31 de diciembre de 2025

EL PEDROSO 2025

Todo estaba dispuesto para que echáramos en El Pedroso cuatro de los últimos días del año. En efecto, la casa la teníamos alquilada ya desde hacía muchas semanas, y prácticamente habíamos cerrado el plan familiar. No obstante, es bien sabido que el hombre propone, pero que luego es Dios el que dispone, por lo que, en esta ocasión, nos tuvimos que adaptar sobre la marcha a una serie de imprevistos desgraciados, que se nos vinieron encima poco antes del inicio de la escapada. Uno de ellos estuvo relacionado con la gripe A.

El caso es que Ana había estado con gripe, y el 25 de diciembre, en el momento previsto para irnos, todavía se encontraba regular, por lo que no nos pareció oportuno tirar para la sierra a primera hora. Sin embargo, antes de acabar el 26, dado que sus síntomas ya habían remitido en gran parte, nos liamos un poco la manta a la cabeza y nos fuimos hasta El Pedroso, con la idea de sacarle el jugo a lo que quedaba de tiempo. El plan iba para adelante, pero el 27 el que amaneció con fiebre fui yo, después de una mala noche. Como la cosa aún era incipiente, conseguí un grado aceptable de bienestar gracias al paracetamol y aproveché a tope la jornada, pero empecé a sentirme peor al caer la tarde. En consecuencia, decidimos volvernos para casa, de manera que nuestros cuatro días navideños de campo se redujeron a uno. Lo que sucede es que tuve ocasión de explorar bastante bien el pueblo en esas 24 horas. Por eso, he optado por escribir el post, aunque este vaya a ser menos denso de lo pensado al principio.

Por poner en contexto el relato, lo primero que hay que decir es que El Pedroso es una población de 2.000 habitantes, que se encuentra enclavada en el Parque Natural Sierra Morena de Sevilla (hasta 2023, el nombre de este espacio protegido era Parque Natural Sierra Norte de Sevilla).


Históricamente hablando, El Pedroso ofrece escasos atractivos. Está atestiguado que su entorno estuvo poblado desde la prehistoria, pero hasta la Edad Media no hay constancia de la existencia de un lugar habitado denominado Pedroso. Años después, en los albores de la Edad Moderna, las fuentes reflejan que la localidad ya sí contaba con 403 vecinos, pero, aun así, apenas si se conservan en la zona vestigios materiales de aquella época. Lo poco que hay, se puede contemplar en los dos edificios de mayor antigüedad del pueblo, que son los religiosos. El más céntrico es la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, que tiene partes del siglo XV. 


Sin embargo, la estructura de la iglesia se vio alterada en el siglo XVI, y luego en el XVIII. Además, las modificaciones que se hicieron, tras los daños que sufrió el templo a raíz del terremoto de Lisboa de 1755, fueron muy significativas. Por eso, la gran mayoría no tiene más de 300 años. Pese a esto, sus dimensiones son considerables, por lo que se merece un vistazo.


El otro edificio histórico de El Pedroso es la Ermita de la Virgen del Espino. Se trata de una pequeña iglesia de una sola nave, cuyo origen también se remonta al siglo XV, pero que, de nuevo, fue muy reformada en el XVIII. En ella, se custodia la talla de la patrona del pueblo.



Probablemente, antaño la Ermita de la Virgen del Espino estuvo algo más aislada, pero ha quedado ubicada, en la actualidad, en uno de los extremos del pueblo, cerca de las Instalaciones Polideportivas de El Pedroso.



Nosotros fuimos andando tranquilamente hasta la ermita por el Paseo del Espino.


Con respecto a las Instalaciones Polideportivas, las mismas me dejaron alucinado por varias razones. En primer lugar, me sorprendió la cantidad de deportes que se pueden practicar allí. En efecto, la pista de atletismo es magnífica, también vi que hay canchas de tenis, un gimnasio, un pabellón cubierto y un campo de fútbol, además de una piscina. Sin embargo, lo que de verdad es digno de elogio es que todo se encontraba abierto y podía ser usado por cualquiera. Me parece sensacional que se haya invertido tanto en deporte, en un pueblo que no pasa de los 2.000 habitantes, y que las instalaciones estén puestas a disposición del que quiera usarlas. Chapeu.



De todas maneras, he dicho que la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación y la Ermita de la Virgen del Espino son los monumentos más importantes de El Pedroso, pero ninguno de los dos templos es lo que le ha dado notoriedad al pueblo. En realidad, El Pedroso es un sitio muy conocido en la provincia debido a un evento que se organiza allí desde 1996.


