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15 de noviembre de 2024

ALMONTE 2024 (VISITA DE NOVIEMBRE)

En el séptimo post que escribo sobre el municipio de Almonte, por fin puedo hablar de su capital, que se llama igual. Hasta ahora, solo le había prestado atención a las dos pedanías de dicho municipio. En efecto, a la aldea de El Rocío le había dedicado un artículo, y a Matalascañas otros cinco, nada menos. El pasado domingo, de manera improvisada surgió la posibilidad de dar un paseo por el pueblo de Almonte, y después de muchos años logré poner mis pies en esa emblemática población. Es el momento de brindarle unas palabras.


El caso es que, el sábado 9 de noviembre María hizo la primera prueba de la oposición que empezó a preparar hace varios meses, y la aprobó, lo que implica que podrá ir al segundo ejercicio. La alegría y el alivio por haber pasado fase fueron tremendos. Dada la importancia del examen, la tensión que ella está soportando es brutal, y yo reconozco que también estoy nervioso. El esfuerzo lo está haciendo María, pero yo, aparte de cubrir el tiempo que echa estudiando, no puedo evitar acompañarla en el sentimiento. En vista de eso, tras el sábado agotador que vivimos, el domingo por la mañana, dado que las noticias habían sido buenas, al levantarnos de la cama los dos sentimos la necesidad de coger carretera y manta. Sobre la marcha, decidimos ir a disfrutar de una jornada de sol playero otoñal. 


Como siempre que se nos ocurre ir a la playa de una forma poco planificada, optamos por ir a Matalascañas, pero esta vez pensamos en explorar un nuevo recorrido. Lo normal para nosotros es ir por la autovía A-49, hasta la altura de Bollullos Par del Condado, y luego coger la A-483, que conduce a la costa. Sin embargo, hay una ruta alternativa, menos rápida, pero más bonita, que lleva hasta la localidad de Almonte por la A-747. La misma pasa por Bollullos de la Mitación, que está cerca de Villanueva del Ariscal. En nuestro caso, enganchamos esa carretera allí. En realidad, tanto la A-483, como la A-474, bordean Almonte, pero, por el camino habitual uno va lanzado en dirección al mar por una amplia y recta vía, que provoca que parezca absurdo entrar en el pueblo. El domingo, en cambio, yendo por la A-474, después una hora atravesando olivares y pinares, ignorando el reloj y el ritmo, hacer una parada en Almonte nos pareció una idea magnífica.


El término de Almonte es el decimonoveno más extenso de España. Dado que hay 8.132 municipios en nuestro país, no es una locura decir que Almonte pertenece a la élite, en lo que a superficie se refiere. Aparte, lo habitan unas 25.000 personas, lo que lo convierte en el tercero más poblado de la provincia de Huelva. De ellas, unas 2.700 viven en Matalascañas, otras 1.700 están censadas en El Rocío, y, por último, 21.200, aproximadamente, residen en la capital municipal, que tiene una entidad considerable. En esta, el lugar central, tanto simbólico, como físico, lo ocupa la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.


Se podría pensar que, en Almonte, cuyo término municipal acoge el destino de la que dicen que es la romería más multitudinaria del mundo, es decir, de la Romería de El Rocío, todo debería girar en torno a esta virgen. Sin embargo, no es así. Es verdad que la plaza principal del pueblo se denomina Plaza de la Virgen del Rocío...



... y que en ella está el Monumento a la Virgen del Rocío...


... pero, sin embargo, la iglesia más importante de la localidad está dedicada a la Virgen de la Asunción. Nosotros pudimos entrar a verla, porque coincidimos con el final de la misa de 12 del domingo.


Por tanto, no hay que confundirse. La Virgen del Rocío está siempre en El Rocío, y solo la llevan desde allí hasta Almonte en agosto, cada siete años. En la capital municipal permanece 9 meses, y regresa a su ermita antes de que llegue la fecha de su romería anual.

Además del de la Virgen del Rocío, por las calles de Almonte se reparten otros cuantos monumentos. Para mí, tampoco era el momento de ir a verlos todos, pero, en el paseo que nos dimos, sí nos encontramos con el original Monumento al Lince, que está en la Calle Niebla. Es obra del escultor bilbilitano Luis Moreno Cutando.


