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26 de mayo de 2026

SEVILLA 2026

El 10 de mayo se cumplió una década desde que escribí el primer post en En Ole Väsynyt. La presente será la entrada número 367. Es una pasada. La verdad es que empecé con este diario público de mis viajes y de las carreras que corro con la idea de que la iniciativa perdurara, pero no tenía muy claro que fuera a mantener la constancia tanto tiempo. 10 años son muchos.


Mi situación han cambiado bastante en esta última década, como es lógico. El balance es positivo, pero he pasado por un buen número de vicisitudes, y, aunque el objeto del blog no es hablar de ellas de manera directa, la verdad es que he ido poniendo en contexto los post turísticos y los deportivos. Al final, he reflejado 10 años de mi vida de una forma que me encanta. Ahora, de nuevo, este artículo sobre Sevilla lo voy a introducir haciendo un apunte acerca del momento en el que me encuentro, por lo que va a quedar plasmada otra circunstancia más de mi existencia.

El caso es que, como es fácil de comprobar, no le he dado mucha bola al blog últimamente. Cuando empecé con él, me propuse parir un post al mes como mínimo, y he cumplido el objetivo, salvo en los meses de abril y mayo de 2020, en los que estuvimos encerrados en casa, y en febrero de 2021, cuando aún sufríamos los efectos de la pandemia y no pude atravesar los límites municipales de mi pueblo. En los restantes 118 meses que han transcurrido desde mayo de 2016, nunca he faltado a la cita. Sin embargo, es patente que unas veces he podido escribir más, y otras he estado menos libre. La presente primavera estoy pasando una de estas etapas de saturación que me ha impedido sentarme a redactar con regularidad, porque tengo que hacer un nuevo examen de oposición. 

Yo comencé a trabajar en enero de 2020 en la biblioteca de la Universidad de Sevilla, pero soy interino. Por ello, todavía no he dejado de examinarme. De esto ya he ido hablando, porque, como digo, me gusta insertar los post en mi contexto vital. En concreto, desde que empecé a escribir en el blog he participado en tres procesos selectivos, aunque uno estaba destinados a dotar de personal a la biblioteca de la Universidad de Valladolid, no a la de la Universidad de Sevilla. Lo de Valladolid fue una cosa puntual, pero en Sevilla está mi futuro y aún no he conseguido sacarme la plaza de técnico. Estoy cerca, espero que sea a la próxima. 

No obstante, esta vez lo que se han convocado han sido oposiciones al nivel superior al mío. En teoría, tenía libertad para ignorarlas y evitar el follón, pero me va la marcha y me he puesto a estudiar. El día 30 de mayo me enfrentaré a su primer examen, lo que implica que me he visto obligado a apretar en los dos últimos meses. Por esa razón, he estado abducido y no he podido inventarme casi ningún plan de los que son objeto de En Ole Väsynyt

A pesar de lo dicho, no he querido romper la tradición de redactar al menos un post al mes. En abril, pude engancharme a una excursión, precisamente organizada en el contexto laboral, y estuve de visita en Coria del Río. En mayo, la cosa se ha puesto más chunga, porque tengo el examen en unos días y no doy a basto (ni siquiera debería estar escribiendo esto). 


Pese a esto, también me he resistido a saltarme la tradición, de manera que el otro día, aprovechando que tuve la oportunidad de realizar una actividad fuera de lo normal, saqué la cabeza de los libros por una mañana y me curré un plan que se puede encuadrar perfectamente en este blog. Cierto es que fue en Sevilla, pero eso no es raro. De hecho, el presente es el post número 14 que escribo sobre mi ciudad, porque siempre digo que hay veces que me encanta hacer de turista en ella.


Sesión de masaje

El caso es que a María le tocó hace un tiempo, en un sorteo realizado en una fiesta del colegio de mis sobrinos, una sesión terapéutica gratuita en Inhala Massage & Wellness Center. Ese es el plan que he dicho que iba que ni pintado en este blog. Esa clase de experiencias, cuando las vivo en otras ciudades las cuento aquí, y siempre que las disfruto en Sevilla y me cuadra, pues también. En esta ocasión, me ha venido genial. Además, como he adelantado, dado que nos dimos el masaje el sábado, al salir nos fuimos a tomar una cerveza al corazón de la Sevilla guiri, y luego vimos una exposición en el Archivo de Indias. La mañana fue 100% En Ole Väsynyt.