En 2025, se ha celebrado la XXIX edición de la Feria de Muestras de Productos Típicos y Artesanales de la Sierra Morena de Sevilla, lo que pone de manifiesto que es un evento consolidado, cuya fama se ha extendido incluso hasta la capital provincial, que dista 66 kilómetros. Yo visité esta feria en 2004, cuando llevaba nueve ediciones y ya tenía un cierto renombre. Después, no solo no se ha estancado, sino que se ha convertido en un acontecimiento que da cabida a casi un centenar de estands, los cuales se reparten por diversos puntos de El Pedroso. El epicentro de la muestra se sitúa en la Plaza de Abastos, que es el lugar donde nació, y donde yo la vi hace más de dos décadas.


Las bonanzas de la Feria de Muestras, que se celebra a primeros de diciembre, así como el hecho de que El Pedroso esté unido a Sevilla por tren, ha provocado que su popularidad haya ido creciendo, y que sean miles las personas que, cada año, van esos días al pueblo a disfrutar de la gastronomía y de la artesanía de la zona. Yo tengo la intención de regresar para profundizar en el evento, de manera que no me voy a alargar hablando de él. Cuando vuelva, describiré lo que vea, y ahondaré en sus trayectoria y en sus características.

De todas formas, sí voy a decir ahora, que la Plaza de Abastos está ubicada en la Calle Prado, y que nosotros, en esta ocasión, nos alojamos precisamente en esa vía, muy cerca de las instalaciones del mercado municipal.


A continuación de la Calle Prado, en dirección sur, discurre la Avenida de la Estación, que es la calle que se recorre cuando se llega en tren y se dirige uno al centro del pueblo.


Más al norte de la Avenida de la Estación y de la Calle Prado, se extiende el centro de El Pedroso, por el que tuve la oportunidad de darme un buen paseo. Realmente, en el casco urbano pedroseño son distintos el meollo simbólico de la población y su verdadero epicentro. El primero está enclavado en la Plaza de España, que abarca todo el espacio que rodea a la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación


Lo curioso es que esa iglesia es bastante grande en comparación con la Plaza de España, por lo que apura los límites de esta por el oeste y por el este. Por esos lados, el edificio religioso se queda cerca de las casas de enfrente. En cambio, al sur y al norte hay más amplitud, pero, como hay tanta estrechez por los laterales, parece que lo que da al Muro del Evangelio y lo que da al Muro de la Epístola del templo son dos plazas distintas. Sin embargo, todo es la Plaza de España.



El edificio del Ayuntamiento se asoma al sector meridional de la Plaza de España, pero es más amplio el lado septentrional. No obstante, aunque esta plaza constituye el corazón de El Pedroso, dado que se asoman a ella la iglesia y el consistorio, hay otro lugar del pueblo que ejerce de núcleo real del mismo, no solo porque se encuentra en el centro geográfico del casco urbano pedroseño, sino también porque es un auténtico eje vial, en el cual se construyó una fuente para hacerlo resaltar. 

      

La Pila de Apolo, tal y como ahora se conserva, data de 1951, según pone en los azulejos que tiene adosados. Está enclavada en la confluencia de la Calle Moret, la Calle San Antonio, la Calle Palma y la Calle Prado.

Yendo de norte a sur, otra plazas destacadas de El Pedroso son la Plaza de Pepe Lora, la Plazuela de San Sebastián y la Plaza de Andalucía. La más pintoresca es la primera.



La Plazuela de San Sebastián y la Plaza de Andalucía están menos céntricas, pero también se encuentran muy cuidadas. 



En general, El Pedroso está lleno de bonitas calles adoquinadas, flanqueadas por casa encaladas con balcones de hierro forjado. Se trata de uno de esos pueblos en los que un simple garbeo se disfruta un montón.


Sin embargo, el verdadero paseo que uno quiere darse, cuando va a un sitio como El Pedroso, es por el campo. Yo, como dije antes, el 27 me levanté con fiebre y temí que el día se me iba a ir al garete, pero, por suerte, tras tomarme una pastilla la temperatura bajó y pude aprovechar la mañana. Esta acabó con la vuelta que di por el casco urbano pedroseño, en la que pude ver todo lo que he nombrado hasta ahora, pero, realmente, nuestro primer objetivo de la jornada era disfrutar un poco de la naturaleza, por lo que comenzamos dándonos una caminata campestre, en la que anduvimos por el sendero que abandona el pueblo por el este y se interna en la dehesa. 