He dicho que la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es el centro neurálgico de Almonte, y esto es muy palpable si uno llega desde el este por la A-474, porque esta carretera prácticamente sigue una línea recta en sus últimos kilómetros, mientras se acerca al pueblo, y al convertirse en vía urbana continúa siendo rectilínea, hasta que alcanza la Plaza de la Virgen del Rocío, que se encuentra situada en el meollo de la población, y que alberga la iglesia. Eso sí, todo ese segmento urbano tiene dos tramos bien diferenciados. En el primero, la calle está asfaltada y se denomina Calle Padre José Antonio Domínguez Bejarano.


No obstante, a partir del ensanchamiento de la Plaza de España, hasta la Plaza de la Virgen del Rocío la vía pasa a llamarse Calle El Cerro, y está adoquinada.


Nosotros aparcamos en la Calle Padre José Antonio Domínguez Bejarano, al poco de entrar en el pueblo. Desde allí, nos dimos un buen paseo, contemplando lo arreglado que se conserva el centro almonteño. En él, las calles tienen un aspecto típicamente andaluz, ya que están flanqueadas por casas de una planta, con la fachada encalada y el zócalo de piedra o de ladrillo. 


Después de la paradita para tomar el aperitivo en La Martina Vinos & Tapas, regresamos al coche y reanudamos la ruta hacia nuestro destino, que era Matalascañas. Allí, aparcamos en el Sector C o Cerceta, donde ya había estado un par de veces. La bajada a la playa en esa zona, cuando no hay apenas gente en la arena, me encanta.


La principal novedad de esta visita a Matalascañas fue, que nos pegamos una larga caminata por la Playa de Matalascañas, hasta que llegamos a la altura de Caño Guerrero. La vuelta, la hicimos por el Paseo Marítimo, partiendo del ensanchamiento que abarca todo el frente costero del Sector P, y que ejerce de epicentro de Caño Guerrero. Desde allí, regresamos al tramo del Paseo que pertenece al Sector C, pasando por los trozos que son parte de los sectores N (Nutria), M (Malvasía) y D (Dehesa de las Marismas). 


El Paseo Marítimo de Matalascañas es muy estrecho y a mí no me gusta mucho, pero la playa a la que se asoma es una maravilla.



Aparte, en Caño Guerrero lo que hicimos fue comer como está mandado. El restaurante se encontraba muy cerca del otro al que fui en octubre.


Aquel me agradó, pero esta vez decidimos cambiar, y nos sentamos en el Restaurante Panseco. Yo no soy muy de pescado frito, pero María sí, así que pensé que el sitio para pedirlo era ese, y que era el día perfecto para que se diera el gustazo. Por eso, además de una rica ensalada, pedimos una fritura variada. No nos arrepentimos.


La jornada en Matalascañas en esta ocasión tuvo el valor añadido de que me pasé también, por primera vez, por la capital de su municipio. A la localidad costera está claro que volveré, más pronto que tarde. A Almonte, por su parte, le rendiré otra visita cuando pueda, pero, al menos, ya tengo una idea aproximada de como es.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado ALMONTE.
En 1994 (primera visita incompleta), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Huelva: 2'5% (hoy día, confirmada ya esta visita, 30'4%).
En 1994 (primera visita incompleta), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 1'5% (hoy día, confirmada ya esta visita, 22'2%).


7 de noviembre de 2024

HUELVA 2024

Hasta ahora, solo había estado a Huelva en dos ocasiones. Quizás, esto sería normal si viviera en otro sitio, pero mi casa se encuentra a 80 kilómetros de la capital onubense. No se tarda ni una hora, por lo que es evidente que no he ido más veces porque, inconscientemente, ir no ha sido una prioridad para mí. La razón que subyace es que se trata de una población que queda eclipsada por una serie de ciudades andaluzas que tienen, a priori, un mayor número de cosas que ofrecer, y también por un montón de enclaves de su propia provincia, que son una maravilla. Oculta por el brillo de todos esos lugares, y situada en un emplazamiento un poco escondido, Huelva intenta sacar la cabeza como puede. 

