué quiere hacer.

Por lo que a mí respecta, tras participar en la edición inaugural de 2017 y en la de 2019, en 2021 me volví a inscribir sin dudarlo. La novedad, en este caso, fue que no le di ni una vuelta al hecho de competir delante de todos mis vecinos. Los otros años me puse nerviosillo, pero ahora estoy más pasota. Quizás la clave es que, tras el parón competitivo por la pandemia, en las pocas carreras que he disputado desde septiembre me he puesto como un flan, por el simple hecho de ponerme un dorsal. No obstante, tras el buen resultado de la media maratón que corrí en noviembre decidí que se había terminado lo de comerse el coco en plan principiante. Seguramente por eso, tras apuntarme a la Carrera Solidaria Fran Castillo no pensé en ella hasta que me puse en la línea de salida. En 2019, además, por la excitación salí escopetado tras el pistoletazo inicial, lo que acabó provocando que los 7.000 metros se me hicieran muy largos. Esta vez fue diferente, aunque fue inevitable que me viniera arriba en varios momentos. No en vano, Ana y Julia estuvieron de voluntarias en la cita de mayores, marcando el camino, lo que hizo que las viera un par de veces a cada una. Cuando eran muy niñas, María a menudo las llevaba a las carreras, pero desde hace un lustro ya no van a verme, como es lógico. En esta ocasión, sin embargo, estaban de nuevo allí con sus amigas, y al pasar a su lado no pude evitar embalarme un poco. De todas formas, fueron acelerones muy puntuales. Ahora, a diferencia de 2019, controlé mucho mejor los ritmos. Es curioso, por tanto, que entonces finalizara en 30:01 y el domingo pasado lo hiciera, sobre prácticamente el mismo trazado, en 30:06. Este año las sensaciones fueron mucho mejores, pero casi calqué el tiempo. Eso, para empezar, es una buena noticia, porque es una muestra más de que esta racha, tan complicada por la situación sanitaria, no me han dejado huella desde el punto de vista deportivo. 

Por otro lado, he entrenado por el recorrido de la carrera cientos de veces, por lo que sabía cómo debía correr para sacarme todo el partido posible. Tenía claro que, salvo una cuesta tendida de unos 400 metros que había en el kilómetro inicial, el perfil era bastante favorable hasta el cuarto punto kilométrico. Hasta ahí tenía que llegar con fuelle, para encarar con garantías la parte final del trazado, que era más dura.

El caso es que, tras darse la salida, los primeros 150 metros fueron cuesta abajo y los siguientes 300 discurrieron por la Avenida de Andalucía, que es llana y recta. En la mitad de la misma, en un cruce, estaba Ana, y al final, en el sitio donde girábamos para enfilar la Calle La Zorzala, se encontraba Julia. En ese punto, los primeros ya habían metido el turbo y se habían separado de los demás, pero todavía no se había roto el gran pelotón de cabeza, que, eso sí, marchaba muy estirado. Yo iba a la cola, buscando un ritmo alto pero confortable.


Tras el giro, empezó el tramo de 400 metros cuesta arriba. Ese era el único pedazo más duro de los primeros 4 kilómetros. Como lo sabía, al empezar a subir bajé una marcha y me quedé a cola del grupito, corriendo en el puesto 28. Además, ya había visto a las niñas y pensé que era el momento de intentar estabilizarme. No obstante, a los 1.300 metros, aproximadamente, pasamos por la salida y pegué otro pequeño acelerón, entre otras cosas porque vi a María. Tras pasar por la línea inicial, que iba a ser también la de meta, el circuito fue calcado hasta el punto donde estaba Julia, en la confluencia con la Calle La Zorzala. En consecuencia, volvimos a recorrer la misma cuesta abajo con la que había comenzado la carrera, y de nuevo nos pateamos entera la Avenida de Andalucía hasta el final. A esa altura, los grupos se habían roto y lo que veía delante mía era un reguero de corredores. Marchaba en la posición 25.