La dehesa es el paisaje típico de las sierras del norte de Andalucía, de Extremadura y de la provincia de Salamanca. En estas zonas, la pobreza del suelo llevó al desarrollo de un sistema de explotación agropecuaria, en el que se limpia de árboles parte del terreno, dejando, no obstante, un buen número de ellos dispersos, que favorecen la creación de un estrato inferior de pastizales y de matorrales. Estos son utilizados para la crianza sostenible de ganado, a la vez que se aprovechan los recursos cinegéticos y los productos que se pueden obtener de los robles, de las encinas y de los alcornoques. 


Aparte, en los alrededores de El Pedroso la dehesa está salpicada de berrocales, como es fácil de deducir, dado el nombre que le dieron al pueblo. Un berrocal es un tipo de paisaje en el que hay acumulaciones de rocas y de piedras, creadas por la meteorización del macizo granítico que forma el subsuelo.

Realmente, cuando salimos al campo, nosotros lo que hicimos fue caminar por el principio de la Ruta Sendero Arroyo de las Cañas. La misma sale y llega a El Pedroso, tras recorrer 11.800 metros. En nuestro caso, no era el día de hacer el trayecto entero, de manera que solo llegamos hasta el punto que está marcado en el siguiente mapa.


Una vez que llegamos a ese lugar, nos volvimos, desandando el camino. En principio, la idea era pasar cuatro días en El Pedroso, que seguramente me hubieran permitido hacer la ruta entera, pero, en esta ocasión me tuve que conformar solo con asomarme al sendero. 

Es muy probable que pueda regresar a El Pedroso en un plazo razonable de tiempo. La verdad es que fuimos, porque la suegra de mi cuñada se ha arreglado una casa en el pueblo y se ha ido a vivir a ella, hace como un año. Allí no cabemos todos, pero la hermana de María y su familia sí tienen su sitio y van con cierta frecuencia. Hasta ahora, nosotros no habíamos visto el momento de alquilar algo cerca, para ir a echar con ellos unos días, y esta vez el plan ha salido un poco torcido, pero estoy seguro de que volverá a surgir la oportunidad de montar otro fin de semana serrano en El Pedroso.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado EL PEDROSO.
En 2004 (primera visita), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 21'9% (hoy día 67'6%).
En 2004 (primera visita), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 7'9% (hoy día 22'4%).


6 de diciembre de 2025

CARRERA POPULAR SANTIPONCE 2025

Me da la sensación de que voy a disputar muchas veces la Carrera Popular Santiponce a partir de ahora. Yo descubrí esta prueba en 2016, poco antes de empezar a escribir en este blog, pero fue en mi segunda participación en ella, en 2023, cuando me di cuenta de lo cojonuda que es. El año pasado no pude acudir, pero este 2025 me cuadraba en mis planes, por lo que no he dudado en regresar. 


Tras correr los 10.000 metros de la cita poncina por tercera vez (en realidad, en la primera ocasión fueron solo 9.000), me reafirmo en que es una maravilla. No me extraña que se hayan organizado ya 28 ediciones.

Espectacular recorrido

El caso es que la Carrera Popular Santiponce, de nuevo no solo nos hizo pasar junto a algunos de los lugares más emblemáticos de esta localidad, sino que nos adentró en otros. En efecto, el paso por el Patio de los Naranjos del Monasterio de San Isidoro del Campo, así como el largo tramo que corrimos por el interior del Conjunto Arqueológico de Itálica, tras acceder a él por una puerta lateral, fueron espectaculares. No obstante, en 2023 ya hice un pormenorizado estudio del recorrido de la prueba, y no me quiero repetir, por lo que os emplazo a leer aquel post para conocer los detalles del circuito, dado que este casi no ha cambiado.


En esta edición, la única novedad, con respecto al trazado de la carrera, ha sido que pasamos por detrás del embalse de agua que hay a la espalda del Anfiteatro de Itálica, en vez de bordearlo por delante. Para mí fue una gozada correr por ese espacio vallado, porque normalmente está cerrado al público. A nosotros nos lo abrieron, y yo no perdí la ocasión de fijarme en lo que había dentro, pese a que iba con el corazón a mil.

Poco después, cuando salimos a la calle por la puerta principal del Conjunto Arqueológico de Itálica, que ya estaba recibiendo a visitantes, volvió a ser simpática la escena de ser animado por unos cuantos guiris madrugadores, que se habían encontrado con la carrera de manera inesperada.

