Mostrando entradas con la etiqueta Grazalema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Grazalema. Mostrar todas las entradas

23 de abril de 2019

GRAZALEMA 2019

Tambor del Llano es una casa rural que se encuentra situada a 5 kilómetros del casco urbano de Grazalema y que ha sido la responsable de que la pasada Semana Santa haya vuelto a esta población dos años y medio después de mi anterior visita.


Grazalema se localiza en el corazón del Parque Natural Sierra de Grazalema y es uno de los Pueblos Blancos más señeros (de ellos hablaré con más detalle en el próximo post). Tambor del Llano está alejada de la población en sí, pero ese es uno de los factores que la convierten en un maravilloso lugar en el que se pueden percibir a tope los encantos naturales del montañoso meollo de la provincia de Cádiz.



Nosotros acabamos allí porque conocemos a Carmen Bueno, la dueña del establecimiento, ya que es hermana de Carlos Bueno, el propietario de otra casa rural que se ubica en Asturias y a la que antaño fui con mis padres con cierta asiduidad, lo que hizo que se acabara generando una relación de bastante afecto entre ellos y la familia de Carlos. Carmen Bueno, que está afincada en el sur de España desde la Expo'92, inauguró en octubre de 2015 su propio alojamiento en Grazalema y teníamos pendiente una visita al mismo, que se materializó la semana pasada.


Tambor del Llano es un hotel rural hecho para disfrutar de la naturaleza, la paz y el buen comer, pero más allá de eso nosotros aprovechamos el Jueves Santo y el Viernes Santo para recorrer un poco la zona y visitar algunos de los citados Pueblos Blancos. Grazalema, en concreto, fue el último en el que estuve, ya el viernes por la tarde.



Como he comentado, en 2016 pasamos un día en este pueblo, que da nombre a la sierra en la que se creó el primer parque natural de Andalucía. En aquella ocasión nos pegamos un buen homenaje culinario, pero esta vez no había lugar para algo parecido, de manera que María y yo nos limitamos a dar un buen paseo. 

Realmente, la principal novedad de esta visita es que anduvimos por la parte alta de Grazalema, ya que aparcamos allí. En 2016 recorrimos 2/3 de la población, pero íbamos con las niñas y no fuimos más allá del entorno de la Iglesia de San José. En esta ocasión, sin embargo, cogimos la Calle Nueva desde arriba y bajamos atravesando el pueblo por su mitad.


En un momento dado nos desviamos a la paralela Calle de San José y volvimos a pasar bordeando la iglesia del mismo nombre. Esta vía también sigue la dirección de la pendiente y mantiene los rasgos típicos de todas las calles del pueblo, en las que predominan las casas encaladas y los suelos de piedra.


A medio camino volvimos a ver la Fuente de la Puentezuela, que está en la calle homónima. La pila y la piedra de donde salen los dos chorros probablemente son de origen visigodo, aunque la parte superior es de épocas posteriores.


Precisamente la Calle La Puentezuela que da nombre a la fuente es la que ejerce de frontera entre la parte alta y la parte baja del pueblo, como ya comenté en el post de 2016 que dediqué a mi anterior visita a Grazalema.

Continuando nuestro paseo desembocamos en la Plaza de España, el gran centro neurálgico de la villa, que estaba empezando a entrar en ebullición a esa hora, dada la inminente salida de una procesión de la cercana Iglesia de la Encarnación. Nosotros no nos quedamos allí, sino que nos acercamos al Mirador de los Asomaderos, al cual da la Plaza de los Asomaderos, que a pesar de su bonito emplazamiento en la actualidad ejerce casi toda de aparcamiento.



Después nos internamos por las callejuelas de la parte baja del pueblo, que son muy pintorescas, y nos tomamos una caña en la Plaza de Andalucía, un bonito rincón con veladores que por desgracia estaba bastante sucio a esa hora (aunque en la foto inferior conseguí no sacar la porquería).


