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16 de agosto de 2018

CATEDRAL DE EL BURGO DE OSMA 2018

España tiene repartidas por su geografía un total de 74 catedrales católicas. Las más famosas son las de SevillaZaragozaSantiago de Compostela y Córdoba, que están incluidas en el Top 15 de los monumentos más visitados de nuestro país. Fuera de ese selecto grupo, no obstante, hay otras catedrales, como la de León, Burgos o Mallorca, que también son grandiosas, pero, en cualquier caso, todas ellas coinciden en que están en ciudades de una cierta entidad. Hay, sin embargo, unas pocas catedrales que están situadas en pueblos cuyo tamaño contrasta con el de tan magnos edificios. En este grupo está incluida la Catedral de la Asunción de El Burgo de Osma.

El Burgo de Osma, como ya comenté en el anterior post, es una población de 3.700 habitantes que está inserta en un municipio llamado El Burgo de Osma-Ciudad de Osma, el cual no llega a las 5.000 almas. A pesar de esto, la Catedral de El Burgo de Osma tiene un tamaño muy considerable, por lo que casi se puede decir que en ella cabrían todos los vecinos de la localidad si fuera necesario. De todas formas, con independencia de este contraste la Catedral de El Burgo de Osma destaca por lo espectacular y bonita que es.


La primitiva Catedral de El Burgo de Osma fue ordenada construir por Pedro de Bourges, obispo de Osma desde el año 1101 hasta su muerte ocho años después. Originalmente se realizó en estilo románico, de acuerdo con los cánones estéticos de la época, pero Juan Domínguez, obispo de Osma entre 1231 y 1240, ordenó su demolición en 1232 para construir otra más grande que pudiera competir en importancia con las catedrales que se estaban construyendo en Burgos, Toledo y León. En ese momento ya imperaba el gótico como estilo arquitectónico, por lo que el nuevo templo se erigió adoptando muchos de sus elementos formales característicos.


La torre de la Catedral, sin embargo, no es gótica, sino barroca, ya que el campanario original se vino abajo en 1734 y el nuevo se levantó con este estilo. Mide 72 metros, por lo que se ha convertido en el elemento característico del perfil de El Burgo de Osma.


Aparte de la torre, por fuera el elemento de la Catedral que me parece más espectacular es su portada meridional, que es la principal, con sus arcos apuntados y sus esculturas.


Además de esta portada, el templo tiene otras dos: la Portada de la Capiscolía, que está a la izquierda de la portada principal y que es la que nosotros usamos para entrar, y la Portada de San Miguel, que se encuentra situada a los pies de la iglesia y que está como escondida.


Hay que decir que yo tenía muchas ganas de ver bien la Catedral de El Burgo de Osma, porque es uno de los monumentos de España cuya visita es imprescindible. Por ello, nos enteramos bien y decidimos intentar llegar a tiempo de unirnos a una visita guiada que iba a tener lugar a las 12 de la mañana. Por desgracia, salimos tarde de Soria y nos resultó imposible llegar a la hora señalada a nuestro destino. Debido a eso nos relajamos un poco y finalmente no intentamos entrar en el templo hasta poco antes de las 13 horas, sin saber que a mediodía el mismo cierra a las 13'30 y no abre hasta las 16'00. Dado que para nosotros era imposible esperar a la tarde para ver la iglesia decidimos entrar, pese a que teníamos poco más de media hora para recorrerla. Eso hizo que se me quedaran cosas importantes por ver, aunque es muy probable que pueda volver a El Burgo de Osma y por ello no me cabe duda de que en el futuro podré subir a la torre de la Catedral o admirar con detenimiento su retablo mayor, por ejemplo.


En esta ocasión lo que sí que pudimos ver bien fue el claustro y el Museo Catedralicio. El primero es tan sobrio como el resto de la Catedral por dentro.



El Museo Catedralicio, por su parte, tiene repartidos sus objetos por varias dependencias a las cuales se accede desde el mismo claustro. No soy demasiado aficionado al arte sacro, pero durante un buen rato recorrimos las estancias viendo retablos, pinturas, esculturas, orfebrería y objetos de culto que son testimonio de la historia de la Catedral y de la de otros templos de la provincia.


