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22 de enero de 2018

CATEDRAL DE JAÉN 2018

En 2006, cuando estuve por primera vez en Jaén, acceder a la Catedral no costaba dinero. Esa es la razón por la que entré a ver El Abuelo y salí sin más. Desde entonces dos cosas han cambiado en el templo catedralicio: la primera es que El Abuelo, es decir, la imagen más importante y popular de Jesucristo en la ciudad (el equivalente al Gran Poder en Sevilla), ya no está allí (se la llevaron de vuelta a su santuario en 2009 después de casi 40 años). Aparte, el segundo gran cambio operado en la Catedral es que entrar ya no es gratis, a principios de 2010 decidieron empezar a cobrar la entrada para sufragar los costes de conservación del templo y, en consecuencia, ahora el acceso cuesta 5 euros por adulto y 1'50 euros por niño.


Yo soy siempre un tanto reacio a pagar por entrar en las iglesias, pero si lo pienso bien no es ilógico que cobren a los que no entramos en ellas por motivos religiosos, sino culturales, ya que desde el punto de vista turístico no dejan de ser monumentos, y además son de titularidad privada. No nos choca pagar por entrar a ver un castillo, una antigua mina o un yacimiento arqueológico, y realmente una iglesia no es muy diferente desde el punto de vista patrimonial. En el caso de la Catedral de Jaén, por otro lado, se amortiza el gasto de sobra, porque la visita la puedes hacer a tu aire, de manera relajada y lo que hay dentro merece la pena. Te dan incluso una audioguía que te va contando los detalles de lo que se va viendo, aunque la misma me pareció poco interesante y solo escuché algunas explicaciones, ya que lo describía todo (cuadros e imágenes, principalmente) de una manera excesivamente descriptiva para mi gusto.

En cualquier caso, antes de entrar en el edificio, la Catedral ya me impresionó, porque su fachada barroca es imponente, aunque la estructura del templo es claramente renacentista (destaca la armonía del mismo, a pesar de que combina diferentes estilos). La simetría de las dos torres gemelas hace que el frontal de la iglesia sea espectacular desde fuera.


Además, a pesar de ser un templo de unas dimensiones muy considerables, desde el exterior se puede contemplar a la perfección en conjunto, ya que la plaza que tiene delante (la Plaza de Santa María) es amplia y diáfana. Cuando visité por primera vez Jaén en 2006, delante de la Catedral, a los pies de las dos torres, había árboles que han desaparecido. Ahora la plaza es un espacio liso y abierto que debe ser imposible de cruzar en verano, pero que permite disfrutar a tope de la portada en épocas como esta.

Como he dicho antes, en 2006 entramos en la Catedral, pero la estancia fue fugaz. En esta visita, en cambio, la recorrimos con toda la tranquilidad que pudimos conseguir, ya que Ana y Julia, si bien se mostraron interesadas durante un buen rato en lo que íbamos viendo, al final acabaron por hartarse. Pese a esto, nos dio tiempo de recorrer las dos naves laterales, deteniéndonos al principio en algunas capillas mientras escuchábamos las explicaciones de la audioguía (luego ya continuamos sin ella, sus explicaciones eran demasiado prolijas para nosotros).

El recinto estaba casi desierto, por lo que pudimos apreciar mejor, si cabe, sus grandes dimensiones.


En nuestro recorrido por las naves laterales nos paramos en la Capilla de San Fernando, que es la que está al fondo a la izquierda. Allí buscamos la imagen de El Abuelo, en el lugar donde la vimos la otra vez. Al no encontrarla pregunté por ella y fue cuando me explicaron que, pese a haber estado allí desde 1970 hasta 2009, ese no era su emplazamiento definitivo y se la habían llevado ya a su iglesia. A cambio, ahora se ve mucho mejor el cuadro central de la capilla, que es obra del sevillano Valdés Leal.

En mitad de la nave central vimos también el coro (uno de los más grandes que hay en España), así como el altar mayor.


A continuación nos adentramos en la sala capitular y en la sacristía mayor, que están en el brazo derecho de la Catedral. Ambas se deben al arquitecto Andrés de Vandelvira y son dos referencias clave a la hora de hablar del Renacimiento español.

Debajo de la sala capitular y de la sacristía mayor está el Panteón de los Canónigos, en el cual ya no hay nadie enterrado. Ahora han montado allí el Museo Catedralicio, en el que se conservan un buen número de obras de arte que vimos por encima (no soy tan entendido en arte como para poder pararme demasiado en un museo así, lo vimos con calma y nos detuvimos en las dos o tres obras que más nos llamaron la atención, pero poco más). El Panteón de los Canónigos tiene una división tripartita: las escaleras desembocan a un vestíbulo, luego se accede al salón más grande, que antaño era una capilla, y al fondo hay otra estancia (el panteón propiamente dicho) que me resultó curiosa, porque en ella se ve que están las piezas más valiosas de la colección del museo (son objetos para el culto, fundamentalmente) y eso hace que la puerta que separa la segunda sala de esta tercera sea de metal y tenga un palmo de grosor (es como la puerta de una caja fuerte gigante). Al adentrarme en esa sala, subterránea y sin ventanas, con dos antesalas y protegida tanto por cámaras de seguridad como por la impresionante puerta, me dio la impresión de estar accediendo al corazón de Fort Knox.