Mimbres para destacar no deberían faltarle a Huelva, porque no es una ciudad poco poblada. Así, en España ocupa el puesto 29, de un total de 52, en el ranking de capitales de provincia con más habitantes. Quizás, su problema es que ha llegado a ser la capital provincial con menor renta per cápita de nuestro país. El dato es de 2017, por lo que puede que su posición haya mejorado. Además, pobreza y escaso interés no tienen por qué ir de la mano, pero es innegable que la falta de dinero no ayuda a que los lugares sean vistosos. Sin embargo, hay que tratar de eliminar los prejuicios, porque sé que en Huelva hay sitios atractivos por descubrir. De hecho, con esa mentalidad, en 2005 decidí pasar allí un fin de semana largo. Efectivamente, de las dos veces que he visitado la localidad, en una me limité a ir al fútbol, pero en la otra pasé tres noches en un hotel. Pese a esto, no recuerdo gran cosa, por lo que me voy a centrar en el presente... y este está relacionado con la segunda edición de los 21K Ciudad de Huelva. A esta media maratón le voy a dedicar un post aparte, por lo que ahora solo voy a decir que me sirvió de pretexto para ir a Huelva, y para darme una vuelta por su zona emblemática.





El caso es que la Media Maratón 21K Ciudad de Huelva se disputó el pasado domingo por las calles de la capital onubense. Aparte de las motivaciones deportivas, el hecho de que su comienzo y de que su final estuvieran situados en la Plaza de la Constitución, es decir, en pleno centro, ayudó a que me entraran ganas de apuntarme y de ir para allá. Me apetecía regresar a Huelva, y encontré la excusa ideal para hacerlo.


Como tenía que recoger el dorsal, me fui bastante temprano. Esa es la razón de que salga tan poca gente en las fotos. Gracias a eso, también pude darme un paseo y desayunar, antes de que llegara la hora de prepararme para correr. Para aparcar, no me metí en la boca del lobo, sino que dejé el coche en los alrededores de la zona céntrica. En concreto, encontré un cómodo aparcamiento en la Avenida de Italia


Allí, pude comprobar hasta que punto Huelva tiene una configuración urbana peculiar. En efecto, se trata de una ciudad que está cerca del mar, pero que no se encuentra en primera línea. Realmente, se ubica en la Ría de Huelva, que es el estuario que forman las desembocaduras de los ríos Tinto y Odiel


Por eso, por un lado Huelva se asoma directamente al Río Odiel, y por los demás está rodeada de tierras que no son edificables, en teoría, ya que, sobre todo por el sur, tienen pinta de ser inundables. Así, si las localidades con mar suelen tener edificios hasta que se topan con la costa, Huelva también tiene un frente meridional similar, pero más allá no hay agua, sino una zona que, en su día, fue una marisma que se desecó, y en la que ahora hay un área industrial y un polígono, entre otras cosas. Sin embargo, con buen criterio, ese terreno no se ha petado, ni se han construido viviendas en él, por lo que la ciudad llega hasta una serie de calles, que se abren a un amplio espacio vacío. Una de ellas es la Avenida de Italia


No obstante, a pesar de que parece que la Avenida de Italia está en los confines de Huelva, lo cierto es que, en el lugar donde confluye con la Alameda Sundheim y con la Avenida Martín Alonso Pinzón, es donde se encuentra el principal acceso al centro de Huelva.


Ese sitio de confluencia se denomina Plaza del Punto. A esta se asoma la célebre Casa Colón, que es, probablemente, el edificio más señero de Huelva. El mismo fue inaugurado en 1883, bajo el auspicio de los gerifaltes de la Rio Tinto Company, para albergar un hotel de lujo. Desde entonces, ha tenido diferentes usos, y en la actualidad se utiliza como palacio de exposiciones y congresos. Cuando vea el inmueble por dentro, hablaré de él con detenimiento.


Junto a la Casa Colón, se inauguró en 2011 el Monumento a la Virgen del Rocío. Es obra de Elías Rodríguez Picón. El mismo rinde un homenaje muy explícito a la Romería de El Rocío, que es uno de los ejes de la vida religiosa, cultural, turística y económica onubense.


La Plaza del Punto es el principal acceso al meollo de Huelva, porque parten de ella la Avenida Martín Alonso Pinzón, que es su columna vertebral, así como la Calle Berdigón, que es uno de los centros neurálgicos de la vida comercial de la ciudad. 