En el claustro resultan interesantes los dos arcos dobles que están detrás de un cristal y que son los únicos elementos románicos que se conservan fuera de la sala capitular. En realidad la Catedral románica se echó abajo en 1232, como he dicho, pero el nuevo edificio no se levantó de golpe, sino que se estuvieron acometiendo reformas hasta finales del siglo XVIII. En concreto, el claustro actual sustituyó al románico a principios del siglo XVI, aunque aún se conservan esos dos arcos dobles románicos, que realmente lo que hacen es comunicar el claustro con la sala capitular, la única estancia de toda la Catedral que sobrevivió a la demolición de 1232 y a las sucesivas reformas. En esa sala está el sepulcro de Pedro de Bourges, conocido como San Pedro de Osma desde su canonización. Por desgracia a esta sala solo se puede acceder al realizar la visita guiada, por lo que nosotros nos tuvimos que conformar con ver su interior a través de una puerta de cristal. Ver bien la sala capitular será otra cosa de las que haga cuando tenga ocasión de volver a El Burgo de Osma y a su Catedral.



Reto Viajero MONUMENTOS DESTACADOS DE ESPAÑA
Visitado CATEDRAL DE LA ASUNCIÓN DE EL BURGO DE OSMA.
% de Monumentos Destacados de España ya visitados en Castilla y León: 52'9%.
% de Monumentos Destacados de España ya visitados: 40%.

15 de agosto de 2018

EL BURGO DE OSMA-CIUDAD DE OSMA 2018

El Burgo de Osma-Ciudad de Osma es un municipio con un complicado nombre que tiene tan solo 5.000 vecinos, pero que cuenta nada menos que con 16 núcleos de población habitados. A pesar de su reducido tamaño es el tercer municipio más poblado de la provincia de Soria y tiene un patrimonio monumental que debería ser una referencia en España. Sus dos principales localidades son Osma (1.100 habitantes) y El Burgo de Osma (3.700 habitantes). La primera es la primigenia y hunde sus raíces en épocas prerromanas, ya que Uxama Argaela, el asentamiento humano primitivo, era un poblado arévaco que estaba situado en Cerro Castro, una elevación cercana al Río UceroUxama fue anexionado por Roma en el año 99 a. C y en el transcurso de los siguientes 1.100 años, en los que pasó por manos visigodas, musulmanas y cristianas, fue variando levemente su ubicación sin alejarse demasiado de su emplazamiento original, hasta que en el siglo XI la aldea, llamada ya Osma, quedó definitivamente localizada en el llano que está a los pies de Cerro Castro, en la margen derecha del Río Ucero. A principios del siglo XII la zona, ya reconquistada definitivamente, se erigió en diocesis y se nombró como obispo de la misma a Pedro de Bourges, que eligió como sede catedralicia un monasterio ubicado en la otra orilla del Rio Ucero. Poco después, en ese margen izquierdo el nuevo prelado hizo construir una catedral, circunstancia que derivó en el nacimiento de un asentamiento alrededor suya llamado El Burgo de Osma, el cual acabó beneficiándose de la atención que le prestaron al enclave los siguientes obispos, los cuales se convirtieron en mecenas de los principales edificios.


Hoy día cerca de Osma se visita lo que queda de Uxama, pero lo realmente atractivo está en El Burgo de Osma. Nosotros tomamos contacto con el pueblo el 10 de agosto, ya que fuimos allí a pegarnos un homenaje culinario, probablemente el más señalado de todas las vacaciones. Era la víspera de mi cumpleaños y aunque al día siguiente también comimos muy bien en Soria, realmente la verdadera celebración tuvo lugar en el Restaurante Virrey Palafox, que parece ser una elegante referencia en el entorno, dada la cantidad de gente que había allí almorzando. Se trata de un establecimiento donde han tratado de darle un puntillo de modernidad a la tradicional comida de la zona. Un ejemplo de ese tipo de cocina es la lasaña de pollo con hongos y setas que pedí yo, aunque también caté el arroz con pollo de corral que eligió mi padre, que era menos innovador. En cualquier caso, ambos platos estaban deliciosos, al igual que la morcilla de arroz.