Por otro lado, en 2023 ya comenté también, que el hecho de visitar corriendo los emplazamientos destacados de Santiponce hace que su carrera popular sea dura. Entonces, identifiqué once cuestas de mayor o menor envergadura, y el domingo volvimos a pasar por todas. Sin embargo, a mí esta vez me salió cara, es decir, que tuve un buen día.

Buenas sensaciones

En efecto, últimamente vengo contando que he perdido un poco mi tradicional fiabilidad, por lo que alterno carreras en las que me encuentro muy bien, con otras en las que sufro momentos de crisis a los que no estaba acostumbrado. En esa línea, hace unas semanas en Olivares pasé un calvario al final. A pesar de eso, terminé en 47:38, pero el desenlace de ese diezmil fue penoso. En Santiponce, en cambio, en una prueba más dura, si cabe, paré el crono en 44:41. Lo cierto es que me sentí mejor desde el principio, e hice un primer parcial de 4:26. Teniendo en cuenta que mi media total fue de 4:28, pues queda claro que no dejé de ir estable. De hecho, los 1.000 metros iniciales por la zona moderna de Santiponce fueron llanos y rápidos, pero los encaré con frialdad, porque sabía que me esperaban un montón cuestas. Después, al no desbocarme en las bajadas, pude encarar las subidas sin desastres, gracias a lo cual acabé con una sensación favorable. 

En definitiva, la Carrera Popular Santiponce es de esas citas en las que eres consciente de a lo que vas, pero que acaban no faltando en tu calendario año tras año. Yo la he descubierto hace poco, y espero poder seguir teniendo la oportunidad de participar en ella muchas veces más.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 268.
% del Total de Carreras a completar: 26'7%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en SANTIPONCE.
En 2015 (año de la primera carrera corrida en Santiponce), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 29'7% (hoy día 40%).

27 de noviembre de 2025

BORMUJOS 2025

Bormujos es un municipio de 23.000 habitantes, que está situado en la segunda corona metropolitana de la ciudad de Sevilla. En 1991, vivían allí unas 5.300 personas, pero duplicó su población en la última década del siglo XX, y en la primera del XXI volvió a hacerlo. Desde 2010, la cosa ha seguido subiendo, pero el ritmo se ha ralentizado.

El caso es que yo, que resido cerca, a menudo encuentro razones para ir a Bormujos, pero ninguna tiene relación con su belleza. Curiosamente, la localidad es originaria del medioevo, puesto que el nacimiento de la villa se asocia a una alquería musulmana. Sin embargo, allí apenas queda rastro de algo que sea anterior a mediados del siglo XX. Hoy en día, la que se intuye que es la zona más antigua de Bormujos, que es la que ya existía en 1990, está compuesta por un conjunto de calles, en las que las casas presentan el típico aspecto de las viviendas populares modernas de muchos pueblos andaluces, que, con sus zócalos de ladrillo, de azulejo o de cemento, sus fachadas claras y sus tejados aterrazados, ofrecen un atractivo limitado.


No obstante, el entramado original de Bormujos presenta una curiosidad, que se puede apreciar desde el aire, y es que su centro está formado por una serie de calles casi rectilíneas, que se cruzan en aspa.


Por encima de ese aspa, discurre la travesía del pueblo, que está formada por un trozo de la A-474. Esta carretera nace en Castilleja de la Cuesta y va a morir a Almonte, después de recorrer 48 kilómetros. Al atravesar Bormujos, recibe el nombre de Avenida del Aljarafe.


Las calles que forman el aspa se llaman Calle Manuel Esquivias y Calle Vicente Aleixandre por un lado, y Calle Hernán Cortés y Calle Daoiz por otro. El punto en el que las dos diagonales se cruzan es la Plaza de la Cruz, que se está remodelando.


Quitando esas calles y las que quedan alrededor, Bormujos se ha extendido de forma bastante cuadriculada, dado que abundan en su casco urbano los adosados, que son los que hacen que sea un pueblo dormitorio de libro. Ese carácter residencial es el que provoca que la localidad sea pródiga en servicios. Por esa razón digo, que yo, que no vivo muy lejos, acabo yendo a Bormujos con cierta frecuencia. Sin embargo, no es un lugar donde haya demasiadas cosas que ver. En vista de eso, como quiero escribir al menos un poco acerca de cada municipio de Andalucía, voy a aprovechar que el otro día estuve en un sitio especial en Bormujos, denominado Baños Árabes Medina Aljarafe, para presentar la población en este blog. 