Tras recorrer la Avenida de Andalucía por segunda vez, en esta ocasión seguimos recto por la Calle Manuel Castillo Reyes y, al final de la misma, giramos a la derecha y tomamos el Camino de Sanlúcar. Llevábamos 1.900 metros y ahí se terminó el asfalto por un buen rato. Desde ese sitio, hasta el punto kilométrico 4, el camino de tierra, que está en buen estado, picaba hacia abajo. Fue en ese momento donde hice valer mi condición de local que conoce el terreno y puse en práctica una estrategia bien definida, basada en el perfil de la carrera. En efecto, tras esos dos siguientes miles en paulatino descenso, venían 2.000 metros duros en los que se subía por una pista complicada, lo que antes se había ido bajando. Por ello, en lugar de despendolarme cuando la inclinación se volvió favorable, me dejé llevar un poco. En consecuencia, me adelantaron hasta cinco corredores. Justo en el kilómetro 4 empezó el tramo fatigoso, que era todo cuesta arriba y en el que apenas si hubo descansillos. Fue la típica subida que no mete miedo, en principio, pero que luego resulta que no da tregua. Por eso, si no la conoces, te incita a mantener el ritmo, pero luego se alarga más y más, y acaba por hacer que la gente caiga de madura. 

Yo hice el kilómetro 4, que era muy benévolo, en 4:26. En ese momento iba en el puesto 30. Inmediatamente después, hice el cinco en 4:25 y el seis en 4:27. En apariencia me mantuve estable, pero lo cierto es que el primer parcial lo hice dejándome llevar un pelín, mientras que en los dos siguientes me vacié. Gracias a que no empecé la subida cebado, no acumulé perdidas de tiempo en los 2 kilómetros duros, y a tres de los cinco que me habían adelantado en los 2.000 metros anteriores les fui recortando terreno, los alcancé y los dejé atrás. También pasé a otro. A falta de un kilómetro para la meta marchaba el 26 en la general.


Luego, en la recta de meta perdí una posición y entré el 27, lo que no deja de estar bien. Me salió un ritmo final de 4:18. Es evidente que el nivel de los corredores que se desplazaron hasta Villanueva no fue altísimo. Pese a esto, yo no me puedo quejar. Las circunstancias me permitieron ir sabiendo, más o menos, en qué puesto iba estando. Eso es algo que normalmente no puedo hacer, ya que me suelo ver inmerso en una masa incontrolable de runners. Esta vez, sin embargo, a grosso modo fui controlando mi situación con respecto a los demás, lo que le dio a la experiencia un plus extra de diversión.

Por ser en mi pueblo, otra cosa positiva que tuvo esta carrera, al igual que han tenido las de otros años, fue que, además de divertirme como lo hago siempre en todas las pruebas, compitiendo contra mí mismo, y además de pelear los puestos, también tuve la oportunidad de luchar por alguno de los premios a los mejores atletas locales.


En efecto, estaban en juego varios galardones para los locales más destacados y yo tuve la suerte de poder optar a ganarlos. En la edición de 2017 me quedé a las puertas de llevarme algo, pero en 2019 acabé como segundo mejor atleta local. Sin embargo, este año repetir esto era casi una quimera, porque corrían Carlos López y Javier Toscano, y contra ellos no tengo nada que hacer. No obstante, como había reconocimientos a los tres primeros ariscaleños, pensaba luchar por el tercer premio, que al final fue el que conseguí. Aún así, me llevé la placa gracias a una carambola, dado que realmente, además de Carlos y de Javier, se me metió por delante otro paisano, llamado José Ignacio Fernández, y quedé cuarto local. Lo que pasó fue que Carlos, quedó también segundo en la categoría Veterano A. Por eso, dado que los trofeos no eran acumulativos, el podio local se desplazó una posición y yo quedé tercero en él. Lo gracioso es que el que quedó segundo local me precedió tan solo cinco segundos, pero no lo conocía (está a mi izquierda en la foto superior, de amarillo), por lo que no le peleé el puesto 26. 

En definitiva, la mañana fue una gozada en todos los sentidos. Me lo pasé pipa en la carrera y, además, como dije al principio, el evento trajo consigo un largo rato de convivencia de los que se quedan grabados, con María, con las niñas, con sus amigas, y también con muchos de nuestros amigos y conocidos del pueblo, que después de casi 14 años son muchos. 


En el Parque de la Cruz de Velasco, que estaba junto a la meta, se montó un ambigú y hasta mediodía estuvimos echando un rato maravilloso. Ni que decir tiene que el año que viene no me pienso perder la próxima edición de la Carrera Solidaria Fran Castillo.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 231.
% del Total de Carreras a completar: 23%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 37'1%).


