Este verano me he ido de Llanes sin haber conocido nuevas playas en el concejo. Tampoco he podido ir a poblaciones en las que no he estado antes. Las circunstancias no lo han hecho posible. A cambio, nos hemos alejado del entorno llanisco más que nunca, dado que hemos visitado Cudillero y Mieres, como ya he contado en otros posts.
Además, a pesar de la escasez de novedades, en Llanes también hemos hecho un buen número de cosas. Uno de los planes más significativos ha consistido en recorrer una pequeña ruta, que yo ya conocía, pero de la que no había hablado en este blog. Voy a referirme a ella primero, y luego haré un breve repaso de los otros sitios en los que hemos estado en el concejo.
La Ruta del Río Purón
El Río Purón es un pequeño arroyo que desemboca en el mar formando un canal entre los acantilados, denominado El Bocal. La longitud del curso de agua es de apenas 7.500 metros, pero va convertido en un señor río desde que surge de las entrañas de la Sierra del Cuera, por lo que no pasa desapercibido.
Yo siempre he visto el Río Purón en verano, pero es un torrente que baja con fuerza incluso durante el estío. De hecho, no muy lejos de su Nacimiento hay una piscifactoría, en la que se aprovecha el considerable caudal del río para la cría de truchas arcoíris.
Yo siempre he visto el Río Purón en verano, pero es un torrente que baja con fuerza incluso durante el estío. De hecho, no muy lejos de su Nacimiento hay una piscifactoría, en la que se aprovecha el considerable caudal del río para la cría de truchas arcoíris.
No recuerdo cual era el nivel de actividad de la piscifactoría en 2012, cuando hice por primera vez la Ruta del Río Purón, pero en 2019 es seguro que estaba cerrada. Por eso, el otro día me alegró comprobar que la han reabierto hace poco, tras una inversión de 95.000 euros.
El caso es que hay una ruta que empieza en el pueblo de Purón, y que lleva hasta el punto en el que el Río Purón emerge de la montaña.
Desde el centro de Purón al Nacimiento del curso de agua que lleva el nombre de la aldea hay 2.650 metros de recorrido, pero los primeros 650 discurren por la carretera LL-5, bordean en realidad el Arroyo Barbalín, no el Río Purón, y no aportan gran cosa. Por ello, lo habitual es dejar el coche cerca del lugar donde el arroyo entronca con el río, para comenzar allí el paseo. Eso es lo que nosotros hicimos. Partiendo de ese sitio, anduvimos exactamente 2.000 metros hasta el Nacimiento del Río Purón. De vuelta, el trayecto fue el mismo.
La ruta discurre por una pista de tierra ligeramente ondulada, que bordea todo el rato el Río Purón y el bosque de galería que lo cubre. En un par de puntos, incluso es muy fácil acercarse al agua y tocarla. Aparte, a lo largo del recorrido se atraviesa el arroyo un par de veces. El primer puente nosotros nos lo encontramos a los 570 metros, y el segundo lo cruzamos cuando llevábamos unos 1.500. A los 1.700, avistamos la piscifactoría, y, tras rodearla y transitar un último tramo del camino que es más agreste, llegamos al Nacimiento.
Lo bueno de la ruta es que es apta para personas de entre 3 y 75 años. Lo digo con esa exactitud, porque yo mismo la hice en 2012 con Ana y con Julia, cuando tenían 5 y 3 años, respectivamente (Julia ni los había cumplido aún), y el otro día fui con mi madre, que ya supera los 3/4 de siglo. En medio, en 2019 María y yo hicimos solos el recorrido, y comprobé que se puede ir y volver en una hora, con paradas incluidas. Con mi madre tardamos algo más, y la vez de las niñas echamos media mañana, dado que fueron todo el rato andando.
En definitiva, la caminata brinda la oportunidad de contemplar el ecosistema fluvial de Asturias con calma y sin necesidad de grandes palizas. Llegar a Purón por carretera es bastante incómodo, puesto que el tramo de la LL-5 que lleva desde el pueblo hasta la carretera nacional es corto, pero desagradable, por su estrechez, por las curvas, y por el barranco que se bordea. Eso es chungo, pero, a cambio, la fastidiosa carretera garantiza que uno se va a encontrar con poca gente en el destino.
