Mostrando entradas con la etiqueta Carreras Urbanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carreras Urbanas. Mostrar todas las entradas

17 de octubre de 2025

CARRERA POPULAR NOCTURNA DE ALMENSILLA 2025

Hacía tiempo que no me divertía tanto disputando una carrera. 


Lo cierto es que, desde hace meses, me noto algo pesado a la hora de correr a ritmos altos, y me cuesta ir de menos a más en las carreras, que es como a mí siempre me ha gustado afrontarlas. Por una parte, es consecuencia de que me estoy acercando al medio siglo de vida, y, por otra, se debe también a que he empezado a ir al gimnasio y he cogido unos kilos. Sin embargo, el pasado sábado, en la Carrera Popular Nocturna de Almensilla me volví a sentir aceptablemente fuerte y estable.

Yo siempre he dosificado mucho a la hora de disputar carreras. No participo en demasiadas, con la idea de cogerlas con ganas. Supongo que por esa razón llevo 25 años en la brecha y sigo motivado. Este 2025, tras el verano solo había ido a competir a Castilleja de la Cuesta. Allí sufrí como un bellaco. Después, iba a volver a la Nocturna de Sevilla, pero me lastimé un gemelo unos días antes, por lo que tuve que abortar la misión. En vista de eso, me busqué una alternativa en cuanto estuve bien, y apareció que ni pintada la octava edición de la Carrera Popular Nocturna de Almensilla.


Mejorando la carrera

La Nocturna de Almesilla ya la corrí en 2021 y en 2022, y me gustó. Por eso, al ver que esta temporada me volvía a cuadrar decidí regresar, con la cosa de que, incluso, la han mejorado. El primer cambio clave que me he encontrado este año ha sido que han trasladado la salida y la meta a la Plaza de la Iglesia, es decir, al verdadero meollo almensillero.


Hasta ahora, la carrera finalizaba delante del Pabellón Deportivo Municipal, lo cual es lógico, pero el mismo está en un extremo del pueblo y allí la zona de meta quedaba mucho más fría. Con el cambio, el último tramo ha ganado en vistosidad, sin necesidad de modificar apenas el recorrido. En efecto, antes se pasaba a toda velocidad por la céntrica Plaza de la Iglesia y se acababa en la apartada Calle Francisco Verdejo, y el otro día fue al revés, es decir, esta calle del extrarradio la atravesamos en plena competición, y terminamos en el corazón de la localidad.

Pese a ese cambio del emplazamiento de la salida y de la meta, el recorrido fue casi idéntico al de los otros años, como he dicho. Así, le dimos tres vueltas a un circuito que unía el entorno del Pabellón con el centro de Almensilla. Toda la impersonal zona de adosados del pueblo ni la rozamos.


Aparte, en relación con el circuito, en este 2025 ha habido otra modificación con respecto a 2022. Ha sido que han alterado el sentido de la marcha. Al acabar, los compañeros con los que hablé me dijeron que les había parecido más fatigoso dar las vueltas al revés de lo que lo habíamos hecho en las ediciones anteriores, pero yo no estoy de acuerdo. El desnivel que ascendimos y el que bajamos fue el mismo que entonces, pero al invertir la dirección de los giros, cambiamos una larga subida dura, por un tramo picando arriba que era prolongado en mayor medida, pero que era llevadero, y por una cuesta muy empinada, pero corta. Yo lo prefiero así.

Una experiencia a repetir

El caso es que me fui con María para Almensilla, y me encontré de sopetón conque el dorsal se recogía en el Edificio Multiusos Municipal, que está junto al lugar donde se tiene que aparcar, y también bastante cerca de la Plaza de la Iglesia. Lo agradecí, porque la verdad es que llegamos con el tiempo muy justo y hubiera sido un problema ir hasta la zona del Pabellón Deportivo Municipal

Por lo que respecta a la carrera en sí, la primera vuelta la completé en 9:12, la segunda en 9:32 y la tercera en 9:40. Se ve que el ritmo fue decreciendo, por tanto, pero tampoco fue una escabechina. 


Dado que la carrera era a tres vueltas, mi objetivo prioritario fue que no me doblaran los primeros. Cuando pasé por segunda vez por meta llevaba 18:44 y el ganador acabó en 19:35, lo que implica que cumplí con el propósito sin estrés. 

Aparte, tras un inicio un poco más loco, pronto me vi corriendo estable detrás de una chica llamada Yolanda Torres, a la que ya no le perdí la estela. En la tercera vuelta, conseguí cerrar el hueco con ella y con otro atleta, con la cosa de que avanzamos los tres un tanto aislados del resto de los competidores mucho tiempo. En la última subida dura, decidí no cebarme y les di unos metros, pensando en pegarme de nuevo en el largo descenso que quedaba hasta meta, pero claro, cuando yo apreté cuesta abajo, ellos también lo hicieron, de manera que no fui capaz de recortar los tres segundos que me sacaban. Por detrás, notaba la presencia de alguien, pero a él le debió pasar lo mismo conmigo, que a mí con los de delante, porque yo iba bien, bajé a buen ritmo, y no me pilló. El final en la Plaza de la Iglesia fue muy chulo.


El caso es que fue divertido. Mola mucho cuando uno logra correr pudiendo plasmar una estrategia que vaya un poco más allá de sobrevivir, y se entretiene intentando alcanzar pequeños objetivos, como por ejemplo no perder la estela de alguien, o que no te pille el de atrás. Para eso, hay que dosificar bien y conseguir que las fuerzas aguanten. Yo, el otro día pude hacerlo, lo cual no significa que no me vaciara y que no sintiera que se me iba a salir el corazón por la boca en las subidas. Sin embargo, noté como recuperaba en las bajadas, por lo que me pude dar el gustazo de ir fuerte en la última, y de encarar la recta de meta disfrutando.

Por otro lado, cuando entré en meta mi reloj marcaba 28:24, por lo que calculé que había ido a 4:44 el kilómetro, pero luego resultó que el circuito tenía 6.250 metros, no los 6.000 que creía al principio. Por eso, la media se me quedó en 4:33, que no está mal para los tiempos que corren. Mi objetivo, ahora, es llegar en un estado decente a la carrera de Villanueva, que tendrá lugar a mitad de noviembre. De momento, vamos bien.


Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en ALMENSILLA.
En 2021 (año de la primera carrera corrida en Almensilla), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 36'1% (hoy día 40%).

Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 267.
% del Total de Carreras a completar: 26'6%.


24 de septiembre de 2025

CROSS URBANO LUIS MANUEL CONEJERO 2025

Nunca había disputado una carrera corta tan dura como el Cross Urbano Nocturno Luis Manuel Conejero Pontes. El perfil de su circuito fue salvaje.


Llevo participando en carreras desde el año 2000, y he corrido en muchos sitios. En algunos, me he encontrado con recorridos rompepiernas y con rampas leñeras, pero no recuerdo nada parecido a lo de la otra noche. De todas formas, está claro que no se podía esperar un trazado cómodo en una prueba atlética que se disputa en un pueblo llamado Castilleja de la Cuesta...

