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19 de diciembre de 2023

MEDIA MARATÓN SEVILLA-LOS PALACIOS 2023

La Media Maratón Sevilla-Los Palacios y Villafranca ya es la carrera que más veces he terminado en mi vida. En total, he traspasado once veces la meta de la Decana de Andalucía. No está mal. En concreto, he corrido las ediciones 23, 25, 26, 27, 29, 31, 34, 35, 40, 43 y, desde el pasado domingo, también la 44.

Queda claro que la Media Maratón Sevilla-Los Palacios es una de mis carreras favoritas. El hecho de que sea una de las medias más antiguas de España ayuda a que me guste, sin duda. En Andalucía, es algo tan aceptado que es la media maratón más veterana de la comunidad autónoma, que esa circunstancia hasta aparece escrita en los carteles oficiales de la prueba, como se puede ver. 


Yo, en el post que escribí en 2018, cuando participé en la 40ª edición, hice un repaso de las medias más veteranas de España, y dije que no se celebra en territorio andaluz ninguna que remonte tanto sus orígenes como la clásica palaciega. Sin embargo, hace poco he visto que en Baza se enorgullecen de haber celebrado, el pasado mes de marzo, la 46ª edición de su media maratón. De repente, ha surgido en Andalucía una carrera de 21.097 metros más vetusta. El truco, creo yo, está en el hecho de que en el pueblo granadino consideran que la actual Media Maratón de Baza y la precedente Carrera de Fondo Ciudad de Baza son la misma prueba. En 2010, esta última ya constaba de 21 kilómetros, pero parece que, durante años, no se pretendió ajustar su distancia a los parámetros exactos de una media maratón.


Todo apunta a que la cita bastetana no nació como una media maratón, aunque ahora sus organizadores la hayan equiparado, e incluso hayan adaptado el nombre. Por eso, no creo que sea casualidad que, de manera paralela al cambio de denominación de la carrera de Baza, en Los Palacios y Villafranca hayan empezado a reivindicarse, llamando a su media, de manera explícita, la Decana de Andalucía.  

Sea como fuere, lo que está claro es que la Media Maratón Sevilla-Los Palacios y Villafranca es una de las más importantes de España. La primera prueba de esto es su mencionada veteranía. La segunda es que se coincide en ella con bastantes atletas de otros lugares de nuestro país. También destaca por su alta participación, aunque esta haya ido bajando, al menos en las ediciones a las que yo he asistido. En este sentido, en 2001, cuando debuté, terminamos la carrera 2.004 personas, y la cifra de finishers no paró de crecer hasta alcanzar su cénit, en 2013, coincidiendo con el boom del atletismo popular. Ese año, atravesaron la meta de Los Palacios 3.040 corredores. Sin embargo, un lustro después, en 2018, cuando todavía no se le podía echar la culpa a la pandemia, la cifra ya se había reducido a 1.652 almas, y en 2022 se tocó fondo, dado que solo acabaron 1.436 runners. Este 2023 lo han logrado 1.549. Ojalá la cita vaya recuperando brío poco a poco.

Por lo que a mí respecta, la verdad es que esta edición no pasará a estar escrita con letras de oro en mi pequeña historia personal, salvo por el hecho de que cumplí con el objetivo de superar las diez participaciones en la carrera. 


Por lo demás, mi participación en la edición de este año acabo viniendo a contrapelo, y eso hizo que todo me terminara importunando un poco. En principio, tenía ganas de competir, pero estaba a la expectativa de que saliera la fecha de un ejercicio de oposición que tengo que hacer, y en el que me juego mucho. Cuando me apunté a la carrera de Los Palacios, aún no tenía ni idea de cuando me iba a examinar. Tras esperar bastantes meses, finalmente la citada fecha se hizo pública el pasado 1 de diciembre. La importante prueba será el 20 de enero. No falta tanto, y las Navidades están por medio, con su infinidad de líos ineludibles, por lo que empecé la cuenta atrás del examen justo en el momento en el que me enteré del día exacto de su celebración. En consecuencia, me he metido ya de lleno en el papel de opositor, y el otro día me sentó como un tiro dedicarle la mañana entera a correr.