Revisitando otros lugares
La Ruta del Río Purón no ha sido la única ruta senderista que hemos hecho estas vacaciones. En efecto, otro día también hemos recorrido parte de los 11.900 metros de la Senda Peatonal El Valle Invisible, que discurre por los alrededores de San Roque del Acebal.
Esta ruta también la conocía de antes, pero, a diferencia de la que bordea el Río Purón, que la hemos hecho entera este verano otra vez, la que conduce por los rincones escondidos de San Roque la hemos transitado solo en parte. No obstante, el paseo me hizo pasar por lugares de la localidad a los que no suelo ir.
Este año, empezamos la ruta en su inicio oficial, que está detrás de la gasolinera de Repsol, y seguimos el camino marcado hasta la mitad del segundo kilómetro, más o menos. Antes de llegar al punto kilométrico 3, la abandonamos y acortamos, dado que se nos hacía tarde. No obstante, de vuelta a casa recorrimos casi sin querer otro tramo del final, lo que nos hizo pasar junto al último ítem que se visita gracias a la Senda Peatonal, que es el Lavadero de Covielles.
Al margen de la ruta, gracias al paseo anduvimos por un buen número de caminos característicos de la zona, los cuales están bordeados por prados, en los que pastan vacas con bastante frecuencia.
Luego, en los casi 3.000 metros de Senda Peatonal que recorrimos antes de desviarnos, pasamos por el barrio de Cañamal. El mismo está conformado por un cúmulo de viviendas aisladas, que parece que no se consideran una localidad independiente, como suele suceder en Asturias en cuanto se juntan cuatro casas, sino que mantienen la conciencia de ser parte de San Roque del Acebal.
También nos detuvimos en el Mirador del Cuera, paramos en la Fuente del Casar y atravesamos el Bosque de las Llanchas. En la Senda Peatonal El Valle Invisible se individualizan un total de 16 enclaves de interés, y nosotros esta vez pasamos por 5.
En otro orden de cosas, también estuvimos en la Playa de San Antolín. De la misma he hablado muchas veces en este blog, pero creo que nunca había dicho que es la playa más grande del concejo de Llanes.
Los clásicos de Llanes y alguna nueva adquisición
Por lo que respecta a los bares y a los restaurantes en los que hemos estado, en esa categoría también nos hemos dejado ver por varios clásicos, pero, en este caso, sí hemos conocido nuevos lugares de los que voy igualmente a hablar.
En relación con los sitios tradicionales para nosotros, además de disfrutar de un aperitivo en el Café Bitácora, una noche nos tomamos una copa en Al Copone Gin Club, y otra fuimos a cenar a Llanes y encontramos hueco en la Sidrería El Bodegón. Esta última pone su terraza en la Plaza de la Magdalena, que es uno de los rincones llaniscos que más me gustan, por su animación y por su buen ambiente.
Pillar mesa en el exterior de El Bodegón no es fácil en verano, pero nosotros le echamos paciencia y logramos sentarnos en una. Como premio, nos dimos el gustazo de pedirnos una ración de percebes.
Al margen de eso, este 2026 he estado tomando algo en cuatro sitios que no conocía. En primer lugar, una mañana desayunamos en El Café de la Palma, que es la cafetería del Hotel La Palma de Llanes.
El Café de la Palma está en La Arquera, que es una pequeña población que se ubica al sur de Llanes, junto a la carretera que comunica la autopista con el pueblo. Lo que pasa es que Llanes y La Arquera se encuentran pegadas, y, además, la mayor parte de las edificaciones de esta última son modernas y residenciales, por lo que es difícil deducir que antaño fue un pueblo con entidad propia.