Pero vamos por partes. Inhala Massage & Wellness Center es un centro de masajes que está en la Calle Monsalves, en pleno casco histórico de Sevilla


Como he contado, yo acabé allí de casualidad, pero estoy seguro de que volveré, porque la experiencia me encantó. Al principio de la sesión, la chica me preguntó si prefería un masaje suave, medio o fuerte, ya que en Inhala adaptan la terapia a las condiciones y a los deseos de cada uno. Yo, como no, me fui de guay y le dije que lo quería cañero. No es ningún secreto que me va la leña, pero también es una realidad que no soy un Navy SEAL, ni un GEO. No me han entrenado para soportar torturas físicas sin pestañear. Por eso, cuando la masajista llevaba 5 minutos liada con mi espalda, le tuve que pedir que aflojara un poco. La fuerza que tenía era tremenda, y estaba viendo las estrellas. Me gusta la intensidad, pero no soy masoca. A partir de ese momento redujo el vigor, y el resto del repaso fue espectacular. Durante una hora, apretó en su justa medida, por la espalda, por las piernas, por los pies, por el cuello y por la cabeza. Fue una gozada.

Por otro lado, el ambiente en Inhala era el que uno se espera en estos sitios. En efecto, en la sala de masajes había imágenes de Buda, cuadros de árboles de la vida y música suave. Es lo suyo. No obstante, el misticismo no fue excesivo, es decir, que hay gente que toma lo mejor de las filosofías vitales orientales, lo adapta a la vida real y lo transmite, y también hay personas en esa onda que no inspiran paz, sino que llevan el asunto al plano del mal rollo. En Inhala, las instalaciones invitaban al reposo y las dos masajistas me transmitieron buenas vibraciones, por lo que puedo afirmar que el centro es de los que le sacan partido a una atmósfera zen bien entendida.

Cervecita en el Salvador

Cuando salimos de Inhala Massage & Wellness Center ya habíamos dejado atrás el mediodía y estábamos en la hora del aperitivo. Yo había decidido tomarme la mañana libre, así que no dudamos en ir a disfrutar de una cervecita. Sevilla mostraba su cara más agradable, no hacía demasiado calor y había que aprovechar. Dado que el destino final era el Archivo de Indias, dirigimos nuestros pasos hacía la parte sur del centro de la ciudad. A medio camino, nos paramos en la Plaza del Salvador.


Los bares que dan la Plaza del Salvador son un clásico para cualquier sevillano. Lo de echar unas cañas en ella es algo que se hace desde siempre. Lo que pasa es que ahora, tanto La Antigua Bodeguita del Salvador, como la Bodega Los Soportales, se han adaptado a los tiempos y se han refinado un poco, con el objetivo de cautivar a los turistas. Antaño, te pedías las cervezas en la barra y te las ventilabas de pie en la plaza, o sentado en los escalones de la iglesia que tiene enfrente, a la vez que te quitabas el hambre gracias a las patatas fritas del puesto ambulante o del quiosco que hay no muy lejos. En la actualidad, esto ya es imposible de hacer. Sin embargo, he de reconocer que La Antigua Bodeguita del Salvador, que es donde nosotros estuvimos, se ha reconvertido bien, porque es verdad que han montado el tema con la idea de atraer a los guiris, pero yo soy sevillano y también me sentí a gusto. De hecho, las papas aliñás que me tomé fueron de las mejores que recuerdo.

Exposición en el Archivo de Indias

Después del agradable rato en La Antigua Bodeguita del Salvador, completamos la mañana de relax yendo a la mencionada exposición del Archivo de Indias, que se titulaba El Arte de Preservar la Memoria. La misma lleva montada desde marzo.


Lo cierto es que yo quería ver El Arte de Preservar la Memoria desde que la inauguraron, pero llevo una primavera de locos y no había visto el momento de ir. Como es imposible que pueda arrancar más ratos antes de examinarme, el otro día me di cuenta de que era mi última oportunidad para visitar la exposición, salvo que suspenda la primera prueba de la oposición, claro, que entonces el 30 de mayo estaré libre, pero como lo deseable es que eso no ocurra y que tenga que presentarme a la segunda, a finales de junio, pues opté por sacar el hueco el sábado y nos fuimos para el Archivo de Indias, tras el receso en la Plaza del Salvador.


En septiembre de 2019, ya hablé en este blog de otra exposición que vi en el Archivo de Indias, llamada El Viaje Más Largo, que estuvo dedicada a la expedición que dio la primera vuelta al mundo, entre 1519 y 1522. El Arte de Preservar la Memoria fue más modesta.


No obstante, a mí me encantó, aunque es cierto que mi nivel de imparcialidad fue mínimo, ya que El Arte de Preservar la Memoria se ha montado con motivo del 240 aniversario de la inauguración del Archivo General de Indias, y gira entorno al mundo de la archivística. En concreto, sus objetivos son revelar el valor histórico de los documentos que se conservan en el Archivo de Indias, ensalzar las labores de investigación que en él se realizan y poner en valor los quehaceres que lleva a cabo el personal técnico de la institución. María es archivera, así que una muestra que está focalizada en explicar cosas relativas al trabajo de ese gremio tan desconocido, necesariamente tenía que llegarme.