Está claro que, dado que no me venía bien competir, podría haber renunciado a participar, pero, una vez que estaba apuntado, también me daba coraje cambiar los planes, por lo que decidí seguir con lo que había previsto. Pese a esto, la verdad es que iba con pocas ganas de movidas, y en la Media Maratón Sevilla-Los Palacios tuve que afrontar unas cuantas. La primera fue la de ir hasta Los Palacios y Villafranca, que es un pueblo que queda a 45 minutos de mi casa, pero la más importante resultó ser la de tener que esperar en la salida una hora y pico, como siempre he tenido que hacer cuando he hecho uso del autobús que lleva hasta ella, desde el lugar junto al que se deja el coche, cerca de la meta. Hay que decir que el servicio de lanzaderas funciona a la perfección, pero no se puede negar que te suelta muy temprano en el punto de partida. Este 2023, incluso me metí en un bar a tomarme un café y media tostada, pero, aun así, la espera se me hizo larga y pesada. Es curioso, porque otros años he disfrutado del ambiente, de la charla con algún compañero, de la tranquilidad de vivir los prolegómenos sin estrés, así como del frescor mañanero invernal, pero, en esta ocasión, más bien me incordió pasar frio y estar tanto rato de pie, o sentado en un bordillo. No tenía ganas de hablar con nadie, y, en definitiva, me llegué a preguntar qué hacía allí perdiendo el tiempo, en lugar de estar aprovechando la mañana para estudiar.

Luego, lo cierto es que me vine arriba, porque llegaba en buen estado y había tratado de cuidar los detalles, para hacer un buen papel. De hecho, la carrera no empezó mal. En efecto, los dos kilómetros iniciales los hice a 4:23, y los tres siguientes apenas si bajé el ritmo unos segundos. Durante un buen rato, mantuve las buenas piernas y la sensación de fuerza. Al final, se me habían avivado las ganas de conseguir mi objetivo, que no era otro que bajar de 1h35. No obstante, los primeros toboganes y la tremenda cuesta del kilómetro 7 me obligaron a aflojar un poco el paso. Cuando marqué 44:52 en el kilómetro 10, ya supe que lo de lograr una media global de 4:29 iba a estar difícil.



Al poco de cruzar el ecuador de la media maratón me superó la liebre de 1h35. Tras mi mala experiencia con el práctico, el pasado año en esta carrera, tuve la tentación de no echarle demasiada cuenta, pero, por el paso que yo llevaba, intuí que, esta vez, el de la banderola de 1h35 iba bien. Al principio intenté seguirle, pero se marchó pronto. No obstante, no lo perdí de vista hasta mucho después, lo que, en el fondo, me animó. En efecto, en los kilómetros que transcurrieron desde el 10 al 18, que fueron los más duros, porque estaban plagados de toboganes, lo fui viendo a lo lejos. Hubo un momento, incluso, en el que me pareció que le recortaba terreno. Fue un espejismo... o no, no lo se, pero lo que está claro es que al adentrarnos en las calles de Los Palacios dejé de tenerlo controlado, en parte porque no logré avivar mi ritmo. Es raro, porque en los kilómetros finales no me sentí mal, y me dio la sensación de ir rápido, pero no fue así. Los últimos 2.097 metros los hice a 4:40, a pesar de que apreté, en teoría. En 2022 hice el postrero mil en 4:17, pero en este 2023 no hubo cambio de marcha para rematar. Mi impresión general es que me vacié, pero pienso que, de no haber estado con la cabeza en otro sitio, cosa que noté en varios tramos del recorrido, habría llegado al kilómetro 19 algo menos justo, y, sobre todo, habría sido capaz de bajar, como mínimo, de 1h36, acelerando de verdad en el kilómetro definitivo.
 

No importa. Pese a lo dicho, lo que logré no está mal, la verdad. Con 46 tacos, en un día en el que no se puede decir que estuviera rebosante de motivación, terminé en 1h36:21. Curiosamente, es justo la misma marca que hice en 2013, en este mismo evento. Meses después de aquello, volví a acabar una media en 1h28. Es cierto que han transcurrido diez años, y no han pasado en balde. Ese nivel ya no lo voy a recuperar, es obvio, pero tampoco está claro que no pueda mejorar aún un par de minutitos, o tres, la marca del otro día. De momento, toca seguir corriendo solo como terapia anti estrés, hasta que haga el examen el 20 de enero. Luego, tiempo habrá de buscar objetivos atléticos motivantes para la primavera.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 247.
% del Total de Carreras a completar: 24'6%.

Reto Atlético 102 MEDIAS
Medias Maratones completadas: 43.
% del Total de Medias Maratones a completar: 42'2%.

Reto MEDIAS DE ESPAÑA Y PORTUGAL
Completado Media Maratón en la PROVINCIA DE SEVILLA.
En 2001 (año de la primera Media corrida en la Provincia de Sevilla), % de Provincias en las que había corrido una Media: 1'8% (hoy día 24'5%).

