Mostrando entradas con la etiqueta Minas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Minas. Mostrar todas las entradas

27 de agosto de 2021

PARQUE NACIONAL PICOS DE EUROPA 2021

No hay mejor manera de empezar la serie de posts de este año dedicados a Asturias que escribiendo acerca del Parque Nacional Picos de Europa. Como cada verano, hemos pasado unos días en Llanes y una de las cosas que hemos hecho ha sido ir a los Lagos de Covadonga


No es raro que este mes de agosto hayamos ido a ver los Lagos, porque el presente año nuestra estancia llanisca ha sido diferente a las de los últimos tres lustros. En efecto, en esta ocasión hemos estado, como siempre, en la casa que mis padres tienen en Llanes, pero por primera vez ellos no estaban allí. Tampoco hemos coincidido con mi hermana y su marido. Sin embargo, María, las niñas y yo no hemos pasado solos la semana de vacaciones, porque, además de mi sobrina, nos han acompañado mi amigo Dani y su familia. Ellos no conocían Asturias, por lo que pegaba hacer un recorrido por algunos de los highlights del Principado, con el fin de que los vieran. Eso nos llevó un día a los Lagos de Covadonga.


La verdad es que he estado a punto de no escribir nada acerca de esta excursión a los Lagos, porque en 2016, cuando estuve la otra vez, ya narraba mis viajes aquí, y hablé con detalle de nuestra experiencia de ese día. Sin embargo, en aquella ocasión, a pesar de que exploramos el lugar a fondo, nos dejamos una cosa por ver. Ese elemento sí lo hemos visto en este 2021, por lo que, pese a que esta visita ha sido mucho más somera que la de hace cinco años, en cierto sentido ha sido complementaria y, por ello, se merecía un breve post.


Hay que decir, antes de nada, que hasta 2005 el acercamiento a los Lagos de Covadonga se podía realizar en los vehículos particulares. Por esa razón, aquello era una locura en verano. Yo vi el panorama en 1997 y me espantó la masificación que había en ese enclave del Parque Nacional Picos de Europa. Tanto, que ese año no llegamos a aparcar el coche y, a pesar del dificultoso trayecto que acabábamos de hacer para subir, dimos la vuelta y nos bajamos. No volví a los Lagos de Covadonga hasta 2016, cuando ya el acceso estaba regulado y estaba prohibido subir con el coche propio, salvo a primera hora de la mañana. Este 2021 la cosa sigue igual y usamos de nuevo el autobús. La verdad es que el sistema es caro, porque en Cangas de Onís te cobran por el parking y también por los billetes del bus. En total, nosotros, que íbamos dos adultos, una niña de trece años, otra de doce y otra de casi once, en un coche, pagamos 41'5 euros en total. Está claro que lo de restringir la subida beneficia al medioambiente, pero también permite hacer algo de negocio.

En cualquier caso, es innegable que subir en autobús es cómodo. El que conduce se evita el mal rato de circular por esa carreterita y puede ir viendo el paisaje. Una vez arriba, nosotros lo primero que hicimos fue ascender desde el aparcamiento hasta las inmediaciones del Centro de Visitantes Pedro Pidal. La escalera para hacerlo se las trae.


Después de subir los mil escalones, decidimos tomarnos nuestros bocadillos sin esperar más. A continuación, comenzamos el recorrido por los lugares que están preparados para su visita en el entorno de los Lagos. Así, vimos para empezar el Centro de Visitantes, que está centrado en los Picos de Europa, en general, y luego también en la Red de Parques Nacionales. Se trata de un pequeño museo que está simpático. No pretende ser muy profundo y es más visual que otra cosa, puesto que está lleno de reproducciones del paisaje, de la flora y de la fauna en tamaño natural. Para los niños, desde luego, es un centro de interpretación atractivo. Ya en la parte final tiene también paneles y vitrinas, no muy técnicos. En definitiva, en 2016 la exposición me decepcionó un poco, pero esta vez me quedé con la impresión de que permite echar un rato distraído.


Después de ver el Centro de Visitantes Pedro Pidal nos acercamos al cercano Mirador del Príncipe. Las vistas desde allí de los Llanos de Comeya son espectaculares. Desde lo alto se ve perfectamente como esa vega fue, en su día, un lago, que desapareció por las condiciones porosas del subsuelo.


La Mina de Buferrera también merece la pena, sobre todo porque está llena de túneles que se pueden cruzar sin peligro.