Castilleja de la Cuesta ya ha salido en este blog, por lo que no me voy a detener ahora en describir como es su casco urbano. No obstante, sí voy a recordar que el municipio alixeño se extiende por la ladera de una amplia meseta, que mide unos 15 kilómetros de lado a lado. Es cierto que la zona no es montañosa, pero también lo es que la segunda parte del nombre de Castilleja de la Cuesta no está puesto por nada.

El tema es que tengo el propósito de participar en, al menos, una carrera en cada uno de los municipios de la provincia de Sevilla. Castilleja está muy cerca de mi casa, por lo que podría haber tachado el pueblo de la lista hace mucho, pero sabía que, en él, es imposible escapar del perfil asesino de sus calles. Por eso, me había ido haciendo el remolón. Sin embargo, este mes de septiembre por fin he decidido echarle valor, y, ahora sí, ya puedo eliminar Castilleja de la Cuesta de la relación de pendientes. No creo que vuelva a correr allí.

En todo caso, la culpa de mi desafección no la tiene la carrera, porque estuvo organizada de una manera impecable. De hecho, empezó puntual, la vi bien dotada de voluntarios, el avituallamiento fue correcto, se tomaron los tiempos con exactitud, e, incluso, el recorrido estuvo marcado en el suelo con una línea. Desde el punto de vista logístico, la cita se merece un diez. Sin embargo, será difícil que se me olvide lo dura que es.

Sufriendo por Castilleja

La duodécima edición del Cross Urbano Nocturno Luis Manuel Conejero Pontes empezó en un pequeño bulevar, que hay delante del enorme edificio que alberga el IKEA y el Centro Comercial AireSur de Castilleja


Podría parecer que el exterior de un IKEA no es el lugar más propicio para iniciar y para terminar una carrera, pero la verdad es que ese mamotreto da, por el este, a una carretera que tiene al otro lado una urbanización de casas, y que conduce pronto al principio del casco urbano de Castilleja. Por tanto, no está en un entorno tan hostil como pudiera parecer. El complejo comercial sí da a un horrible polígono industrial por el oeste, y se asoma por el sur a la A-49, pero ni la autovía ni el entramado de naves se intuyen desde el mencionado bulevar. Además, junto a él hay una amplia explanada, que resultó ser un emplazamiento muy cómodo para montar la parafernalia que siempre acompaña a las citas atléticas.

En consecuencia, la salida y la meta del Cross Urbano Nocturno Luis Manuel Conejero Pontes no estuvieron situadas en un mal sitio, aunque, eso sí, el bulevar es de tierra fina, por lo que, cuando todos los presentes echamos a correr a la vez, se generó una polvareda similar a la que hubiera levantado una manada de búfalos. 



Sin embargo, salimos pronto a la carretera y ya no dejamos de pisar asfalto hasta la recta de meta. Al abandonar el bulevar, lo primero que hicimos fue bajar. En pocos minutos, alcanzamos una rotonda que está, prácticamente, en el extremo este de Castilleja. En ella, nos encontrábamos a 75 metros sobre el nivel del mar. El benevolente inicio fue un espejismo, porque, a partir de ahí, empezamos a ir para arriba, y no paramos hasta que habíamos corrido unos 2.700 metros. En ese trecho, mientras atravesábamos la localidad de lado a lado, subimos hasta los 116 metros. Ascender a la carrera una cuesta con un 2'1% de inclinación no parece mucho, pero sí lo es si esta mide 1.900 metros y no tiene ni un solo descansillo.

Como he dicho, empezamos a subir en una rotonda que está ubicada casi en el límite del casco urbano de Castilleja por el este, y el primer rellano nos lo encontramos en otra glorieta, que se sitúa en la esquina noroeste del pueblo. 


Dado que la rotonda del extremo noroeste es amplia, y que tuvimos que rodearla en gran parte, por primera vez en muchos minutos corrimos un poco sobre un terreno sin pendientes. Fue efímero, porque en los siguientes 400 metros ascendimos otra rampa, en la que el desnivel superaba el 2%. Esa subida nos centró en el casco urbano de Castilleja de la Cuesta, de manera que, poco después de llegar al kilómetro 3, giramos y comenzamos a bajar, cortando la población por la mitad. 

Sin duda, el tramo de descenso que nos encontramos a partir del kilómetro 3'1 fue el más vistoso de todo el recorrido, porque fuimos buscando el corazón de Castilleja, hasta que desembocamos en la Plaza de Santiago, que es el epicentro del pueblo. Tras entrar en esa plaza por un extremo y salir por el opuesto, continuamos corriendo hacia abajo por la Calle Convento.


Por suerte,  en Castilleja los adoquines no son muy bastos, por lo que el tramo por su meollo no se hizo duro por culpa del suelo. Ciertamente, los 1.300 metros de bajada fueron cómodos, porque pasamos de los 124 metros a los 87. La pendiente negativa al 2'8% fue corrible. No obstante, como conozco Castilleja de la Cuesta y había mirado por dónde íbamos a ir, sabía que aún nos quedaba otro leñazo. En efecto, al desembocar en la Calle Real, que es la arteria que ejerce de travesía del pueblo, viramos con brusquedad y empezamos a subir por ella. Los siguientes, fueron 1.500 metros más de ascenso, por una calle que tiene un 2'2% de desnivel, y que no nos dio ni un palmo de tregua.

Yo, en la primera subida había conseguido no pasarlo demasiado mal, pero, tanto el pedazo final de la Calle Real, como el trecho que recorrimos hasta que alcanzamos el sexto punto kilométrico, fueron una tortura para mí. A esas alturas, ya iba corriendo solo. Veía a lo lejos a otro sufridor, pero no llevaba a nadie a mi alrededor.

Como se puede intuir en el mapa que he puesto arriba, el tramo que transitamos desde que superamos el punto kilométrico 6, hasta que salimos de nuevo a la Calle Real, 1.600 metros después, volvió a ser muy benévolo. No en vano, pasamos desde los 120 metros de altura hasta los 75, corriendo, otra vez, por una pendiente descendente del 2'8% de inclinación media. 

No obstante, todavía quedaba la traca final. El 4% de desnivel desfavorable del medio kilómetro de la recta de meta estuvo a punto de costarme un disgusto.


En definitiva, tengo que decir que viví un calvario en la segunda gran subida de la carrera, en la que acabé avanzando al trote cochinero. Hubo momentos en los que mi objetivo fue no echarme a andar. De hecho, para evitar caminar tuve que hacer un esfuerzo psicológico similar, al que uno se impone en el kilometro 40 de un maratón. También lo pasé mal en la recta de meta, aunque en esta, al menos ya estaba terminando. 