María no se parece en nada a la archivera que estaba tipificada en la exposición, como ha quedado patente en otros posts en los que hay fotos suyas, pero sí es verdad que a veces se pone una bata blanca para trabajar... 

El caso es que El Arte de Preservar la Memoria es una exposición pequeña, pero muy interesante, no solo por la información que proporciona del trabajo de los archiveros, sino también por los documentos que muestra, que pertenecen a los fondos del Archivo General de Indias. Todos los que vimos eran originales, lo cual es un lujo.


Nunca me han hecho tilín las exposiciones y los museos en los que se exhiben facsímiles o réplicas. Me parecen un timo. Por eso valoro tanto que, en las muestras, se puedan contemplar originales en las vitrinas. En ese sentido, en El Arte de Preservar la Memoria me gustó especialmente ver el Libro de Registro de Pasajeros a Indias, abierto por una página en la que hay verdaderas anotaciones de septiembre de 1509.


El Archivo General de Indias se creó en 1785, con el objetivo de que se custodiaran en él todos los fondos, generados desde 1492, relacionados con la administración de los territorios americanos españoles, lo cuales se encontraban dispersos por diversos archivos. Por esa razón, hay allí documentos incluso del siglo XV, como el que acabo de enseñar en la foto. Sin embargo, en el Archivo se conservan también curiosos manuscritos relacionados con el funcionamiento interno de la propia institución. Dado que la misma ha cumplido 240 años, está claro que muchos de ellos tienen un interés enorme. A mí, me gustó especialmente el Listado de Empleados Existentes en el Archivo General de Indias en Enero de 1788 y Necesidades de la Futura Plantilla, con Indicación de sus Sueldos y Dotación Anual.


También tiene un valor incalculable el documento original de las Reales Ordenanzas para el Archivo General de Indias, que está datado el 10 de enero de 1790.


Las Reales Ordenanzas para el Archivo General de Indias es el reglamento que organizó el archivo y es una de las principales fuentes precursoras de la archivística moderna, ya que define la manera de describir documentos, en un momento en el que aún no existían normas internacionales.

Aparte, en la exposición se le dio publicidad a todo lo que implica el trabajo archivístico hoy en día. Como archivero consorte que soy, creo que montarla ha sido un acierto.


Por otro lado, en la exposición vimos un cuadro de Francisco de Goya que es propiedad del Archivo General de Indias. Se trata de Retrato de Carlos IV.


Con respecto al edificio del archivo, el mismo, que en origen se construyó para ser usado como lonja de mercaderes, es un icono en Sevilla.



Sin embargo, hay que decir que la mayor parte de la actividad archivística de la institución no se realiza en el Edificio de la Lonja, sino en el contiguo Edificio de la Cilla.


El Edificio de la Cilla es un inmueble histórico que se encuentra enfrente del Edificio de la Lonja, tal y como se muestra en la maqueta.  A lo largo de los años, ha tenido un montón de usos, hasta que se acabó de rehabilitar en 2005 para que ejerciera de anexo de la sede principal del Archivo General de Indias. Lo curioso es que los dos edificios están unidos por un túnel subterráneo, que permite, por ejemplo, llevar fondos desde el depósito de seguridad, que se halla en la segunda planta del Edificio de la Lonja, a la Sala de Investigadores, que se ubica en el de la Cilla, sin sacar los documentos a la calle.

Por último, he de decir que en 2019 comenté que ya no había cajas vacías en las emblemáticas estanterías de madera de caoba del archivo. No es verdad.


Antaño, en esas estanterías se guardaban realmente los documentos, pero en la actualidad los mismos deben estar más protegidos, de manera que lo que ven los visitantes son un montón de cajas de cartón sin nada dentro. Se ve que, con motivo de la exposición que vi en 2019, las baldas las habían vaciado, cosa que yo alabé, pero lo cierto es que aquello fue algo temporal. 


El otro día, los pasillos que no albergaban la exposición presentaban su aspecto normal, y en ellos sí había anaqueles repletos de cajas de pega.

Tampoco pasa nada. Entiendo que no se pueden conservar los documentos ahí, y que no queda bien tener vacías las baldas. En todo caso, a mí me gustaría visitar los verdaderos depósitos del Archivo General de Indias, pero hoy en día eso no es posible, ni siquiera para María, que es del gremio, pero que no trabaja en esa institución. De momento, me conformaré con ver lo mismo que el resto del mundo. 