No obstante, lo más interesante de la Catedral es la galería alta, que se sitúa por encima de las capillas. Desde allí es preciosa la vista desde arriba de las naves.


También destaca en la galería una especie de terraza en la que hay seis arcos sostenidos por columnas jónicas, realizadas igualmente por Andrés de Vandelvira, y desde donde se puede uno asomar al exterior.




En definitiva, la Catedral es una de las visitas inexcusables de Jaén, la otra vez que estuve en la ciudad la vi demasiado a la carrera, pero ahora ya considero que he saldado mi deuda con ella.



Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitada CATEDRAL DE JAÉN.
En 2006 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Jaén: 14'2% (hoy día 21'4%).
En 2006 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas: 20'6% (hoy día 34'7%).

Reto Viajero MONUMENTOS DESTACADOS DE ESPAÑA
Visitadas CATEDRAL DE JAÉN.
En 2006 (primera visita), % de Monumentos Destacados de España visitados en Andalucía: 75% (hoy día 75%).
En 2006 (primera visita), % de Monumentos Destacados de España visitados: 34% (hoy día 39%).


20 de enero de 2018

JAÉN 2018

Jaén fue la última capital de provincia de Andalucía en la que puse un pié (me faltaban dos días para cumplir 29 años). María tiene una amiga que, aunque está afincada en Sevilla, es jiennense, de manera que en verano de 2006 pasamos un par de días en su ciudad aprovechando que ella estaba allí de vacaciones.


El pasado fin de semana he estado por segunda vez en Jaén. Esta vez hemos ido en pleno invierno, ya hemos sido cuatro en la expedición (Ana y Julia no existían en 2006, pero en la actualidad son una parte fundamental de la mayoría de nuestras escapadas), la excursión no ha tenido nada que ver con Pilar como la otra vez, y, por fortuna, hemos dormido en un lugar menos infame que en nuestra anterior visita: en aquella ocasión pernoctamos en la Pensión Carlos V, un alojamiento de una sola estrella que tenía el baño en el pasillo, lo que ayudó a que nos cruzáramos por la noche con alguna pareja (por decirlo finamente) con pinta de estar usando aquello como picadero. Sin embargo, lo peor fue que la habitación, cuando dejamos las maletas, apestaba a tabaco rancio, la primera bofetada fue repugnante, pero por suerte íbamos con mucha prisa, estuvimos solo medio minuto allí y cuando volvimos cuatro horas después, dispuestos a pirarnos, habían ventilado y perfumado a conciencia el cubículo, por lo que decidimos que, dado que nuestra estancia en Jaén iba a ser extremadamente callejera, no íbamos a complicarnos la vida buscando otro sitio donde dormir.

Es posible que la  Pensión Carlos V haya mejorado, lo bueno que tuvo (y que tiene) es que está en la Avenida de Madrid, una de las principales arterias de Jaén.


En cualquier caso, la posibilidad de comprobar hasta que punto la pensión está igual o ha sido remozada no ha entrado en esta ocasión, ni remotamente, en nuestros planes, de hecho en este 2018 hemos dormido en el Albergue Inturjoven & Spa Jaén, que ha resultado ser un lugar magnífico que recomiendo a todo el mundo.

El albergue juvenil de Jaén tiene lo bueno de los demás alojamientos andaluces de la Red Española de Albergues Juveniles (está limpio, es bastante barato y hay muy buen ambiente), pero además está recién remodelado (fue inaugurado en 2007 y en 2017 se reformó bastante). Eso hace que sus instalaciones estén nuevas.


Además, está en un inmueble histórico, el de la Antigua Escuela de Enfermería, que dependía del vecino Hospital San Juan de Dios (también desaparecido como tal). Del edificio de la escuela se conserva solo la fachada, porque de puertas para dentro todo lo demás es totalmente nuevo. El Albergue, aparte, tiene la peculiaridad de que cuenta con un llamativo spa. Yo no lo usé, porque en la calle hacía una rasca de muerte, tenía el frío metido en el cuerpo y, en esas condiciones, para entrar en contacto con el agua necesito que esté a punto de entrar en ebullición, pero María y las niñas disfrutaron durante una hora de las instalaciones y salieron muy contentas.


Por otro lado, el desayuno que nos dieron y que iba incluido en los 66 euros que pagamos fue mejor que el de muchos hoteles en los que he dormido (constaba de cereales, dulces, pan, fruta y yogur a discreción). El café estaba malísimo (era de máquina), pero también se podía uno servir todo el que quisiese.

Aparte de todo esto, nuestra estancia en Jaén estuvo marcada por mi participación en la Carrera Urbana Internacional Noche de San Antón, pero también por la lluvia. Me preocupaba que fuera a diluviar el sábado por la tarde y de eso nos salvamos, pero el domingo amaneció metido en agua, por lo que optamos por volvernos a casa a media mañana y no pudimos aprovechar el día. Queda pendiente una nueva visita a la ciudad para ver lo que nos dejamos atrás (afortunadamente, el Castillo de Santa Catalina ya lo conocía de la otra vez, al igual que el Palacio de Villardompardo y sus impresionantes baños árabes).