Las subidas fueron mortales, pero, a cambio, lo bueno fue que recuperé bajando. Si no, no hubiera podido terminar los 8.000 metros sin andar. Eso sí, mi media final fue de 5:02. Es el tercer peor promedio de mi vida en competiciones de menos de 42 kilómetros. Con ese dato, casi que lo digo todo. En mi descargo, he de añadir que el viernes salió cruz con la temperatura, es decir, que hacía una horrorosa noche de calor veraniego. A la hora de la carrera, el termómetro marcaba 32º. En esas condiciones, más que el ritmo hay que mirar el puesto en la clasificación. Yo acabé el 64, de 201 personas que cruzaron la meta. Sin embargo, como referencia, también es interesante añadir que el ganador, que fue el portugués Claudio Pica, corrió a 3:33, teniendo en cuenta que le he visto completar el diezmil de Olivares a 3:13, y la Media Maratón La Cal y El Olivo, que es durilla, a 3:22.

Son detalles. No siempre soy tan prolijo con los recorridos, pero, en este caso, el perfil es clave a la hora de hablar de Cross Urbano Nocturno Luis Manuel Conejero Pontes. Disputarlo fue toda una experiencia, aunque no tengo la intención de volver a correrlo. No obstante, no sería la primera vez que he dicho eso de una cita y he acabado regresando. El tiempo lo dirá.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 265.
% del Total de Carreras a completar: 26'4%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en CASTILLEJA DE LA CUESTA.
% de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que he corrido una Carrera: 40%.


21 de julio de 2025

CARRERA NOCTURNA GINES 2025

En 2024, me inscribí en la Carrera Nocturna Gines porque había participado en ella en 2019, y recordaba que me había gustado. Tras disputarla de nuevo, corroboré que la prueba merece mucho la pena, dado que se atraviesa el meollo de Gines tres veces, antes de regresar por cuarta vez a él para acabar, lo que favorece que haya un ambientazo tremendo en esa parte del pueblo. Además, la organización me pareció modélica. Todo lo bueno hizo que las tremendas cuestas, los adoquines y el calor pasaran a segundo plano.

Por otro lado, en 2024, después de cruzar la meta me encontré por casualidad con mi amigo Raúl, que había ido de acompañante de Ana, su mujer.  Él y yo nos vemos con cierta frecuencia, pero es evidente que nos habíamos dejados cosas por contar. De cara a esta edición de la cita, sí nos pusimos de acuerdo, y decidimos correr los tres, por lo que estaba asegurado también un buen rato tras la carrera. En consecuencia, me apunté.


Correr carreras en julio es arriesgado, aunque sean nocturnas, porque si sale una noche de verdadero calor sevillano, uno puede pasarlo mal. Por suerte, el viernes el termómetro no estaba disparado, por lo que las perspectivas fueron buenas desde el principio. Además, llegué pronto a Gines, y eso posibilitó, incluso, que pudiera saludar a algunos compañeros del club con los que me encontré.


Los prolegómenos fueron relajados y entretenidos, pero llegó un momento en el que hubo que mentalizarse y prepararse para echar a correr. 


Por recordar un poco como es el trazado de la carrera, este está compuesto por dos vueltas a un circuito. En el post que escribí el año pasado, dije que este tenía tres cuestas considerables, pero son cuatro, en realidad, con la cosa de que todas las subimos dos veces. La primera de ellas, para colmo, es de adoquines. Sin embargo, la más dura es la de la Avenida II Duque de Ahumada

El caso es que yo ya sabía a qué me enfrentaba, y, encima, me encontré con una noche fresca, hasta cierto punto, así que dosifiqué, y lo pude dar todo sin sufrir escabechinas. La verdad es que fui a tope, pero estable, jugué bien con los desniveles y me sentí aceptablemente fuerte, aunque mi ritmo de carrera siga cayendo en picado. En efecto, en 2024 corrí a 4:34, y este 2025 no he podido bajar de 4:47 de media. La diferencia es abismal, lo que no implica que mis sensaciones no fueran buenas el otro día. Terminé el 118 de 448 participantes.

Fallo de organización

Hay que decir, que la posición que logré acabó siendo clave, porque se formó un tapón considerable en meta, en el momento en el que comenzó a llegar el grueso de los corredores. Yo creo que otros años no había habido problemas, pero en esta edición dejó de caber gente en la zona habilitada para acoger a los finishers. En vista de eso, los que fueron terminando, a partir del puesto 150 o así, se tuvieron que empezar a detener antes de cruzar la línea final, porque el barullo de detrás impedía el paso y el registro del tiempo. Fue una cagada monumental de la organización, que explica por qué aparece en la clasificación que casi el 45% de los participantes corrieron a 6:00 el kilómetro, como mínimo, cuando lo normal es que no superen esa media más del 20% de las personas que disputan una carrera. 

La aglomeración a mí no me afectó, porque cuando yo llegué aún pude atravesar la línea de meta, pero lo cierto es que ya vi demasiada gente atascada en la zona acotada detrás. El problema fue que el ritmo de los que salían de ella por el único sitio posible, después de recoger la bolsa del corredor y las mil cosas que dan en esta carrera, era mucho menor que el de los que entraban por el otro lado. Fue un fallo grave, que yo solo había visto una vez, en la masiva Carrera Nocturna del Guadalquivir. No sé qué pasó en Gines, porque la participación en esta edición de su nocturna apenas fue un poco superior a la de 2024, y, ni el año pasado, ni en 2019, yo vi que hubiera contratiempos. 

En todo caso, la gente se tomó el percance con filosofía, y el ambiente no se estropeó. Yo, tras encontrarme con María, que había estado en casa de una amiga, precisamente en Gines, esperé a que entraran en meta Raúl y Ana, que sí se vieron afectados por el atasco. Cuando acabaron, los cuatro nos fuimos a echar una cerveza y una tapa a la cercana Abacería El Cantinero

Dije al principio, que una de las razones que me llevaron a apuntarme de nuevo a la Carrera Nocturna Gines fue su modélica organización. Lo del follón de la meta es un lunar importante, pero yo creo que no volverá a pasar. Además, todo lo demás siguió funcionando muy bien. Realmente, esta carrera es de esas a las que apetece acudir año tras año.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 264.
% del Total de Carreras a completar: 26'3%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en GINES.
En 2007 (año de la primera carrera corrida en Gines), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 13'3% (hoy día 39%).


7 de junio de 2025

CARRERA POPULAR TRIANA 2025

Hace unos meses, vi que la Carrera Popular Triana había regresado al Circuito de Carreras Populares de Sevilla, y supe enseguida que tenía que volver a correrla. 


Yo participé en ella desde 2012 a 2015, y luego la disputé en 2017 y en 2019. Dado que en 2018 también tomé la salida, y que llegué casi hasta el kilómetro 9, antes de lesionarme y retirarme, pues se puede decir que la carrera que discurre por los barrios sevillanos de Triana y de Los Remedios era una cita clásica para mí. Sin embargo, por alguna razón que desconozco, desde 2020 la prueba se había excluido del calendario, y yo ya temía que nunca iba a volver. Por suerte, ha regresado, y su edición 29 se celebró el pasado domingo. 