Por mi parte, tras el breve paréntesis, lo que que toca ahora es regresar al estudio. El próximo sábado tengo el primer examen. Si lo paso, habrá un segundo. Seguiremos informando.


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SEVILLA.
En 1977, % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Sevilla: 14'2% (hoy día 100%).
En 1977, % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 0'2% (hoy día 36'8%).

Reto Viajero TESOROS DEL MUNDO
Visitado SEVILLA.
En 1977 (aún incompleta esta visita), % de Tesoros ya visitados de la España Musulmana: 10% (hoy día, completada ya esta visita, 50%).
En 1977 (aún incompleta esta visita), % de Tesoros del Mundo ya visitados: 0'1% (hoy día, completada ya esta visita, 4'7%).

Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado SEVILLA.
En 1977, % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 0'9% (hoy día 67'6%).
En 1977, % de Municipios de Andalucía ya visitados: 0'1% (hoy día 22'4%).


23 de septiembre de 2019

SEVILLA 2019 (SEPTIEMBRE)

No tenía previsto publicar otro post turístico sobre Sevilla este año, pero el fin de semana pasado nos vino a ver nuestra amiga Ruth y eso siempre provoca que hagamos un montón de cosas interesantes relacionadas con la ciudad, por lo que me ha parecido que hay material de sobra para otro pequeño artículo. Por otro lado, la visita me ha servido como excusa para escribir algo en estos días, en los que estoy estudiando a piñón para el examen que tengo el 9 de noviembre y no tengo tiempo para pensar en carreras, ni mucho menos para organizar excursiones.

El caso es que Ruth improvisó una escapada y se plantó en nuestra querida Sevilla el sábado de la pasada semana con toda la libertad que ella sabe que tiene. Hace 20 años aún no conocía bien la ciudad y sus visitas podían tener más motivaciones turísticas, pero a día de hoy viene principalmente a vernos y se ajusta sin problema a nuestros planes normales. Eso no impide que nosotros intentemos hacer cosas especiales cuando ella está aquí, el abanico de lugares atractivos que ofrece la capital andaluza es enorme, a ella le gusta profundizar en ellos y a mí también me da la oportunidad de refrescar mi memoria o, incluso, de conocer sitios que aún no he visto.

De todas formas, como digo, ella viene con la mentalidad de unirse a nuestros planes, sean cuales sean, y este sábado por la tarde nuestra intención era ir a ver al Betis Féminas a la Ciudad Deportiva Luis del Sol. Se lo dije y le pareció estupendo, así que al llegar a Sevilla vino a buscarme (el sábado por la mañana me tocaba currar), cuando acabé comimos en Norte Andaluza, un bar de tapeo que está cerca del negocio donde trabajo y que es de lo mejores de la Alameda de Hércules, y justo después tiramos para Los Bermejales, el barrio donde se ubica el campo en el que juega el equipo femenino del Real Betis. Allí nos reunimos con María y con las niñas.


Nosotros somos socios del Betis Féminas desde el año pasado y lo pasamos bien viendo los partidos de la máxima categoría de la Liga Española de Fútbol Femenino. En esta ocasión el encuentro era el primero de la presente temporada en casa y en él acabó perdiendo el Betis por 3-4. Su rival fue el Deportivo Abanca (Abanca es el patrocinador, el club realmente es el Deportivo de la Coruña).


No hubo suerte con el resultado. Al final de la primera parte se llegó con empate a un gol, la cosa no pintaba mal, porque Priscila Borja incluso había fallado un penalti y Marina Fedorova también había marrado una ocasión muy clara, se presumía que en la segunda mitad el choque podía caer del lado verdiblanco, pero la defensa del Betis fue una calamidad y el Depor acabó metiendo tres goles más. El Betis llegó a ponerse 2-3, y tras el cuarto gol coruñés marcó el 3-4 en el descuento, pero ya no hubo tiempo para más. Finalmente Ruth no pudo ver una victoria nuestra, pero disfrutó del ambiente, que es a lo que iba, y pasamos un rato agradable. Además, como en cada partido, yo me lo pasé bien buscando a las jugadoras del Betis que no estaban convocadas, las gradas del Campo 3 de la Ciudad Deportiva Luis del Sol tienen capacidad para poco más de 600 personas y las futbolistas que no juegan ni están en el banquillo no tienen más remedio que sentarse entre el público. Esta vez vi en el descanso junto a la cafetería a Merel Van Dongen, que ha sido subcampeona del mundo con Países Bajos el pasado verano, nada menos, así como a Ana Romero Willy, que comentó para la televisión los partidos de dicho evento. Ambas estaban tocadas, no pudieron jugar y el equipo las echó de menos, sobre todo a Van Dongen, que es fija en el centro de la defensa.