La procesión se retrasó por el riesgo de lluvia, de manera que no llegamos a ver nada de ella. Tras nuestra parada técnica salimos de la zona de callejuelas por la Calle Agua, vimos el Monumento al Toro de Cuerda, ubicado en la Plaza Pequeña desde enero de 2014, y tiramos de nuevo para el coche atravesando el pueblo, esta vez de abajo a arriba. A la subida nos pateamos entera la citada Calle Nueva, que aunque se llama Calle Las Piedras en su tramo inferior, es la que ejerce de auténtica espina dorsal de Grazalema.


Después de repasar un poco lo que me queda por ver en esta población gaditana tras mis dos visitas, me he dado cuenta de que no he entrado en dos de sus iglesias, de que hay un par de calles que aún tengo que recorrer y de que existe un mirador en la parte alta del pueblo que ofrece bonitas vistas de este y que también merece la pena. Apuntado queda todo para la próxima.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado GRAZALEMA.
En 2008 (primera visita incompleta al municipio), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Cádiz: 40'9% (hoy día, confirmada ya esta visita desde 2016, 52'3%).
En 2008 (primera visita incompleta al municipio), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 14'1% (hoy día, confirmada ya esta visita desde 2016, 20'1%).

Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado GRAZALEMA.
En 2008 (primera visita incompleta al municipio), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Cádiz: 71'4% (hoy día, confirmada ya esta visita desde 2016, 78'6%).
En 2008 (primera visita incompleta al municipio), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas: 26% (hoy día, confirmada ya esta visita desde 2016, 34'2%).


10 de diciembre de 2016

GRAZALEMA 2016

El Parque Natural Sierra de Grazalema es un amplio territorio de más de 50.000 hectáreas que incluye total o parcialmente a catorce municipios de las provincias de Málaga y Cádiz. De todos esos municipios, cinco tienen un núcleo urbano dentro de los límites del Parque, y otro, Grazalema, tiene dos: el pueblo homónimo y Benamahoma.

Benamahoma es una localidad de unos 600 habitantes formada por casas bajas y encaladas, que está recostada en la ladera de la Sierra del Pinar (la subsierra de la Sierra de Grazalema donde está El Torreón, el pico más alto de la provincia de Cádiz). Al seguir las curvas de nivel de una ladera, las dos calles principales de la población no están muy empinadas, pero para llegar a ellas es necesario subir una gran cuesta desde la rotonda que hace de puerta de entrada al pueblo.


En 2008 María y yo ya estuvimos en Benamahoma y comimos en La Tasquita del Majaceite, uno de los restaurantes que están cerca de la rotonda. Luego subimos por la cuesta hasta El Nacimiento de Benamahoma, el abundante manantial que da vida al Río Majaceite (el caudal de la fuente es tan copioso que en pocos kilómetros permite la existencia de varias piscifactorías e incluso alimentaba, antiguamente, unos cuantos molinos e industrias que aprovechaban la fuerza del agua para crear energía). En 2016 hemos vuelto con las niñas, aunque en esta ocasión nuestra llegada a Benamahoma no fue en coche como en 2008, sino que veníamos andando por el Sendero Río Majaceite desde El Bosque, por lo que no ascendimos hasta el manantial. Sí subimos a la zona principal de la pedanía, que está vertebrada por las dos calles paralelas a las que antes hacía referencia.



En una de ellas, la Calle Real, están los dos principales espacios abiertos del pueblo, la Plaza de Andalucía, con su fuente, sus bancos y sus blancas arquerías, y también la Plaza de las Huertas, que es el corazón de la aldea.