2 de noviembre de 2019

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2019

Es difícil para alguien como yo subir a un podio en una carrera. Realmente, es complicado para casi todo el mundo, la verdad, pero para mí ganar algo corriendo ha sido siempre una quimera. Pese a esto, en 2008 me vine a vivir a una localidad de 6.000 habitantes y eso ha acabado teniendo consecuencias inesperadas en mi palmarés, gracias a que me convertí en corredor local en un lugar relativamente pequeño. No obstante, los éxitos se hicieron esperar, porque pasaron cuatro años antes de que se organizara una competición por las calles de mi pueblo de adopción. La misma fue, además, muy modesta, por lo que no hubo premios a los locales. Ya en 2013, en otra prueba distinta, pero también celebrada aquí en Villanueva del Ariscal, sí hubo reconocimientos a los mejores locales, pero en esa ocasión me quedé a las puertas de subir al cajón por primera vez como mejor participante ariscaleño. Sin embargo, al año siguiente tuve más suerte (o corrí más rápido) y recibí el primer galardón de mi vida deportiva. Fue una sencilla medalla que tiene incluso una tachadura, pero a mí me llenó de satisfacción.


La medalla que me dieron en 2016 en una milla que también se celebró en el pueblo tengo que contarla como el segundo premio de mi vida, a pesar de lo humilde que fue aquella cita, pero para ese entonces ya habían salido corredores en Villanueva de debajo de las piedras, por lo que disfruté de la entrega de trofeos pensando que iba a ser la última vez en mi vida que me iba a ver en una igual. Me equivoqué, porque ayer volví a subir a un podio.


Resulta que desde 2017 se celebra en Villanueva del Ariscal una carrera que parece que ha cuajado, porque cuenta con el apoyo del Ayuntamiento y porque lleva el nombre de Fran Castillo, un atleta de los que se hartan de ganar copas. Fran es ariscaleño de verdad (no es forastero como yo) y tiene mucho tirón en su patria chica. En este blog ya hablé de esta carrera con motivo de la primera edición, en la que me impliqué bastante en las tareas organizativas. En aquella ocasión fui consciente de que había premio al campeón local de cada categoría, pero sabía que no tenía ninguna opción de llevarme el galardón correspondiente al mejor veterano A, dada la cantidad de personas que ya corrían en el pueblo, y en efecto, no solo no vencí sino que quedé cuarto. El año pasado no pude participar en la segunda edición, pero tampoco habría ganado. Para la tercera, no obstante, decidí volver a apuntarme, pese a que queda apenas una semana para el examen para el que llevo estudiando meses. Esto, en principio, me iba a hacer renunciar a la cita, pero por circunstancias laborales imprevistas al final no pude disputar la última prueba del circuito de carreras populares de Sevilla, el pasado 20 de octubre, lo cual me fastidió un poco y me hizo pensar que no podía dejar pasar la oportunidad de acudir a la Carrera Solidaria Fran Castillo, aprovechando que estaba programada para el 1 de noviembre, un festivo que este 2019 ha caído en viernes (yo los viernes no trabajo, aunque sean festivos).


No podía faltar a esta competición, aunque en esta edición no he tenido nada que ver con la organización por falta de tiempo. No pensaba, por supuesto, ganar nada, pero al cerrarse las inscripciones miré el listado de participantes y vi que no se habían inscrito dos de los compañeros que son vecinos de aquí y que desde hace tiempo me enseñan la espalda en cualquier carrera. Otro tercero, llamado Carlos López y que es el mejor de todos, sí lo estaba, y Fran Castillo también, pero al resto de la veintena larga de atletas locales apuntados confiaba en poder vencerlos y, además, habían cambiado el reglamento y ya no había premio al mejor del pueblo en cada categoría, sino solo a los tres mejores locales, en general. Esto podría parecer perjudicial para mí, pero la realidad es que Carlos López tiene justo mi edad, con lo que el galardón al primer veterano A ariscaleño ya estaba dado. Quedar tercer local en general, en cambio, parecía más factible. Además, al final Fran Castillo renunció a correr la prueba que lleva su nombre, dado que prefirió quedarse supervisando que todo saliera bien e hizo el recorrido en bici delante de los atletas (cosas de Villanueva, le hacen al hombre un evento homenaje, pero eso implica que tiene que ser él el que ejerza de coordinador para que todo funcione in situ y su nombre no acabe ligado a un desastre organizativo, dadas las escasas aptitudes para el trabajo de campo que demuestran año tras año los responsables municipales). Gracias a la renuncia de Fran, el esfuerzo que hice esta vez tuvo recompensa y quedé segundo atleta local. Una pasada.




