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18 de agosto de 2025

CASCADAS DEL HUESNA 2025

Las Cascadas del Huesna fueron declaradas Monumento Natural en 2001. En total, la superficie protegida ocupa 16.196 m², e incluye una serie de pozas y de saltos de agua, que han sido creados con los años por el Río Huesna. En esa zona, el suelo es de travertino, que es un tipo de roca caliza relativamente blanda, la cual ha sido erosionada en unos lugares por el abundante caudal del río. Este también ha favorecido la acumulación del carbonato de calcio limado en otros sitios. Todo esto, unido a la pendiente que hay a lo largo de un par de kilómetros del cauce fluvial, ha provocado que se hayan formado las cascadas, así como las piscinas naturales que tienen a sus pies.


Yo nunca había tenido la oportunidad de recorrer ese tramo protegido del Río Huesna con tanta calma, aunque en 2019 la visita no estuvo mal, como reflejé en el correspondiente post. En aquella ocasión, además de hablar del galimatías que existe en relación con el nombre exacto del río, hice mención a lo que había visto del Monumento Natural.

Esta vez, sin embargo, he profundizado en el lugar en mayor medida. En efecto, durante un buen rato visité con detenimiento los tres saltos de agua más grandes que hay en el trecho del río en cuestión. Todos son espectaculares.




El sitio es tan idílico como se ve en las fotografías, aunque tengo que reconocer que el hecho de ir un domingo de agosto hizo que aquello no fuera, precisamente, un remanso de paz... 

Un poco de desmadre

En las pozas de las Cascadas del Huesna no se permite el baño. Allí no lo pone de una forma tan clara como debiera, pero la prohibición se menciona de manera expresa en todas las páginas web que he consultado que hacen referencia al Monumento Natural. Sin embargo, en las bañeras naturales había decenas de personas en remojo. La verdad es que, a pesar de lo que muestro en las fotos que he puesto arriba, que están tomadas con habilidad y con paciencia para que no salga nadie, la peña estaba un poco desmadrada junto a las cataratas. En principio, no vi que se estuviera cometiendo ninguna tropelía contra el medio ambiente, pero, desde luego, no se cumplía con la normativa. Yo no me metí en el agua, claro, aunque sí estuve cerca de ella.


Como digo, todos los que vi que se estaban bañando mantenían más o menos la compostura, pero, por desgracia, en las orillas y en algunos rincones recónditos del entorno me encontré bastante basura. No entiendo por qué, en cuanto los lugares atraen a un buen número de personas, siempre hay un porcentaje de guarros que van jodiendo sin necesidad. 

El Martinete

Aparte de todo, muchos de los que rondaban las Cascadas del Huesna el pasado domingo estaban de pícnic. Lo cierto es que hay un frondoso bosque en la zona que rodea el río en ese tramo, lleno de álamos, fresnos, olmos y alisos, en el que se pueden pasar las horas de calor muy a gusto. Si a eso le sumamos que el personal, además, va allí a bañarse, pues el resultado es que el enclave es un punto de referencia en los alrededores, para pasar los días de asueto estival.

Sin embargo, en esta ocasión nosotros nos dejamos en casa las sillas de playa y las tarteras, y comimos a mediodía como señores, dado que habíamos reservado en el Restaurante El Martinete.


El Restaurante El Martinete no está exactamente dentro de la zona considerada Monumento Natural, pero casi. No se cuanto tiempo lleva abierto, pero es muy popular, y ya existía la primera vez que fui a las Cascadas, en 2004. No obstante, yo no había comido en él hasta ahora, por lo que me pareció genial saldar esa pequeña cuenta pendiente. Se trata de una especie de mesón, que tiene un patio amplio y sombreado, el cual aprovecha parte de la frondosa vegetación de la que hablaba antes.

En el futuro, me gustaría regresar a las Cascadas del Huesna en una época del año diferente, para hacer un estudio pormenorizado de como son los cerca de 2.000 metros de río que están declarados Monumento Natural. De momento, he dicho que hay tres grandes cataratas en ese tramo, y el otro día ya me paseé con tranquilidad por parte de la intricada orilla del torrente, siguiendo el curso del agua, pero el cauce fluvial tiene más puntos atractivos en los que quiero ahondar pronto.


Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitado CASCADAS DEL HUESNA.
En 2004 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Sevilla: 37'5% (hoy día 75%).
En 2004 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas: 14'8% (hoy día 40'5%).


18 de julio de 2025

AEROPUERTO DE MÁLAGA-COSTA DEL SOL 2025

Han pasado casi siete años, desde que estuve por última vez en el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol. Fue en 2018. Tras aquella visita, y tras la de 2017, ya escribí sendos post, en los que expliqué el porqué de hablar de él en este blog. También hice referencia a su historia, por lo que voy a tratar de no repetirme.