De todos los elementos que complementan la visita a los Lagos de Covadonga, en mi opinión el Arboreto es el menos interesante, aunque haya en él árboles autóctonos. No hay más remedio que pasar por el mismo cuando se va desde el Centro de Visitantes hacia los Lagos, pero ninguna de las dos veces que lo he atravesado me ha parecido especialmente llamativo.

Después de echar un relajado vistazo a todo lo que he mencionado, llegó para nosotros el momento de ver los Lagos en sí mismos. Dani y Ángela no iban mentalizados para grandes palizas, por lo que nos limitamos al recorrido estándar, a diferencia de lo que María y yo hicimos en 2016. El paseo por la zona cercana a los Lagos fue, por tanto, muy comedido. Esta vez nos limitamos a hacernos fotos con las vacas que pastaban por allí y a tocar un poco el agua. Por un rato me pareció que esta visita no iba a sumar nada a la anterior, pero lo cierto es que sí aportó. En 2016 no vimos el Mirador de Entrelagos, porque había niebla y estábamos cansados. En esta ocasión, en cambio, subimos y presenciamos desde lo alto unas vistas alucinantes del Lago La Ercina...


...y del Lago Enol.


Tras disfrutar de la panorámica que se divisa desde el Mirador de Entrelagos ya he hecho pleno en los Lagos de Covadonga. Allí arriba no me queda nada por conocer, porque además he visto aquello, tanto con niebla, como con un día despejado y soleado. 


Otra cosa es que en los alrededores hay otros miradores interesantes que me gustaría ver, y también que, desde ese lugar parten varias rutas por los Picos que pueden ser muy atractivas, pero de momento creo que los deberes están hechos.


Reto Viajero MONUMENTOS DESTACADOS DE ESPAÑA
Visitado PARQUE NACIONAL PICOS DE EUROPA.
En 1997 (primera visita), % de Monumentos Destacados de España visitados en el Principado de Asturias: 100% (hoy día 100%).
En 1997 (primera visita), % de Monumentos Destacados de España visitados: 20% (hoy día 42%).


7 de enero de 2021

CERRO DEL HIERRO 2021

Aprovechando las Navidades y el hecho de que, de momento, no hay confinamientos perimetrales, decidimos regresar a Cerro del Hierro. En 2016 ya lo visitamos, como quedó reflejado en este blog, pero en aquella ocasión no acabamos de explorarlo por completo y yo tenía pendiente volver para hacerlo. Hablando hace poco con mi amigo Dani, llegamos a la conclusión de que la de Cerro del Hierro podía ser una buena excursión para hacer durante el periodo vacacional navideño y, en consecuencia, el pasado domingo lo organizamos todo para echar un día en familia en ese pintoresco punto del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla.


Después de pasar la jornada dominical allí, ya puedo darme por satisfecho, dado que antes de comer hicimos un circuito perimetral que rodea la mina, deteniéndonos en varios puntos de interés, y también recorrimos el camino habilitado que se interna en ella. Tras el almuerzo, además, anduvimos por otro sendero menos preparado, que se adentra igualmente en la zona minera, repitiendo lo que hicimos en 2016, e incluso yendo más allá. Esta vez me volví del Monumento Natural Cerro del Hierro sin cuentas pendientes.


La mañana salió muy fría, pero soleada. El punto de partida de nuestras rutas fue de nuevo el poblado de Cerro del Hierro, que tiene un bar perfecto para ser fijado como punto de encuentro. Allí nos vimos con Dani, con Ángela y con su hijo Hugo, que tiene seis años. El hecho de no saber como iba a responder el pequeño a la caminata constituyó la mayor incertidumbre inicial, pero pronto descubrí que Hugo es un máquina. Aguantó todo el tute que le dimos sin rechistar ni lo más mínimo. 

El caso es que, tras tomar un cafelito en el Bar Restaurante La Mina, echamos a andar. Al salir del poblado, el sendero se bifurca y hay varios caminos, que llegan al mismo punto. En 2016 tiramos por uno (el de la flecha verde en el mapa que he puesto abajo) y en esta ocasión, casi sin querer, cogimos otro (el de la flecha azul). Empezó así una jornada en la que exploramos Cerro del Hierro de manera bastante exhaustiva.


Al poco de echar a andar, lo primero que llamó nuestra atención de este tramo de la ruta que no conocía fue un pequeño lago que vimos a nuestra izquierda. Seguro que en verano está seco, dado que es casi un charco grande. El otro día, sin embargo, estaba helado (en el mapa está dibujado en celeste, junto al punto donde se juntan los dos caminos antes indicados). 