Tengo que decir que le guardo tanto cariño a la Carrera Popular Triana, porque yo viví una década en Los Remedios. Además, mi madre, por un lado, y mi hermana, por otro, siguen residiendo allí. Lo que pasa es que este barrio hace años que dejó de mencionarse en el nombre oficial del evento, por lo que parece erróneamente que este solo tiene lugar en Triana. En efecto, la cita se llamaba Carrera Popular Triana cuando yo la conocí, allá por 2001. En 2012 y en 2013, pasó a denominarse Carrera Popular Parque de los Príncipes, porque acababa en esa zona verde, que está en Los Remedios. No obstante, este barrio seguía sin ser mencionado. Con posterioridad, en 2015, y hasta 2019, la meta se trasladó al Parque Vega de Triana, y la prueba se rebautizó. Ahora que ha resucitado, y que ya no termina en ningún parque, se ha vuelto al apelativo primigenio. Me parece bien, aunque Los Remedios siga en el ostracismo. Entiendo que es un vecindario muy gris, y que Triana, en cambio, es un reclamo en todos los sentidos.

En relación con el recorrido, no puedo dejar de comentar que ha mejorado mucho. Antaño, yo era asiduo a la carrera por motivos sentimentales, pero el trazado era feo, dado que se le daba preferencia, en los dos barrios, a la amplitud de las calles, más que a su relevancia estética. Además, todos los años que finalizó en el Parque Vega de Triana, los últimos tres kilómetros fueron un horror, porque aquel no tenía apenas vegetación, por lo que no era demasiado agradable dar vueltas por él. Por fortuna, lo malo ha cambiado. Ahora, el circuito es espectacular.


En efecto, el domingo la salida y la meta estuvieron situadas a los pies de la Torre Sevilla, y nos pudimos olvidar de recorrer parques dejados de la mano de Dios. Además, los organizadores hicieron pasar la prueba por una serie de destacadas vías que ya estaban ahí, pero que se habían ignorado hasta ahora. Con una participación tan alta como la que tiene este evento, es imposible transitar por ciertas calles trianeras, pero la Calle Betis, la Calle Castilla y el Paseo de Nuestra Señora de la O son un emblema en Triana, y ha quedado patente que se pueden integrar en el trazado de una carrera, incluso aunque sea masiva. En Los Remedios ha sucedido igual, de manera que corrimos, por primera vez, por la Calle Asunción, que es la más atractiva del barrio.

Total, que desde el punto de vista del recorrido, me encantó disputar de nuevo la Carrera Popular Triana. Otra cosa es que yo ya no sea capaz ni de acercarme a los 45 minutos de marca final. La verdad es que me lo tengo merecido, porque estoy yendo al gimnasio desde hace unos meses. Gracias a eso, me siento menos alcayatado y más armónico, pero he cogido cuatro o cinco kilos de masa muscular que, sí, lo reconozco, quedan muy bien, pero que me penalizan para correr rápido. 


Teniendo en cuenta que hace un par de años ya di un bajonazo enorme por culpa de la edad, lo que me faltaba era haber perdido, en parte, el look keniata. El caso es que, hace dos meses, terminé en Huevar un diezmil en 45 minutos pelados, pero, desde entonces, me he puesto más serio con las pesas, he cambiado incluso el entrenamiento atlético por el gimnasio alguna vez, cosa que ha sido toda una novedad para mí, y en la Carrera Popular Triana pagué un poco el precio. Aparte, el domingo estábamos en alerta naranja, y, aunque se adelantó la salida a las 8'30 de la mañana, corrimos con 26º de temperatura.

Objetivo inalcanzable

En definitiva, mi idea era tratar de seguir a la liebre de los 45 minutos. Ir con la de 40, como hace años, ya ni se me pasa por la cabeza, porque es que no aguanto su ritmo ni 200 metros, pero mi objetivo era correr junto al peacemaker que debía avanzar a 4:30 el kilómetro. Por eso, me puse cerquita suya en la salida.


Sin embargo, al darse el pistoletazo inicial, el que llevaba la banderola no sé qué hizo, que se coló entre la gente, y le perdí la estela. Al principio lo veía cerca, e intenté pillarlo, pero vi enseguida que me iba a tener que pegar un calentón suicida para alcanzarlo. Además, pronto noté que, en cualquier caso, no iba a ser capaz de ir a 4:30 todo el rato. No me equivocaba. En el primer 5.000 marqué parciales de 4:46 (incluyendo un buen puñado de segundos que perdí antes de echar a correr), 4:45, 4:37, 4:41 y 4:51. Pasé por el ecuador de la carrera en 23:42. 


Después, durante el séptimo kilómetro me entró la crisis, me empezaron a pesar las piernas como si fueran de mármol (puto gimnasio), comencé a sentirme como Robocop, y sufrí como un bellaco para no bajar demasiado el ritmo. Por suerte, al enfilar la Calle Asunción, que es parte de mi vida, me vine arriba, y el cuerpo me acompañó. 


Gracias a eso, me solté un poco en el último dosmil, y las sensaciones positivas regresaron. Ni siquiera los suaves adoquines de la Calle Betis, ni los bastos de la Calle Castilla y del Paseo de Nuestra Señora de la O, me hicieron volver a ir mal. Otra cosa fue el ritmo, que mejoró con respecto al kilómetro fatal, pero que no superó el de la primera mitad de la carrera. Así, en la segunda marqué, sucesivamente, 4:45, 4:46, 4:55 en mi peor momento, 4:43 y 4:42. 

El postrero kilómetro lo corrí a gusto. No me mermó la rampa de 40 metros al 20% de inclinación que tuvimos que subir justo antes de la recta de meta, por lo que avancé por esta con sorprendente agilidad, pero, eso sí, paré el crono en 47:33.
 

A pesar del bochornoso clima, me recuperé rápido del esfuerzo. Por otro lado, me resulta sorprendente lo estable que fui, en lo que al ritmo se refiere, sobre todo porque, en lo relativo a las sensaciones, sí fui de más a menos, y, luego, de menos a algo más. Desde el punto de vista del fuelle, hubo vaivenes, pero a nivel de crono apenas se notó.

En resumen, traspasé por séptima vez en mi vida la meta de la Carrera Popular Triana, y no se me han quitado las ganas de hacerlo de nuevo en el futuro. Por ello, si se sigue organizando así de bien, tengo claro que volveré.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 262.
% del Total de Carreras a completar: 26'2%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en SEVILLA.
En 2000 (año de la primera carrera corrida en Sevilla), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 0'9% (hoy día 39%).


30 de abril de 2025

CARRERA POPULAR BOLLULLOS DE LA MITACIÓN 2025

El Club Atletismo Guadiamar se creó el 1 de julio de 2012 en Sanlúcar la Mayor, y acogió a la mayoría de los integrantes del extinto Club Atletismo Olivares, que se había fundado en febrero de 2009, y que tuvo una corta vida. 