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en LOS PALACIOS Y VILLAFRANCA.
En 2001 (año de la primera carrera corrida en Los Palacios y Villafranca), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 2'8% (hoy día 37'1%).

Reto PRINCIPALES CARRERAS DE ESPAÑA
Completada MEDIA MARATÓN SEVILLA LOS PALACIOS.
En 2001 (año de la primera Media Maratón Sevilla-Los Palacios), % de Principales Carreras de España que había corrido: 2'3% (hoy día 27'9%).


25 de diciembre de 2022

MEDIA MARATÓN SEVILLA-LOS PALACIOS 2022

Por décima vez, enfilé la Avenida de Sevilla de Los Palacios y Villafranca con el corazón a mil por hora, y la recorrí casi entera, intentando ir lo más rápido posible hacia la meta. La diferencia con las nueve ocasiones anteriores fue que, en esta edición de la Media Maratón Sevilla-Los Palacios y Villafranca, la calle no estuvo vallada, de manera que la muchedumbre que se agolpó en ella formó un estrecho y largo pasillo humano. Solo en los últimos metros la gente se tuvo que conformar con ver a los corredores desde la barrera.


En todo caso, como digo, el pasado domingo participé por décima vez en la Media Maratón Sevilla-Los Palacios y Villafranca, que es una de las medias más antiguas de España. Este año se ha celebrado la edición 43. Ahí es nada.


La prueba se disputa, casi por completo, por carreteras interurbanas, pero sus últimos 2.500 metros, aproximadamente, ya sí se corren por las calles palaciegas, y son espectaculares. Cuando uno participa en carreras por los pueblos, es muy habitual que lo haga sin ver un alma en las aceras, sobre todo si son los domingos por la mañana. En Los Palacios y Villafranca, en cambio, los vecinos se vuelcan, y el gentío en el postrero tramo es brutal. Ese apoyo es uno de los puntos fuertes de esa media. Siempre lo ha sido, pero este año, además, resulta que permitieron, por la razón que sea, que en la infinita recta de meta los espectadores se adentraran en la calzada y formaran un multitudinario pasillo. Debido a eso, los corredores vivimos un final de los que ponen los vellos como escarpias.


Cuando corrí por última vez la Media Maratón Sevilla-Los Palacios ya escribía este blog, por lo que no me voy a repetir acerca de las cosas que conté. Solo voy a recalcar, para poner la prueba en contexto para el presente post, que el recorrido de la cita, pese a que empieza y termina en sendas zonas urbanizadas, y que no abandona el asfalto en ningún momento, discurre en su mayoría por terreno rural.


Además, también quiero añadir ahora, que el trazado, a pesar de que parece que es llano, está plagado de toboganes, que provocan que la carrera, sin ser explícitamente dura, sí acabe cascando más de lo normal. En efecto, hay dos datos demostrados, que dicen que la Media Maratón Sevilla-Los Palacios comienza en un lugar que se encuentra a 7 metros sobre nivel del mar, y que termina en otro que está a 6. Eso implica que se sube tanto como se baja. Ahí no hay trampa ni cartón. Sin embargo, al ir corriendo por la Carretera de la Isla y por la SE-9024, uno tiene la impresión de que siempre va cuesta arriba. No es así, pero lo cierto es que se hace frente a un buen puñado de rampas tendidas. Para empezar, en el primer mil se ascienden 10 metros. Se trata de una pendiente del 1%. No es una locura, pero te pilla motivado, y hay que tener cuidado, para no atacar ese desnivel en plan encendido, acelerando el desgaste. Después, la estabilidad es la nota predominante, durante la larga recta de 4 kilómetros que lleva a la SE-9024. Al tomar esta, no obstante, se inician las ondulaciones, que se desmadran en el gran repecho del kilómetro 7. Este es corto, pero es muy empinado. Lo bueno que tiene es que no engaña. Esto significa que, desde abajo, se atisba su punto álgido, que no guarda nuevas subidas detrás de ningún descansillo. De hecho, tras el brusco ascenso, la carretera se llena de árboles en sus márgenes, y tiende a descender. En consecuencia, los kilómetros 8 y 9 son bastante favorables.



Sin embargo, a partir del momento en el que se deja atrás la entrada al Parque Periurbano La Corchuela, en el kilómetro 9'5, empieza lo peor. Desde ahí, lo que queda hasta el kilómetro 17 es una interminable recta, que atraviesa un terreno pelado y ondulado. Es el tramo de los toboganes. En ellos, es donde se consuma el éxito o el fracaso en la prueba.