Aparte, probé todos los postres que pedimos, incluido el flan al caramelo, que es un dulce que de niño odiaba. La tarta de naranja y chocolate no me disgustó, pese a que la naranja tampoco es santo de mi devoción, pero los dos mejores postres fueron el bizcocho templado de chocolate con helado y la tarta a los tres chocolates (no era la típica, ya que una de las capas era de mousse).



Pese a todo, lo más original que tomé fue una cerveza artesanal soriana, llamada Caelia (es una cerveza de trigo que toma su nombre de una bebida, mencionada en fuentes romanas, que estaba elaborada a base de cereales fermentados y que se bebía tanto en Numancia como en el resto de la Celtiberia en ocasiones especiales). Fue la guinda perfecta a mi comida de cumpleaños.


Ese día nos dimos, después de comer, un breve paseo por el centro del pueblo, pero realmente tras el mismo abrimos un paréntesis y nos fuimos a Soria. Dicho paréntesis lo cerramos el día 12, que fue cuando nos pateamos El Burgo de Osma con más ahínco y entramos en la Catedral, de la que hablaré en otro post. Este segundo día también nos pilló la hora del almuerzo allí, pero el lugar donde nos quitamos el hambre fue radicalmente opuesto al de dos días antes, ya que comimos en el Bar Uxama, que daba a la Plaza Mayor, pero que era poco menos que una tasca de pinchos.


La tortilla de patatas, no obstante, estuvo muy buena y el grupito de lugareños moteros viendo en la tele la carrera de MotoGP del Campeonato del Mundo de Motociclismo me pareció entrañable, así que el bar cumplió su función.

Ese mismo día, un poco antes, nos habíamos tomamos una caña y habíamos jugamos un futbolín en un bar, llamado El Palacio, que me resultó muy atractivo. Daba a la Plaza de San Pedro y tenía unas agradables mesitas fuera, frente a la Catedral, pero al ser una casona del siglo XVI adaptada lo mejor estaba dentro, ya que el jardín trasero invitaba al relax total y la zona interior del bar era una curiosa mezcla de modernidad y conservación del patrimonio.



En general, El Burgo de Osma me pareció un lugar muy interesante. La propia Oficina de Turismo se encuentra ubicada en la capilla del Antiguo Hospital de San Agustín, un edificio cuya una fachada, que muestra la estructura típica de los edificios de la época de los Austrias, da a la Plaza Mayor. Esta plaza es muy diáfana, se concibió como un espacio regular de arquitectura uniforme y tiene soportales por tres de sus lados. De ella parte la Calle Mayor, que también está toda porticada con columnas de piedra, al más puro estilo castellano.


La Calle Mayor acaba en la Plaza de San Pedro, que es la de la Catedral. Esta plaza me gustó especialmente, porque gracias a su amplitud permite observar desde fuera el edificio catedralicio en todo su esplendor.


En la Calle Mayor nos encontramos con una charanga, y los múltiples los bares y tascas que había estaban hasta los topes de gente tomando pinchos (había ambiente de fiesta, ya que además de ser domingo empezaba la feria dos días después). Nosotros para volver al coche no desandamos el camino, sino que seguimos avanzando bordeando la Catedral y continuamos hasta la Muralla, que encerraba en su día el núcleo burguense. Fue levantada en el siglo XV y en la actualidad solo conserva un tramo, así como una de las puertas que en ella se abrieron, la Puerta de San Miguel


Saliendo del casco urbano por la Puerta de San Miguel se puede bordear ese pedazo de muralla por el exterior por un camino que discurre entre la misma y el Río Ucero. Volviendo para el coche nosotros recorrimos ese camino al completo, aprovechando que los márgenes del río en toda esa parte están muy arreglados y se ha creado una especie de pequeño corredor verde muy bonito.