Yo me uní al Guadiamar en primavera de 2014, y estuve en él hasta que se disolvió, en 2019. En teoría, cuando se dio de baja al club, este desapareció del mapa, pero hace unos meses, en diciembre de 2024, Fran Castillo, que fue su alma mater desde el primer día, lo reactivó, no de manera formal, pero sí desde el punto de vista social. Eso significa que el Club Atletismo Guadiamar ya no es una sociedad con NIF, pero sí sigue estando constituido por un grupo de amigos y de conocidos, que se juntan para correr y para ir a carreras, y que se visten igual. A efectos prácticos, pertenecer a él solo implica que, de vez en cuando, hay que hacer un poco de piña. Para ello, en ocasiones hay que acudir a las quedadas para entrenar, y, sobre todo, hay que inscribirse en algunas de las competiciones a las que van en masa los compañeros, que suelen ser las de los pueblos cercanos. 


No fue esa la única razón por la que me apunté a la Carrera Popular Bollullos de la Mitación, pero, a la hora de hacerlo, sí pesó el hecho de que fueran a participar en ella un buen número de integrantes del club.

No obstante, aunque me encontré con Fran en Bollullos, y también saludé a otros conocidos del Guadiamar, al final pasé más tiempo charlando con Manolo, que es un viejo amigo corredor, con el que compartí muchas carreras hace tres o cuatro lustros, y que ha vuelto a las andadas, y con su colega Manolo, el cual, por casualidades de la vida, fue profesor de mis hijas hace unos años. Competir cerca de casa tiene el valor añadido de que se suele socializar bastante, y se echan buenos ratos, antes y después de la pruebas.

A correr...

De todas formas, aunque a veces el factor social sea importante al elegir las carreras a las que se va, lo cierto es que, incluso en esos casos, llega un momento en el que se da el pistoletazo de salida y hay que echar a correr a tope. Entonces, hay que tener claro a qué se está enfrentando uno.


Del circuito de la Carrera Popular Bollullos de la Mitación, yo recordaba que medía 4.150 metros, que se le daban dos vueltas, y que a esos 8.300 metros llenos de toboganes se le sumaban los 100 metros de la recta de meta. Había borrado de mi mente mi participación de 2016 en la carrera, pero la edición de 2023 sí la tenía fresca en la memoria, y sabía como estaba configurado el trazado de la prueba. 


Sin embargo, había olvidado detalles, como que los primeros 200 metros eran cuesta arriba. Esta vez, los pormenores los fui recordando sobre la marcha. En efecto, me resultó familiar la larga recta que nos llevó, desde la rotonda en la que estaba el lugar más meridional y más alto de la carrera, hasta la esquina suroeste del casco urbano bollullero. En ese vértice del pueblo, se encontraba también el punto más bajo del trazado. Fue un descenso de 1.400 metros, en el que fuimos viendo adosados a un lado, y el campo al otro. 


Al alcanzar la cota mínima del recorrido, completamos las vueltas regresando al punto de partida, tras atravesar el centro de Bollullos. En ese tramo, recuperamos toda la altura que habíamos perdido antes, de una manera algo más sostenida, pero teniendo que salvar unos cuantos trechos bastante asfixiantes. El regalo final fue la recta de meta, que picaba arriba con claridad.


Lo de acabar corriendo por una rampa ascendente se podría haber evitado, pero es evidente que lo hacen queriendo. La clave es estar preparado.

Yo hice la primera vuelta a 4:30 de media, y la segunda a 4:36. Al revisar la crónica de la carrera de 2023, he visto que, en aquella ocasión, fui a 4:18, y a 4:45, respectivamente. Esos números dejan entrever una cierta escabechina en los kilómetros finales. El pasado domingo, en cambio, me mantuve bastante más equilibrado. La clave fue que ya me sonaba el recorrido. No obstante, en 2023 paré el crono en 38:21, y el otro día hice lo propio en 38:44. Ser prudente tiene cosas positivas, pero asumir riesgos también puede tener premio a veces.

En cualquier caso, está claro que lo más lógico es correr de una forma estable, por lo que tengo que decir que la carrera de este año me salió mejor. Desde luego, yo fui a tope todo el rato. Terminé en el puesto 96, y entraron en meta 401 personas. Mi objetivo era bajar de los 4:30 de media y no lo conseguí, pero las sensaciones fueron buenas, de manera que acabé contento.

Una carrera con solera

La Carrera Popular Bollullos de la Mitación ha celebrado su trigésima edición este 2025, por lo que es una de las grandes veteranas del panorama atlético sevillano. Es brutal el mérito que tiene llevar tres décadas sacando adelante una prueba así, en un pueblo que ronda los 11.000 habitantes. Para conseguirlo, la cita ha tenido que pasar por encima de modas, de crisis económicas, de pandemias, de intereses partidistas y de otras desgracias, lo cual no es fácil. Además, el evento es gratis, lo que convierte su organización en una proeza casi heroica. Yo tardé mucho tiempo en ir a Bollullos de la Mitación a correr su carrera, pero esta ha sido mi tercera participación, y estoy seguro de que habrá más.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 262.
% del Total de Carreras a completar: 26%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en BOLLULLOS DE LA MITACIÓN.
En 2016 (año de la primera carrera corrida en Bollullos de la Mitación), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 34'2% (hoy día 39%).


22 de marzo de 2025

MURO DE FILÍPIDES 2025

Este 2025, al igual que me sucedió en 2024, me había propuesto disputar un maratón después del invierno, pero de nuevo he tenido que suspender el plan de entrenamiento antes de tiempo, debido a problemas físicos. No quiero pensar que la edad ya me está poniendo límites, porque no soy tan viejo, pero lo cierto es que últimamente he sentido como se me han aflojado las tuercas en cuanto le he metido un poco de caña al cuerpo. Desde hace años, me encajo sin percances en los 50 o 52 kilómetros semanales de carrera, y desde la pasada primavera he vuelto a ir un par de días a la semana al gimnasio, por lo que, pese a que noté en 2022 un buen bajonazo a la hora de correr a ritmos altos, me siento incluso más equilibrado que hace una década. Sin embargo, cuando he querido elevar el volumen y la intensidad de las sesiones de running como antaño, he acabado jodido.

Lo del párrafo anterior lo cuento, para decir que mis retos relacionados con los maratones peligran. Nunca he forzado la máquina, y he ido sumando muescas a mi revolver sin prisa, como si siempre fuera a poder participar en todo tipo de pruebas, pero ahora no se si le estoy viendo las orejas al lobo, por lo que respecta a los eventos con recorridos largos y duros. No obstante, por si acaso, he decidido meterle mano en serio a los retos que todavía están seguro a mi alcance. De ellos, el que tengo más abandonado es el de correr, al menos, una carrera en cada municipio de la provincia de Sevilla. Durante años, no le he echado demasiada cuenta a este propósito, porque pienso que me queda por delante tiempo de sobra para cumplirlo, pero también pensaba eso de los desafíos maratonianos, y de repente no se si se me ha pasado ya el arroz. 

En consecuencia, hace unas semanas decidí sacar del ostracismo el reto 105 Municipios, 105 Carreras. Cuando empecé a escribir en este blog, ya había corrido carreras en 36 municipios, pero en los últimos 8 años solo he sumado a la lista, casi por casualidad, Brenes, Almensilla y La Rinconada. En Navidades, también taché Espartinas de la relación de pendientes, pero, de nuevo, se debió a que me pillaba su San Silvestre muy a mano, más que a otra cosa. En cambio, a Huévar del Aljarafe sí fui el domingo con la firme intención de ir avanzando en el reto a un ritmo mayor.