En el kilómetro 17, se pasa por encima de la N-IV. En ese punto, se asciende la segunda cuesta llamativa de la carrera. Subirla es la traca final al tramo complicado. Efectivamente, tras coronar el pequeño puente, este se baja, y ya no se sufre ninguna otra pendiente. Ni para arriba, ni para abajo. También se empieza a ver gente. Primero se cruza un polígono industrial muy feo, ahí todavía no hay mucha animación, pero, a partir del kilómetro 18, se penetra de lleno en el casco urbano palaciego, y comienza lo bueno. No se callejea demasiado. Los Palacios y Villafranca es un pueblo muy cuadriculado, por lo que se sigue corriendo de frente, doblando alguna esquina de 90 grados, pero poco más. En consecuencia, en el último trecho se puede volar, jaleado por las cientos de personas que salen de sus casas para animar. Es flipante. En la recta de meta, que mide unos mil metros, es donde la cosa se despendola. En ella, se crea el pasillo humano del que hablaba antes, y se avanza en volandas.

Así es la Media Maratón Sevilla-Los Palacios. Yo pienso que tiene tanto éxito, porque hay pocas carreras en las que tengas más sensación de tener que vivir una travesía en el desierto tan explícita, corriendo por un interminable sube y baja, recto y desnudo, para alcanzar una especie de paraíso, en forma de baño de masas. Todo el mundo eso es lo que recuerda. 

Por lo que a mí respecta, después de haber disputado la Media Maratón Sevilla-Los Palacios diez veces, he de decir que no creo que haya llegado mi última participación en esta carrera. El pasado fin de semana volví a disfrutar a saco del trazado, y sé que volveré a tener ganas de repetir, a pesar de que los prolegómenos de esta prueba son un poco incómodos. En efecto, como la misma empieza en un lugar y acaba en otro tan alejado, la logística es algo historiada. Pese a esto, tras más de 40 ediciones, los organizadores saben lo que hacen. Así, el domingo volví a dejar el coche bien aparcado en una calle de Los Palacios, y usé de nuevo el autobús de la modélica organización, para ir a la salida. Allí dejé las cosas en el guardarropa, y en la zona de meta me devolvieron la mochila ipso facto. No tuve ningún problema.

Por otro lado, en relación a la carrera en sí, lo cierto es que quería bajar de 1h35, como siempre, y no lo logré. Me sobraron 7 segundos. En realidad, me temía que iba a andar muy justito, y lo corroboré pronto. A lo largo de la prueba, hice bastantes parciales en torno a 4:29 y 4:30, e incluso tuve 4 kilómetros felices, en los que marqué entre 4:22 y 4:24, pero la verdad es que noté que tendía más a perder segundos, con respecto a la media final de 4:29 que quería hacer, que a ganarlos. De hecho, al acabar, mi promedio fue de 4:30. El último mil lo hice a 4:17, pero no llevaba suficiente margen, y no pude evitar terminar en 1h35:07. 

De todas formas, tengo que decir que parte de la culpa del desfase la tuvo el puñetero globito que ejercía de pacemaker. Los globos, también llamados prácticos, los ponen los organizadores de las competiciones para hacer de liebres, llevando un ritmo determinado. En mi opinión, los mismos sirven, a grandes rasgos, cuando lo ves a lo lejos, pero para afinar marcas no hacen más que estorbar. En este caso, en el kilómetro 6 miré para atrás, y vi que llevaba, a unos 30 metros, al globo que, teóricamente, aseguraba un tiempo final inferior a 1h35. Temí que me iba a adelantar, pero no lo hizo. En el transcurso de la carrera, llegué a mirar a mi espalda en otro par de ocasiones, y lo llevé siempre a una distancia similar. Pensé que esa circunstancia implicaba que estaba en condiciones de bajar de 1h35. Sin embargo, el práctico iba marcando una referencia equivocada. De hecho, como se puede ver en la foto inferior, el que lo llevaba entró a lo suyo. Para eso, se podían haber ahorrado la supuesta ayuda.


El caso es que yo fui controlando los parciales con el reloj, no llevaba la media total en mí cabeza, pero era consciente de que iba justo. Por eso, fue el globo de 1h35 el que me fue indicando que, en teoría, sí iba en disposición de bajar de ese tiempo, dado que lo llevaba detrás. Sin embargo, en realidad, lo que me fue es engañando, porque, cuando alcancé el punto kilométrico 19, vi que el crono marcaba 1h25:57 y eché una cuenta aproximada de lo que iba a señalar en la meta. Ahí me percaté de que no llegaba. Tendría que haber hecho el cálculo en el kilometro 16, a falta de 5, para tener más margen para apretar, pero me confié por culpa de la liebre. Cuando, a falta de 2.097 metros, reparé en que se me escapaba el objetivo, ya era tarde. Apreté, pero no es igual recortar 25 segundos en 5 kilómetros, que en 2. Para haber conseguido acabar en menos de 1h35, tendría que haber corrido los últimos 2.097 metros a 4:18. Logré hacerlo a 4:22, le pegué un bocado de unos segundos a la marca, pero no fueron 25, y resultó insuficiente. En consecuencia, entré en 1h35:07.