Aparte de esto, la carrera me salió regular, o mejor dicho, salvé los muebles a base de echarle narices, pese a que corrí de pena. La verdad es que me había mentalizado para intentar mantener un ritmo estable, pero lo hice fatal, a pesar de que conocía el circuito como la palma de mi mano.


El caso es que he entrenado por esas calles y caminos mil veces e incluso había hecho el recorrido de la carrera en dos ocasiones, por lo que sabía que, salvo una cuesta tendida de unos 400 metros que había al poco de salir, el trazado era bastante favorable en los 4 kilómetros iniciales (los dos primeros eran por asfalto, los dos siguientes ya por tierra). Luego, sin embargo, había 2.000 metros más duros en los que se subía por un camino complicado lo que antes se había ido bajando paulatinamente. Mi idea era guardar fuerzas al principio para llegar a ese tramo final con fuelle, estaba tan mentalizado para arrancar de un modo conservador que incluso evité ponerme en primera fila en la salida, de hecho me pegué a un lado y dejé tres hileras de personas delante.


Sin embargo, al final no me hice ni caso, al darse el pistoletazo inicial me vi jaleado por un montón de conocidos, era el momento de quedar bien y me dejé llevar, por lo que hice los primeros dos kilómetros por las calles del pueblo, con cuesta y todo, en 7:58. Para mi yo actual ese ritmo es una locura.


Al meterme por los caminos aminoré un poco, no porque ya no hubiera público, sino más bien porque vi que o levantaba el pie o reventaba. Por ello, los dos siguientes kilómetros los hice en 4:21 y 4:22, y gracias. Luego, en la parte de la subida bajé justo diez segundos más por kilómetro, hace años que suelo controlar bien los ritmos para darlo todo sin sufrir, pero ayer las pasé canutas por culpa de la explosiva salida. Aún así, al volver a desembocar en el pueblo para el kilómetro final la emoción me volvió a llevar en volandas, y aunque me dio la sensación de que iba parado y de que no pude apretar, la realidad es que sí lo hice y marqué un último parcial de 4:16.

Bingo, entré en meta en el puesto 56 de 209 personas, no sabía exactamente quienes eran los 55 que me habían precedido, pero no me sonaba la cara de ninguna de las 18 o 20 personas que me habían adelantado desde el kilómetro 2, y me resultaba raro que más adelante aún hubiera corrido algún atleta local más rápido, dejando a un lado a Carlos López, que quedó el 22 después de cubrir los 7.000 metros en 26:34 (yo marqué 30:01). No me equivocaba, el tercer local fue Óscar Sánchez, que acabó en 32:39.

Subir al podio fue bonito, aunque el premio local sea modesto y fuera para mí el segundo puesto por la incomparecencia de varios compañeros, pero incluso así no es fácil ganar algo en una carrera y yo esta vez no solo me llevé una placa a casa, sino que además me hice con un vale para un masaje que donó el propio Carlos López, que es quiromasajista.


El masaje me vendrá genial de cara al maratón que voy a correr a finales de mes. Antes, sin embargo, tengo otra prueba más importante que pasar, y esta no es deportiva. Se trata del examen de oposición que tengo el próximo día 9. Hasta que pase no volveré a escribir nada, así que me despido hasta dentro de un par de semanas.



Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 225.
% del Total de Carreras a completar: 22'4%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 35'2%).


4 de noviembre de 2017

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2017

Hace un año y pico, se celebró en Villanueva del Ariscal, por primera vez, una carrera auspiciada por el Ayuntamiento, después de que no hubiera cuajado la prueba que organizó en el pueblo la Hermandad Sacramental, en 2013 y 2015, ni tampoco la que, con anterioridad, se había currado el profesor de educación física del instituto, y de la que se disputaron otras dos ediciones. Todas esas competiciones fueron autorizadas por el consistorio, pero poco más hizo este para que se llevaran a cabo. Así es difícil que un evento atlético tenga continuidad. 