Nunca se sabe lo que puede pasar, y es conveniente que vaya cumpliendo con los retos con una mayor viveza, siempre que pueda. Huévar del Aljarafe es un pueblo que no queda muy lejos del mío, y, por tanto, correr una carrera en él es incluso cómodo. El problema allí era que no me inspiraba ninguna confianza eso de que la prueba que se viene organizando desde 2016 se llame muro. A mí, los recorridos con cuestas no me gustan demasiado, así que no había visto el momento de ir a disputar una cita que mete miedo con el trazado ya desde el nombre.

Luego, resulta que he ido a correr la octava edición del Muro de Filípides, y no solo me ha parecido que la carrera está magníficamente organizada, sino que además me ha encantado... con cuestas y todo.


Porque la carrera Muro de Filípides es una pura cuesta. A mí, ya me escamaron las palabras, tanto del speaker, como de los responsables del diezmil que hablaron antes de que se diera el pistoletazo inicial, porque todos insistieron en que el final era muy duro. Después, comprobé que no mentían, dado que, en efecto, los postreros 3 kilómetros fueron un leñazo. Sin embargo, resulta que en los primeros 1.600 metros ya ascendimos de los 77 a los 104 metros. Eso se lo callaron. 

No obstante, también bajamos mucho, ya que, una vez que llegamos a la cota más elevada, regresamos por el mismo recorrido, y, tras alcanzar la altura de la salida, seguimos descendiendo un largo rato. En concreto, fueron 3.600 metros de despendole, que acabaron a 28 metros sobre el nivel del mar. 


En el kilómetro 5'2, alcanzamos el punto más bajo de la carrera, y, desde ahí, hasta que pasamos por el 7'5, aproximadamente, ascendimos lo mismo que descendimos. Fue un trecho con tramos duros, pero estos se compensaron con otros favorables. En efecto, primero corrimos cuesta arriba unos 1.000 metros, pero luego volvimos al lugar en el que estábamos a 28 metros sobre el nivel del mar. Al llegar a él, fue cuando asumí que ya no podía escapar de los últimos 2.500 metros, en los que subimos desde esos 28 metros, hasta los 76 que había en meta.


La foto que acabo de poner está tomada en un pequeño descansillo que nos encontramos en el último kilómetro. Tuvieron el detalle de sacar en él la instantánea, en vez de inmortalizar la sofocante subida.

Disfrutar corriendo en cuesta

La clave en el Muro de Filípides era saber gestionar bien la alternancia entre los tramos duros y los favorables. El perfil no fue rompepiernas, es decir, no corrimos por un circuito repleto de subidas y de bajadas alternas. En Huévar, los desniveles vinieron por bloques, y eso asegura momentos asfixiantes, pero también es más fácil gestionar las pendientes. El mayor peligro, al principio, era salir demasiado fuerte, ignorando la trampa de los 1.500 metros iniciales, por culpa del exceso de motivación y de la frescura. En ese trecho, era fundamental mantener la cabeza fría. Después, esa mentalidad había que mantenerla yendo cuesta abajo, porque era esencial llegar con gasolina a la segunda mitad de recorrido. Yo hice los primeros 5.000 metros en 21:17, por lo que se podría pensar que iba forzado, pero lo cierto que realicé una valoración de daños en el ecuador de la prueba, y concluí que aún llevaba el depósito suficientemente lleno. Las perspectivas eran sensacionales para la segunda parte de la carrera. Luego, resultó que cubrí los segundos 5 kilómetros en 23:29, lo que es una pasada para mí, hoy por hoy, teniendo en cuenta lo salvaje que fue el trazado al que nos enfrentamos. Me dejé los higadillos, como de costumbre, pero las sensaciones fueron siempre buenas.

Para terminar, tengo que decir que, al margen de lo bien organizado que estuvo el evento a todos los niveles, me encantó el circuito en sí mismo. En un pueblo como Huévar del Aljarafe, que no llega a los 3.500 habitantes, lo de montar un diezmil por asfalto a una sola vuelta es casi una proeza. Para hacerlo, los responsables sacaron primero la carrera del casco urbano por el oeste, fijaron el punto de regreso en IESPA, nos hicieron cruzar de nuevo la población en dirección opuesta, y llevaron la prueba hasta Guadial, que es una urbanización que se encuentra en medio de la nada. Desde allí, retornamos a la localidad, entramos por otro sitio distinto, atravesamos sus enclaves más céntricos, y acabamos al lado de donde habíamos tomado la salida, junto al Polideportivo Municipal Rafael Pozo Reinoso. Fue un recorrido muy chulo, que tuvo una parte interurbana, y que nos hizo pasar por un lugar que no sabía ni que existía. Se trata del mencionado IESPA, que es un acrónimo de Instituto de Emergencias y Seguridad Publica de Andalucía, y que designa a unas instalaciones en las que entrenan los bomberos. Las mismas ocupan una superficie de 9 hectáreas, y están compuestas por un óvalo, en cuyo centro hay naves, casas de mentira, coches y cosas así, todo quemado o preparado para que los bomberos se ejerciten y ensayen.


Esas instalaciones, normalmente están cerradas, pero las abrieron para que pasáramos corriendo por ellas. Como es evidente, no me paré a curiosear por allí, pero lo que vi, aunque fuera a la carrera y con el corazón a mil, me llamó mucho la atención.

En conclusión, ya he disputado carreras en 41 pueblos. De momento, no tengo previsto estrenar ningún otro en breve, pero esta primavera sí quiero participar en un par de citas conocidas. Quizás pruebe suerte en alguna del IMD de Sevilla, con la intención de intentar volver a correr un diezmil homologado en menos de 45 minutos. Seguiremos informando...


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 261.
% del Total de Carreras a completar: 26%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en HUÉVAR DEL ALJARAFE.
% de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que he corrido una Carrera: 39%.


22 de febrero de 2025

CARRERA POPULAR EN MARCHA POR LA SALUD 2025

En 2018, participé en la sexta Carrera Solidaria En Marcha por la Salud. Después de aquello, obvié la edición de 2019, y entre 2020 y 2022 la cita no se celebró. Yo le perdí la pista, hasta que, hace unos meses, un amigo me dijo que la había corrido en febrero de 2024. Gracias a eso, supe que se estaba organizando de nuevo, por lo que este año he estado pendiente y me he vuelto a inscribir.


El recorrido de la Carrera En Marcha por la Salud es llano, como el de todas las pruebas atléticas de Sevilla, y siempre es el mismo. Va del Hospital Universitario Virgen Macarena al Hospital Universitario Virgen del Rocío. A mí, este tipo de circuitos, que en vez de dar una vuelta van de un lugar a otro, me encantan. Por esa razón, he puesto tanto interés en volver a disputar la cita. Su lado negativo es que se trata de una carrera con una logística complicada, dado que une dos puntos de la ciudad que están bastante distantes, por lo que se termina muy lejos de donde se empieza. Además, la organización no habilita un guardarropa, es decir, que nadie transporta a la meta las prendas de abrigo que uno se quita para correr. En 2018, eso lo solucioné yendo andando, vestido de corredor y con una sudadera encima, desde casa de mi suegra hasta la salida. Luego, competí con la sudadera atada a la cintura, y al acabar me la puse. En aquella ocasión, María también participó, e hizo igual. Tras finalizar, ambos regresamos en tren. 