Mi idea, ahora, es profundizar un poco más en como está organizado el aeropuerto, así como detallar como fue nuestra experiencia en él en esta ocasión.

El Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol tiene tres terminales, construidas en momentos distintos. Yo siempre he cogido los vuelos en la T3, aunque en 2018 accedimos al edificio por la T2, por lo que pude ver la diferencia que hay por dentro entre esta y la tercera parte del aeropuerto, que es la más moderna.


Aparte, como en todos los grandes aeropuertos, en el de Málaga están muy separadas la zona destinada a dar servicio a los pasajeros que van a coger vuelos y la habilitada para recibir a los viajeros que llegan. 

La zona de salidas del aeropuerto

La parte dedicada a las salidas en el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol se encuentra situada en la primera planta del edificio. 


Normalmente, los vehículos con los que se llega al gran complejo suben a la gente a esa primera planta por una rampa poco llamativa, lo que implica que uno no percibe con claridad que está en alto cuando se baja del autobús o del coche, pisa el asfalto y entra en el edificio, accediendo de forma directa a su piso de arriba. Al margen de esto, como he dicho, el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol se divide en tres terminales. La T1 es la más antigua y ya no se utiliza para operaciones relacionadas con los vuelos comerciales, por lo que se mantiene cerrada al público y no tiene puertas de embarque. En consecuencia, los tres diques para coger aviones con los que cuenta el aeropuerto en la actualidad, se hallan situados en la T2 y en la T3. Tanto en una, como en la otra, hay mostradores de facturación, aunque la mayoría se encuentran en esta última. 


De todas formas, el acceso al 100% de las zonas de embarque se realiza a través de un único filtro de seguridad, que está situado en la T3 (en el croquis que he puesto arriba, aparece señalado en rojo y marcado con las palabras security check). 


Eso significa que, las personas que van a embarcar en el Dique B, que es el que está en la T2, tienen que facturar las maletas en esta terminal, pero luego deben desplazarse a la T3 a pasar el control policiaco. Una vez que lo hayan hecho, no tendrán más remedio que volver a desandar el camino por dentro, para regresar a la T2 y acceder al Dique B (los diques o muelles son los añadidos perpendiculares que tienen los edificios principales de los aeropuertos, diseñados para permitir que los aviones se acerquen y la gente se pueda montar en los aparatos sin andar por la pista).


Aparte del Dique B de la T2, el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol cuenta también con un Dique C y un Dique D en la T3 (creo que no hay un Dique A, no se por qué). En realidad, el C ya existía antes de que se construyera la T3, pero se adaptó al hacerla, y ahora está plenamente integrado en la nueva terminal. 


Desde el cielo, se ve como el Dique C, que está rodeado con un círculo rojo en esta imagen que acabo de poner, tiene el aspecto de la T2 (de hecho, es exactamente igual al Dique B), pero ha quedado unido a la T3.

Por su parte, el Dique D, que se construyó a la vez que la T3, es el más grande. Mide 240 metros, y, a diferencia de los otros dos, que son perpendiculares al edificio de las terminales, discurre paralelo a las pistas.

En cualquier caso, en la T3 no solo destaca el muelle de embarque, sino que también lo hace el edificio procesador. En él, sobresalen el vestíbulo de facturación, que ocupa 20.000 m², la zona de controles de seguridad y el área comercial. Todo eso conforma el corazón del aeropuerto. 

Por lo que respecta al sector de las tiendas y los restaurantes, a él se llega tras pasar el control policial. Al hacerlo, lo primero que se atraviesa, sin remedio, es el Málaga Duty Free, y, al salir de él, se desemboca en el resto de la vasta zona comercial del aeropuerto. Esta tiene, incluso, un añadido elevado, al que se accede mediante una escalera mecánica. En él, hay unos cuantos negocios más. Desde esa segunda planta, que no ocupa toda la superficie del edificio procesador, ni mucho menos, se disfruta de una panorámica bastante interesante de parte del mismo.


Desde la zona de tiendas y de restaurantes, uno ya puede dirigirse a las puertas de embarque, tanto si están en el Dique B, como si están en el C o en el D.

Por el aeropuerto de madrugada

Hasta ahora, las 20:55 era la hora más tardía a la que yo había estado en el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol. En esta ocasión, sin embargo, cogimos el vuelo a la 1 de la mañana, por lo que tuve la oportunidad de ver el aeropuerto casi desierto. De hecho, nuestra salida fue la penúltima del día, y ya no quedaba ningún avión por aterrizar. Por eso, no había ni rastro de la incesante actividad que yo recordaba en el complejo. Lo cierto es que estuvimos en familia. 