A continuación, tras enlazar ya con lo que sí habíamos visto en 2016, recorrimos el denominado Sendero Cerro del Hierro, que quedó incluso fotografiado en este blog hace casi cinco años (está señalado con una flecha roja en el mapa superior).

De nuevo comprobamos que ese sendero se interna en la explotación minera. Esa es una de las partes más espectaculares de todo el monumento.


Gracias a la nueva visita vi cosas que no recordaba. Una de ellas fue el interior de la casa en ruinas que hay al fondo del desfiladero que se adentra en la mina. Allí había dos cajas fuertes abandonadas, semienterradas, que me resultaron de lo más llamativo.


En 2016, lo que pasó fue que, en lugar de desandar el Sendero Cerro del Hierro del todo, nos salimos del camino estándar y recorrimos un tramo alucinante del que hablaré más adelante (lo he señalado con una flecha marrón en el mapa, el sendero en sí no aparece dibujado, porque realmente no está acondicionado). Esta vez, en cambio, desandamos nuestros pasos hasta el final y eso nos permitió hacer lo que yo quería: enlazar con una ruta circular que rodea la mina. La misma está señalada por las flechas naranjas en el mapa que he puesto, pero no parece tener nombre ni estaba señalizada. Nosotros la recorrimos entera, tal y como aparece marcada en el croquis. Al principio de ella se ven preciosas vistas.


Después, al poco de coger el camino se encuentra uno con una subida larga y pronunciada. El suelo está en buen estado, pero la cuesta se acaba haciendo dura.


Gracias a la ruta bordeamos entera la formación rocosa que constituye Cerro del Hierro. Bien es cierto que al seguir ese camino las rocas dejan de verse. Se recorre un sendero muy bonito, desde el que se ven paisajes característicos de la Sierra Norte, pero, sin salir de la zona considerada Monumento Natural, se pierde contacto con la propia mina durante un rato.



Toda esa parte estaba menos concurrida que la del sendero más corto y sencillo, que se encuentra incluso habilitado para minusválidos. Pese a que, como he dicho, durante un rato se camina por la dehesa, realmente, si uno se fija, se ven a menudo detalles que demuestran que se está en una zona rica en hierro.


Nosotros, dado el frío que había hecho por la noche, también disfrutamos al ver multitud de rincones que, a pesar de lo avanzado de la mañana, aún estaban helados.


Tras la subida inicial, el camino fue muy llevadero el resto del trayecto. Durante toda la segunda parte de la ruta circular bajamos lo que antes habíamos andado cuesta arriba. Antes de acabar volvimos a ver los afloramientos rocosos.



Al final, desembocamos en el poblado. Prueba superada. Recorrer el perímetro del monumento natural era justo lo que quería hacer.


Sin embargo, como he dicho, habíamos perdido un poco el contacto con la mina. Dani y Ángela, además, no conocían la parte offroad que yo había visto en 2016, así que después de comernos el bocata volvimos a hacer el principio del sendero perimetral y nos metimos por el camino fuera de ruta que recordaba, con la diferencia de que esta vez lo hicimos al revés.


En efecto, recorrimos los túneles y el desfiladero en sentido inverso, empezando por subir la escalera que bajamos en 2016. Con todo, disfruté de nuevo de la espectacularidad de ese tramo, en el que se ven huellas de la verdadera explotación minera.


Además, gracias a que volví a ir por allí en sentido inverso, al llegar al sitio donde me había incorporado a esa zona en 2016, vi que también se podía avanzar en dirección opuesta, atravesando otro túnel. 


Sin pensarlo dos veces, decidimos explorar ese sector desconocido y llegamos a otro lugar espectacular. En esa parte de la mina hay una gran explanada abierta, en medio de un circo rocoso. En las paredes que encierran este hay una cueva muy bonita.




En toda esa parte había carteles de advertencia, pero el paso estaba abierto. Vimos a más gente merodeando por allí. En definitiva, en esta visita a Cerro del Hierro no solo visualicé de nuevo lo que ya conocía, sino que además recorrí entero el sendero circular que rodea la mina y, por último, vi partes interiores de esta que no sabía ni que existían. Puede que en otros lados del afloramiento rocoso haya entrantes más intrincados en la zona explotada, pero con todo lo que contemplé me fui con una idea bastante exacta de como es el monumento natural.


Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitado CERRO DEL HIERRO.
En 2004 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Sevilla: 43'7% (hoy día 68'7%).
En 2004 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas: 15'7(hoy día 37'2%).