En El Burgo de Osma se celebra una media maratón que me encantaría correr, sobre todo porque la ciudad de Soria está plagada de cuestas, por lo que la prueba de El Burgo de Osma me parace una mejor opción que la de la capital para poder tachar la provincia de Soria en mi reto de correr una media en cada provincia de España. Intentaré, por tanto, volver con más tiempo a El Burgo de Osma-Ciudad de Osma con esa excusa tan perfecta para mí como es la de correr.


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado EL BURGO DE OSMA-CIUDAD DE OSMA.
% de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Soria: 33'3%.
% de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 33'6%.


14 de agosto de 2018

SORIA 2018

La segunda parada de nuestra excursión castellana de este año nos llevó a Soria, un lugar que a diferencia del anterior que visitamos (Lerma), sí conocía. Soria, la capital de provincia más pequeña de España tras Teruel, es una ciudad en apariencia olvidada, pero que ha sido capaz de captar la atención de los más sensibles poetas en el último siglo y medio: Gustavo Adolfo Becquer y Antonio Machado, dos literatos sevillanos, grandes entre los grandes, la inmortalizaron en sus obras y le asociaron un aire de romántica melancolía que le va como anillo al dedo. Años después, Gerardo Diego, miembro de la Generación del 27, también fue vecino de la ciudad y le dedicó bonitos versos. Ya a finales del siglo XX el grupo de rock Gabinete Caligari, uno de los más señalados exponentes de la célebre movida madrileña, actualizó la relación de Soria con la nostalgia creando una canción, Camino Soria, que fue todo un éxito y que añade a una música muy pegadiza una poética y brillante letra dedicada a la ciudad. Aparte, en otro ámbito, Soria ha criado a los dos mejores atletas de la historia del deporte español, Fermín Cacho y Abel Antón. Es bastante bagaje para una población que no llega a los 39.000 habitantes.


En agosto de 1988, apenas unos meses después de que Gabinete Caligari publicara Camino Soria, fui con mis padres a pasar unos días a un camping cercano a la Laguna Negra, que está ubicada al norte de la provincia de Soria. Uno de esos días visitamos la capital provincial, y aunque de esa jornada tengo pocos recuerdos, sí se que era lunes, por lo que no pudimos entrar en Numancia ni en ninguna iglesia de la ciudad. También me acuerdo de que comimos en el Mesón Castellano, un restaurante que sigue existiendo hoy día.


Casi 25 años después de aquella primera visita volví a Soria en 2012, ya con María y con las niñas. En esa ocasión Julia no llegaba a los dos años y Ana acababa de cumplir los cuatro, por lo que nuestros movimientos no fueron muy fluidos. Pese a esto, nos dimos el gustazo de dormir en el Parador de Soria Antonio Machado, un lugar al que la primera vez solo había ido con brevedad. Este verano mis padres nos han invitado a pernoctar de nuevo en él y eso me ha dado la oportunidad de explorar la ciudad con algo más de consistencia.

Dormir en el Parador de Soria ha vuelto a ser una gozada, aunque en este caso veníamos de hacer lo propio en el de Lerma y las comparaciones han sido inevitables: el Parador de Soria no tiene apenas encanto por fuera y por dentro su cafetería está a años luz de la de Lerma y de los encantadores salones con los que cuentan otros establecimientos de la red de Paradores. Por contra, el alojamiento soriano tiene unas vistas que bien valen el dinero que cuesta dormir en él.


En efecto, el hotel está en lo más alto de una elevación, con la cosa de que al diseñar el edificio potenciaron a tope ese emplazamiento y por todos lados hay ventanales que permiten disfrutar de unas panorámicas impresionentes. La propia habitación donde dormimos, que era la amplia suite familiar, tenía una terraza en la que me podría haber pasado horas, así como una ventana en el cuarto de baño que ponía Soria y el Río Duero a los pies del que se estuviera duchando o bañando.