Lo bueno de coger el vuelo tan tarde, fue que todo lo pudimos hacer con calma, y que no nos topamos con colas ni con bullas en ningún lado. El control de seguridad también lo pasamos en un momento, en el que los policías y los seguratas parecían estar ya menos estresados que en las horas en las que hay una mayor afluencia. Lo malo, en cambio, fue que casi nos quedamos sin cenar. De hecho, cuando desembocamos en la zona comercial, nos encontramos el grueso de los negocios de restauración chapados, o en proceso de cerrar. En vista de eso, nos dirigimos raudos al Burger King, dado que pensamos que podía ser el restaurante más laxo con el horario. Por fortuna, no nos equivocamos.


Sin embargo, hay que decir que cenamos gracias a la benevolencia de los empleados de la hamburguesería, porque ellos realmente también estaban acabando la jornada. Lo que pasa es que habían dejado a un par de personas pendientes del mostrador y de la cocina, mientras los demás limpiaban, pero nos vendieron los menús casi de milagro. Me parece que fuimos los penúltimos del día en ser atendidos.

El Burger King estaba, precisamente, en el piso elevado de la zona comercial al que me refería antes.


El caso es que la cena me supo a gloria. El estrés de salir de Sevilla a media tarde e ir pasando etapas, hasta llegar al punto en el que ya no nos quedaba más que embarcar, lo había llevado bien, pero fue al sentarme a comerme la ensalada de pollo crujiente, cuando de verdad respiré. El hecho de estar casi solos no hizo sino aumentar mi sensación de paz.

Después, ya nos encaminamos a la puerta de embarque, y esperamos junto a ella, hasta que pudimos montarnos en el avión. Esos momentos previos al comienzo de un gran viaje son una gozada imposible de describir.


La zona de llegadas

Comenté antes, que en los aeropuertos tienden a tener bien diferenciadas las zonas de salidas y de llegadas. En el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, la parte dedicada a los embarques está en la primera planta, como ya ha quedado dicho. La de desembarque, por contra, se encuentra a nivel del suelo, como en la mayoría de los aeródromos. 


El día de nuestro regreso, nosotros, nos bajamos del avión a través de una pasarela, por lo que no pisamos la pista, pero pronto descendimos por una escalera mecánica a la planta inferior del edificio.

La zona de llegadas de los aeropuertos es el lugar en el que empiezan de verdad los viajes, cuando uno aterriza en el destino adonde se dirige, pero también es dónde terminan, cuando está volviendo a casa. 


En mi caso, en la zona de llegadas del Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol lo que siempre me pasa es que termino las vacaciones, por lo que es un sitio que me resulta mucho menos simpático que el recinto de salidas. Allí, lo más importante que uno se encuentra son las cintas transportadoras en las que se recoge el equipaje. Yo, frente a ellas volví a cruzar los dedos, para que ninguna de las nuestras estuviesen entre el 0'8% de las maletas que se pierden cada año en los aeropuertos españoles. Por suerte, tras un rato de espera aparecieron todas.

Otras veces, tras salir a la parte pública de la zona de llegadas del Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol nos hemos parado a tomar algo. Sin embargo, en esta ocasión también habíamos volado tarde y era casi la 1 de la madrugada, lo que implica que ya no había nada abierto. Además, aún teníamos que ir a por el coche al aparcamiento de larga estancia, por lo que, sin entretenernos, dimos por concluida esta nueva visita al cuarto aeropuerto con más tráfico de pasajeros de España.


Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitado AEROPUERTO DE MÁLAGA-COSTA DEL SOL.
En 2013 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Málaga: 17'6% (hoy día 35'3%).
En 2013 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas: 28'9% (hoy día 40'5%).


28 de enero de 2025

MURALLA COSTERA DE CÁDIZ CON SUS BALUARTES 2025

En 2017, cuando escribí el primer post dedicado a la Muralla Costera de Cádiz, establecí que, al margen de los dos castillos, esta tiene 15 elementos defensivos, sin contar los 5 desaparecidos del Frente Portuario y los 2 del Frente del Vendaval. Esos números estaban sacados de un mapa que consulté en la página de la Asociación Española de Amigos de los Castillos.

Ahora, en este nuevo artículo voy a precisar bastante los datos mencionados, partiendo de la información más detallada que he encontrado, tanto en el blog de Rafael Lara, denominado Fuertes, Castillos y Fortalezas, como en un capítulo, escrito por Pilar Chías Navarro y por Tomás Abad Balboa, que se titula La Bahía de Cádiz: Territorio Fortificado y Paisaje, y que está incluido en el libro El Patrimonio Fortificado: Cádiz y el Caribe, una Relación Transatlántica.