Hablando de personajes de renombre en lo suyo, el viernes por la tarde tuve la suerte de ver a otro (he escrito "personajes de renombre en lo suyo" y no "famosos", porque las futbolistas, incluidas las de mayor nivel, por desgracia están lejos aún de ser famosas). En efecto, el viernes vi a otro personaje que ha destacado en su profesión, en este caso la música. No lo comentaría si no fuera porque eso me va a dar pie a hablar de un sitio donde estuvimos cenando y que encaja perfectamente en este post sobre Sevilla, ya que es muy recomendable. El lugar en cuestión se llama La Chunga y fuimos allí en familia, dado que era el cumpleaños de Julia. La fiesta con sus amigas y amigos aún estaba pendiente, pero pegaba hacer algo especial en el día exacto de la efeméride y la reunión formó parte de los festejos. Yo este bar no lo conocía y me gustó mucho, por lo que no voy a perder la oportunidad de meterlo en un post.


En efecto, La Chunga me encantó, comimos muy bien, éramos doce y abultábamos mucho, pero nos buscaron un buen sitio y nos atendieron a la perfección, siendo incluso cómplices, con una sonrisa, de nuestro momento Vela y Cumpleaños Feliz, pese a que tenían el local hasta los topes. Aparte de esto, como he dicho vi a un personaje famoso, pero no fue dentro del bar, sino fuera. El caso es que llegamos a cenar bastante temprano, íbamos con niños pequeños y no era recomendable apurar demasiado, pero resultó que apuramos tan poco que cuando hicimos acto de presencia en la puerta de La Chunga nos pidieron, por favor, que esperáramos unos minutos para entrar. Nosotros, para hacer tiempo, nos fuimos a las mesitas altas que tiene fuera un famoso lugar que está justo enfrente, el Kiosco del Barranco.


El Kiosco del Barranco es un bar que lleva ahí toda la vida, que yo recuerde. Es realmente una construcción exenta que se encuentra situada sobre un ensanchamiento de la acera, creo que hace un año que cambió de dueños y lo han remozado un poco, aunque nosotros solo nos tomarnos una caña en él. Precisamente en esas estábamos cuando vi, justo delante de mí, como Kiko Veneno hacía honor a una de sus canciones de mayor fama, que empieza diciendo "En un Mercedes blanco llegó...", llegando, como no, en un Mercedes blanco, con la cosa de que lo dejó con los cuatro intermitentes puestos en un lugar de la Calle Arjona donde no es que no hubiera hueco, es que no había ni siquiera sitio para aparcar coches.


Allí el bordillo da directamente a los carriles de la calzada por los que circulan los coches, pero a él le dio igual, pegó el suyo a la acera y se fue. Tampoco se estresó demasiado, no sé que hizo, pero tardó sus buenos diez minutos en regresar. Cosas de los artistas, que ya están de vuelta de todo...

Antes de la cena y sus prolegómenos el fin de semana ya había empezado de uno de los modos más festivos que hay, que es yendo al cine con niños. Como he dicho, era el cumpleaños de Julia y también le dimos a la tarde un toque especial. En relación con esto, hace unos meses en otro post ya hice mención a la sala de cine con más solera que hay en Sevilla y ahora es un buen momento para hablar de la más bonita, que está en la antigua estación de trenes de Plaza de Armas.


Cuando se usaba como final de trayecto para los trenes que llegaban a Sevilla, Plaza de Armas era conocida popularmente como Estación de Córdoba. En su día el edificio se construyó para servir como estación de ferrocarril y como tal se usó desde 1901 hasta 1990. Yo tengo recuerdos de haber cogido trenes allí siendo niño. Poco antes del inicio de la Expo'92 se clausuró y en 1999 se reabrió como centro comercial, sin que por ello se le realizaran a su estructura grandes alteraciones, lo cual es importante dado lo bonita que es.

En la actualidad, la esencia neomudéjar del edificio está a salvo, ya que el mismo fue declarado Bien de Interés Cultural en 1990. Pese a esto, he oído repetidas veces que la presencia en él del multicines peligra, de momento no parece que lo vayan a cerrar, pero sí es cierto que hoy por hoy todos los cines están en la cuerda floja, por lo que no se cuanto tiempo logrará mantener su agradable entorno ese centro comercial, en el que también hay tiendas y varios locales de restauración. Mientras tanto, por si acaso, yo siempre que quiero ver una peli lo primero que hago es mirar que ponen en el Cine Plaza de Armas y si veo que cuadra es la sala que elijo.