En el presente 2025, María no ha corrido, por lo que me ha dado soporte y todo ha sido más sencillo. En efecto, ella me llevó con el coche a la salida y me dejó allí, ya listo. Después, aparcó cerca de la meta y me esperó con la ropa de recambio preparada. Gracias a ese apoyo, esta vez el preámbulo y el epílogo de la carrera fueron muy cómodos.

Por lo que respecta al desarrollo de la prueba en sí, los runners que se congregaron en la salida de la misma superaron el millar. Frente a la puerta del Hospital Universitario Virgen Macarena, se notaba que el ambiente era muy popular. En las carreras de Sevilla suele ser así, y en esta, además, toman parte muchos sanitarios que no son corredores habituales, por lo que el clima festivo es aun más acusado, si cabe. No obstante, había pros en primera línea, sin duda alguna. 


Por mi parte, al echar a correr me dio la sensación de que llevaba por delante un montón de gente, pero entré en meta en el puesto 63, así que fui más en cabeza de lo que me pareció en un principio.


El circuito fue igual al de 2018, lo cual me gustó. Los primeros 500 metros nos acercaron al Río Guadalquivir, y luego bordeamos su cauce durante varios kilómetros, corriendo por el Paseo Juan Carlos I, que discurre al nivel del agua. Casi al final, al llegar al Acuario de Sevilla lo rodeamos por su lado interior, y ya volvimos a las calles de Sevilla, buscando el Hospital Universitario Virgen del Rocío

El recorrido, además de ser totalmente plano, presentó otras dos particularidades. La primera fue que tuvo un piso muy heterogéneo. Sobre esa circunstancia ya hablé la vez pasada, y ahora hago de nuevo hincapié en que corrimos por una amplia variedad de superficies. No faltó, incluso, un largo tramo de enormes adoquines. Aparte, la segunda singularidad de la prueba fue que el Paseo Juan Carlos I es peatonal, pero estaba abierto al público. Por eso, dado que era domingo por la mañana, el camino ribereño se encontraba lleno de corredores ajenos a la carrera que avanzaban en dirección contraria, así como de caminantes, de paseadores de perros, de familias con niños pequeños, de turistas, de gente en bici y de pescadores. Todos iban a lo suyo, por lo que tuve la impresión de competir en medio de un cierto caos. Pese a esto, la Carrera En Marcha por la Salud me volvió a agradar. 

Con respecto a mis sensaciones, la verdad es que me vi bien al principio, y pronto me estabilicé. En esta carrera, los kilómetros estaban marcados, pero los carteles los habían puesto fatal, y no señalaban distancias reales. No obstante, en el paseo del río hay hitos permanentes cada 500 metros, ya que por allí entrena mucha gente. Gracias a eso, conseguí tomar alguna referencia fiable. Mi ritmo rondó los 4:30 bastante rato. Sin embargo, no logré mantener la frescura hasta el final. No en vano, el pasado 12 de enero amanecí con molestias en la zona del pubis, y he sufrido después un rosario de pequeños percances físicos, que me han tenido casi parado un mes. Por suerte, antes de la cita había podido enlazar diez días medio normales a nivel muscular, pero, a una semana de la misma, pillé un resfriado tremendo, que me tuvo mermado un finde entero. El resumen fue que me planté en la salida cogido con alfileres, tras una racha muy accidentada. Por ello, es lógico que la prueba se me hiciera larga, a pesar de que solo tenía 7.500 metros. En recta de meta, me superaron tres corredores, y no fui capaz ni de intentar seguirlos. 


Mi marca final fue de 34:42, y me salió un ritmo medio de 4:38. En 2018, corrí exactamente por el mismo circuito a 4:14. El tiempo no ha pasado en balde, pero tampoco me quejo de mi estado de forma.


Por otro lado, últimamente siempre digo que he perdido punch en los metros finales, pero que me repongo rápido cuando atravieso la meta. Esta vez no fue así, dado que me sentía un tanto fatigado al parar, y tardé unos cuantos minutos en recuperar el resuello. Supongo que se debió a que apreté demasiado, para lo complicado que ha sido el pasado mes. No importa. Al rato ya me encontraba repuesto, y una hora después me estaba tomando una tostada con jamón y un café en un bar, muy a gusto. No obstante, quiero correr pronto la siguiente carrera, para comprobar que he recobrado el brío.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 260.
% del Total de Carreras a completar: 25'9%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en SEVILLA.
En 2000 (año de la primera carrera corrida en Sevilla), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 0'9% (hoy día 37'1%).


31 de diciembre de 2024

SAN SILVESTRE DE ESPARTINAS 2024

Desde hace más de 16 años, paso corriendo por Espartinas casi todos los días que salgo a entrenar. Teniendo en cuenta que lo hago cinco veces a la semana, la cantidad de zancadas que he dado por el término municipal espartinero se cuentan por millones. Sin embargo, hasta el domingo nunca había disputado una carrera en esa localidad.


Por fin puedo tachar Espartinas de la lista de pueblos sevillanos en los que no he competido. Lo cierto es que había perdido varias oportunidades de hacerlo allí, en 2015 y 2016. En esos años, el boom de las carreras populares, que alcanzó su cota máxima entre 2012 y 2013, ya empezaba a ralentizarse. Yo vi claro que las tres pruebas que se montaron en Espartinas no iban a afianzarse, y no me apeteció participar en ellas.

Al hilo de esto, tengo que decir que me sigue resultando curioso el fenómeno que vivimos con el atletismo popular, hace ya casi dos décadas. Todo empezó con el cambio de siglo, momento en el que correr dejó de ser cosa de frikis. La verdad es que fue ahí cuando yo hice mis pinitos. 


Poco a poco, la afición por el running fue creciendo, y en 2007, por primera vez, me quedé sin dorsal en una carrera, por no haber hecho pronto la inscripción. Recuerdo que me sentó como un tiro. En 2008, cuando llegó la crisis económica, lo de salir a correr y lo de tomar parte en competiciones era ya corriente para muchos, y se produjo la explosión. En un par de años, el poder adquisitivo de los españoles se hundió, y el ocio gratuito se revalorizó a tope, hasta el punto de que las calles se llenaron de atletas populares. Con la recesión, se vaciaron los cines, los restaurantes y los locales nocturnos, y se llenaron los parques. De manera paralela, ante ese potencial aumento de la clientela, las carreras empezaron a proliferar por doquier. De repente, todos querían organizar una. Aunque hubo algún listo, la mayoría lo hizo de buena fe, y surgieron una gran cantidad de eventos, que pretendían aprovechar el caldo de cultivo existente, para dinamizar un pueblo o un barrio. Otros pensaron que celebrar una prueba atlética era una magnífica forma de conseguir fondos para hermandades, asociaciones o cosas así. La consecuencia fue que, en aquella época, aparecieron en el calendario un sinfín de carreras, que se veía bien a las claras que no iban a pasar de tener una o dos ediciones, dado que, en realidad, estaban montadas en plan amateur, y sin demasiado apoyo institucional. En la actualidad, eso sigue ocurriendo, pero, a comienzos de la década que comenzó en 2010, el fenómeno fue más patente.