Sí vimos en esta ocasión la Catedral de Jaén, que será objeto del siguiente post, pero para lo que sirvió esta visita, sobre todo, fue para que me haya quedado con una idea mucho más clara de como está organizada urbanamente la ciudad. En 2006 me moví de una manera más distraída por allí y no recuerdo los detalles de por donde anduvimos, pero en esta ocasión sí se que recorrimos parte de las dos grandes avenidas que, casi en ángulo recto, encierran el centro de la población por dos de sus partes (la Avenida de Andalucía por el norte y el Paseo de la Estación por el este), y, desde ahí, tengo claro cuales fueron los recorridos que hicimos. Realmente, pese a la mala suerte del domingo, el sábado la lluvia se contuvo y eso hizo que desde que llegamos a Jaén a mediodía, hasta la 6 de la tarde, pudiéramos pasear sin problema.

Nada más llegar fuimos directamente al Parque de la Concordia a recoger el dorsal de la carrera, que se iba a disputar por la noche. En mitad de ese parque estaba montada la carpa donde se desarrolló la feria del corredor y la gran macarronada.



En la macarronada la pasta no era gratis (en realidad en la carpa lo que había era una barra con bebidas y tapas, entre ellas los macarrones con tomate), pero por el precio de una bebida nos pusieron un buen plato de comida que disfrutamos en un poyete del parque.


Tras comer, nos fuimos al centro recorriendo el Paseo de la Estación y pasamos por la Plaza de la Constitución, que ejerce como puerta de entrada al casco histórico.


Durante un buen rato estuvimos paseando por el Barrio de San Ildefonso, que queda a espaldas de la Catedral. El núcleo de este barrio, el más tradicional de la ciudad, es la Plaza de San Ildefonso.


Desde ese punto, en vez de alejarnos de la Catedral y meternos por las calles mas intrincadas del barrio, nos encaminamos hacia el gran templo jiennense por la Calle Hurtado, que se extiende a lo largo de la parte mas señorial del centro. 


Estaba todo muy tranquilo, en parte porque ya habían caído unas gotas, pero esa paz hizo que la zona tuviera un atractivo aún mayor. Por la noche, en cambio, la ciudad entera se echó a la calle de una manera increíble con la excusa de la carrera y de las Lumbres de San Antón (pudo influir en la tranquilidad de primera hora de la tarde el hecho de que la gente se estuviera reservando). Las lumbres son hogueras que se encienden por la noche con motivo de las fiestas de San Antón en todos los barrios de Jaén y que ayudan a crear un ambiente mágico.

El caso es por la noche vimos lo mejor del animado ambiente jiennense, incluida la lumbre de la Parroquia de Santiago Apostol (yo venía de correr, no nos pudimos parar mucho ni tampoco tuvimos opción de consumir en la barra, pero durante unos instantes sí nos dejamos hipnotizar por el gran fuego). Por la tarde, sin embargo, pudimos ver los alrededores de la Catedral casi desiertos, lo que ayudó a que disfrutáramos del verdadero sabor del casco histórico (me gustó mucho la visión de la Calle Bernabé Soriano, conocida popularmente como La Carrera, con la torre de la Catedral al fondo, así como la Plaza de Santa María vacía y mojada).



En esta excursión, dado que comimos en la feria del corredor y cenamos unos bocadillos en el albergue después de la carrera, nuestro contacto con los negocios de restauración se limitó a merendar en una cafetería que, pese a todo, se merece un comentario, porque nunca había estado en un sitio así.


La cafetería se llama Entre Cuentos y Cafés, y aunque parezca que está enfocada en exclusiva al público infantil (dicen que es kids friendly), la verdad es que no es así, los niños pueden divertirse en la ludoteca y, evidentemente, disfrutan como nadie de la cuidada decoración, que parece sacada de Alicia en el País de las Maravillas, pero para los adultos es una atractiva cafetería que sirve unas tartas que están de escándalo.


La visita a Jaén se nos quedó a medias, porque aprovechamos el sábado, pero no pudimos disfrutar del domingo por culpa de la lluvia. Aún así, cumplí el objetivo de irme con una idea mucho más clara de como está organizada la ciudad. La próxima vez remataré la faena.


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado JAÉN.
En 2006 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Jaén: 20% (hoy día 40%).
En 2006 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 24'5% (hoy día 32'5%).

Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado JAÉN.
En 2006 (primera visita), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Jaén: 1% (hoy día 5'2%).
En 2006 (primera visita), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 10'5% (hoy día 19'5%).


27 de agosto de 2017

CASTILLO DE LA IRUELA 2017

El Castillo de La Iruela es una impresionante fortificación que está situada sobre una peña, en la parte más alta del pueblo de La Iruela. Toda la fortaleza se encuentra ubicada en un lugar bastante llamativo, pero lo que destaca por encima de todo de ella es su torre, que se asienta sobre el crespón rocoso más elevado del peñasco, al borde de un tremendo tajo, conformando una de las estampas más llamativas de Andalucía.


El Castillo de La Iruela es un perfecto ejemplo de edificio defensivo que se adaptó al entorno y en el que se aprovechó la encrespada orografía del terreno para construir un bastión inexpugnable. Con ese objetivo los diferentes paños de muralla almenada se dispusieron adaptándolos a la ladera de la montaña y en lo alto de la misma se levantó, aislada de todo, la torre del homenaje, que tiene un acceso inverosímil que debía ser fácil de defender.