En esta ocasión esa fue la circunstancia, queríamos ver una película concreta (Padre no hay más que uno) y al mirar la cartelera vi que allí la ponían a una buena hora, por lo que no me lo pensé dos veces.


El Centro Comercial y de Ocio Plaza de Armas, además, está al lado de la Calle Arjona, por lo que la ubicación nos vino de maravilla para acercarnos un rato después adonde habíamos quedado para cenar.

El sábado, como ya he contado, llegó Ruth a Sevilla y por la tarde fuimos al fútbol. Después, nos marchamos para el pueblo, ya que había que reservar fuerzas para el domingo, que fue cuando llevamos a cabo el plan verdaderamente turístico con ella.

En los post sobre Sevilla de este blog aún no he hablado del Archivo de Indias y ha llegado el momento de hacerlo, dado que es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad hispalense, no en vano es uno de los tres integrantes del hat-trick de edificios sevillanos que son Patrimonio de la Humanidad. Este triplete está conformado por la Catedral, por el Alcázar y por el propio Archivo, que también es conocido como Antigua Casa Lonja. Todos están muy cercanos unos de otros.


Todos tienen también la particularidad de que se usan para algo más que para fines turísticos, aunque quizás sea el Archivo el que tenga una utilidad más llamativa, ya que la Catedral es una iglesia y funciona como tal, y una parte del Alcázar sigue ejerciendo de residencia real, pero solo en determinadas ocasiones. Sin embargo, la Antigua Casa Lonja alberga las dependencias del Archivo General de Indias, una de las instituciones de custodia de documentación más importantes del mundo.


El Archivo de Indias, como hoy es conocido por la mayoría, se erigió en principio como lonja de mercaderes en tiempos de Felipe II, ya que estos se dedicaban a hacer sus transacciones comerciales en las gradas de la contigua Catedral y eso daba mala imagen, con el problema añadido de que si llovía llegaban a meterse dentro de la iglesia para continuar con sus negocios. Como remedio a esa circunstancia a finales del siglo XVI se construyó al lado un edificio específico para que los comerciantes realizaran sus tratos. Sevilla en aquella época era, probablemente, la ciudad más importante del mundo occidental, y ello favoreció sin duda que el Edificio de la Lonja tuviera semejante envergadura, belleza y refinamiento. De hecho, el resultado fue tan espléndido que, cuando dos siglos después, se decidió crear en Sevilla un lugar donde se custodiara junta toda la documentación referente a los territorios españoles de ultramar, la cual estaba dispersa hasta ese momento, se decidiera usar las instalaciones de la Casa Lonja.


Desde entonces han pasado más de dos siglos y el cometido del edificio no ha cambiado más, por lo que ahora a veces se le llama por el nombre de lo que fue en un principio, y otras se le nombra en base a la función que cumple actualmente, aunque hay que decir que puede llevar a error lo que uno espera encontrarse dentro cuando se lo enseñan, porque hoy día la praxis archivística está muy avanzada en temas de preservación de documentos y los de esta institución, además, son de gran valor, por lo que uno en el Archivo de Indias no pisa los depósitos, ni ninguna estancia que esté en uso, sino que ve la parte noble, que ya no se utiliza para menesteres archivísticos. Yo solo había entrado una vez en Indias, fue en 1.999 cuando estudiaba tercero de Historia en la universidad y tuve una asignatura, precisamente, sobre archivística. Aquel curso vi muchos centros de custodia documental, en Sevilla y también en Cataluña, en una viaje que hicimos, pero recuerdo que de todas las visitas la que me resultó más decepcionante fue la del archivo sevillano, ya que recorrimos los lugares donde hace años estaban los legajos, pero donde ya no se conservaba nada. Los mismos se habían trasladado a depósitos bien protegidos y en las salas que vimos lo que había eran cajas vacías, con las que habían llenado los estantes para que uno se imaginara como era aquello cuando se guardaban allí los papeles importantes. Por eso, cuando yo, con discreción, empujé levemente con el dedo una de las cajas, esta se hundió un poco en la balda sin oponer resistencia, dado que era de pega y que dentro no había nada. Cualquiera puede ver en Internet que las panorámicas de las estancias del Archivo son impresionantes, y a ello contribuye que las estanterías están rellenas de cajas perfectamente ordenadas, pero a mí me decepcionó un poco no ver como son las verdaderas dependencias que se usan en la actualidad. Después de aquello no había vuelto... hasta el pasado domingo.