En fin, tampoco es tan grave. Acabé en el tiempo en el que acabé, y así son las cosas. En verdad, ese detalle no empaña la buena mañana que pasé. Al llegar, estuve charlando con mi cuñado Luis, que había ido a hacerle el soporte logístico a su sobrino Dani, que se estrenaba en la distancia (terminó en 1h52). A pesar del esfuerzo, me recuperé muy rápido, pude disfrutar del ambiente, vi entrar a algún que otro conocido, y, tras un rato, tiré para casa. Como he dicho arriba, desde que debuté en 2001, he corrido esta carrera diez veces, y la de este 2022 no ha sido la última.

Antes de acabar, quiero poner una foto, que me ha dejado de piedra. Se trata de la imagen que está incluida en el banner principal de la página oficial de la media maratón. Esa página lleva siendo la misma varios años, y la instantánea me sonaba, pero no me había fijado en que en ella... salgo yo.


Es cierto que salgo cortado, soy el que va de amarillo. Estoy en el centro de la imagen, tapado parcialmente por uno que va de verde, que está en primer plano. Solo se me ve una pierna y una mitad del cuerpo. No obstante, soy yo, en la edición de 2013, lo cual no deja de ser simbólico. No en vano, esta es la media en la que debuté en la distancia, y en la que he participado en un mayor número de ocasiones. Para mí, es una carrera muy especial, y esto es como un pequeño premio a la vinculación que me une a ella. En años venideros, más...


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 241.
% del Total de Carreras a completar: 24%.

Reto Atlético 102 MEDIAS
Medias Maratones completadas: 42.
% del Total de Medias Maratones a completar: 41'1%.

Reto MEDIAS DE ESPAÑA Y PORTUGAL
Completado Media Maratón en la PROVINCIA DE SEVILLA.
En 2001 (año de la primera Media corrida en la Provincia de Sevilla), % de Provincias en las que había corrido una Media: 1'8% (hoy día 24'5%).

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en LOS PALACIOS Y VILLAFRANCA.
En 2001 (año de la primera carrera corrida en Los Palacios y Villafranca), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 2'8% (hoy día 37'1%).

Reto PRINCIPALES CARRERAS DE ESPAÑA
Completada MEDIA MARATÓN SEVILLA LOS PALACIOS.
En 2001 (año de la primera Media Maratón Sevilla-Los Palacios), % de Principales Carreras de España que había corrido: 2'3% (hoy día 27'9%).


21 de diciembre de 2018

MEDIA MARATÓN SEVILLA-LOS PALACIOS 2018

Dicen que la Media Maratón Sevilla-Los Palacios es la decana de Andalucía y la cuarta más antigua de España. Acerca de lo primero no hay nada que decir, la carrera se empezó a organizar en 1979, y no hay actualmente otra prueba de 21 kilómetros, en ninguna provincia andaluza, con unos orígenes tan lejanos. Sobre la segundo ya me surgen dudas, porque creo que en 2018 la media de Elche ha disputado su 46ª edición, las de Moratalaz (Madrid) y Sabiñanigo han celebrado la 42ª, y hasta hoy, tanto el Medio Maratón Torralba de Calatrava-Ciudad Real, como el de Vitoria-Gasteiz, se han corrido en 41 ocasiones. En consecuencia, la Media Maratón Sevilla-Los Palacios, con sus 40 ediciones, sería la sexta media más veterana de España, empatada con la de Coslada.


Sea como fuere, lo que es evidente es que la cita atlética que une Sevilla con el pueblo de Los Palacios y Villafranca es una de las grandes de nuestro país. Pese a esto, nunca ha dejado de sorprenderme su renombre. En efecto, la prueba tiene un encanto especial, pero es difícil explicar por qué, dado que tiene defectos que son evidentes. Para empezar, la salida se da junto a un horrible polígono industrial, ubicado a las afueras de Bellavista, lo cual debería restarle gracia. De hecho, lo de que la carrera sale de Sevilla es bastante relativo: Bellavista forma parte del municipio, pero es un barrio periférico, que siempre ha estado separado y aislado, al sur de la capital, hasta el punto de que, durante mucho tiempo, su referencia urbana más próxima fue Dos Hermanas (hoy día, la ciudad de Sevilla se ha expandido y se le ha acercado, pero, entre Bellavista y el núcleo principal hispalense están la SE-30 y el cauce del Río Guadaira, lo que sigue marcando una clara cesura).