Cuando yo recorrí paseando esta última, estaba todo cerrado, pero me gustó verla así, vacía y sin gente. Además, yo lo que quería era desayunar, y un bar abierto sí encontré. 


Se llamaba Cafetería OhLaLá, y, en principio, el sitio no prometía, porque OhLaLá es una franquicia, que cuenta con más de 40 negocios por toda España, pero luego resultó que me pusieron un tomate muy rico con el pan, y que el café estaba bastante bueno.


Además, la camarera fue un encanto, estuve a gusto, y pagué 2'70 euros por la media tostada y el café, que no es poco, pero que tampoco es una locura. Yo me fui muy contento. 

Por desgracia, no me pude dar un paseo demasiado largo. Yo había ido a correr una media maratón, por lo que, ni tenía mucho tiempo, ni era el día para que me diera grandes caminatas. Pese a esto, andando por la Calle Martín Alonso Pinzón dejé atrás la Plaza de la Constitución, y llegué hasta la Plaza de las Monjas. Allí vi el Monumento a Colón, que también es obra de Elías Rodríguez Picón, y que se inauguró el mismo año que el otro. En consecuencia, le eché un ojo a las calles más destacadas de Huelva.

Tras la carrera, aunque estaba muy cansado, todavía tuve cuerpo para detenerme unos minutos en la Avenida de Sundheim, y disfrutar del hecho de verla cerrada al tráfico. Luego, ya sí fui a por el coche, pero me he quedado con ganas de regresar a Huelva a hacer verdadero turismo, como hice en 2005, pero ahora prestando un poco más de atención.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado HUELVA.
En 1996 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Huelva: 66'6% (hoy día 100%).
En 1996 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 11'3% (hoy día 36'5%).

Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado HUELVA.
En 1996 (primera visita), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Huelva: 3'8% (hoy día 30'4%).
En 1996 (primera visita), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 2'4% (hoy día 22'2%).


9 de octubre de 2024

ALMONTE 2024 (VISITA DE OCTUBRE)

En los años 60 del siglo XX, la gente ya iba al trozo de costa en el que hoy está Matalascañas, pero, en aquella época, en la playa solo había un puñado de chiringuitos. Para los que hemos visitado esta pedanía del municipio onubense de Almonte más recientemente, ver la siguiente foto es flipante.



La instantánea la he cogido prestada de un grupo que hay en Facebook, llamado Matalascañas Playa Doñana, y muestra que Matalascañas no existía hace 50 años. Hoy día, lo que hay es lo que se muestra en la siguiente foto satélite, en la que he marcado el sitio aproximado desde el está tomada la imagen de arriba, así como la dirección en la que se sacó.


La diferencia es abismal. Siendo estrictos, al edificar de esa manera se perpetró una especie de crimen, en el que el damnificado fue el Parque Nacional de Doñana, que es el que rodea Matalascañas por el sureste y por el noreste. Por el suroeste, la localidad se abre al mar, mientras que, por su noroeste, lo que se extiende es el Parque Natural de Doñana, que está menos protegido que el Nacional, por lo que se puede atravesar para llegar a la zona habitada. Sin embargo, voy a hacer de abogado del diablo, y voy a decir que, realmente, dado que se acotó, para que fuera urbanizado, un rectángulo de 4 kilómetros de largo por 1 de ancho, que dicho espacio se ha respetado con escrúpulo, y que el mismo se encuentra inserto en un área virgen que supera los 1.224 km², por lo que es como una gota en un vaso de agua, pues la conclusión es que Matalascañas no hace verdadero mal a nadie. En ese paraíso natural, se podría haber construido un pueblo más bonito, pero, desde luego, el entorno no se ha visto afectado por su presencia.

El caso es que, dado que Sevilla se encuentra a 80 kilómetros de Matalascañas, el litoral de esta localidad se considera como la playa de los sevillanos. Yo, además, vivo 10 kilómetros más cerca. Por esa razón, este es el sexto post que le dedico a Matalascañas en el blog, puesto que, en los últimos años, he ido en varias ocasiones a comer allí al sol. El sábado regresé a eso, precisamente, por lo que voy a escribir otro pequeño artículo. No obstante, por aportar algo nuevo, en él voy a contar como está organizado el núcleo habitado, y qué es lo que yo he visitado desde 2016.