Después de cotejar la información de esas fuentes, he visto que las tres coinciden en lo básico, pero que presentan divergencias. Por ello, de cara a escribir este post, he tomado yo algunas decisiones sobre qué datos adoptar como válidos. 

La primera diferencia entre las fuentes viene dada por el hecho de que la Muralla Costera de Cádiz se puede dividir en cuatro frentes o en cinco. En cuatro de esos frentes coinciden todos (son el Frente de Tierra, el Frente Portuario o Frente de la Bahía, el Frente del Sur o Frente del Vendaval y el Frente de Poniente). Lo que pasa es que Rafael Lara desgaja el llamado Frente de la Caleta del Frente de Poniente. A mí, esta opción me parece la más lógica. 

Partiendo de esa base, hay consenso en que el Frente de Tierra está compuesto por el Baluarte de Puertas de Tierra, que se conoce como Puertas de Tierra a secas, así como por el Baluarte de Santa Elena y el Baluarte de San Roque.

Más conflictivo es el Frente Portuario o Frente de la Bahía, y no porque haya desaparecido en gran parte, sino porque hay una cierta divergencia con respecto a dónde acaba. Yo, con la versión que me quedo es con la que dice que el frente empezaba en la Batería de las Cañas, que pasó a ser Baluarte de Santiago en 1775, y que aún se conserva. Después, delante de lo que era la alhóndiga (que luego pasó a ser la fábrica de tabacos, y en cuyo solar, hoy día, se ubica el Palacio de Congresos de Cádiz) estaba el Baluarte de los Negros. A continuación, se encontraban la Puerta de la Mar, la Batería de la Cruz, la Puerta de Sevilla y el Baluarte de San Antonio. Estos son los cinco elementos que hablaba arriba que desaparecieron en el Frente Portuario. Todos se eliminaron al hacer el Puerto de Cádiz

Más allá, en la Muralla están el Baluarte de San Felipe y el de San Carlos (aunque ambos parecen haberse unido a posteriori, de manera que el de San Carlos ya no sobresale), la Batería de San Francisco o de la Escalerilla, el Baluarte de la Candelaria, el Baluarte de la Soledad o de la Bomba, y, por último, el Baluarte del Bonete. Mi opinión es que todos estos elementos conforman el Frente de Poniente.

A partir de ahí, empezaría el Frente de la Caleta, que estaría integrado por la Batería de San Pedro, la Batería de San Pablo, la Puerta de la Caleta y el Baluarte del Orejón. También estarían en este frente el Castillo de Santa Catalina y el Castillo de San Sebastián.

Por último, el Frente del Vendaval incluiría el Baluarte de los Mártires, el Baluarte de Capuchinos, la Plataforma de San Rafael y de San Miguel, así como los desaparecidos Baluarte de San Nicolás y Baluarte del Matadero.

Por tanto, al final he establecido 17 elementos que se conservan (dos más que los que se marcaban en el mapa de la Asociación Española de Amigos de los Castillos), además de los 7 que se han eliminado y de los 2 castillos. Con respecto a estos últimos, en el post de 2017 hablé del Castillo de Santa Catalina, y ahora voy a narrar la visita que hice el otro día al Castillo de San Sebastián.


Tuve suerte, porque Castillo de San Sebastián se reabrió el pasado 12 de agosto, después de 6 años cerrado, y no está muy claro que vaya a ser visitable de manera indefinida. De momento, el jueves nosotros pudimos acceder a él sin pagar nada.

El Castillo de San Sebastián no pasa desapercibido en cualquier imagen área o mapa de Cádiz que se mire, porque está en medio del mar, separado de la ciudad, pero se ha unido a ella mediante un estrecho espigón artificial de 500 metros de longitud, que acaba marcando la fisonomía del casco histórico gaditano. 



Para acceder al malecón del Castillo de San Sebastián, en tierra firme hay que atravesar dos arcos, que forman la Puerta de la Caleta. Esta data de 1748, y no solo conecta el barrio de La Viña con el paseo que lleva al Castillo, sino que también permite alcanzar el lado sur de la Playa de la Caleta. El primer arco está encalado, y tiene un aspecto indiano. El segundo es de piedra, y se encuentra alineado con la Muralla.


En el espacio que hay entre los dos arcos, en su día se habilitó un barracón, destinado a dar cobijo a la primera avanzadilla de la guardia del Castillo. En la actualidad, en esa escondida edificación se ubica la Peña Flamenca Juanito Villar.

Al otro lado del espigón, es donde se encuentra el Castillo de San Sebastián. La fortaleza se asienta en la Isla de San Sebastián, que está conformada realmente por dos islotes, los cuales se hallan muy juntos. El más cercano a Cádiz fue el primero en fortificarse, en el año 1706.