Relax absoluto

Realmente, los Baños Árabes Medina Aljarafe son un reflejo, a escala reducida, de lo que es Bormujos, porque, cuando vas buscando un sitio en el que relajarte, a base de aguas termales, de masajes y de una atmósfera que te traslade a lugares y a costumbres remotas, y te topas con una especie de nave, que se encuentra ubicada junto a unas instalaciones deportivas, en una horrenda calle de un pueblo periférico de una gran ciudad, te llevas una pequeña decepción. Sin embargo, desde el mismo instante en el que atraviesas la puerta del spa todo cambia. La verdad es que allí dentro se está en la gloria.


Bormujos es un poco así. En apariencia, es un pueblo sin atractivo, pero, al final, uno termina yendo allí con frecuencia, al cine, a cenar rico, a disfrutar de alguno de sus parques o a un spa. Es evidente que no es un sitio tan hostil.

El caso es que el rato en los Baños Árabes Medina Aljarafe fue una gozada. El spa lo han montado tan bien, que dentro se pierde la noción de la realidad. En sitios así, no es relevante lo que haya fuera. Por otro lado, al final es contraproducente ir a hamames que se encuentren en zonas turísticas, por muy pintorescos que sean. En efecto, yo he estado en un buen número de baños árabes en Sevilla, en Córdoba y en Granada, y los de Bormujos son mucho mejores. Es fantástico lo de entrar en unas instalaciones que aprovechen un edificio histórico de una antigua medina, pero si luego, en las piscinas, te rodean tropecientos turistas que no paran de parlotear, pues la cosa pierde parte de su encanto. En los Baños Árabes Medina Aljarafe, María y yo estuvimos completamente solos durante dos horas. Fuera, todo sería más feo que los bajos de un camión, pero dentro el entorno fue idílico, relajante e íntimo. Como digo, al poco yo ya no sabía me encontraba en Bormujos, en Marrakesh o en Córdoba en el siglo XI. 

Por lo que respecta a la experiencia en sí, la misma se compuso de varias fases. En la primera, pudimos pasar a nuestro antojo de la piscina caliente a la fría, y también a la templada. En la segunda, visitamos la sauna húmeda, y, después, accedimos a un jacuzzi, en el que estuvimos metidos casi veinte minutos. Para acabar, nos dieron un masaje sensacional. Me metí en el ajo hasta tal punto, que ni siquiera me importó que me untaran el cuerpo con esencia de vainilla. 

En resumen, lo de los baños árabes en sitios del estilo del Barrio de Santa Cruz de Sevilla está genial, tal y como he reflejado en otros posts, pero lo del sábado en Bormujos superó con creces esas experiencias.

Además, en Bormujos se come muy bien. Es verdad que lo de unir un rato en pareja en los baños, con una cena o con un almuerzo tranquilo, es lo que pega, pero eso no solo se puede hacer en las grandes ciudades. Nosotros, al salir del los Baños Árabes Medina Aljarafe nos dimos un buen homenaje en la Bodega Pepe Girón, que es un clásico.

Comer en Bormujos

La gente, normalmente a lo que va a Bormujos es a comer. Allí, hay opciones para todos los gustos, por lo que yo mismo he ido a eso un buen número de veces. Por ello, podría hablar de unos cuantos negocios de restauración bormujeros, pero, para no alargarme en exceso, voy a hacer referencia solo a los dos que he visitado en el último par de semanas. Uno es, como he dicho, un sitio legendario. Se trata de la Bodega Pepe Girón.


Pepe Girón es un buen sitio para ir con amigos y ponerse fino de comer y de beber. Yo, en el pasado disfruté de ese plan en alguna ocasión, pero esta vez se trataba de sacarle el jugo a un rollo más tranquilo. Lo cierto es que María y yo tuvimos mucha suerte, porque cogimos una pequeña mesa apartada, en la que nos atendió un camarero que era una máquina. Para almorzar, me pedí, entre otras cosas, un plato de garbanzos con bacalao, que hizo honor a la fama del restaurante. Eso sí, la Bodega Pepe Girón no es un lugar refinado. Tampoco está en un emplazamiento pintoresco.


Pepe Girón, que lleva abierto desde 1979, es otro ejemplo de la idiosincrasia bormujera, ya que ofrece mucho más de lo que parece a simple vista.

El otro sitio en el que estuve en Bormujos, hace unos días, fue en el Cocomá Noodle Bar. En este caso, no hablamos de un restaurante rústico y tradicional, sino de un asiático moderno, en el que la comida es asequible, pero cuya oferta se encuentra a años luz de la de aquellos chinos de siempre, a los cuales hemos sobrevivido no sé ni como. 