En efecto, el pasado domingo se presentó la oportunidad perfecta para volver a entrar en la Antigua Casa Lonja. Yo en parte no había vuelto porque el edificio ya lo había visto y no tenía ganas de ver más cajas vacías, pero no hace mucho parece que se modernizaron las instalaciones y se adecuaron las galerías para la instalación de exposiciones temporales. Una de estas, precisamente, fue la excusa perfecta para regresar al Archivo. Se trataba de una muestra titulada El Viaje Más Largo, y estaba dedicada a la expedición náutica que culminó con la primera vuelta al mundo y que estuvo comandada por Magallanes y por Elcano. Cuando nosotros fuimos llevaba solo dos días inaugurada y había tenido repercusión a nivel nacional, por lo que Ruth sabía de su existencia y quiso ir a verla. La exposición se podrá visitar hasta el 23 de febrero de 2020, pero nosotros no esperamos tanto para ir a verla... y no fuimos los únicos.


Con respecto a como vi el edificio después de 20 años, la verdad es que me pareció tan espectacular como la primera vez, eso hay que reconocerlo.


La principal diferencia es que ahora en las estanterías de las galerías no hay nada, al menos en las de la segunda planta (muchas están tapadas por paneles explicativos y pantallas de la propia muestra). A mí me gusta más así. No me importaría echarle un ojo a los verdaderos depósitos y tampoco estaría mal que se mostraran en vitrinas algunos de sus fondos, pero lo de llenar las dependencias de cajas vacías me pareció un tanto decepcionante, ahora no engaña y se ha convertido en un magnífico edificio, en el cual se usa para exposiciones un gran sector que ya no tiene sentido que se utilice como archivo, por su falta de adecuación a las normativas archivísticas sobre conservación de documentación y por la imposibilidad de que esté abierto a las visitas turísticas un lugar donde se supone que los archiveros tienen que estar gestionando documentos. El uso de esas galerías para exposiciones me parece más lógico.


Por otro lado, la muestra que vimos me gustó mucho, pues refleja de una manera muy clara y entretenida como fue la aventura de Fernão de Magalhães y Juan Sebastián Elcano, una de las más grandes gestas de la historia de la humanidad, que tuvo lugar hace justo 500 años. La motivación de la expedición no fue científica, ni sus integrantes tenían la intención de lograr ningún récord, ni pretendían superarse a sí mismos, ni llevar más allá los límites de lo conseguido por el ser humano. Esa mentalidad llegó con el siglo XX, en el siglo XVI lo que querían era llegar a las Islas Molucas por el oeste, una vez que se había confirmado que la tierra era redonda y que eso era posible, con la idea de petar los barcos de especias y regresar a España por una ruta, en teoría, menos complicada (originalmente pretendían desandar el camino, lo de circunnavegar el globo fue un accidente). En aquella época un navío cargado de especias era casi más valioso que uno lleno de oro, por lo que el objetivo de los hombres que zarparon de Sevilla en las cinco naos era volver con ellas repletas de mercancía y hacerse extraordinariamente ricos. Para la Corona española, por otra parte, la perspectiva de abrir una ruta directa hasta semejante fuente de riqueza por aguas menos conflictivas que las de la costa de África era suficiente motivación como para sufragar aquella aventura loca hacia lo desconocido. La expedición partió el 10 de agosto de 1519 de Sevilla con cinco barcos.


El 20 de septiembre, es decir, hace justo 500 años y dos días, las naves con 244 hombres a bordo dejaron atrás Sanlúcar de Barrameda. La cifra exacta de las personas que emprendieron la travesía varía, se han hecho muchos estudios y la horquilla va desde los 239 individuos a los 265. Yo he dado la cifra que me parece más acertada, aunque hay que tener en cuenta que en Tenerife desembarcó un marinero y embarcaron cuatro, por lo que se lanzaron hacia lo inexplorado 247 valientes. De ellos, se dejaron el pellejo en la empresa 142 expedicionarios, más otros 12 que se quedaron en el camino y que tampoco acabaron muy bien. Hubo bajas por todo tipo de razones: por enfermedades, por peleas, por ejecuciones, por accidentes, por ahogamientos o por choques armados con indígenas. A uno, con las prisas se lo dejaron olvidado en la isla de Borneo, a dos para no ejecutarlos los abandonaron en una isla desierta y hubo algunos que murieron tras haber sido apresados por los portugueses, que por la cuenta que les traía dieron todo el porculo que pudieron (aunque involuntariamente fueron los que provocaron la gesta, ya que obligaron a los que habían llegado a las Molucas a seguir hacia el oeste, en vez de desandar el camino). Aparte, también hubo 58 deserciones, entre ellas la de los 55 tripulantes que viajaban en la nao San Antonio y que se dieron la vuelta sin decir nada en el Estrecho de Magallanes. A los otros tres desertores se les perdió la pista, pero los 55 de la San Antonio sí arribaron a España con vida, aunque no dieron la vuelta al mundo.