14 de diciembre de 2016

CERRO DEL HIERRO 2016

Apenas un par de días después de volver de Grazalema disfrutamos de la que será, seguramente, la última excursión de este 2016. Se acercan las Navidades y en las próximas semanas es más probable que dediquemos nuestras energías a la familia y a los amigos que a movernos mucho. En cualquier caso, el año ha sido muy completo desde el punto de vista viajero y también deportivamente hablando, por lo que podemos tomarnos un pequeño respiro sin problema, seguramente desde mediados de enero no podremos evitar volver de nuevo a las andadas para seguir disfrutando de los viajes y las carreras.

La última salida del año no nos llevó muy lejos, de hecho fuimos solo a echar el día a Cerro del Hierro, que está ubicado en el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla. El lugar ya lo conocía, dado que estuve allí con María en diciembre de 2004. En aquella ocasión recorrimos bien el sitio y tengo bastantes recuerdos de esa jornada, pero la visita en sí fue un tanto distraída y tenía ganas de volver otra vez a ver lo típico y, además, echar un ojo algo más profundo al lugar.


Cerro del Hierro es una zona en la que la existencia de metal propició la creación de una mina ya en época romana, la cual se ha mantenido activa hasta el siglo XX. Antes de la intervención humana el lugar ya había sufrido, de manera natural, un proceso de karstificación que había creado una amplia extensión de terreno lleno de galerías y cuevas (la karstificación es un proceso, propio de terrenos calizos, en el que el agua disuelve la roca y provoca la creación natural de grietas y cavidades). Como he dicho, en la antigüedad esa zona se empezó a explotar como mina y el resultado es un paisaje espectacular donde se aúnan los vestigios de la acción de la naturaleza y de la mano del hombre (es algo similar a lo que vimos en julio en Las Médulas, aunque allí se extraía oro, no hierro, y el procedimiento minero era diferente). Hace unos años el enclave se declaró Monumento Natural por su singularidad y por la biodiversidad que se ha generado en el ecosistema rocoso.

La explotación de la mina pasó, desde época romana, por multitud de fases, hasta que a finales del siglo XIX la misma empezó a ser trabajada por una compañía escocesa, que creó en la zona bastantes infraestructuras para extraer el hierro del subsuelo y poder llevárselo. Como recuerdo de aquella época se conserva, colindante a la zona de minas, el poblado en el que vivían los mineros, llamado, como no, Cerro del Hierro. Actualmente el mismo está aún habitado (depende del municipio de San Nicolás del Puerto), por lo que se conserva perfectamente, en su mayor parte, si bien la aldea no es más que una funcional calle con casas iguales a los lados.


No muy lejos de esa zona, resisten también aún las Casas de los Ingleses, que son los restos de las viviendas de los británicos que dirigían la mina. Las mismas han corrido diversa suerte: tres están abandonadas y en ruinas, pero una ha sido rehabilitada y en ella está ubicado el Punto de Información Cerro del Hierro.



Junto a estas casas se ha habilitado un descampado para aparcar y una zona de merendero, y es ahí donde, en teoría, empieza las rutas que recorren Cerro del Hierro. Creo que con el tiempo las mismas han sido alteradas, debe haber otros caminos que se recorrían en el pasado, pero ahora yo solo vi dos opciones. La primera opción es la de la ruta más básica. Es la que se denomina Sendero Cerro del Hierro, mide unos 2.700 metros y es apta para todos los públicos (en el mapa que he puesto más abajo está señalada con una flecha roja). Está perfectamente señalizada y se encuentra tan preparada, que tiene una especie de bordillo de madera a ambos lados del camino, y en algunas zonas han puesto también barandillas de troncos.


Además, hay otra ruta circular que rodea por completo Cerro del Hierro. Parte del mismo lugar que la otra, pero se desvía del camino comentado, junto al punto señalado con una flecha naranja. Luego rodea toda la zona minera y acaba llegando al punto de partida, tras pasar por el poblado.


El día lo pasamos con otra pareja de amigos y con sus dos hijos (el pequeño tiene la edad de Ana y ha estado en su clase varios años). Realmente, somos casi vecinos, pero por diversos asuntos decidimos quedar directamente en Cerro del Hierro. Como punto de encuentro fijamos el bar del poblado, un lugar que todos conocíamos y que es bueno para esperar si alguno se retrasa un poco. Por ello, todos aparcamos el coche junto a la aldea y desde allí echamos a andar, caminando hacia el meollo de la zona minera por un camino más directo (señalado con una flecha verde arriba). Es el que sale en la siguiente foto.