Cocomá empezó, hace una década, como un negocio familiar de venta y distribución de productos caseros ecológicos, y ha acabado en un punto muy diferente. En efecto, ahora se trata de un restaurante más o menos barato, pero en el que se degusta comida asiática de calidad. 

El tema es que a María le gustó Cocomá hace unos meses, y por esa razón fuimos el otro día. La comida, por supuesto, estuvo deliciosa. Yo pedí Noodles de arroz con pollo y gambas. Sin embargo, me fastidió el acoso de los camareros, que no fue casual. Yo, si salgo a cenar y me gasto 17 euros por persona, espero poder echar un rato medio tranquilo. En cualquier restaurante, es importante que el servicio no te ignore, pero tampoco es bueno que te pregunten por la bebida sin que te hayas sentado aún, que te la traigan a los 30 segundos de haberla pedido, que te tomen la comanda un instante después, que te sirvan los platos en 3 minutos, y que se los lleven y te dejen con la mesa vacía cuando aún estás masticando el último bocado. En Cocomá, nos atropellaron un poco, la verdad, pero, eso sí, lo hicieron con una educación extrema, no fuera a ser que nos mosqueáramos, porque era evidente que el plan era dar en nuestra mesa cuantas más cenas mejor.

María había ido a Cocomá un jueves a almorzar, y, por lo visto, entonces no fue igual. Si vuelvo, tendré en cuenta ese detalle, pero, para mí, que me despachen es de las peores cosas que me pueden hacer en un restaurante, así que no se si me quedan ganas de regresar.

Un rato de cine

De todas formas, no quiero acabar de mal rollo el post, así que voy a hacerlo hablando del tercer momento en el que he estado en Bormujos en las dos últimas semanas. Para mí fue un rato entrañable, por lo que pega mucho más como colofón.

Resulta que en Bormujos hay un centro de ocio, llamado, como no, Megaocio. No es un centro comercial al uso, porque allí no hay tiendas. Solo hay bares, restaurantes, cafeterías, una bolera y un multicines.


Nosotros fuimos a Megaocio para ver la reposición de Regreso al Futuro. Esta mítica película me marcó en mi infancia, y fue un placer disfrutarla en la pantalla grande, junto con Ana, con Julia y con María. Hasta ahora, solo la había visto en la televisión. En el cine, pude comprobar que ha envejecido de maravilla.

En definitiva, doy por presentado el pueblo de Bormujos. En el futuro, me gustaría profundizar en su oferta culinaria, y, quizás, también estaría bien partir de la Plaza de la Cruz y hacer un recorrido más exhaustivo por las calles céntricas de la localidad, pasando luego a ampliar un poco el radio, con la idea de plasmar cómo es el entorno residencial bormujero. Puede ser divertido, por lo que queda apuntado el plan.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado BORMUJOS.
En 2007 (primera visita consciente), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 35'2% (hoy día 67'6%).
En 2007 (primera visita consciente), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 12'2% (hoy día 22'4%).


30 de octubre de 2025

CARRERA POPULAR VILLA DE OLIVARES 2025

Un año más, la Carrera Popular Villa de Olivares se cruzó en mi camino.


Con la de 2025, ya han sido ocho las veces que he traspasado la línea de meta de esta carrera, que siempre está situada en la Avenida Virgen del Rocío de Olivares.



En esta edición de la consolidada prueba atlética olivarense, de nuevo fue todo igual. En el pasado, ya he hablado de que me encanta que, en ella, se repitan la fecha de celebración, la distancia y el circuito, al que se le dan dos vueltas. Luego, cada año tiene sus particularidades, como es lógico, pero no hay incertidumbres en lo importante. Yo creo que eso ha sido básico para el afianzamiento del evento, no solo por la comodidad de los corredores, sino también por la de los organizadores, que no se ven obligados a montar una carrera desde cero una temporada tras otra.

El domingo, todo volvió a salir rodado. Es verdad que la participación de nuevo fue cortita, con respecto a la que era normal hace una década, pero es que la Carrera Solidaria Tus Kilómetros nos dan Vida sigue congregando, en Sevilla capital, a miles de corredores la misma mañana, y, además, este año se organizaba también otra carrera en Tomares, por lo que es casi un milagro que acabáramos la prueba en Olivares 193 personas.