De los 35 hombres restantes, 12 fueron apresados en Cabo Verde por los portugueses cuando ya les faltaban menos de dos meses de viaje, y completaron la vuelta al mundo algo después, vía Lisboa. Otros cinco volvieron también a Europa tres o cuatro años más tarde, después de que el barco en el que viajaban, la nao Trinidad, se hundiera estando aún en el Pacífico, fueran apresados por otros portugueses y sobrevivieran a ese cautiverio. Con la propia expedición, a bordo de la nao Victoria, solo regresaron a Sevilla 18 personas. Aquello fue una auténtica escabechina. El propio Fernando de Magallanes se dejó la vida en una escaramuza contra un grupo de indígenas en una de las islas que hoy día pertenecen a Filipinas, por lo que fue Elcano el que comandó al grupo de supervivientes.

Todo esto está explicado de una manera muy gráfica en la exposición, en la que se enseñan, como no, multitud de documentos verdaderos que estuvieron relacionados con la expedición y que se conservan en el propio Archivo de Indias.


En definitiva, a mí, que soy un gran aficionado a las expediciones de corte aventurero, ya sean al Himalaya o al Polo Sur, del siglo XVI o del XXI, la exposición me atrapó durante un largo rato y me encantó. Las niñas también estuvieron mucho tiempo embebidas y, como siempre digo en este tipo de escenarios, si una muestra pensada para adultos es capaz de atraer la atención de un niño es que está bien hecha.


Después de echar la mañana en el Archivo de Indias no quedaba otra que comer, Ruth se iba de vuelta a Madrid a media tarde y teníamos tiempo de buscar un sitio chulo para almorzar. La elección no fue difícil, porque hay un restaurante cerca de la Catedral, junto al Arco del Postigo del Aceite, que tenía ganas de probar desde hacía muchos meses. Se trata del Milonguitas, una hamburguesería que conocí a través de un artículo que leí en el periódico hace tiempo, dedicado a las hamburgueserías gourmet de Sevilla. Del listado que aparecía en ese artículo ya conocí el Burgett y el Wurst & Burguer, y ambos lugares (sobre todo el primero) estuvieron a la altura de las expectativas. La lista, por tanto, es fiable y Milonguitas está en ella.


Es evidente que volvimos a comer de lujo, lo de zamparse una hamburguesa nos suele remitir al McDonald's y a su grasaza, pero también están las hamburgueserías que hacen sus productos con carne de tanta calidad que el concepto de comida basura les queda casi tan lejos como a los de Masterchef.


Hay que decir que cerca del Milonguitas hay un lugar que incomprensiblemente no conocía (o al menos no recordaba ni por asomo). Se trata de la Plaza del Cabildo y es cierto que está un poco escondida, ya que se accede por debajo de los edificios que la encierran, o por el lado del Postigo, o por el de la Avenida de la Constitución (por este lateral da directamente a la Catedral). Realmente, la plaza se asemeja más a un patio, de hecho por la noche sus dos accesos se cierran, es semicircular y por su lado rectilíneo da directamente a un lienzo de la muralla de origen almohade. En cualquier caso, es un rincón muy recomendable.


Para cerrar, ya sí, el fin de semana, nos dimos un último paseo. Había que llevar a Ruth a la estación de trenes, pero íbamos con tiempo y para llegar al coche atravesamos el centro de Sevilla de oeste a este, pasando por el siempre pintoresco Barrio de Santa Cruz. Este está turistificado al máximo, pero ello no impide que sea un enclave con un encanto inimitable.


Tras abandonar el Barrio de Santa Cruz por la Plaza Alfaro y desembocar en el Paseo de Catalina de Ribera llegamos al lugar donde teníamos el coche y eso dio por concluido nuestro balsámico fin de semana. A mí ya casi lo único que me queda en el próximo mes y medio es estudiar. Después, volverá el Rock & Roll...


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SEVILLA.
En 1977, % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Sevilla: 14'2% (hoy día 100%).
En 1977, % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 0'2% (hoy día 34'7%).

Reto Viajero TESOROS DEL MUNDO
Visitado SEVILLA.
En 1977 (aún incompleta esta visita), % de Tesoros ya visitados de la España Musulmana: 10% (hoy día, completada ya esta visita, 50%).
En 1977 (aún incompleta esta visita), % de Tesoros del Mundo ya visitados: 0'1% (hoy día, completada ya esta visita, 4%).

Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado SEVILLA.
En 1977, % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 0'9% (hoy día 62'9%).
En 1977, % de Municipios de Andalucía ya visitados: 0'1% (hoy día 20'6%).