En 2016, los responsables municipales ya sí dieron un paso al frente, y se hicieron cargo de la puesta en marcha de una carrera que discurriera por Villanueva, pero cometieron el error de programar una simple milla, y, aparte, la organización del día clave, por inexperiencia, estuvo plagada de errores y acabó siendo un despropósito. Afortunadamente, se salvaron los muebles, gracias a que la participación fue bastante reducida, y gracias, también, al apoyo del Club Atletismo Guadiamar al que pertenezco, pero, tras aquella primera edición, quedó bastante claro que la Milla Nocturna Solidaria no iba a tener una vida muy larga.

Un año después de aquello, ha vuelto a surgir del Ayuntamiento la iniciativa de organizar una prueba, haciendo las cosas mejor, en este caso. Realmente, la puesta en marcha de la Milla, ante la poca experiencia oficial, recayó sobre los hombros de Fran Castillo, que es el presidente del Club Atletismo Guadiamar y que es natural de Villanueva, además de ser, aún hoy día, un atleta capaz de subir a bastantes podios (ya es veterano, pero llegó a correr un maratón en 2h27). Fran está muy metido en el mundillo del atletismo popular, y fue el que logró que la Milla Nocturna Solidaria no acabara en desastre, tras haber llevado para delante, él mismo, la mayor parte del trabajo logístico previo (el problema fue que lo que no hizo él, no lo hizo nadie). Recordando aquello, yo creo que los del Ayuntamiento, siendo conscientes de que otra vez iba a ser Fran el que se iba a tener que pegar el curro de levantar la nueva carrera, decidieron que la misma fuera un homenaje a su trayectoria y se llamara Carrera Popular Fran Castillo.


Para la realización de la Milla, fuimos varios del club los que pusimos nuestro granito de arena para echarle una mano a Fran, en momentos organizativos puntuales (sobre todo el día de la prueba), y esta vez ha vuelto a ser igual, aunque en esta ocasión yo he podido hacer menos que entonces, si cabe. Aun así, la tarde antes de la cita sí me la pasé entera con la espalda doblada, haciendo las bolsas de regalos, por ejemplo. La misma mañana de la carrera, además, me responsabilicé de distribuir a los voluntarios por un sector del circuito, y de controlar que el recorrido de las competiciones de niños estuviera bien surtido de gente cortando las calles. Aparte, como no, ejercí de corredor.


En efecto, el pasado miércoles no quise faltar a la cita, a pesar de que mañana, apenas 72 horas después de haber ido a tope en ese 10.000, me voy a enfrentar a otro de esos desafíos que ponen los pelos de punta: el Doñana Trail Marathon.

Con respecto a la organización de la Carrera Popular Fran Castillo, yo creo que esta finalmente fue un éxito. La línea de salida y de meta estuvieron situadas junto a la entrada del Parque de la Cruz de Velasco, y al acabar se pudo disfrutar allí de un ambigú, que montó la asociación De Tú Mano, para recaudar dinero. El rato de después de la carrera, en este caso fue una gozada, ya que el Parque se animó a tope, se sacó mucho dinero para los proyectos de la asociación, y todos los que quisieron (yo quise), pudieron pasar un mediodía muy agradable en familia, disfrutando de unas tapas y de unas bebidas.



Desde el punto de vista deportivo, la prueba también salió bien, aunque el circuito elegido no hizo justicia al pueblo, porque la policía local no dio permiso para que se atravesara el centro, por lo que el recorrido estuvo un tanto escondido. Pese a esto, se le sacó el máximo partido a las posibilidades que había, y se programó una carrera de 10.000 metros que tuvo su encanto. La salida, como he dicho, se dio junto al Parque de la Cruz de Velasco, que está ubicado en el extremo noroeste de la localidad, y en una primera vuelta los corredores bordeamos parte de la pequeña zona residencial de Villanueva, que queda por allí, y luego circulamos unos 2 kilómetros por caminos.


Después de esto, el trazado volvió a entrar en el casco urbano, para pasar de nuevo por delante del Parque. A continuación, recorrimos completa la Avenida de Andalucía, que ejerce de travesía en Villanueva (realmente, esa calle es un trozo de la SE-512, que une Espartinas con Olivares), y, tras bordear el Polígono Industrial Viña Tinta, nos volvimos a meter por caminos.