En esta ocasión, por la Calle Nacimiento nos aproximamos un poco a la zona del manantial, pero nos quedamos en la Fuente de los Tres Chorros: aún nos quedaba bajar la cuesta y recorrer de nuevo, en sentido inverso, el sendero de 5 kilómetros que nos había traído desde El Bosque, así que decidimos no apurar mucho. Al salir de El Bosque nuestra idea era hacer solo la ruta de ida hasta Benamahoma, ya que no sabíamos como iban a responder las niñas, que están demostrando cada vez más dotes para el senderismo, pero que no dejan de tener 6 y 8 años. Sin embargo, se portaron como jabatas, con paciencia salvamos los momentos de crisis, y para cuando llegamos a nuestro destino, Ana ya estaba queriendo volver por el mismo camino. Julia, por su parte, necesitó una Fanta, un bocadillo de salchichón con pavo y un helado para recuperar las fuerzas, pero al final decidimos echarle valor y regresar también andando. La decisión fue un acierto, porque la vuelta, por la razón que sea, se nos hizo mucho más corta y, además, al seguir el Río Majaceite en el sentido de sus aguas pudimos apreciar, mejor que a la ida, como al principio de su andadura el torrente va más encajonado y forma un bosque de galería espectacular.





En la parte más cercana a El Bosque el relieve se suaviza un poco y el sendero pasa a ir más abierto, pero la ruta al completo se merece el paseo. La misma es una de las más transitadas de Andalucía, por su accesibilidad y por su belleza. Yo sabía de su popularidad, por lo que no fue casualidad que nosotros la hiciéramos el miércoles por la mañana, que era laborable. Vimos gente, pero no mucha, por lo que pudimos disfrutar del entorno en todo su esplendor.


Esta vez en Benamahoma no llegamos a hacer grandes alardes consumistas: en la Venta El Bujío, que es muy típica, nos tomamos una cervecita nada más acabar la ruta de ida (su terraza, ubicada a la entrada del pueblo, invita a ello sin remedio) y en La Tasquita del Majaceite nos tomamos un café, justo antes de emprender la vuelta. Como he dicho antes, en este último restaurante almorzamos María y yo en 2008, unos meses antes de que naciera Ana. Al verlo recordé, como no, la trucha que nos comimos y también la agradable terraza interior que tiene, dando al Río Majaceite. Esta vez no fue trucha lo que pedimos, solo fue un café, pero no nos quedamos con las ganas de volver a echar un rato en esa bonita terraza.



El municipio de Grazalema lo acabamos de explorar al día siguiente al visitar la capital municipal. La visita fue ya menos esforzada que la de Benamahoma y fue más propia de un día de fiesta nacional como el 8 de diciembre, en el que ir a darse un homenaje gastronómico a algún lugar de sierra es una tradición para muchos. Yo nunca había estado en el pueblo de Grazalema y con el largo paseo que nos dimos por sus calles y la rica comida que disfrutamos, puedo dar por completada la visita, de cara al reto de conocer todos los municipios de Andalucía.


A Grazalema llegamos sobre las doce de la mañana. El día era frío y soleado, por lo que vimos radiante la blancura de este precioso enclave. Al igual que Benamahoma, Grazalema forma parte de los denominados Pueblos Blancos, que son un grupo de pintorescas poblaciones de la zona, caracterizadas por sus casas blancas distribuidas de forma más o menos irregular.



Tras dar un largo paseo por el pueblo tuvimos el acierto de no apurar mucho con el almuerzo: nuestras niñas tienen un buen pico y después de un buen rato andando dijeron que, o se comía o no daban más vueltas por aquellas calles. Yo no tenía ni idea de donde nos podíamos meter a comer, la oferta era amplia, pero no tenía noticias de cual podía ser la mejor opción. En esas condiciones decidí ponerme en manos de TripAdvisor, algo que mi hermana siempre hace y que le suele dar un gran resultado. Sobre la marcha hice la búsqueda en el móvil y obtuve el listado de los mejores restaurantes para comer en Grazalema. Descarté el primero, porque lo había visto al pasar y no me apeteció (aunque las críticas que tiene son geniales), así que nos fuimos a por el que estaba en segundo lugar en la lista: el Gastro Bar La Maroma.