Esa parte original del Castillo ocupó toda la superficie del pequeño islote, de manera que los muros de la fortaleza dan directamente al mar, formando un polígono de nueve lados. En cinco de las esquinas se construyeron garitas, dos de planta hexagonal, flanqueando la puerta de acceso, y otras tres de planta circular.


Actualmente, esa puerta de entrada al Castillo de San Sebastián desde el malecón se denomina Puerta de la Ciudad.


Al atravesarla, se accede al Patio de Armas de la parte más antigua del Castillo, alrededor del cual se construyeron almacenes, un polvorín y una capilla, así como estancias para los militares.


Y es en este punto, en el que hay que decir que, lo que se consideró, en origen, como Castillo de San Sebastián, acababa ahí, pero que, en 1860, se amplió la fortificación, edificándose la Avanzada de Santa Isabel. Esta ocupó toda la superficie del otro islote que había a continuación del primero, que era bastante más extenso. En él, se había construido una ermita en 1457, y luego una torre atalaya en 1613, que en 1766 había sido reconvertida en faro.
 En el siguiente croquis, que está elaborado por Rafael Lara, y que se incluye en un post de su blog, se ve a la perfección como quedó la estructura completa del Castillo de San Sebastián, cuando este se agrandó.


Como se puede ver en el plano, el Castillo de San Sebastián propiamente dicho es solo la fortaleza que se edificó en el islote pequeño. La del grande es la que se denominó Avanzada de Santa Isabel. Hoy día, sin embargo, se considera que todo es el Castillo de San Sebastián. La puerta que se abrió, para comunicar las dos partes de la fortificación, se llama Puerta de la Avanzada.


Desde el lado de la Avanzada de Santa Isabel, se ve mejor como la Puerta de la Avanzada ejerce de apertura occidental del bastión fortificado que se construyó originalmente en la Isla de San Sebastián


En mi opinión, el Patio de Armas del sector antiguo del Castillo no llama demasiado la atención. Este ha quedado como una especie de zona de paso, ya que la mayoría de las construcciones que tiene adosadas a los muros parecen estar sin rehabilitar, y las que se han remodelado no se encontraban abiertas a las visitas. Por otro lado, las vallas rojas que han puesto, para proteger los laterales a los cuales no quieren que la gente se acerque, desentonan una barbaridad. Incluso, desde el cielo se puede ver como la parte primigenia de la fortaleza se ha habilitado como un simple pasillo de acceso a la Avanzada.


La Avanzada, por su parte, aunque también tiene murallas, es un espacio mucho más amplio y diáfano, en el que no hay tantas construcciones. En ella, tampoco hay demasiados elementos que ver. En realidad, el interés del Castillo de San Sebastián reside en lo bien conservada que está la estructura. Lo de dentro es menos interesante. 

De todas formas, sí me pareció curiosa la base de la antigua torre atalaya, que luego se convirtió en faro. En la siguiente foto, dicha base es el círculo de piedra que está a la izquierda.


Esa estructura cilíndrica de 10 metros de alto, es lo que queda del faro primitivo, que fue demolido en 1898, para evitar que fuera usado como referencia por los artilleros de los barcos de EEUU, país que en ese momento estaba en guerra con España. En su lugar, en 1913 se inauguró el Faro actual, que se solo usa con fines civiles.


Cabe destacar, que el actual del Castillo de San Sebastián fue el segundo faro eléctrico erigido en España y el primero de estructura metálica. Mide 41 metros. Junto a él, hay un montículo con una construcción, que estaba cerrada, y que no he conseguido averiguar para qué se usa o se usó.



Rodeando todo el recinto, hay una serie de edificaciones de una planta, a cuyos tejados se puede subir por unas grandes rampas. 


En una de esas construcciones estaban habilitados unos baños que me salvaron la vida, pero la mayoría las vi cerradas o abandonadas. Sin embargo, como se puede acceder a su parte superior, los inmuebles ejercen de adarve. Este bordea los muros de la Avanzada por dentro, y permite ver el mar desde lo alto. 

Por lo demás, en el Castillo de San Sebastián no hay mucho más. No obstante, es pertinente destacar que la fortaleza es Lugar de Memoria Histórica de Andalucía. La razón la he sabido después. Por lo visto, el 17 de julio de 1936, cuando Franco y los suyos dieron el golpe de estado que provocó la Guerra Civil, las autoridades fieles a la legalidad se refugiaron en la sede del Gobierno Civil, y resistieron 48 horas. El 19, todos los leales al orden establecido fueron detenidos, y los que eran militares fueron conducidos al Castillo de San Sebastián, donde se les condenó a muerte. El 6 de agosto, fueron ejecutados allí mismo el comandante Mariano Zapico, el teniente coronel Leoncio Jaso, el capitán Antonio Yáñez-Barnuevo y el oficial Luis Parrilla. Por desgracia, no fueron los últimos en ser fusilados en ese sitio. Es impactante.