Administrativamente, Matalascañas no está dividido en barrios, sino en sectores. En el post que escribí en mayo de 2019, incluí un mapa, en el que se reflejaba con claridad como ser distribuían esos sectores por la población. En esta ocasión, voy a poner otra imagen, que refleja lo mismo.


Como se entrevé, en Matalascañas hay 27 sectores, en los cuales las casas se organizan por números correlativos. Las calles, en cambio, no tienen denominación específica. De esos 27 sectores, 20 están designados con letras mayúsculas, que van de la A a la T (sin incluir la Ñ), y los 7 del extremo este, que se construyeron en una segunda fase, se bautizaron con las letras minúsculas que van de la a y a la g. Lo que pasa es que, parece que quedaba mal lo de limitar el nomenclátor de una población, en la que han acabado viviendo 2.500 personas, a un montón de letras y números, por lo que se le añadió a cada sector el nombre de una planta o de un árbol, cuya primera letra es la asignada a ese sector. De esa forma, es más fácil recordar las direcciones y se las puede mencionar de una manera menos áspera. Todo muy original y divertido.

Aparte, hay una serie de sectores que están agrupados bajo el nombre común de Caño Guerrero. Son los bautizados como K, O, P, Q, R y S, es decir, son todos los que se edificaron al final de la primera fase, quitando el T, en el cual se construyó una urbanización de casitas a la que se denominó, en concreto, Pueblo Andaluz

Así pues, al principio de la fase inicial de desarrollo de Matalascañas, salvo el Sector A, que tiene aspecto de un barrio del extrarradio de una gran ciudad, el resto se llenó de casas unifamiliares. Por eso, la mayoría del oeste de la localidad está conformada por una tupida trama de chalets con jardín, que se asoman a un montón de calles, desde las cuales solo se distinguen vallas con setos. Es impersonal, pero al menos queda uniforme. En Caño Guerrero, en cambio, se perdió el norte, y se empezaron a ejecutar promociones al tun tun, sin orden ni concierto, por lo que se alternan los pisos, con las urbanizaciones cuadriculadas de adosados, y con otras que se encuentran cerradas por muros. Por allí, también hay descampados, que se han quedado sin construir, un polígono, así como zonas de aparcamiento distribuidas sin una planificación aparente. Es un lugar poco atractivo, por decirlo finamente. De todos los sectores, el P o Palmito, que es el más céntrico de Caño Guerrero, es el que se ve cuadriculado en la imagen inferior. En él estuve el otro día. 


Como se puede apreciar en el centro de la imagen, el Sector P es bastante simétrico en su ordenación. Su espina dorsal la forman tres edificios, que están llenos de locales comerciales. Nosotros dejamos el coche en la rotonda que está delante del que se encuentra más alejado de la playa.


Yo quería comer frente al mar, por lo que había reservado una mesa en el Restaurante Zahara, que está en un ensanchamiento del Paseo Marítimo


Por ello, obviamos todos los bares y restaurantes que hay en los tres edificios comerciales comentados, y seguimos el camino que nos marcaba el mar. 


La tranquilidad era la nota predominante en toda la zona, dado que la temporada alta hace semanas que acabó. Aparte, una de los aspectos más característicos de Caño Guerrero, es que, en él, el Paseo Marítimo, que en Matalascañas ocupa por completo el frente costero, y que tiende a ser demasiado estrecho, se ensancha bastante. 


Es muy patente que ese ensanchamiento ejerce de centro neurálgico de Caño Guerrero, porque el nombre está escrito en el suelo con azulejos.

Por lo que respecta al Restaurante Zahara, lo cierto es que confié en lo que ponía en Tripadvisor y no me arrepentí. Yo quería comer cerca del mar, y para ello la oferta en Matalascañas es amplia, pero no tenía ni idea de cuál sitio elegir. Podría haber esperado, para decidir sobre la marcha. Eso es lo que he hecho otras veces, pero el procedimiento no siempre me ha salido bien, y en esta ocasión, en la que iba con mi madre y con las niñas, no quería para nada errar el tiro. Por esa razón, me puse en manos de la célebre página web de recomendaciones, y no me defraudó. En la misma, el Restaurante Zahara está en el puesto 6, de 72 establecimientos valorados. En su terraza, comimos de lujo, en primer lugar por la buena temperatura, pero también porque estuvimos muy tranquilos. Había otras mesas ocupadas, pero, en general, el ambiente fue de calma. Por último, lo que degustamos estuvo a la altura de las expectativas.