En Espartinas, eso es lo que sucedió, pero, para colmo, tardaron mucho en subirse al carro, de manera que, para cuando lo hicieron, ya incluso la burbuja se estaba desinflando. En este caso, fue la Hermandad Sacramental espartinera, sin más apoyo municipal que el indispensable para cortar las calles, la que montó los citados tres eventos. Dos fueron pruebas nocturnas, y el tercero fue un cross semiurbano. Este último, por desgracia acabó siendo la carrera con una menor participación del que yo he tenido noticia... 

El Ayuntamiento, por su parte, en 2020 ya sí decidió ponerse manos a la obra, para sacar del ostracismo atlético a una población como Espartinas, que tiene la segunda renta per cápita más alta de la provincia de Sevilla. Sin embargo, lo hizo montando una carrera de la mujer. En 2024, se ha celebrado la quinta edición de esa cita. A mí me encanta que haya prosperado, pero está claro que faltaba algún otro evento en el que pudiéramos participar los hombres. 

Así estaban las cosas cuando, recién estrenado 2025, corriendo como de costumbre por Espartinas, vi unas flechas en el suelo. Las habían pintado hacía poco, y me temí lo peor. Al llegar a casa, me metí en Internet, y, en efecto, comprobé que se había disputado una carrera en el pueblo unos días antes. Era una san silvestre, y yo no me había enterado a tiempo. No obstante, esta vez la cita había sido un éxito, y contaba con el apoyo del consistorio espartinero, por lo que tenía la certeza de que se iba a volver a celebrar. No me equivocaba.


El caso es que la San Silvestre de Espartinas celebró su segunda edición el pasado 29 de diciembre. Aparte del hecho evidente de que esta carrera es una san silvestre que no se disputa el día de San Silvestre, la misma presenta otras dos particularidades. Por un lado, está apadrinada por el Ayuntamiento de Espartinas sin reservas, como ya he dicho, lo que hace que esté muy bien montada.


Detalles como la lona serigrafiada, colgada en la fachada del Ayuntamiento, así como el arco de meta con el nombre de Espartinas, situado a las puertas del consistorio, indican que los regidores municipales están por la labor de que el evento cuaje. Que la alcaldesa, Cristina Los Arcos, diera la salida, y que la delegada de deportes, Susanna Ortega, estuviera dando dorsales en la mesa, son hechos que apuntan en la misma dirección.

Aparte, como todas las san silvestres que han ido surgiendo con los años, a imagen y semejanza de la madrileña, y con independencia de que se disputen el mismo 31 de diciembre o unos días antes, la San Silvestre de Espartinas es un evento que está encuadrado en las Navidades, por lo que es especialmente festivo y popular. La mejor muestra de ello es que yo corrí los 5.000 metros en 21:58 (22:00 pone en la clasificación), y, aunque tampoco es una marca estratosférica, acabé en el puesto 37, de un total de 309 participantes. 


Evidentemente, la sansi espartinera es una de esas citas en las que se animan a participar personas que no son habituales de este tipo de eventos. Eso le da un toque especial. Yo he disputado un montón de pruebas, y hay muchas que han pasado sin pena ni gloria por mi vida, pero también ha habido otras en las que he acabado disfrutando de agradables momentos que no esperaba. En Espartinas, el domingo esto es lo que me sucedió. En principio, yo me había apuntado con la simple idea de avanzar en mi reto de correr, al menos, una carrera en cada municipio de la provincia de Sevilla, pero luego, además, terminé echando uno de los ratos más gratos de los últimos tiempos.

Por otro lado, yo no sabía cuál iba a ser el recorrido de la San Silvestre, pero al final resultó que el circuito estaba trazado por donde yo entreno con más frecuencia, lo que hizo que fuera una carrera muy especial también en ese sentido. En realidad, aprovechando que Espartinas es un pueblo bastante cuadriculado, hicimos como una especie de rectángulo. Efectivamente, salimos en dirección oeste, y, aunque cambiamos de calle varias veces, llegamos hasta el extremo de la población, siguiendo una línea casi recta. Después, tiramos hacia el norte un momento, y regresamos avanzando por vías que discurren paralelas a las que habíamos llevado al ir. Justo al alcanzar el Parque Nuestra Señora del Rocío, que es donde se halla el edificio del Ayuntamiento, cerramos el rectángulo, al atravesar ese parque para enfilar la meta.


Yo me sentí fenomenal corriendo. Como conocía las calles que pisaba, sabía donde estaban las cuestas y en que tramos podía encontrarme un perfil benevolente, por lo que traté de aprovechar esa ventaja. En general, subimos más en la primera mitad de la prueba, sin que hubiera tampoco grandes desniveles, mientras que la segunda parte fue rápida en mayor medida. Yo, tras salir, fui alcanzando gente durante un rato, hasta que llegó un momento en el que ya no pude recortarle nada al chico que llevaba delante mía, que es el que sale en las fotos de la meta.

El caso es que todo se juntó, porque la buena organización y el circuito no fueron las únicas cosas que hicieron que la mañana se convirtiera en una de esas que quedan bien grabadas en la memoria.


En efecto, tanto los prolegómenos de la carrera, como el rato de después, completaron una mañana sensacional. Para empezar, la prueba comenzó a las 12, por lo que María se vino conmigo. Poner la salida a esa hora fue un acierto, porque el frio se había mitigado ya a mediodía, y había un ambiente muy agradable en los alrededores del Parque Nuestra Señora del Rocío. Además, tuvimos suerte y el día amaneció espléndido. Nosotros, dado que todo había ido rodado, tras recoger el dorsal decidimos irnos a tomar un café. Para hacerlo, nos metimos en la cercana Cafetería Pastelería Bariloche. Allí estuvimos calentitos y a gusto el tiempo que quisimos.


Después de correr, para seguir exprimiendo el rato, y para hacerle un poco de gasto a una asociación que había montado una barra, entramos en el anexo Complejo Municipal de Deportes Juan Antonio Ruiz Espartaco. Allí, en unas mesas que habían colocado, nos tomamos una cervecita al sol, y rematamos la experiencia como está mandado.

En definitiva, gozar de una mañana así, en plenas Navidades, fue un placer. Por lo que respecta a En Ole Väsynyt, con este post acabo 2024. En mayo, hará ocho años que escribo en el blog. Es una pasada, pero no tengo intención de parar, de manera que en 2025 seguiré plasmando en él mis andanzas. ¡Feliz año!


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 259.
% del Total de Carreras a completar: 25'8%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en ESPARTINAS.
% de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que he corrido una Carrera: 38'1%.