El caso es que nosotros, tras recorrer aquello con calma, salimos y aprovechamos que es posible bajar del malecón, si la marea lo permite, y que se puede caminar por la base de roca sobre la que está construida el Castillo, contemplándolo desde otras perspectivas.



Precisamente, gracias a que se puede descender del malecón por varios puntos, nosotros, antes de atravesar de nuevo la Puerta de la Caleta, bajamos también a la Playa de la Caleta. Hacía una tarde invernal maravillosa.


María y yo nos tumbamos en la arena, y nos quedamos cuajados. Me encanta dormir la siesta en la playa, en días así. Tras el breve receso, abandonamos el entorno del Castillo de San Sebastián, habiéndolo explorado bastante bien.

Con esto, ya he hablado en este blog de los dos castillos que están insertos en la Muralla Costera de Cádiz, así como de la Puerta de la Caleta. En 2017, también dije que conozco el Baluarte de los Mártires, desde que entré en él en los años 2003 y 2012, pero me quedaría hablar de los otros 14 elementos defensivos que se conservan. Cuando los visite, haré igualmente mención a los 7 que han desaparecido.


Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitada MURALLA COSTERA DE CÁDIZ CON SUS BALUARTES.
En 2003 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Cádiz: 33'3% (hoy día 66'7%).
En 2003 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas: 13'2% (hoy día 40'5%).


20 de mayo de 2024

ANFITEATRO ROMANO DE ITÁLICA 2024

En junio del año pasado visité el Anfiteatro Romano de Itálica, porque quería hablar de él en este blog. En aquella ocasión, hice un somero repaso de las veces que había estado en el Conjunto Arqueológico de Itálica. También relaté la evolución histórica del antiguo asentamiento romano, y de su principal edificación, que a diferencia de las casas italicenses, nunca llegó a verse enterrada del todo, dadas sus dimensiones. Por último, describí un poco la estructura del coliseo, gracias a que lo estuve explorando con detenimiento. Pese a esto, el reconocimiento que llevé a cabo fue el estándar. Me resultó interesante, porque las ruinas se encuentran abiertas al público en gran parte, y porque, además, se pueden recorrer con independencia, pero es evidente que hubo sectores del monumento a los que no pude acceder. Entonces, tampoco me acompañó nadie que me ilustrase sobre lo que fui viendo. 

El caso es que en 2023 me quedé satisfecho con la visita que realicé, y no parecía que fuera a tener la posibilidad, a corto plazo, de profundizar en el edificio. Sin embargo, hace unas semanas surgió una magnífica ocasión para ver Itálica y su Anfiteatro de una manera un poco especial. Resulta que María, que es archivera y ha desarrollado proyectos en multitud de organismos y entidades, recibió el encargo de organizar un fondo fotográfico que han donado al Conjunto Arqueológico de Itálica. En consecuencia, durante un mes y pico va a ir a currar, de lunes a viernes, a las oficinas del yacimiento, con la cosa de que ha conocido a su director, a los arqueólogos y a todos lo que trabajan en ese singular emplazamiento. Eso le dio la oportunidad de unirse a dos actividades especiales, que tuvieron lugar allí hace unos días. La segunda fue de carácter público, pero la primera fue totalmente privada. Por descontado, yo aproveché la coyuntura para engancharme a ellas, y obtener así una visión detallada de una de las mayores maravillas que nos ha dejado el mundo romano. Aparte, el pasado viernes regresé a Itálica por tercera vez, para acabar de explorar yo solo sus entresijos, y también los del Anfiteatro.


Sin duda, de las tres visitas al Anfiteatro, la más especial fue la privada. En ella, el mayor privilegio que disfruté fue el de poder bajar a la Fossa Bestiaria del coliseo. Este espacio, que se abre en mitad de la Arena, en su día estuvo cubierto por una tarima de madera, y albergaba la tramoya que permitía, entre otras cosas, salir a los animales en los espectáculos en los que estos intervenían. 




Yo, hasta ahora siempre había visto desde arriba el agujero, pero es posible bajar a él. Lo pude hacer, porque Daniel González Acuña, el director del Conjunto Arqueológico, organizó la citada visita privada, en la que él mismo hizo de guía para los colegas de trabajo de su mujer. Algunos de estos, en el pasado también han sido compañeros de María, e incluso míos, durante un tiempo. En consecuencia, la suerte quiso que, ni ella ni yo, estuviéramos de pegote en ese grupo. Es cierto que nos sumamos a la comitiva de pura chiripa, debido a que María está desempeñando en la actualidad sus labores profesionales en Itálica, pero, en última instancia, nuestra presencia en la comitiva fue de lo más normal.
 