Entrar a comer a la 13'30 fue un acierto, mi teoría es que cuando, estando de visita en algún sitio, llega el momento de almorzar, si se puede trae más cuenta hacerlo pronto, con menos hambre, que esperar a que la misma te esté taladrando la barriga, que es lo que parece que algunos necesitan para pararse a comer en circunstancias como esta. Si se espera demasiado, no solo el hambre ya aprieta mientras se busca, sino que además resulta bastante más complicado encontrar un sitio donde sentarse de manera agradable. Nosotros, al entrar en La Maroma antes de las 14'00 nos encontramos el restaurante casi vacío. Media hora después ya no se cabía, literalmente, y la gente que entraba se tenía que volver por donde había venido, pero para entonces nosotros estábamos ya disfrutando de nuestra comida como señores.

El Gastro Bar La Maroma es un restaurante de base tradicional en el que han dado una pequeña vuelta de tuerca a algunas recetas, ya que al frente del negocio están dos chicas muy jóvenes. Yo, por ejemplo, me volví a pedir trucha, pero en este caso el pescado estaba acompañado de una loncha de jamón de bellota, y también probé la Ensalada Grazalemeña, que tenía dados de queso de cabra Payoyo (una marca autóctona), frutos secos y miel de Grazalema. En total, comimos los cuatro por 46 euros, una pasada si tenemos en cuenta que además de los platos principales pedimos bebidas, tres tartas de postre y dos cafés.

Con respecto a las visitas, solo entramos en la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, aunque lo más destacable de este templo está en la fachada, ya que tiene dos portadas. Aparte, en Grazalema hay otras iglesias, pero realmente en este pueblo lo importante es pasear, ya que su principal atractivo son los rincones pintorescos y las calles llamativas (es el típico lugar donde apetece ir fotografiando todas las esquinas). El epicentro de la población está en la Plaza de España (la de la foto de abajo) y me gustaron especialmente la Calle Agua, que sale de ella y que da a la Plaza de Andalucía, muy bonita también, así como la Calle Las Piedras, la principal arteria del pueblo (se llama Calle Nueva a partir de un determinado momento).


En el extremo sur del pueblo es también digno de mención el Mirador del Tajo, desde donde se ve una bonita vista en todas las direcciones.


Por último, me resultó curiosa la Fuente de la Puentezuela, que señala la frontera entre dos partes del pueblo que rivalizaban y que aún lo hacen un poco, por lo visto. Las dos partes rivales son el llamado Barrio Alto, formado por manzanas de forma rectangular y calles largas, donde vivían los Jopones (pastores y ganaderos, principalmente) y el conocido como Barrio Bajo, donde vivían los Jopiches (obreros de fábricas textiles y batanes). En esta última zona, que tiene una distribución más irregular, propia del origen musulmán de los primeros asentamientos de Grazalema, estaban las mejores casas del municipio y los edificios institucionales. La citada fuente está en la calle que separa ambos barrios.


Tras la comida completamos el paseo y con esto acabamos nuestras mini vacaciones pre-navideñas. En esta ocasión tocó volver a Sevilla, pero queda pendiente volver por la zona para visitar el Pinsapar, que es la zona más protegida del Parque Natural (se requiere autorización previa para recorrerlo). Dado que esta es una de las zonas más lluviosas de España, espero que cuando volvamos tengamos tanta suerte como esta vez, ya que disfrutamos de tres otoñales días de sierra realmente magníficos.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado GRAZALEMA.
En 2008 (primera visita incompleta al municipio), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Cádiz: 40'9% (hoy día, confirmada ya esta visita, 50%).
En 2008 (primera visita incompleta al municipio), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 14'1% (hoy día, confirmada ya esta visita, 18'9%).

Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado GRAZALEMA.
En 2008 (primera visita incompleta al municipio), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Cádiz: 71'4% (hoy día, confirmada ya esta visita, 78'6%).
En 2008 (primera visita incompleta al municipio), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas: 26% (hoy día, confirmada ya esta visita, 31'6%).