A partir de ahí, todo fue por tierra, salvo los últimos 300 metros, en los que volvimos a transitar por el pueblo, buscando ya la línea de meta. Sin duda, el recorrido fue atractivo para los amantes de los trails, dado que corrimos por caminos, que, si bien no están en mal estado, sí tienen trozos irregulares y con piedras sueltas. El circuito no tuvo cuestas empinadas, pero fue quebrado, y estuvo surtido de subidas y bajadas, no muy acusadas, pero sí larguillas. En definitiva, correr por los alrededores de Villanueva del Ariscal no es hacerlo, precisamente, por la naturaleza salvaje. En realidad, se va por un carril de tierra de unos tres o cuatro metros de ancho, que discurre entre chalets y parcelas con cultivos, pero no tiene nada que ver ir a la carrera por ese terreno, que hacerlo por asfalto.


En general, a la prueba yo solo le pondría un par de pequeñas pegas. Para empezar, no estaban marcados los puntos kilométricos. Yo conocía al dedillo el recorrido, pero valoro bastante que los kilómetros estén señalizados en las carreras, y en Villanueva no había ni una referencia (el año que viene intentaré involucrarme, para poner yo mismo carteles que marquen las distancias). Aparte, no hubo speaker profesional, y la ceremonia de premios lo acusó un poco. Ese es otro detalle que se puede mejorar.

En cualquier caso, la carrera para mí fue muy especial, por dos razones: la primera porque se disputó por los caminos por los que entreno a diario. Eso le dio un sesgo entrañable a la cita. Aparte, estaba en juego el premio al mejor atleta local de cada categoría, y, en consecuencia, me entretuve peleando por el de la mía (yo solo suelo competir por superarme a mí mismo, por lo que había que aprovechar). En la Milla Nocturna de 2016 conseguí llevarme el premio al mejor veterano autóctono, y en la segunda edición de la prueba que organizó la Sacramental, en 2015, también, pero, por fortuna, el atletismo popular goza de buena salud, y en el pueblo han salido corredores de debajo de las piedras... Ahora es encarnizada incluso la pelea por un premio menor, como es ser el mejor Veterano A Local. Yo conozco, más o menos, a todos los que corren en Villanueva, y, aunque siempre puede aparecer algún tapado, sabía quienes eran los dos rivales a batir. Detrás de Javier Toscano, uno de ellos, me fui, a sabiendas de que no tenía nada que hacer, porque entreno con él de vez en cuando, y se que, hoy por hoy, no lo acompaño si él no se deja. Aun así, me puse a su espalda y seguí de cerca su estela unos 2 kilómetros.


Pasado un rato, se me fue, y aunque lo fui viendo mucho tiempo, pronto me convencí, de manera definitiva, de que el premio esta vez no me lo llevaba yo. Para colmo, en el kilómetro 5 me adelantó Antonio Jesús Romero, otro atleta local de mi generación, que también ha mejorado muchísimo en un par de años. Ni intenté seguirlo (finalmente quedó primero Javier, con una marca de 40:59, luego Antonio Jesús, con 41:08, y tercero yo, con 42:37). En este caso no había medalla de bronce, así que no hubo nada que hacer. Acabé en el puesto 40, de 214 participantes.


Mi sensación es que fui bien. En la Carrera Popular Casco Antiguo del pasado 22 de octubre había marcado 42:39, en un recorrido mucho menos irregular, así que, aunque en Villanueva casi calqué el tiempo, noté que había ganado bastante punch. En líneas generales, fui estable, y disfruté a tope de los últimos 150 metros, rectos y picando abajo.

Sin embargo, la verdad es que el mejor momento familiar del día no lo protagonicé yo, sino Julia, que quedó segunda de la categoría Prebenjamín, nada más y nada menos.


La carrera de Julia tuvo 400 metros, y participaron en ella 20 niñas. Al principio salió rezagada, pero protagonizó una remontada espectacular, y acabó segunda, corriendo a 4:32 el kilómetro. Casi nada... Ana, por su parte, en la prueba de su categoría, tuvo el bonito detalle de permanecer junto a una amiga, que iba en una silla de ruedas empujada por su padre.

En definitiva, Fran Castillo tuvo su homenaje, aunque hay que decir que, para ello, trabajó como un loco. Los del Ayuntamiento colaboraron en mayor medida que otras veces, pero siempre fueron a remolque. Además, quizás faltó hacerle un reconocimiento más estándar en el momento de dar los premios, pero el hombre estuvo ilusionado toda la jornada, y la idea es que el año que viene se vuelva a organizar su carrera. Ojalá se cumpla ese propósito.


Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 34'2%).

Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 206.
% del Total de Carreras a completar: 20'5%.