Lo que vimos del yacimiento en esta visita tan especial lo voy a contar en el próximo post, que voy a dedicar a Santiponce, pero, con respecto al Anfiteatro, en este sí quiero resaltar que, gracias a que Daniel no quiso que se sus invitados se quedaran donde lo hacen todos los turistas, y retiró una valla en la que había un cartel en el que ponía "Prohibido el Paso", pudimos adentrarnos en sus entrañas con total tranquilidad.


Para mí, fue una alegría poder bajar por una escalera, hasta el nivel que está por debajo de la Arena del Anfiteatro. En él, vi que hay pasillos abovedados, que recorren todo el subsuelo del edificio. Uno de esos túneles, conduce hasta la misma Fossa Bestiaria.




No obstante, lo positivo de la visita no se quedó ahí, porque Daniel fue guiando todo el recorrido, y ya en la superficie del Anfiteatro nos contó otro montón de cosas de lo que fuimos viendo. Voy a tratar de no repetir lo que dije en el post de 2023, pero sí quiero recalcar que, por debajo de sus gradas, hay un entramado de galerías, estas sí abiertas al 100% de los visitantes, por las que merece la pena transitar con detenimiento, ya que serían dignas de cualquier edificio moderno destinado a albergar espectáculos. Desde luego, no parecen tener casi 1.900 años.


El tema es que el Anfiteatro tuvo tres niveles de gradas, de las que luego hablaré, las cuales estaban comunicadas por el interior, por medio de una serie de galerías, escaleras y vomitorios, que hacían posible el acceso a todos sus sectores. Por desgracia, el piso superior del graderío ha desaparecido casi por completo, ya que, a lo largo de los siglos, ha sido desmantelado y reutilizado en otros lugares. Por su parte, el segundo se encuentra parcialmente derruido. Sin embargo, el inferior se mantiene en pie, y muchos de sus pasillos se hallan intactos, como he mencionado.



Al hilo de lo de las gradas, hay que señalar que el Anfiteatro se erigió aprovechando una vaguada natural, que permitió encajar la edificación entre dos laderas, usando estas de base para los cimientos de parte de los asientos.


Gracias a su estratégica posición, la construcción del edificio fue más sencilla, pero el hecho de estar en una especie de rambla, provocó que sus niveles inferiores tendieran a colmatarse de tierra con facilidad, y necesitaran un mayor mantenimiento. En relación con esto, en el lado oeste del coliseo, que es el que da a la torrentera, vimos como se habilitaron canalizaciones, para absorber las riadas, y para conducir el agua por debajo del Anfiteatro.


Esos desaguaderos se encuentran junto a la Porta Libitinaria, que es por donde salían de la Arena los vencidos (Libitina era la diosa de los funerales y de los entierros, así que no es difícil deducir como salían los derrotados en los espectáculos romanos). Por desgracia, en la puerta se han perdido los niveles superiores, por lo que ha quedado convertida en un pasillo. 


En cambio, en ese lado, que está más escondido y es menos visitado, se conservan una pareja de escalinatas bastante llamativas. 


Las escaleras llaman la atención, porque en el Anfiteatro de Itálica hay muy pocas, en parte debido a que los niveles superiores de las gradas han desaparecido, pero también porque estas están construidas sobre la pendiente de un par de colinas, como he dicho. Las elevaciones sí hay que subirlas, para alcanzar los vomitorios de los sectores que se conservan, pero escalones no hay muchos.

Aparte, en el lado opuesto del recinto en el que se halla la Porta Libitinaria, está la Porta Triumphalis. Cuando uno accede al Conjunto Arqueológico de Itálica es lo primero que ve, de manera que ejerce de tarjeta de presentación del yacimiento, y se usa por todo el mundo para llegar a la Arena. En su día, esta era la puerta por la que los gladiadores saltaban al terreno de juego, y también la que utilizaban para marcharse, si habían salido victoriosos del envite.

Por otro lado, las tres partes comentadas, en las que se encontraba dividido el graderío, estaban construidas a partir de una estructura inferior, denominada Podium, que era la que separaba la Arena de las primeras filas. 


Por encima del Podium estaba la Ima Cavea, que tenía seis gradas y ocho puertas de acceso. En ella, se situaban los asientos de los representantes de la clase senatorial, que estaba conformada por los altos cargos de la administración romana en la zona, y que se sentaban lo más cerca posible de la Arena. Justo detrás, en el denominado Maenianum Primun, se acomodaban los equites, que eran los integrantes de la clase noble no senatorial.