Como habíamos dejado el coche junto al poblado no empezamos la ruta en el inicio oficial de esta, que está junto al Punto de Información (el tramo de acceso a la ruta desde ahí está señalado en el mapa de arriba con las palabras Sendero Cerro del Hierro). Una vez que cogimos el camino formalmente establecido en la ruta más básica lo seguimos hasta el final. La última parte tiene un tramo mucho menos preparado que se adentra en una grieta de la mina hasta un polvorín abandonado. En cualquier caso, el Sendero Cerro del Hierro hay que desandarlo al llegar al extremo, porque la garganta en la que penetra es un fondo de saco.

Cuando volvíamos sobre nuestros pasos tomamos una decisión improvisada que nos hizo alterar el recorrido y ya no volvimos al camino estándar: lo que sucedió fue que en un momento dado nos desviamos por otro sendero también menos preparado, por el que vimos venir a una pareja, el cual parecía dirigirse a la parte alta de algunas rocas. Pensamos que desde allí se verían bonitas vistas y, en efecto, no nos equivocamos.


El caminito parecía no ser muy largo, pero uno de los niños vio que, detrás de la maleza, a uno de los lados, había un túnel. En principio solo asomamos la cabeza un poco, pero cuando estábamos en esas vino por detrás una pareja de mediana edad que iba acompañada de un chico que parecía un guía (al final resultó que no lo era, o al menos no estaba de servicio, pero era evidente que conocía aquello al dedillo). El chico, mientras daba a sus acompañantes una lección magistral, tiró por el túnel y nosotros también le seguimos (el mismo estaba oscuro, pero se veía el final a unos 20 o 25 metros). Por detrás vino otra familia, así que en ningún momento tuvimos la sensación de estar recorriendo ninguna ruta secreta, precisamente. Tras dejar atrás el túnel seguimos avanzando, recorriendo una zona rocosa (señalada por una flecha marrón en el mapa de arriba) en la que atravesamos otros túneles, pasamos tramos donde la maleza lo había invadido todo, serpenteamos por pequeños desfiladeros y vimos preciosos miradores. Fue alucinante.





 



Después de un buen paseo encontramos una larga escalera de madera que descendía de la zona rocosa. La seguimos y conectamos con otro camino, que resultó ser el principio de la ruta circular oficial.


Lo que habíamos hecho había sido recorrer parte de la mina por el centro, por una zona que se usa habitualmente para practicar la escalada (Cerro del Hierro es uno de los sitios de referencia para practicar este deporte). Cuando desembocamos de nuevo al camino más ancho vimos una señal que indicaba que el sendero que nosotros habíamos seguido estaba inhabilitado (por esa razón no aparece señalado en el mapa que he puesto arriba). Pese a esto, por el otro lado no habíamos visto advertencia alguna. Además, en ese punto nos tomamos un respiro y no tardó en aparecer un grupo de unas veinte personas con un guía (este sí, con acreditación), que se internó por donde habíamos venido nosotros.


La ruta que hicimos fue segura, en ningún momento corrimos riesgo alguno, pero es evidente que los túneles circulan junto a barrancos y que hay que tomarse aquello con respeto. Realmente, pese a que fuimos por un sendero, el mismo no es el oficial y por tanto se desaconseja merodear por allí. En cualquier caso, el paso no está prohibido y nosotros no vimos ningún peligro.

En definitiva, tras la visita nos quedamos con una idea bastante exacta de lo que es Cerro del Hierro. Los túneles son espectaculares, en algunos sitios se observan interesantes restos de la actividad minera de antaño y las vistas del conjunto desde algunos puntos se merecen una parada.


Tras la caminata nos dirigimos a la zona del merendero que hay junto a las Casas de los Ingleses y allí nos comimos el bocadillo, bajo un sol muy agradable.

Cerro del Hierro se podría explorar más en profundidad. Sin embargo, el Sendero Cerro del Hierro, aunque solo recorre una parte del monumento natural, permite conocer el enclave suficientemente, y el Punto de Información Cerro del Hierro, que está bastante bien montado, despeja cualquier duda que pueda surgir.

Me gustaría hacer la ruta circular (probablemente la haga algún día). Mientras tanto, gracias a nuestro recorrido me quedo con una idea bastante certera de lo que es Cerro del Hierro.




Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitado CERRO DEL HIERRO.
En 2004 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Sevilla: 43'7% (hoy día 56'2%).
En 2004 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas: 15'7(hoy día 32'2%).