Otro de los atractivos del Parador es que no tiene construcciones a su alrededor, ya que en lo alto de la elevación en el que se emplaza solo comparte espacio con el Parque del Castillo, una amplia superficie arbolada que se encuentra perfectamente cuidada. En ese parque sobreviven algunos restos del Castillo de Soria y resulta muy curioso ver como han creado una piscina pública en medio de las ruinas de la antigua fortificación de origen medieval.


Bajando desde el Cerro del Castillo por alguna de las cuestas que rondan el 12% de desnivel se llega con relativa rapidez al centro de Soria. En una de esas rutas de bajada se merece una breve parada el Mirador del Sagrado Corazón. Tras el descenso también es especialmente bonito desembocar en la ciudad por el lugar donde se conserva el Olmo al que Machado le dedicó una preciosa poesía cuya primera estrofa dice:

"A un olmo viejo, hendido por el rayo 
y en su mitad podrido, 
con las lluvias de abril y el sol de mayo 
algunas hojas verdes le han salido".

Machado escribió el poema A un Olmo Seco evocando en él la situación de su mujer Leonor, que se encontraba gravemente enferma. Por desgracia las "hojas verdes" no agarraron y Leonor murió pocos meses después. Hoy día el árbol se conserva como fosilizado, convertido en un símbolo de la vida eterna que el poeta regaló con sus versos a su amada mujer.


Con respecto al resto de la ciudad de Soria, en 2012 las calles del centro fueron las que recorrimos paseando con las niñas. Este año esa zona me iba a ir sin verla y opté por madrugar el día en que nos marchábamos para poder bajar corriendo hasta ella. La mañana anterior había bajado también corriendo muy temprano, había bordeado un tramo del Duero y había vuelto a subir hasta el Parador, todo sin detenerme. El segundo día, por contra, quería pasear por el centro y paré al llegar a él. Era domingo y fue un auténtico placer caminar por las desiertas calles de Soria, ya de día, volviendo a contemplar todo lo que en 2012 había visto con María y con las niñas. En mi pateo pasé por la Plaza Mayor y por la Calle Collado, dos de los enclaves que conforman el corazón de Soria.



Aparte de refrescar mi memoria recorriendo lugares ya conocidos también era importante para mí conocer algo nuevo en Soria. La mañana del día 11 estuvimos en Numancia y el día anterior no habíamos llegado con tiempo de salir del Parador, pero la tarde del segundo día sí pude conocer algunos sitios nuevos de la ciudad: en primer lugar, aprovechando que ese día era mi cumpleaños y que comimos en un restaurante del que hablaré luego, pude recorrer una zona distinta a la que conocía, adyacente a esta. En ella entré en la Iglesia de Santo Domingo.


En segundo lugar, esa misma tarde después de descansar fuimos a recorrer el Camino de San Polo y el Paseo de San Saturio, famosos desde que Antonio Machado escribiera en su poema Campos de Soria estos bellos versos:

"He vuelto a ver los álamos dorados, 
álamos del camino de la Ribera 
del Duero, entre San Polo y San Saturio, 
tras las murallas viejas 
de Soria -barbacana hacia Aragón en castellana tierra-. 

Esos chopos del río, que acompañan 
con el sonido de sus hojas secas 
el son del agua, cuando el viento sopla, 
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres 
de enamorados, cifras que son fechas".



En efecto, por el camino que discurre entre el Monasterio de San Polo y la Ermita de San Saturio paseaba Machado hace casi 100 años, en él aún hay álamos dorados con iniciales de enamorados (aunque ya son otros) y siguen allí el Duero, San Polo y San Saturio, pero seguramente ahora el trayecto está algo más concurrido y el río se muestra bastante más animado en ese tramo que entonces (en la otra orilla hay una concurrida zona de recreo estival).


Pese a esto, nada en Soria está masificado, así que merece la pena recorrer, emulando al poeta, el trecho entre los dos edificios.


En la actualidad lo que queda del Monasterio de San Polo es propiedad privada y no se puede visitar, pero San Saturio sí está abierta. Su visita fue una grata sorpresa que además solo nos costó la voluntad.