El segundo nivel era el de la Media Cavea, que tenía doce gradas y catorce puertas de entrada. Estaba destinado a los plebeyos, es decir, a los ciudadanos romanos que, pese a no ser ricos, tenían un cierto estatus. Por último, la Summa Cavea era la del populacho, los extranjeros y las mujeres. En todo el graderío, los sectores se encontraban separados por unos pasillos, denominados Praecintiones. Hoy día, uno aún puede pasearse por los de la Ima Cavea, contemplar la altura que conservan algunas de las bóvedas, y asomarse a los vomitorios del lado sur. Desde cerca, se aprecia bien como la mayoría del material de cantería que lo revestía ha sido expoliado, 


No obstante, una curiosidad que me comentaron, es que si no se controlara la vegetación, con intervenciones periódicas, la maleza se comería el Anfiteatro en pocos años. En efecto, en 2023 hice una foto similar a la que he puesto justo arriba, y en las gradas no quedaba ni un solo yerbajo. Entonces era junio, y estaban limpias. Esta vez, según nos dijo Daniel, ya se habían rociado las mismas con herbicida, y en unos días se iba a proceder a retirar a mano la hierba seca. Por lo visto, uno de los principales retos, a la hora de gestionar un lugar como el Conjunto Arqueológico de Itálica, no es desenterrar lo que se mantiene oculto, sino conseguir que lo que se ha sacado a la luz no vuelva a desaparecer. 

En definitiva, la visita guiada por Daniel González Acuña fue muy ilustrativa. Cuando uno ve el Anfiteatro por libre, pasa por alto muchos detalles, sin más remedio, pero nosotros nos detuvimos, incluso, en algunas de las salas interiores del edificio, y no solo las vimos, sino que nos enteramos de para qué se usaban.


Tampoco me voy a meter en más detalles, porque, si no, no acabo, y aún quiero hablar de la visita de carácter público, pero especial, a la que me referí antes. 


En realidad, se puede ver en la foto superior que la actividad pública a la que acudimos no fue, ni mucho menos, minoritaria. Otra cosa es que yo no me entere, normalmente, de que se organizan iniciativas como Itálica Euterpe. Concierto para las Estrellas


Resulta que este 2024, Sevilla es la Capital Europea del Espacio, y debido a eso, al día siguiente de nuestro tour con Daniel, se celebró una actividad nocturna, organizada por los responsables del Conjunto Arqueológico y por la Asociación Astromares, en la que se unieron las astronomía y la música. La misma estuvo dividida en dos partes. De la primera hablaré en el siguiente post, pero sí voy a hacer referencia ahora a la segunda, que fue un espectáculo auditivo y visual que tuvo como sede el Anfiteatro. En él pudimos ver objetos del firmamento en directo, reflejados en una pantalla, mientras escuchábamos explicaciones y piezas musicales. Estas últimas estuvieron interpretadas por la Banda Sinfónica de Tomares.



A mí, de la parte del evento que se celebró en el Anfiteatro, lo que más me gustó fue verlo de noche. Caminar por las galerías en la oscuridad me pareció una pasada, y ver la Fossa Bestiaria iluminada también. 


Aparte, la calidad del sonido me impresionó, a pesar de que el recinto no se creó para representar espectáculos musicales. Luego, las explicaciones habladas también tuvieron su interés, pero todo lo relativo a la proyección de astros lo disfruté menos, porque estuvimos un rato largo sentados en la oscuridad, escuchando relajantes melodías, y mi día había sido muy intenso. El letargo que me entró, no ayudó a que le sacara partido a las imágenes astronómicas.


A pesar de esto, me lo pasé a lo grande, y me encantó que la actividad tuviera una acogida tan sensacional. María y yo teníamos pensado ir, porque ella se enteró de que se iba a celebrar, gracias a que va al Conjunto Arqueológico de Itálica todos los días, pero, aun así, las 600 entradas se agotaron en minutos, y en principio nos quedamos sin sitio. Es evidente que la gente está atenta a ciertos canales que yo no miro. Sin embargo, al final pudimos ir, porque en el último momento le sobraron un par de entradas a una de las conservadoras del yacimiento, a la que María ve cada mañana.

En resumen, si el año pasado vi el Anfiteatro como un visitante normal y corriente, hace dos sábados lo vi de noche, también realicé un tour guiado muy especial un día antes, y el viernes siguiente recorrí por mi cuenta los recovecos abiertos al público que me quedaban por ver. Gracias a esa triple visita, doy por explorado a fondo ese espacio tan singular y tan espectacular. Del resto de la zona arqueológica excavada, y del pueblo que tiene encima la parte no excavada, hablaré en el próximo post.


Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitado ANFITEATRO ROMANO DE ITÁLICA.
En 1994 (primera visita consciente), % de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Sevilla: 31'2% (hoy día 75%).
En 1994 (primera visita consciente), % de Maravillas de Andalucía visitadas: 9'9% (hoy día 40'5%).