Además, la prueba ni siquiera sale del centro de Bellavista, sino que el mencionado polígono está ubicado en el extremo sur del barrio.


No creo que nadie pueda afirmar que ha estado en Sevilla si nada más que conoce esa zona. Para colmo, el límite del término municipal hispalense corta literalmente el polígono, de manera que gran parte de este, así como una barriada que tiene adosada, llamada Fuente del Rey, pertenecen ya a Dos Hermanas. De hecho, yo diría que, en realidad, la línea de salida de la prueba está unos 500 metros dentro de territorio nazareno.


En consecuencia, la cosa no empieza bien, cuando hablamos de la Media Maratón Sevilla-Los Palacios. No obstante, el lugar de la salida, pese a todo, quizás tenga también bastante que ver con uno de los puntos fuertes de la carrera, que es que la misma se disputa a campo abierto. Efectivamente, a pocos metros de la línea inicial se acaban las edificaciones, la vista pasa a perderse en el horizonte, sin que haya obstáculos de por medio, y se puede disfrutar de una agradable sensación de amplitud mientras se corre. No deja de extrañarme, sin embargo, que esta prueba, con semejante trazado, tenga tanto éxito, ya que la gente suele ser muy reacia a los recorridos llanos, rectos, despejados y sin público. Son aburridos, dicen. A mí, en cambio, me encantan.

De cualquier modo, lo cierto es que esta carrera tiene una fama enorme. Quizás sea su solera, quizás sea la alta participación con la que cuenta, que anula, en gran parte, el aburrimiento del que antes hablaba, quizás sea que gusta mucho la sensación de salir de un sitio y llegar a otro muy distante, o quizás sea que sus 2 kilómetros finales son espectaculares, sobre todo el último. En efecto, los habitantes de Los Palacios y Villafranca se vuelcan con el evento y se echan a la calle, por lo que hay bastante animación en el pueblo, y la recta de meta, larga como ella sola, termina en un espectacular tramo, que está escoltado por gradas.

El caso es que esta carrera es un clásico del calendario atlético de Andalucía occidental. Para mí siempre será especial, ya que en ella hice mi debut en media maratón, en diciembre de 2001. Desde entonces, la había corrido, hasta este año, siete veces más (en 2003, 2004, 2005, 2007, 2009, 2012 y 2013). En 2004 la acabé en 1h29:23. La foto de abajo corresponde a la edición 25, que se celebró en 2003, en la que hice 1h32:24 (soy el de rojo).


En la primera década del siglo XXI la prueba vivió un periodo de auténtica locura. Así, hubo ediciones en las que se agotaron los 3.000 dorsales con dos meses de antelación. En aquella época, ganaban la competición atletas africanos, que volaban como aviones. El récord masculino lo fijó, en 2007, Silas Kipngetich Sang, en 1h00:34, mientras que el femenino está en posesión de Mary Keitany, nada más y nada menos. En 2006, la keniata lo dejó en 1h09:06 (luego, ha ganado cuatro veces el Maratón de Nueva York y dos el de Londres, entre otras estratosféricas hazañas). Tal era el éxito de la carrera, que durante varios años se organizó una feria del corredor los días anteriores a su disputa, en el pabellón de deportes del pueblo, al estilo de las grandes citas del calendario.

Por lo que a mí respecta, desde 2013 no había regresado, por diversas circunstancias, pero este 2018 me he encontrado con un evento que ha retornado un poco a sus orígenes. A él siguen confluyendo un motón de corredores de la zona, pero la participación ha bajado. Ya no hay keniatas, ni marroquíes (sí sigue habiendo bastantes portugueses), y se ha dejado de celebrar la citada feria. En contrapartida, el circuito se ha homologado. La prueba, antaño estuvo en el calendario de la RFEA, pero hacía tiempo que no se medía oficialmente el trazado. Para el 40 aniversario se ha vuelto a hacer, lo que es algo que yo valoro de manera muy positiva.

Con respecto al recorrido, ya he comentado que es muy abierto. Por la razón que sea, el viento no suele ser un problema, pero, en alguna ocasión, recuerdo haber pasado mucho frío corriendo. Por otro lado, cuando participé por primera vez, me dio la sensación de que el trazado de la carrera era llano, pero, con los años, fui descubriendo que es más pestoso de lo que parece (me tomo la libertad de usar un término del argot ciclista). En efecto, se avanza por una llanura llena de suaves colinas, pero las mismas hay que subirlas, y acaban desgastando.