La Ermita de San Saturio está construida encima de una cueva natural (la Cueva de Peñalba), que sirvió de refugio a San Saturio, un noble visigodo del siglo VI que donó todos sus bienes a los necesitados y se retiró a vivir como un eremita. Parece ser que cuando llevaba allí unos años se fue a vivir con él un discípulo, San Prudencio, que lo enterró al morir en la cueva y abandonó el lugar, hasta el punto de que el mismo cayó por un tiempo en el olvido. Fueron los monjes templarios del Monasterio de San Polo los que erigieron sobre la cueva un oratorio primitivo en honor a San Miguel Arcángel y subieron al mismo los restos de San Saturio. En 1694 la ciudad acordó reedificar la iglesia, lo que propició que se levantara un nuevo edificio que mantuvo la estructura octogonal arquetípica de la Orden del Temple.


La iglesia, que parece estar colgada del roquedal, es muy sobria por fuera, pero tiene un interior muy barroco. A la misma se accede por la cueva sobre la que se sitúa. El edificio realmente está conformado por varias estancias, que se van visitando antes de llegar a la propia iglesia. En primer lugar se accede a una sala que se usaba para las reuniones de una especie de hermandad de labradores llamada Cabildo de los Heros. A continuación está la capilla rupestre donde San Saturio colocó un pequeño altar a San Miguel Arcangel. Ahí se encuentra también la tumba donde estaban en origen los restos del anacoreta.


Por una escalera excavada en la roca se sube a las dos salas capitulares (la Sala de los Canónigos y la Sala del Ayuntamiento), desde cuyas ventanas se ven unas preciosas vistas del Río Duero. Al lado está la habitación en la cual vivía el santero, una figura vinculada a la Ermita de San Saturio desde el Siglo XVI que estaba encargada de cuidar de la misma, y que perduró hasta finales del siglo XX. Desde los años 90 del pasado siglo el responsable de cuidar San Saturio ya no viste hábito ni parece un ermitaño, y ha dejado de vivir allí, por lo que la habitación en la cual habitaron en el pasado los sucesivos santeros se ha convertido en una especie de museo.


Lo último que se visita es la iglesia, que tiene la bóveda y los muros profusamente decorados con frescos del pintor soriano Antonio Zapata Ferrer. En su altar hay un busto que es en realidad el relicario con los restos del santo.


El recorrido se cierra descendiendo por la Escalera del Portugués, construida en piedra y que está pegada a los riscos del exterior.

Ver la Ermita de San Saturio fue un regalo sorpresa el día de mi cumpleaños, que acabó siendo entrañable para mí un año más. Como parte de la celebración comimos en Bandalay, un restaurante que por fuera tiene reminiscencias orientales, pero que por dentro es una mezcla de pub y restaurante italiano. Dicho así, podría parecer que el sitio es un pastiche, pero la verdad es que está montado de manera muy agradable y la comida estuvo muy rica.


En definitiva, recorrí las céntricas calles de Soria que ya conocía y a partir de ellas amplié el radio. Además, entré en dos de los edificios sorianos más importantes y pernocté un par de noches más en el Parador de Soria Antonio Machado, lo que siempre es un gustazo.

En pocas ciudades se le vienen a uno a la memoria un repertorio tan amplio de versos como en Soria, en mi opinión hay pocas poblaciones tan poéticas: Becquer la envolvió en un halo de misterio en sus leyendas, los poemas de Machado la asociaron a la melancolía y Gabinete Caligari le puso música, recogiendo esos referentes en la letra de una canción. En mi visita de 1988 vi a Rafael Alberti plácidamente sentado en los jardines que hay enfrente del Parador. Fue la confirmación de que Soria es una ciudad en la que la inspiración flota en el ambiente.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SORIA.
En 1988 (primera visita incompleta), % de Poblaciones Esenciales visitadas en la Provincia de Soria: 16'6% (hoy día, confirmada ya esta visita desde 2012, 16'6%).
En 1988 (primera visita incompleta), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 4'1% (hoy día, confirmada ya esta visita desde 2012, 33'3%).