El origen de la fortificación es musulmán, de hecho sus primeros cimientos son prebereberes, pero fueron los almohades los que construyeron realmente un castillo allí. Tras la reconquista, sobre el mismo se erigió una fortaleza cristiana, reforzándose en esa época las defensas. A partir de ahí, parece que durante unos años el Castillo de La Iruela perteneció a la Orden del Temple y esto siempre se resalta, dada la imagen legendaria con la que los Monjes Templarios han pasado a la historia. Ese halo de misterio resulta muy llamativo y por ello siempre que algo perteneció a la citada orden el adjetivo templario sale a relucir, como si el edificio en cuestión no hubiera tenido más historia. Como digo, ese hecho sucede también con el Castillo de La Iruela, al que se denomina por doquier castillo templario, pese a que incluso hay dudas sobre si llegó a pertenecer a la Orden del Temple o no: La Iruela se reconquistó por el Arzobispado de Toledo en 1231 y se sabe que los caballeros templarios colaboraron de manera activa en varias fases de la reconquista peninsular, pero faltan elementos que confirmen, sin ningún género de dudas, que en algún momento el Castillo fue propiedad de la Orden del Temple. Aún así, también hay voces que defienden que en la segunda mitad del siglo XIII la Orden del Temple estuvo presente por todas las partes del sur peninsular que se fueron reconquistando, por lo que tampoco sería raro que en alguna etapa hubiera ocupado el edificio. De todas formas, la congregación fue desmantelada en 1312, por lo que la fase templaria del Castillo de La Iruela, si existió, duró a lo sumo 81 años.

En cualquier caso, la historia de la fortaleza es dilatada, lo que no es de extrañar dada su ubicación. En la actualidad, está aún bien conservada la torre del homenaje y también parte de las murallas. Aparte, la construcción tenía varios recintos y aún se puede intuir como estaban organizados los dos superiores: el acceso al primero de ellos se realiza por una puerta que está situada bajo la torre que en su día sirvió de campanario a la Iglesia de Santo Domingo, mientras que el segundo es el que está detrás de los lienzos de muralla que aún se conservan.



Detrás de las murallas está, precisamente, la torre del homenaje, cuya vía original de subida desde la base de la peña donde se asienta casi no se distingue. Sin embargo, aguzando la vista o tomando un poco de perspectiva se puede distinguir por donde iba la estrecha escalera de piedra. 



Con la idea de que se pueda subir en la actualidad sin peligro se ha creado por el otro lado una gran escalera de madera que permite salvar el abrupto desnivel sin riesgo alguno.


Una vez alcanzado el torreón gracias a la escalera de madera se puede subir a la parte superior por una angosta escalinata interior que también da acceso a los dos pisos intermedios. Desde lo alto son espectaculares las vistas del pueblo, del Auditorio, de la Iglesia de Santo Domingo y también de los campos circundantes (realmente la torre, con independencia de su función simbólica, también era usada como atalaya).


Lo curioso es que Cazorla, que está pegada a La Iruela, por los accidentes del terreno no se ve desde lo alto.

Como complemento a la visita al propio Castillo uno no puede irse del pueblo sin explorar el Centro de Interpretación Castillo de la Iruela. El mismo está un poco alejado del recinto fortificado y como La Iruela tiene tantas cuestas al principio da un poco de pereza ir hasta allí.


En la foto superior el Centro de Interpretación es el edificio independiente que está a más altura en la ladera de la montaña ubicada frente al Castillo.


Sin embargo, tras superar la pereza uno acaba descubriendo que merece la pena bajar del Castillo y subir de nuevo un par de cuestas para llegar al Centro, ya que el edificio, inaugurado en 2013, se ha diseñado de tal manera que las vistas desde allí son las mejores.


Además, a diferencia del Castillo de la Yedra de Cazorla, donde las señoras que nos lo enseñaron se limitaron a cubrir el expediente y el propio procedimiento para verlo dejó bastante que desear, en el Centro de Interpretación Castillo de La Iruela nos encontramos con una chica cuya actitud fue de diez: para empezar, no pudo disimular que estaba deseando trabajar, ya que cuando llegamos estaba sola en el Centro y se vino con nosotros para hacernos una visita guiada, con ganas, en apariencia, de que le pudiéramos sacar todo el jugo posible a la exposición. Gracias a eso nos contó muchas cosas, por ejemplo, nos habló de los túneles que hay bajo la montaña, que unen de manera oculta diversos puntos de La Iruela y Cazorla. Ella afirmó haber estado en alguno y nos dijo que sería precioso restaurarlos todos, pero reconoció que ya se daba con un canto en los dientes con el hecho de que se hubiera puesto en valor el Castillo y de que se hubiera creado su Centro de Interpretación, dadas las pocas ayudas que hay. La chica era del pueblo y demostró bastante cariño por él, que es básicamente lo que se le pide a los guías en este tipo de visitas, da igual que luego la exposición sea más o menos modesta (la del Castillo está hecha con buenas intenciones y está muy cuidada, aunque sin la aportación de la responsable perdería un poco).


En cualquier caso, más allá de lo que tiene dentro, como he dicho el Centro de Interpretación Castillo de La Iruela está diseñado para mostrar todo el esplendor del Castillo, tanto desde su terraza como desde un gran ventanal que tiene en el segundo piso.


Tras ese último vistazo del Castillo de La Iruela desde el Centro de Interpretación nos despedimos del pueblo con la sensación de haber pasado en él una tarde bastante completa.



Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitado CASTILLO DE LA IRUELA.
% de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Jaén: 21'4%.
% de Maravillas de Andalucía visitadas: 34'7%.


25 de agosto de 2017

LA IRUELA 2017

La Iruela es un municipio de 2.000 habitantes que tiene a su población un tanto dispersa, ya que además del núcleo homónimo que ejerce de capital cuenta con 15 pedanías. La capital municipal, además, está prácticamente pegada a Cazorla, por lo que podría llegar a ser eclipsada por este pueblo, que da nombre a la comarca. Pese a todo esto, La Iruela tiene en su casco urbano una construcción, el Castillo de La Iruela, que hace que no corra realmente el riesgo de pasar desapercibida. De esta fortaleza hablaré en un post aparte, porque es uno de los monumentos que deben ser visitado sin excusa en Andalucía.


La Iruela, sin embargo, tiene también otro par de enclaves de un cierto interés que se merecen unas palabritas en este post: son una iglesia que está medio destruida, pero que tiene su historia, y un auditorio que es moderno, pero que se ha construido al borde de un precipicio, aprovechando la ladera de la montaña al más puro estilo romano. Ambos se pueden ver comprando una entrada conjunta a la del Castillo y están a su lado, en la parte alta del pueblo (La Iruela tiene muchas cuestas, conviene visitarlo sin prisas).


En nuestro caso, el día que visitamos La Iruela habíamos estado por la mañana viendo el Nacimiento del Río Guadalquivir y habíamos comido no muy lejos de este, junto a un punto en el que el río tiene ya algo de corriente, incluso en verano, y forma unas pozas de poca profundidad en las que la gente se baña a pesar de la gélida temperatura del agua. Después de comer y de bañarnos nosotros también, nos encaminamos a La Iruela, pero al llegar los monumentos aún estaban cerrados, por lo que nos dirigimos al centro del pueblo buscando un lugar donde tomar café. La Iruela no es un lugar muy poblado ni demasiado turístico, lo que hizo que nos costara dar con un bar. Por un momento, de hecho, temí que no íbamos a encontrar ninguno y que íbamos a tener que regresar a la carretera, a la entrada de la población, donde había visto un hotel, pero finalmente descubrimos que el pueblo sí tenía dos bares abiertos, que estaban casi enfrente el uno del otro. Teníamos una hora por delante y en la desierta calle hacía bastante calor, así que acabamos entrando en los dos y pude comprobar que en ambos se respiraba un ambiente totalmente diferente.

Primero entramos en la Cafetería Vandelvira, dado que tenía más pinta de servir cafés.


En esta cafetería nos tomamos un cafelito e incluso comprobamos que había pasteles, pero lo que me llamó la atención fue que aquel resultó ser el lugar donde la tercera edad del pueblo se reúne a jugar el dominó (había ambiente de peña futbolística, de bar de asociación de vecinos... o de hogar del pensionista). Allí estuvimos a gusto, frescos y tranquilos un buen rato, pero el lugar, estando con las niñas, no daba para más que para media hora.

En consecuencia, decidimos marcharnos y, tras comprobar en la calle que el sol seguía tostando de los lindo, cruzamos y nos dispusimos a echar la restante media hora en el bar de enfrente (Café Bar Puerta 77). Allí el ambiente era bastante distinto, se ve que es el lugar donde paran los hombres de mediana edad del pueblo con pinta de ser aficionados a los bares. En cualquier caso, pese a ser de otro estilo, este bar tenía en la parte de atrás una terraza agradable con una diana, donde nos tomamos unos refrescos jugando una partida de dardos.


Gracias a los dardos llegó volando el momento de subir, por fin, a ver los highlights de La Iruela. La visita estrella, sin duda, es la del Castillo, pero las ruinas de la Iglesia de Santo Domingo también resultan interesantes, porque al igual que la de Cazorla esta iglesia está casi destruida por completo debido al ataque de las tropas francesas en el siglo XIX.



En el caso de la Iglesia de Santo Domingo, se levantó en el siglo XVI reemplazando a otra medieval y siempre tuvo problemas de mantenimiento, aunque parece que fueron las tropas napoleónicas las responsables de su ruina total. Tras la Guerra de la Independencia, dado su estado, dejó de tener culto y pasó a convertirse en el cementerio municipal, de hecho se abrieron un montón de nichos en las paredes que ya no se ven, pero que estuvieron ahí hasta los años sesenta. En esa época se clausuró definitivamente ese cementerio y se vaciaron los nichos, pero se dejaron muchas de las tumbas que estaban en el suelo (hoy día en la parte trasera de la iglesia aún se ven recuerdos a personas que fueron enterradas ahí a lo largo del siglo XX).



Por su parte, el Auditorio Castillo de la Iruela es moderno (se construyó en 1990) y no tiene más interés que el de ver como está acostado en la montaña, pero estoy seguro de que será muy útil a la hora de organizar conciertos y espectáculos.