En definitiva, cuando me aficioné al running esta prueba era para mí un objetivo ineludible, pero, desde hace unos años la había dejado un poco de lado, en parte por la parafernalia que implica. Este detalle no es baladí, puesto que, al ser una carrera que comienza en un lugar y termina en otro muy alejado, exige movilizar a alguien que te lleve al inicio y te recoja en la meta, o bien ir con gente que vaya a correr y llevar dos coches (con el lío que supone ir primero a la meta, a dejar cerca uno de ellos), o bien usar el servicio de autobuses que pone la organización. Al principio, la opción de ir con amigos era la que usaba. También me acompañó María un par de veces, pero en 2013 vi que lo del bus estaba bien organizado, y esa opción es la que he utilizado de nuevo en esta ocasión. Lo negativo de depender del autobús, no obstante, es que hay que cogerlo temprano, y al final tiene uno que esperar en la zona de salida casi una hora. Además, cuando se empezó a celebrar la feria del corredor, al lío logístico que implicaba participar en esta media, se le unió el hecho de tener que ir el sábado a Los Palacios a por el dorsal. Ese desplazamiento se hace de mil amores para competiciones importantes, pero implica que uno sube el listón de lo que le exige a las mismas. Durante el último lustro, eso había provocado que hubiera renunciado a inscribirme, pero en el presente 2018 recobré la motivación, hasta el punto de que hubiera vuelto a ir a Los Palacios a por el dorsal el día antes. Sin embargo, ya no hizo falta, porque cuando llegó el momento, me enteré de que habían recuperado la costumbre de darlo junto a la salida.

En lo relativo a la participación de este año, finalmente no me fue mal, aunque reconozco que viví un rato de crisis que me sentó fatal. Resulta que, para mí, lo usual los sábados por la noche, desde hace bastante, es estar en casa con María y con las niñas, cenar, ver una película... La mayoría de los findes no hacemos planes para salir, y, en cualquier caso, no suelen coincidir con carreras, sobre todo ahora, que estoy corriendo tan pocas. El pasado sábado, sin embargo, nos invitaron a una fiesta en casa de unos amigos. La misma fue familiar, no fue ningún desmadre, pero no pude evitar acostarme a la una de la mañana. Para colmo, pese a que fui con la intención de controlar la ingesta de cerveza, me relajé y me bebí un buen puñado de botellines. La cosa no hubiera tenido mayor importancia, en circunstancias normales, porque estaba a tres minutos andando de mi casa, pero, esta vez, al día siguiente estuve a punto de pagar un alto precio, no por el alcohol, sino por el gas. Me levanté bien, estaba algo más cansado de lo habitual, pero al ponerme en marcha ya me sentí con ganas. Otro tema fue el problema del gas, que me provocó un flato tremendo en los kilómetros 8 y 9. Esos 2.000 metros fueron horribles. En ellos, luché contra el dolor, y tuve que aminorar el ritmo. Luego, creo que logré minimizar la pérdida de segundos en el último tramo, pero, por un momento, temí que no fuera a desaparecer el terrible pinchazo en el costado, y maldije mi mala cabeza. Esta media era un objetivo clave para mí, en esta temporada tan complicadilla, y casi la fastidié.

Más allá del problema con el flato, que me obligó a correr un rato apretándome el lado derecho del abdomen con los dedos, la carrera no me fue mal. El tiempo global, 1h34:21, es de los que me dejan satisfecho, pero está lejos de mis mejores marcas en Los Palacios (he acabado una vez en 1h29, como ya he dicho, y otras dos en 1h30). Lo que, sin embargo, valoré mucho, fue la regularidad. He notado, en los últimos años, que he ganado pericia a la hora de buscar el tope que puedo mantener, sin sufrir altibajos. Me conozco bien, y he aprendido a dosificar, no siempre lo consigo, pero en este caso lo clavé, dado que mi ritmo estuvo en todo momento entre 4:22 y 4:31. El kilómetro 2 lo hice a 4:19, y los del flato a 4:33 y 4:35, pero en los restantes 18 la varianza de la media final (4:28) fue mínima.

Dentro de esa homogeneidad, los seis primeros kilómetros fueron los más cómodos. Salí siguiendo al globo de 1h30, pero sabía que ese no era mi ritmo y dejé que se me fuera yendo paulatinamente. Mi objetivo era no perderlo de vista demasiado rápido, ya que lo que no quería era que me pillara el de 1h35.


