Siempre que voy a los sitios intento ver algo que no conozca. Evidentemente, eso viene dado cuando visito lugares que no he pisado antes, pero, en el extremo opuesto, hay localidades en las que he estado tantas veces, que ya me cuesta encontrar novedades. En San Vicente de la Barquera me pasa un poco esto último.
En verdad, en San Vicente de la Barquera sí me quedan cosas por explorar, pero no son obvias. Para profundizar en sus encantos, ya tengo que comerme un poco el coco. Sin embargo, es un pueblo al que casi siempre voy de una manera un pelín improvisada, por lo que no me resulta fácil salir del sota, caballo y rey. Con el paso de los años, he visitado lo básico, pero se trata de un lugar en el que hay un notable contraste entre la cantidad de ocasiones en las que he ido, que son muchas, y lo que realmente conozco, que no es tanto.
La cosa es que, en San Vicente, me he paseado bastante por el entorno de la Plaza Mayor del Fuero y de la Avenida de los Soportales, pero solo un par de veces he salido de ahí. El otro día, me vi de nuevo echando el rato por esa zona.
Como en otras ocasiones, ponerme a curiosear en busca de lo desconocido no era una opción, así que, para buscar novedades jugué un comodín que guardaba desde hacía tiempo. En efecto, hay un sitio destacado en San Vicente de la Barquera, que se encuentra en la zona baja de la localidad, pero en el que yo no había estado nunca. Me había acercado a él, pero no lo había recorrido, ni siquiera en parte. Se trata del Puente de la Maza.
El Puente de la Maza
En internet hay abundante información acerca del Puente de la Maza, ya que es una importante obra de ingeniería medieval. Sin embargo, mucho de lo que se dice se repite una y otra vez, sin que nadie haya contrastado las referencias originales. Hay un par de páginas en las que he encontrado datos que parecen fidedignos, pero yo estudié historia en la universidad y suelo ser bastante exigente con las fuentes. Por eso, lo que voy a citar está sacado de libros de valor contrastado.
La primera fuente que he usado para documentarme sobre el Puente de la Maza es un capítulo escrito por Fernando Sáenz Ridruejo en un libro titulado El Renacimiento. De la Técnica Imperial a la Popular. En él, Sáenz Ridruejo cita al historiador y político Eugenio Llaguno y Amírola (1724-1799), que, en su Noticia de la Arquitectura y Arquitectos de España, se hizo eco de las órdenes expedidas por los Reyes Católicos para la reedificación o reparación de puentes antiguos en varias ciudades españolas. En concreto, Llaguno y Amírola afirmó que Isabel I y Fernando II autorizaron las actuaciones en el de San Vicente de la Barquera en 1498. Sáenz Ridruejo sostiene, no obstante, que el Puente de la Maza no se acabó de reconstruir hasta la segunda mitad del siglo XVI.
Por otro lado, en un capítulo del libro San Vicente de la Barquera: 800 Años de Historia, María Eugenia Escudero Sánchez confirma que el puente, pese a haberse erigido en 1453, ya había sido destruido en época de los Reyes Católicos, los cuales dieron carta blanca para su reconstrucción. En 1517, a la llegada a España de Carlos I, el Puente de la Maza era una estructura de madera sobre pilares de piedra, pero en 1590 volvía a estar arruinado. En 1620 se rehízo definitivamente. Luego, sufrió alguna vicisitud más, pero fue en 1848 cuando pasó a tener 28 arcos, frente a los 32 con los que contaba en origen. Entonces, ya se le dio una mayor anchura, lo mismo que tras la Guerra Civil y en las postrimerías del siglo XX.
En todo caso, el característico aspecto de los pilares del Puente de la Maza, que se hallan revestidos de tajamares semicirculares, data del siglo XVI. Estos espolones buscan cortar el flujo de las mareas y proteger el puente de la fuerza del agua, y se encuentran ahí desde que se construyó su base en piedra la primera vez.
En definitiva, yo concluyo que el Puente de la Maza destaca por sus longitud (mide entre 480 y 500 metros, dependiendo de donde se empiece a medir) y por su dilatada historia. No cabe duda de que ha cambiado, pero su estructura general es la misma desde hace siglos. Por último, hasta octubre de 2001 el puente también era famoso por entorpecer la circulación en coche por la cornisa cantábrica.
En efecto, hasta el 19 de octubre de 2001 no se inauguró el tramo de la Autovía del Cantábrico que une Lamadrid y Unquera, por lo que la única manera de ir de Cantabria a Asturias, o viceversa, a finales del siglo XX, era circulando por la carretera nacional que atraviesa San Vicente de la Barquera y el Puente de la Maza.
Con su inauguración, la Autovía del Cantábrico descongestionó el tráfico por San Vicente, pero, hasta entonces, en el puente se formaban unos tapones tremendos. Atravesarlo en coche, al menos en verano, era una odisea que yo llegué a sufrir en mis carnes varias veces. Ahora, la situación ha cambiado mucho.
El Puente de la Barquera
El casco urbano de San Vicente de la Barquera se encuentra flanqueado por dos marismas. La que queda al oeste se denomina Marisma de Pombo y la del este se llama Marisma de Rubín. Esta segunda está delimitada por el Puente de la Maza, y la primera llega hasta el Puente de la Barquera. Delante de San Vicente, una vez pasados los dos puentes, tras la unión de los dos brazos fluviales se forma la Ría de San Vicente, que es la que va a dar al Mar Cantábrico.
Por tanto, en San Vicente hay dos puentes, como dejé entrever en el post de 2018 que dediqué a la localidad. Al otro lado del Puente de la Maza ya no hay más casas, es decir, la población acaba en él. El Puente de la Barquera, sin embargo, une la zona céntrica del pueblo con la de expansión.
El Puente de la Barquera es bastante más pequeño que el Puente de la Maza. Tiene 7 arcos y mide unos 130 metros de largo. Fue inaugurado en 1799, y su última reforma data de la década de los años 80 del siglo XX.
De puente a puente
En San Vicente de la Barquera hay un recorrido que es precioso. Es el que va de puente a puente, bordeando la ría por el Paseo Marítimo. El otro día, tras estar un rato por la zona de la Plaza Mayor del Fuero e ir desde allí hasta el Puente de la Maza, esa pequeña ruta es la que hicimos para volver al coche.
Esta vez, la visita a San Vicente de la Barquera fue breve. El objetivo era ir a Náutico Nuria a comprar algo de ropa, pero yo no perdí la oportunidad de profundizar un poquito en los encantos del pueblo, y, desde luego, aproveché el rato y el paseo por él.
Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SAN VICENTE DE LA BARQUERA.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales visitadas en Cantabria: 55'6% (hoy día 100%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 13'2% (hoy día 35'7%).






































