De hecho, nosotros llegamos a ver como se le daba un uso práctico, porque en él se estaba grabando un programa de televisión. Esta circunstancia fue, sin duda, una de las anécdotas de esta parte de las vacaciones, porque el día anterior en Cazorla nos habíamos topado en la explanada de las ruinas de la Iglesia de Santa María con el mismo rodaje. En principio, creí que lo que estaban filmando era un vídeo musical, porque en Cazorla lo que vimos fue a un joven que estaba haciendo como que cantaba a la vez que sonaba de fondo una canción en un radiocasete, mientras a su espalda otros dos hacían como que tocaban una guitarra y un bajo. En ese momento me pareció un poco cutre el número, porque no había batería y los instrumentos estaban claramente desenchufados, se veía a la legua que todos estaban haciendo como que tocaban y cantaban poniendo caras. Seguro que luego, al montar las imágenes y mezclarlas con la música todo junto queda bien, muchas veces he visto el resultado final en vídeos, pero observarlo en vivo es raro. En cualquier caso, me pareció curioso, pero como no me sonaban de nada los músicos no le di más importancia al tema y la cosa no habría ido más allá si, al día siguiente, esperando en La Iruela junto a la cancela que daba acceso al recinto del Castillo, la Iglesia y el Auditorio, no nos hubiéramos encontrado al mismo cantante junto con todos los técnicos que el día anterior estaban llevando a cabo el rodaje (el del bajo y el de la guitarra ya no estaban). El hecho de ver otra vez al artista y de comprobar que tenía allí a su disposición, por segundo día consecutivo, a casi una decena de personas, ya me picó la curiosidad. "¿Quién será este?" pensé. El chico parecía un poco intimidado, la verdad, los técnicos que estaban con él daban muestras de estar más relajados, pero allí todos estaban trabajando para grabarle, estaba claro que era algo más que un aficionado. Al abrir las puertas, todos ellos se dirigieron al Auditorio y nosotros vimos la Iglesia y el Castillo, pero antes de irnos nos asomamos al teatro y vimos que en las gradas estaban en plena grabación. Al verlos a todos en faena otra vez ya no me pude resistir y le pregunté a uno que estaba allí mirando que quién era el cantante. "Lukas Layton", me contestó.


Pues bien, Lukas Layton es un joven cantante de Úbeda que tiene un disco y un EP en el mercado. En realidad, no estaba grabando ningún videoclip, aunque he visto que ha rodado algunos, sino que estaba filmando los exteriores de un programa de TVE llamado TVE es música que se dedica a promocionar a músicos de múltiples estilos. Yo ese programa no sabía ni que existía, pero por lo visto en él se emite un concierto en directo del artista (sin público, grabado en un plató de televisión) y algo rodado en exteriores. Lo que nosotros vimos fue la parte del programa grabada al aire libre. Según he leído, el programa de Lukas Layton se emite este otoño.

Musicalmente, Lukas Layton no está mal, hace una especie de rock indie que no me disgusta si se hace bien, aunque lo cierto es que lo que he escuchado suyo tampoco me ha encandilado y rodando tenía un aire un tanto lacio, haciendo como que cantaba mientras se balanceaba levemente. Aún así, grabar para TVE no debe ser fácil, hay que reconocer que el chaval tiene su mérito. Ojalá triunfe a mayor escala.



Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado LA IRUELA.
% de Municipios ya visitados en la Provincia de Jaén: 5'2%.
% de Municipios de Andalucía ya visitados: 19'5%.


24 de agosto de 2017

CAZORLA 2017

Cazorla es un pueblo que no queda demasiado lejos de casa y que es muy conocido por sus encantos, por lo que ha aparecido con frecuencia entre las posibles opciones cuando he planeado escapadas y viajes. Sin embargo, al final nunca había ido a la zona de la Sierra de Cazorla, realmente no había estado por allí ni de paso. 

Resulta, por tanto, un poco irónico que, tras haber barajado tantas veces la posibilidad de ir a Cazorla, haya acabado yendo por primera vez cuando menos pensado estaba. En efecto, la opción de pasar allí la tercera fase de las vacaciones de este año surgió de improviso en Madrid y estuvo irremediablemente unida a nuestro percance con el coche: íbamos a ir a Navarra al volver de los Países Bajos, pero el coche se calentó poco después de recogerlo del aparcamiento de larga estancia del aeropuerto y esto provocó que acabara en un depósito de Mapfre a la espera de que el seguro lo llevara a Sevilla. El caso es que, pese al incidente, no quisimos renunciar a la última parte de las vacaciones y decidimos alquilar otro vehículo, tras lo cual pensamos que Cazorla casi estaba en el camino de vuelta a Sevilla (todo lo contrario que la Selva de Irati), por lo que yendo allí ahorrábamos gasolina, podíamos recortar un día nuestras vacaciones sin que se notara mucho y, con todo ello, compensábamos un poco el sobrecoste resultante de alquilar un vehículo.

En consecuencia, 24 horas después de llegar a España, pensando aún que nuestro siguiente destino era Navarra, llegamos al Camping Cortijo San Isicio en Cazorla a bordo de un Fiat 500 alquilado. La ubicación de este camping, cerca del pueblo, fue clave en su elección, pero luego comprobamos que acertamos por otras muchas razones.


En primer lugar, el Camping Cortijo San Isicio resultó ser una buena elección porque sus dueños son muy escrupulosos con el cuidado de la hierba y aquello no es un secarral (no es nada fácil encontrar campings con hierba en Andalucía, ni siquiera en zonas de sierra). Por otro lado, su piscina está genial y tenía algo de sombra para pasar las calurosas horas del mediodía, además de que el ambiente general que nos encontramos fue familiar y sano. Es un camping modesto (no tiene supermercado ni bar, tiene pocos baños y duchas, y son unisex), pero las instalaciones bastaron para la gente que había, y para comprar comida o tomar algo Cazorla estaba a tiro de piedra, de hecho estuvimos en el camping tres días completos y en dos de ellos fuimos al pueblo.