Sufrido final

Por lo que respecta a mi participación de este año, yo aún conservaba el regusto dulce de la buena experiencia en Almensilla de hace pocas semanas, pero en Olivares salió la de arena. El problema no fue tanto el ritmo, pese a que se me volvió a ir a 4:45 por kilómetro de media, sino que tuvo que ver, más bien, con las sensaciones nefastas que sufrí en el último tramo de carrera. Lo cierto es que conocía el recorrido como la palma de mi mano, por las veces que he disputado la prueba y por las innumerables ocasiones que he entrenado por el pueblo. Eso hizo que no me dejara llevar en las largas bajadas, porque sabía que después se iba tener que subir todo de golpe. Sin embargo, me desfondé al final y no pude evitar pasarlas canutas. 


En este mapa, la salida, que era el punto más alto del recorrido, está marcada con una flecha negra. La línea azul indica el circuito. Por él, avanzamos en el sentido de las agujas del reloj. El lugar más bajo por el que corrimos lo he rodeado con un círculo verde. En ese largo trecho en descenso, que fue desde el comienzo hasta la cota inferior, pasamos de los 173 metros sobre el nivel del mar a los 144. 


Aparte, el lugar indicado con una circunferencia roja se encuentra a 167 metros, por lo que se puede deducir que el corto tramo que hay entre los redondeles verde y rojo tiene un desnivel positivo considerable. Luego, para llegar al sitio señalado con un círculo azul, bajamos de nuevo hasta los 161 metros, pero el último mil de cada vuelta fue duro otra vez, ya que la meta siempre la ponen junto a la salida, que, como he dicho, estaba a 173 metros de altura.

En definitiva, cada vuelta deparó 3.000 metros muy benevolentes al principio, seguidos de dos subidas largas y leñeras en las segundas partes. 

Mi impresión es que no me tiré a tumba abierta en los 3 kilómetros iniciales. De hecho, no llevé mal las subidas de la primera vuelta. Tampoco enloquecí en la bajada del segundo giro, pero, en este, el ascenso desde el círculo verde al rojo se me atragantó hasta el extremo. Ese mil lo hice a 5:08. Fui frito. Después, el último kilómetro aceleré el ritmo a 4:49, a pesar de la pendiente desfavorable, pero las sensaciones fueron desastrosas hasta casi el final.


Total, que entre que guardé fuerzas en las bajadas, en teoría, y que eso luego no sirvió de gran cosa al final, pues me tuve que conformar con una marca de 47:38. Estoy convencido de que todavía puedo rondar los 45 minutos largos en un diezmil, pero el domingo no era el día.


Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en OLIVARES.
En 2002 (año de la primera carrera corrida en Olivares), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 4'7% (hoy día 40%).

Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 268.
% del Total de Carreras a completar: 26'7%.


17 de octubre de 2025

CARRERA POPULAR NOCTURNA DE ALMENSILLA 2025

Hacía tiempo que no me divertía tanto disputando una carrera. 


Lo cierto es que, desde hace meses, me noto algo pesado a la hora de correr a ritmos altos, y me cuesta ir de menos a más en las carreras, que es como a mí siempre me ha gustado afrontarlas. Por una parte, es consecuencia de que me estoy acercando al medio siglo de vida, y, por otra, se debe también a que he empezado a ir al gimnasio y he cogido unos kilos. Sin embargo, el pasado sábado, en la Carrera Popular Nocturna de Almensilla me volví a sentir aceptablemente fuerte y estable.

Yo siempre he dosificado mucho a la hora de disputar carreras. No participo en demasiadas, con la idea de cogerlas con ganas. Supongo que por esa razón llevo 25 años en la brecha y sigo motivado. Este 2025, tras el verano solo había ido a competir a Castilleja de la Cuesta. Allí sufrí como un bellaco. Después, iba a volver a la Nocturna de Sevilla, pero me lastimé un gemelo unos días antes, por lo que tuve que abortar la misión. En vista de eso, me busqué una alternativa en cuanto estuve bien, y apareció que ni pintada la octava edición de la Carrera Popular Nocturna de Almensilla.


Mejorando la carrera

La Nocturna de Almesilla ya la corrí en 2021 y en 2022, y me gustó. Por eso, al ver que esta temporada me volvía a cuadrar decidí regresar, con la cosa de que, incluso, la han mejorado. El primer cambio clave que me he encontrado este año ha sido que han trasladado la salida y la meta a la Plaza de la Iglesia, es decir, al verdadero meollo almensillero.