Después de comer, nos echamos una buena siesta junto al mar. La Playa de Matalascañas, que es el nombre que recibe el litoral onubense en todo el tramo urbanizado que se encuentra frente a Matalascañas, no destaca tanto como las zonas vírgenes que se extienden más allá de los extremos de la población, pero a mí me pareció que estaba deliciosa.


Antes de acabar, dado que he explicado arriba como se estructura Matalascañas, desde el punto de vista urbanístico, ahora voy a hacer un breve recuento de los sectores de los que he hablado en En Ole Väsynyt hasta la fecha. Así, para empezar, desde que escribo en el blog, he estado en el Sector A o Ánade Real las cinco veces anteriores que he ido a Matalascañas. Esa parte es lógico que atraiga, porque es conocida, de manera extraoficial, como El Centro, pese a que está en el extremo oeste de la población. También he visitado el Sector C o Cerceta (en marzo de 2016 y en 2022), el D o Dehesa de las Marismas (en mayo de 2019), el T o Torre Zalabar (este es de los pocos sectores que no tiene nombre de planta o de animal. Estuve en él en noviembre de 2019) y el c o Calamón (igualmente, me lo pateé en noviembre de 2019). Son solo 6 de los 27 mini barrios de la localidad. La verdad es que, en la mayoría no hay nada más que casas o bloques de pisos, pero quizás me de, en próximas ocasiones, por ir investigando, a ver si se puede destacar algo en ellos y en los demás.



Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado ALMONTE.
En 1994 (primera visita incompleta), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Huelva: 2'5% (hoy día 30'4%).
En 1994 (primera visita incompleta), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 1'5% (hoy día 22'2%).


13 de junio de 2024

AYAMONTE 2024

Empezaron los planes veraniegos de 2024. Todos los meses intento hacer cosas que puedan ser reflejadas en este blog, pero este año la primera escapada que ha tenido reminiscencias estivales ha sido la del pasado fin de semana.


La de la foto es la Playa de Punta del Moral. En ella, he tomado contacto con el mar este verano. Pertenece a Ayamonte, el municipio que está en la esquina suroeste de España. Su frente costero se encuentra a la altura de los mejores que yo he visto.


En Ayamonte, están las cuatro primeras playas españolas con las que nos encontramos, si salimos de Portugal y empezamos a recorrer la costa andaluza. Son, sucesivamente, la Playa de San Bruno, la Playa de Isla Canela. la Playa de los Haraganes y la citada Playa de Punta del Moral.


Esos cuatro magníficos arenales se encuentran en Isla Canela, que es una isla que está al sur del pueblo de Ayamonte. Este da al tramo final del Río Guadiana, pero se halla algo separado de la costa.

Realmente, que Isla Canela es una isla no ofrece dudas, y no solo por el nombre. Si se mira con cuidado la imagen satélite que he puesto arriba, se puede apreciar que ese trozo de tierra se encuentra rodeado de agua por sus cuatro lados. En efecto, por el este Isla Canela limita con la desembocadura del Río Carreras, por el norte la bañan el Caño de la Cruz y el Estero de Canela, que están unidos, por el oeste se asoma a los últimos metros del Río Guadiana, y por el sur se abre sin trabas al Océano Atlántico

Definir cómo es la costa de Ayamonte está superado. Sin embargo, cuesta más de trabajo identificar las poblaciones del municipio, a pesar de que parecen estar individualizadas con claridad. Así, se denomina indistintamente Isla Canela o Canela a dos entidades locales que se encuentran bastante alejadas (ambas están dentro de sendas figuras geométricas rojas, en la imagen inferior), y con Punta del Moral o Isla del Moral pasa igual, ya que hay dos núcleos que reciben ese nombre, aunque se hallen separados por un curso de agua y se parezcan como un huevo a una castaña (están insertos en las dos figuras geométricas azules).