El primer día fuimos por la mañana y nos dimos un buen paseo desde la Plaza de Santa María (en la foto de abajo) hasta la Plaza de la Constitución, pasando la Plaza de la Corredera, de manera que recorrimos de extremo a extremo la columna vertebral del pueblo.


En la Plaza de Santa María está la Fuente de las Cadenas, que data del siglo XVII, aunque ha sufrido alteraciones a lo largo de la historia.


En nuestro primer paseo fuimos atravesando el casco urbano de Cazorla, como ya he dicho, pero para volver al punto de partida recorrimos entero el bonito Paseo del Río Cerezuelo, que va bordeando el cauce de ese pequeño afluente del Río Guadalquivir.


Antes de los paseos habíamos hecho una visita guiada realmente interesante a la que nos unimos sobre la marcha cuando fuimos a la Oficina Municipal de Turismo, que está en una de las pocas partes que se conservan en pie en las ruinas de la Iglesia de Santa María.


En esa parte del antiguo templo, junto a la puerta grande que da acceso a la Oficina de Turismo, hay otra más pequeña que permite subir arriba por una preciosa escalera de caracol. Tras hacerlo también recorrimos lo que queda de la iglesia.


La iglesia fue un capricho de Francisco De los Cobos, secretario de estado del rey Carlos I, al que el mismo nombró adelantado de Cazorla, un prestigioso cargo que hasta entonces permanecía bajo la jurisdicción del Arzobispado de Toledo y que otorgaba el control de un amplio territorio que años atrás había sido fronterizo con el Reino Nazarí de GranadaDe los Cobos, que además de ser una de las personas más poderosas de su tiempo, era de Úbeda, a raíz de su nombramiento quiso hacer en Cazorla una iglesia que fuera digna de su figura, pero se encontró con el problema de que por allí no había ninguna superficie llana tan grande como para levantar un gran templo. Pese a esto, no se resignó y decidió sufragar una titánica obra de ingeniería consistente en abovedar el cauce del Río Cerezuelo y crear una superficie plana lo suficientemente extensa como para levantar la iglesia encima. La dirección del proyecto de la iglesia se la encargó a Andrés de Vandelvira, uno de los grandes arquitectos de la época. Por desgracia, De los Cobos murió antes de que se terminara su faraónica construcción y, además, sus descendientes vieron como el Arzobispado de Toledo recuperaba el Adelantamiento de Cazorla, lo que provocó que nadie siguiera soltando dinero y la obra quedara inacabada. Pese a eso, parte de la iglesia llegó a estar construida y se consagró, pero primero una enorme riada acaecida en 1694 y luego los franceses durante la Guerra de la Independencia dejaron la Iglesia de Santa María reducida a algo parecido a lo que es hoy. En la actualidad, lo que queda son los restos de la planta original que iba a tener el templo, los muros perimetrales, la torre de los pies con su escalera, una portada y la parte de la cabecera que llegó a estar en uso.

Aparte de esto, se conserva otro elemento relacionado con la iglesia y que es quizás el más interesante: la Bóveda sobre el Río Cerezuelo, que sigue pasando por debajo de las ruinas y de la Plaza de Santa María. La visita guiada a la que nos apuntamos recorrió esa bóveda por debajo.



Por otro lado, la entrada al túnel de la Bóveda daba derecho, pagando solo un euro más, a visitar La Casa de la Luz, un centro de atención al viajero que está dividido en dos partes, de manera que a última hora de la tarde volvimos a Cazorla para aprovechar esa posibilidad. Así pues, en primer lugar vimos el Centro Temático Frondosa Naturaleza, una pequeña exposición dedicada a la flora y la fauna de la Sierra de Cazorla. La visita al centro fue guiada por una chica muy amable, pero el mismo tampoco aportó mucho más que un par de datos interesantes.



A continuación, seguimos con la segunda parte de la visita a La Casa de la Luz, que consistió en entrar a ver otro edificio que está contiguo al del Centro Temático Frondosa Naturaleza y que fue en tiempos pasados un molino harinero (actualmente es el Centro de Interpretación Molinos del Río Cerezuelo).


En este caso, hay que reconocer que los cazorleños no tuvieron demasiada suerte con nosotros, ya que a esas alturas teníamos el listón bastante alto en lo que respecta a las visitas a molinos, tras haber visitado este mismo verano el molino de aceite De Zoeker en Países Bajos y, sobre todo, la Ferrería de Cades en Cantabria. La visita al molino neerlandés fue ilustrativa, pero la que de verdad no se puede comparar es la visita al molino cántabro: en Cades el molino propulsado por agua lo han restaurado al 100% y lo han puesto en marcha, de manera que vives realmente como era el funcionamiento de aquello. En Cazorla el molino lo han restaurado de una manera muy interesante, pero menos espectacular. La visita, explicada también por otra agradable chica, merece la pena, pero no pudimos evitar hacer odiosas comparaciones. Aún así, el triplete cazorleño del primer día nos permitió ver tres de los principales puntos de interés del pueblo.