Hasta ahora, la carrera finalizaba delante del Pabellón Deportivo Municipal, lo cual es lógico, pero el mismo está en un extremo del pueblo y allí la zona de meta quedaba mucho más fría. Con el cambio, el último tramo ha ganado en vistosidad, sin necesidad de modificar apenas el recorrido. En efecto, antes se pasaba a toda velocidad por la céntrica Plaza de la Iglesia y se acababa en la apartada Calle Francisco Verdejo, y el otro día fue al revés, es decir, esta calle del extrarradio la atravesamos en plena competición, y terminamos en el corazón de la localidad.

Pese a ese cambio del emplazamiento de la salida y de la meta, el recorrido fue casi idéntico al de los otros años, como he dicho. Así, le dimos tres vueltas a un circuito que unía el entorno del Pabellón con el centro de Almensilla. Toda la impersonal zona de adosados del pueblo ni la rozamos.


Aparte, en relación con el circuito, en este 2025 ha habido otra modificación con respecto a 2022. Ha sido que han alterado el sentido de la marcha. Al acabar, los compañeros con los que hablé me dijeron que les había parecido más fatigoso dar las vueltas al revés de lo que lo habíamos hecho en las ediciones anteriores, pero yo no estoy de acuerdo. El desnivel que ascendimos y el que bajamos fue el mismo que entonces, pero al invertir la dirección de los giros, cambiamos una larga subida dura, por un tramo picando arriba que era prolongado en mayor medida, pero que era llevadero, y por una cuesta muy empinada, pero corta. Yo lo prefiero así.

Una experiencia a repetir

El caso es que me fui con María para Almensilla, y me encontré de sopetón conque el dorsal se recogía en el Edificio Multiusos Municipal, que está junto al lugar donde se tiene que aparcar, y también bastante cerca de la Plaza de la Iglesia. Lo agradecí, porque la verdad es que llegamos con el tiempo muy justo y hubiera sido un problema ir hasta la zona del Pabellón Deportivo Municipal

Por lo que respecta a la carrera en sí, la primera vuelta la completé en 9:12, la segunda en 9:32 y la tercera en 9:40. Se ve que el ritmo fue decreciendo, por tanto, pero tampoco fue una escabechina. 


Dado que la carrera era a tres vueltas, mi objetivo prioritario fue que no me doblaran los primeros. Cuando pasé por segunda vez por meta llevaba 18:44 y el ganador acabó en 19:35, lo que implica que cumplí con el propósito sin estrés. 

Aparte, tras un inicio un poco más loco, pronto me vi corriendo estable detrás de una chica llamada Yolanda Torres, a la que ya no le perdí la estela. En la tercera vuelta, conseguí cerrar el hueco con ella y con otro atleta, con la cosa de que avanzamos los tres un tanto aislados del resto de los competidores mucho tiempo. En la última subida dura, decidí no cebarme y les di unos metros, pensando en pegarme de nuevo en el largo descenso que quedaba hasta meta, pero claro, cuando yo apreté cuesta abajo, ellos también lo hicieron, de manera que no fui capaz de recortar los tres segundos que me sacaban. Por detrás, notaba la presencia de alguien, pero a él le debió pasar lo mismo conmigo, que a mí con los de delante, porque yo iba bien, bajé a buen ritmo, y no me pilló. El final en la Plaza de la Iglesia fue muy chulo.


El caso es que fue divertido. Mola mucho cuando uno logra correr pudiendo plasmar una estrategia que vaya un poco más allá de sobrevivir, y se entretiene intentando alcanzar pequeños objetivos, como por ejemplo no perder la estela de alguien, o que no te pille el de atrás. Para eso, hay que dosificar bien y conseguir que las fuerzas aguanten. Yo, el otro día pude hacerlo, lo cual no significa que no me vaciara y que no sintiera que se me iba a salir el corazón por la boca en las subidas. Sin embargo, noté como recuperaba en las bajadas, por lo que me pude dar el gustazo de ir fuerte en la última, y de encarar la recta de meta disfrutando.

Por otro lado, cuando entré en meta mi reloj marcaba 28:24, por lo que calculé que había ido a 4:44 el kilómetro, pero luego resultó que el circuito tenía 6.250 metros, no los 6.000 que creía al principio. Por eso, la media se me quedó en 4:33, que no está mal para los tiempos que corren. Mi objetivo, ahora, es llegar en un estado decente a la carrera de Villanueva, que tendrá lugar a mitad de noviembre. De momento, vamos bien.


Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en ALMENSILLA.
En 2021 (año de la primera carrera corrida en Almensilla), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 36'1% (hoy día 40%).

Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 267.
% del Total de Carreras a completar: 26'6%.