A veces, a la zona urbanizada que se aprecia dentro del rectángulo rojo se le llama también Playa de Isla Canela. Es un lío. Yo, tras hacer un estudio concienzudo, he llegado a la conclusión de que las casas que están enmarcadas por el círculo rojo conforman la Barriada de Canela, la cual no se considera un ente independiente del pueblo de Ayamonte, sino un barrio, que cuenta con unos 300 vecinos, y que data de principios del siglo XIX. Más al sur, los dos núcleos que he insertado en los rectángulos serían uno solo, denominado Isla Canela, y el que está rodeado de un círculo azul sería Punta del Moral. Esta manera de dividir el poblamiento en Isla Canela es la lógica, dada la idiosincrasia de las localidades, y coincide con lo que pone en la página web del ayuntamiento ayamontino. Otra cosa distinta es cómo la gente se refiera a cada sitio.

Nosotros, el pasado fin de semana dormimos una noche en Punta del Moral, y estuvimos también en Isla Canela. Como he dicho, ambos son entes poblacionales de muy diferente carácter. El primero es un poblado de origen pesquero, surgido a mediados del siglo XVIII.


Hoy día, en Punta del Moral viven unas 900 personas, y la pesca aún ejerce de motor del asentamiento. En origen, el poblado estaba aislado, y sobrevivía en un régimen de autarquía casi total, en un lugar de fácil acceso al mar, pero alejado de Ayamonte. En la actualidad, las cosas han cambiado, y ni vivir de los recursos marinos es lo que era, ni Punta del Moral se ha mantenido al margen de las posibilidades turísticas que ofrece la zona.



Aun así, la pequeña localidad no ha perdido su personalidad. Sus habitantes siguen siendo una gran familia, como pude comprobar, y, dadas las limitaciones espaciales, no ha crecido por ninguno de sus cuatro lados. Eso hace que contemplar las Marismas de Isla Cristina desde la Avenida Juan López Ruiz sea una maravilla.



Por su parte, hacia el este se distingue a la perfección Isla Cristina. Asomado al Río Carreras, tampoco es difícil pegarse un buen rato mirando a lo lejos, dada la tranquilidad que se respira.


Luego, es cierto que Punta del Moral está muy renovado. Por lo visto, no hace tanto aquello era un poblado con las calles de tierra, pero hoy día todo se ha remodelado. 


No obstante, pese a la lógica modernización de las casas, Punta del Moral es un lugar muy pacifico y agradable, donde predomina la calma.


En apariencia, el núcleo que está al otro lado del Caño de la Mojarra, es decir, Isla Canela, es muy diferente a Punta del Moral, porque se trata de la típica zona donde se han construido un montón de urbanizaciones y hoteles, destinados a servir de base para disfrutar de la playa.


Sin embargo, pese a que Isla Canela tiene un origen distinto al de Punta del Moral, y a que ha surgido para servir de soporte al turismo puro y duro, la verdad es que la estructuración del territorio se ha hecho bastante bien, y eso se agradece. No voy a decir que aquello sea un paraíso natural, pero lo cierto es que los edificios, aunque se extienden por todo el litoral, no se comen la playa, y se han espaciado, incluyendo zonas verdes y anchas calles entre ellos. 


Las zonas turísticas de costa pueden llegar a ser muy hostiles, pero en Isla Canela se ha tenido un poco de cuidado al construir. De todas formas, de las cuatro playas de la isla, solo la de San Bruno se mantiene en un entorno virgen. Las otras tres han visto como se iban levantando urbanizaciones y hoteles a su vera, hasta que se ha llenado por completo el litoral, pero, como digo, creo que el proceso se ha llevado a cabo con cabeza.

El corazón de Isla Canela es el Puerto Deportivo Marina Isla Canela, así como el pequeño centro comercial que tiene al lado. Ambos están en el noreste de la población.


Fuera del entorno del Puerto Deportivo y del Centro Comercial Marina Isla Canela, no parece haber muchos más negocios ni comercios, por lo que la impresión es que la actividad de servicios de Isla Canela se concentra en esa zona.