El segundo sitio que no conocía, donde he desayunado una mañana de este verano, curiosamente también es la cafetería de un hotel, pero, de nuevo, al tener salida a la calle no lo parece. Se denomina Chocolatería del Paraíso, y abre sus puertas junto a la entrada principal del Hotel Paraíso. Ambos se asoman a la Calle Pidal, por lo que están en pleno centro de Llanes. Allí, me gustó sobre todo el trato recibido.
El tercer sitio random donde hemos echado un café este año se llama La Portería. En ese caso, estamos hablando de un modelo de negocio totalmente distinto, ya que se trata de una hamburguesería, ajena a los cánones del turismo, que se encuentra situada en la zona de Llanes menos visitada por los foráneos.
En La Portería, nosotros nos sentamos porque habíamos dejado la ropa en la lavandería contigua, teníamos que hacer tiempo y nos pareció agradable su terraza, para esperar tomando algo. La cosa fue así de poco glamourosa, pero, en vista del modo tan detallista que tuvieron de servirme un café solo, me he quedado con ganas de regresar a comerme un sándwich, una hamburguesa o un plato combinado.
El último sitio novedoso donde hemos estado tenía otro aire. Se llama El Llar de Sol y se halla en San Roque del Acebal. Como se asoma a la N-634, yo llevaba años pasando por delante, corriendo, andando y en coche, pero nunca me había parado en él, a pesar del agradable aspecto de su terraza. Este verano, un día decidimos, por fin, detenernos allí a tomar algo al caer la tarde.
Realmente, en las mesas de fuera de El Llar de Sol estuvimos muy a gusto, pero la experiencia nos deparó momentos curiosos. Para empezar, salió a atendernos un señor de unos 60 años, que, por el aspecto y por las maneras, aparentaba ser el dueño consorte del negocio. El susodicho fue amable, pero nos tomó nota sin poder disimular un aire de cansancio existencial infinito, y sin soltar un cigarro, que se dejaba en la comisura de los labios, con gran habilidad, al hablar y al escribir. Lo cierto es que solo pedimos unas bebidas y un plato de patatas fritas con salsa, pero estas últimas parece que las sacaron de la tierra, por lo que tardaron en servirlas, pese a que el bar era un desierto. Al final, nos las trajo la cocinera y jefa, que deduje que es la que le da nombre al restaurante. Al rato, para irnos tuve que entrar a pagar, porque nadie volvió a salir después de traernos la comida. Me cobró el hombre, que mantenía su oscura actitud vital. Lo hizo, no sin antes lanzarle un par de desagradables pullazos a la mujer, porque no encontraba el TPV. La respuesta pasota de Sol me llevó a pensar que los dos habían tirado ya la toalla.
Dada la extraña situación vivida, al volver a casa he mirado las reseñas de El Llar de Sol en Google y en Tripadvisor, por curiosidad. La verdad es que pocas veces he leído un repertorio más unánime de opiniones negativas de ningún negocio. Por lo visto, este fue traspasado en primavera de 2022, hasta ahí parece que todo iba bien, pero la cosa se ha torcido con los nuevos dueños. Antes, el lugar se llamaba El Llar a secas, y gozaba de un cierto prestigio. Desde hace unos años, la colección de comentarios adversos no para de crecer.
Hasta la próxima
Este mes de agosto, nuestras vacaciones llaniscas han sido un poco peculiares. Por diversas razones, no he tenido ocasión de perderme por el concejo visitando rincones aún desconocidos. Ni siquiera he podido asomarme al Paseo de San Pedro, como casi siempre hago. No obstante, sí pude darme un par de vueltas por la Calle Mayor, por el Puente de las Barqueras, por el Puerto de Llanes o por la Avenida del Sablón. Tampoco me quejo, porque la estancia en Llanes nos deparó momentos muy agradables, y porque el pueblo sigue igual de bonito.
Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado LLANES.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Asturias: 13'3% (hoy día 60%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 11'8% (hoy día 36'8%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Asturias: 13'3% (hoy día 60%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 11'8% (hoy día 36'8%).


































