Hasta el kilómetro 5'5 avanzamos por la Carretera de la Isla, que es más ancha, pero al llegar a ese punto cogimos la SE-9024 y enfilamos el camino directo a Los Palacios y Villafranca. A partir de ahí, se sucedieron kilómetros en los que bordeamos olivares y campos de cultivo. Huelga decir que, en todo ese tiempo, el público brilló por su ausencia. Habitualmente, solo se concentran reducidos grupos de personas junto a Adriano, una minúscula pedanía de Dos Hermanas que se bordea, y en algunos otros lugares puntuales, en los que hay pequeñas urbanizaciones o fincas. Aparte, la última vez que participé en esta carrera, me quejé de que el asfalto de la carretera por la que se corre estaba hecho polvo, pero ya se han puesto las pilas, y en la actualidad el piso está nuevecito.


Justo antes del kilómetro 7 nos enfrentamos a la peor subida de la carrera. Se trata de una cuesta de unos 400 metros, sin descansillos, que tendrá un 6% de pendiente. Yo ya sabía, de sobra, que estaba ahí, y la encaré con fuelle, de manera que ascendí con una cierta ligereza, pero al llegar arriba noté los primeros síntomas de flato, que se agudizaron en el kilómetro 8 y se hicieron insoportables en el 9. En ese momento, me temí lo peor, pero, afortunadamente, reduje un pelín la velocidad y el dolor fuerte desapareció. Luego, fui incrementando, poco a poco, la cadencia de mis zancadas, y al final me planté en el kilómetro 14 recuperado y siendo capaz de mantener un ritmo algo más vivo.

En el kilómetro 17 pasamos por encima de la N-IV, subiendo la segunda rampa acusada de la carrera (esta es más corta, es solo un puente que atraviesa la nacional), y después sentí que nos acercábamos al pueblo, ya que comenzamos a bordear naves y otros edificios que dan a la carretera. Al salvar ese último desnivel tocó apretar. Al poco, nos internamos en las calles de Los Palacios y empezó lo mejor.


En esta carrera, durante 18 kilómetros casi no se ve un alma en los márgenes de la carretera, pero, desde que se penetra en el casco urbano de Los Palacios, el gentío es tremendo. En este caso, no solo salieron los vecinos de sus casas a animarnos, sino que, en la Calle Husillo Real, se formó un pasillo humano de los que ponen los pelos de punta. Luego, tocó recorrer dos calles rectas más, antes de desembocar en la definitiva Avenida de Sevilla, que es impresionante, pero que se hace eterna, ya que, al llegar a ella, uno lleva corriendo encendido mucho rato. Hasta tres rotondas se bordean, a lo largo de los 1.000 metros que mide esa vía, la cual está toda vallada y repleta de público. Es un final espectacular.


Yo acabé, en esta ocasión, en el puesto 403 de las 1.652 personas que terminaron. Es, curiosamente, mi mejor posición aquí, aunque nunca, en mis ocho participaciones anteriores, habían cruzado la meta menos de 2.000 corredores (de hecho, la última vez se superaron los 3.000 finishers). Con respecto a la marca, el globo de 1h35 no llegó a pillarme. En realidad, no vi peligrar mi objetivo, que era rebajar esa marca (los cuatro postreros kilómetros los hice a 4:28, 4;26, 4:26 y 4:23). Sin embargo, la verdad es que tampoco me sobró mucho tiempo.


En resumen, esta media maratón no deja indiferente a nadie. Este año, la participación ha decrecido, pero la carrera ha vuelto a rayar a un nivel altísimo. Yo ya he atravesado su meta en nueve ocasiones, y estoy seguro de que la décima vez, cuando llegue, no será la última.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 217.
% del Total de Carreras a completar: 21'6%.

Reto Atlético 102 MEDIAS
Medias Maratones completadas: 39.
% del Total de Medias Maratones a completar: 38'2%.

Reto MEDIAS DE ESPAÑA Y PORTUGAL
Completado Media Maratón en la PROVINCIA DE SEVILLA.
En 2001 (año de la primera Media corrida en la Provincia de Sevilla), % de Provincias en las que había corrido una Media: 1'8% (hoy día 24'5%).

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en LOS PALACIOS Y VILLAFRANCA.
En 2001 (año de la primera carrera corrida en Los Palacios y Villafranca), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 2'8% (hoy día 35'2%).

Reto PRINCIPALES CARRERAS DE ESPAÑA
Completada MEDIA MARATÓN SEVILLA LOS PALACIOS.
En 2001 (año de la primera Media Maratón Sevilla-Los Palacios), % de Principales Carreras de España que había corrido: 2'3% (hoy día 25'5%).