Nosotros fuimos a Isla Canela los dos días. El sábado, el objetivo era pasear, pero también hicimos una parada en Remo, una heladería que estaba frente al Puerto Deportivo, y que no prometía. Ciertamente, una franquicia que tiene negocios, además de en Isla Canela, en lugares tan dispares como Zarzaquemada, Cuenca, Barcelona o Aranjuez, y que lo mismo despacha pizzas que helados, no inspira demasiada confianza, pero los helados cumplieron, y nos los comimos muy a gusto, viendo los barcos. Después de unas jornadas de calor intenso, el fin de semana salió fresco. Supongo que eso hizo que poca gente se aventurara a tirar para la costa. En concreto, en la terraza de Remo estuvimos solos. Ni tan mal...


El mismo sábado, ya en el Centro Comercial Marina Isla Canela, nos encontramos por casualidad con la inauguración de un nuevo negocio, llamado Monkey by Reef. Se trataba de un pub cervecero, y había en su terraza un grupo de música, que se estaba preparando para actuar, por lo que decidimos sentarnos a tomar algo. Allí, sí había más gente, aunque el clima era, igualmente, de sosiego. 


Por desgracia, el grupo tardó tanto en empezar a tocar, que al final no lo vimos, pero sí lo oímos a lo lejos, una hora después, mientras paseábamos por Punta del Moral

Al día siguiente, regresamos al Centro Comercial Marina Isla Canela para comer. Nos queríamos dar un homenaje, y nos habían recomendado un restaurante denominado La Bocana, por lo que no dudamos en tirar para allá, tras de haber estado un buen rato en la playa. Fue un acierto. 


En La Bocana se juntó todo. En efecto, nos atendieron bien y con amabilidad, la comida estuvo muy rica, y, además, pillamos una mesa magnífica, que nos permitió almorzar a la sombra, gozando de la deliciosa temperatura y de unas preciosas vistas. Es imposible estar más a gusto en un sitio, de lo que yo lo estuve, comiendo con Ana, con Julia y con María en ese restaurante.

Ni que decir tiene, que después fuimos a otra heladería a por el postre. Esta vez nos quedamos en el Centro Comercial, en la Heladería Popeye. Lo que allí nos dieron tampoco fueron helados artesanos, pero mejoraron algo a los del día anterior.

Ya que he puesto por las nubes el almuerzo del domingo, no quiero acabar sin hablar del que disfrutamos el sábado, que también estuvo a la altura. En esta ocasión, comimos en Punta del Moral, cerca del apartamento que habíamos alquilado. 



En Punta del Moral también hay unos cuantos restaurantes con muy buena pinta, dando al Río Carreras y al Caño de la Mojarra. Nosotros nos sentamos en el Restaurante La Cala, y tampoco tuvimos queja ninguna. Más bien al contrario. 

Con este fin de semana ha quedado inaugurado el verano 2024. El curso ha sido largo, y los meses de julio y agosto prometen, en parte, pero no será esta una temporada estival estándar. María no va a tener vacaciones y tiene un examen de oposición en otoño, así que el truco va a consistir en aprovechar los momentos. Este comienzo fue en esa línea. Efectivamente, en Isla Canela paseamos, comimos bien y nos relajamos. Tan pocas ganas teníamos de preocupaciones, que el sábado apenas si pudimos estar en la playa, por culpa del fuerte viento, pero no nos importó. Gracias a eso, nos dimos una vuelta más larga y tuvimos tiempo de tomar el helado y de acabar saboreando una cerveza en Monkey by Reef. El domingo por la mañana, en cambio, el vendaval se había calmado, y sí disfrutamos de la paradisiaca Playa de Isla del Moral. Además, nos pegamos los dos buenos almuerzos. En el estío de este año, la tónica va ser hacer planes similares, siempre que podamos.

"Esto es calidad de vida", dijo en una ocasión el padre de una amiga, cuando se encontraba veraneando en Isla Canela. Nos lo contó ella, y desde entonces Calidad de Vida se ha convertido en el topónimo oficioso que usa para hacer referencia a ese lugar. Yo he decidido que, a partir de ahora, también lo voy a llamar así.



Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado AYAMONTE.
En 2005 (primera visita por confirmar), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Huelva: 11'4%  (hoy día 30'4%).
En 2005 (primera visita por confirmar), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 8'7% (hoy día, confirmada ya esta visita, 21'8%).