El segundo día que estuvimos en el Camping Cortijo San Isicio fuimos a ver el Nacimiento del Río Guadalquivir, pero el tercero volvimos a Cazorla de nuevo dos veces. La primera de ellas fuimos a ver el Castillo de la Yedra, el imponente edificio que vigila desde lo alto a la población.


Para llegar a él le echamos valor y subimos andando desde la Plaza de Santa María, merece la pena acercarse al Castillo de esa manera por las panorámicas que se van viendo, pero hay que reconocer que la subida te deja sin aliento.


Nosotros enfilamos la cuesta pasadas las 12 y a esa hora el sol estaba empezando ya a caer a plomo.


El Castillo es interesante y alberga en su interior el Museo de Artes y Costumbres Populares del Alto Guadalquivir, por lo que se puede decir que vimos dos cosas en una. Sin embargo, todo está gestionado por la Junta de Andalucía y eso provocó indirectamente que viviéramos una visita un tanto surrealista: resulta que el Museo no lo puedes ver a tu aire, lo cual de por sí ya es un poco raro, pero además la visita la guían por turnos dos funcionarias de mediana edad que nos atendieron amablemente al llegar, pero que resultó evidente que no tenían demasiadas ganas de hacer de guías. Lo hicieron, sí, porque es su trabajo, pero poco más. Realmente, su labor se podría limitar a vender las entradas o algo así, pero el problema es que se dedican a enseñar el Museo y el Castillo, controlando los movimientos de los visitantes por el recinto. Por ello, tuvimos que esperar un poco a que se hiciera un grupo y al rato una de las dos señoras nos acompañó por las diferentes estancias del Castillo. Su labor se limitó a recitar mecánicamente en cada una un escueto discurso general y a esperar junto a la puerta con gesto impaciente a que los visitantes nos diéramos una vueltecita por la sala. En esas circunstancias costaba un poco relajarse y acababa uno deseando pasar a la siguiente habitación para no prolongar en demasía el suplicio de la señora. La misma, no se por qué, no podía pasar a la siguiente estancia hasta que no hubiera salido todo el grupo de la anterior, por lo que la visita acabó siendo un poco tensa. Sin embargo, lo que verdaderamente me dejó sin habla fue que junto al mostrador de entrada al Castillo las guías tenían instalada una televisión en la que, a esa hora, estaban sintonizando La Mañana de La 1. Al irme pude comprobar que lo mismo que las dos se turnaban para hacer las visitas, también lo hacían para sentarse y echar un rato viendo la tele...

El Castillo, aparte de todo, está bastante restaurado, pero es muy espectacular, está en un lugar impresionante y las vistas del pueblo desde él son sensacionales. Por su parte, el Museo sería normalito viéndolo con calma, pero viéndolo a jopo pierde casi todo su sentido.


En cualquier caso, la visión más espectacular que vimos de Cazorla no fue desde el Castillo, sino que fue la que disfrutamos al atardecer desde el Balcón del Pintor Zabaleta, un mirador que está dentro del casco urbano y desde el que se ve, precisamente, una panorámica espectacular de la fortificación. El caso es que la tarde de ese tercer día la pasamos descansando en la piscina del camping, pero a última hora decidimos despedirnos de Cazorla y de nuestras tres semanas de vacaciones itinerantes cenando en el pueblo. Antes de elegir el sitio donde picar algo nos dimos una vuelta por la zona más pintoresca de la población, que es la que se encarama por el principio de la ladera de la Peña de los Halcones, ya que por esa parte aún no habíamos ido.


Tras ese paseo acabamos casi por casualidad en el Balcón del Pintor Zabaleta, justo al final del atardecer, y eso me permitió contemplar una de las puestas de sol más bonitas que he visto en mi vida.

Allí, al borde del mirador, tiene sus mesas un bar llamado Lusco Taberna. Esas mesas se llenaron en un momento, pero al llegar nosotros aún había algunas libres y gracias a eso pudimos coger una junto a la barandilla del mirador y disfrutar de la espectacular puesta de sol saboreando una cerveza fresca. El momento fue mágico.


En la Lusco Taberna, además, nos dieron a elegir entre una serie de tapas bastante originales para acompañar la bebida, yo me pedí una de mejillones con bechamel que estaba riquísima, por lo que hasta en ese detalle el rato fue redondo.


La cena la completamos en Casa Tino, un bar situado en la Plaza de Santa María, el lugar donde empezaron y terminaron todos nuestros paseos por Cazorla. Esa plaza está llena de bares con veladores y a mediodía, tras bajar sudorosos del Castillo, ya nos habíamos tomado una cerveza con su contundente tapa de calamares a la romana en la Taberna Quinito, pero por la noche estaba llena su terraza y nos acomodamos en la de Casa Tino. La cena no estuvo mal y para la cantidad de gente que había nos sirvieron rápido. Para rematar, nos pedimos todos unos helados en la Cafetería Kebab Boabdil y nos los comimos sentados bajo la torre de la Iglesia de Santa María, contemplando una vez más la animación de la plaza. Fue el colofón perfecto.


Cazorla se merece una visita en temporada alta, que allí no es el verano (por lo visto aquella zona es espectacular en invierno). Todo se andará.



Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado CAZORLA.
% de Municipios ya visitados en la Provincia de Jaén: 5'2%.
% de Municipios de Andalucía ya visitados: 19'4%.

Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado CAZORLA.
% de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Jaén: 40%.
% de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 32'5%.