12 de julio de 2026

PUNTA UMBRÍA 2026 (VISITA DE JULIO)

En marzo, pasé un día en Punta Umbría y me despedí del pueblo con un "hasta pronto". No quería que transcurriera demasiado tiempo hasta que pudiera volver, pero he tardado en regresar menos de lo que me esperaba.


En efecto, la pasada semana inauguramos nuestras vacaciones estivales en el Camping Playa La Bota, que se encuentra a las afueras de Punta Umbría. El grueso del asueto veraniego los disfrutaremos en agosto, pero antes, para empezar el mes de julio echamos unos días en la costa de Huelva, yendo a la playa y gozando del sol y del mar.


En los últimos meses le he prestado escasa atención al blog, porque he estado de oposiciones, como ya expliqué en el post sobre Sevilla que escribí a mediados de mayo. Por aquel entonces, me faltaba poco para hacer el primer examen de las pruebas selectivas para el ingreso en la escala de Ayudantes de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Universidad de Sevilla. Pues bien, lo aprobé, me puse a prepararme el segundo, y, tras cuatro semanas de locos, lo hice el 30 de junio. El caso es que no estaba planeado con tanta exactitud, porque la mobil home del Camping Playa La Bota la reservamos a finales de primavera, pero el destino quiso que el 1 de julio, un día después del examen definitivo, me pudiera ir a la costa de Huelva a soltar el estrés y a descansar de la locura que es enfrentarse a una oposición. Si me hubieran retrasado el ejercicio un pelín, mi estancia playera se habría ido al traste, pero al final coincidió todo de forma casi milagrosa. Los resultados no los sabré hasta septiembre, así que me ha venido de lujo tener la posibilidad de cambiar de aires en Punta Umbría para pasar página.

Camping Playa La Bota

El Camping Playa La Bota ocupa 13 hectáreas y se halla dentro de un inmenso pinar, que no está protegido, que yo sepa, pero que se ha respetado por completo, por lo que permanece casi virgen. La primera virtud del camping es que se encuentra en ese maravilloso entorno.



El segundo punto fuerte del Camping Playa La Bota es que está a 300 metros escasos de una playa maravillosa, denominada Playa de la Bota


Por último, las instalaciones del camping son magníficas, por lo que es un lugar muy recomendable para pasar unos días de descanso, cerca del mar y en un entorno natural al 100%. 


En relación con las instalaciones, hay que decir que el camping tiene áreas para acampar por las buenas y también zonas para instalar caravanas, pero lo que destaca en él, en mayor medida, es la amplia variedad de cabañas, de bungalós y de mobil homes con los que cuenta. Nosotros nos alojamos en uno de estos últimos. Estaba genial.


  

Me encanta el ambiente de los campings, pero las vacaciones en estos no dejan de tener partes un poco duras a veces. Sin embargo, en la mobil home del Camping Playa La Bota pude disfrutar de lo bueno del campismo, sin renunciar a ninguna comodidad, incluida la que proporciona un buen aparato de aire acondicionado.

Largo paseo por Punta Umbría

Como he comentado, el Camping Playa La Bota está aislado en medio de un enorme pinar, que ocupa gran parte del término municipal de Punta Umbría. En este viven 16.000 personas, que se reparten en tres núcleos de población. El más importante del trío se llama Punta Umbría, como es lógico. De él, es del que he hablado en los posts anteriores que le he dedicado al municipio. Esta vez solo fui allí el último día, cuando ya habíamos salido del camping. Esa mañana, para empezar desayunamos en un bareto muy poco lustroso, pero en el que estuvimos a gusto.


Tras la parada en Bar Casa Pamblanco, María y yo nos dimos un paseo enorme, que nos llevó a rodear por completo el meollo de Punta Umbría. Primero tiramos por la Avenida de Andalucía, que es una calle en la cual se concentran muchos de los negocios del pueblo. La misma lo corta en diagonal, y conduce desde el Océano Atlántico hasta la Ría de Punta Umbría.

Al llegar a su extremo noreste, la Avenida de Andalucía va a dar casi al comienzo de la Avenida de la Ría, que es el que va bordeando la Ría de Punta Umbría hasta la Plaza de Pérez Pastor. A continuación de esta, es la Calle Almirante Pérez de Guzmán la que sigue yendo paralela al agua, en un trecho en el que ya hay una pequeña playa. 


Nosotros no paramos hasta que no llegamos a las dunas que van a dar al Espigón de Punta Umbría.


Al llegar a la zona agreste que ocupa el extremo oeste de Punta Umbría, la atravesamos y salimos a la Playa de Punta Umbría


Una vez que pisamos la arena, fuimos caminando por la playa hasta el sitio en el que se habían instalado las niñas. Ellas, tras el lote de churros habían decidido que era mejor tumbarse en la arena que pegarse más de una hora andando. Yo, sin embargo, supe enseguida que lo suyo era disfrutar de un largo paseo. Al encontrar a Ana, a David y a Julia, María y yo nos dimos un baño y recogimos los bártulos. Después, los cinco emprendimos la vuelta a Sevilla, no sin antes hacer una última y breve parada en el Chiringuito Cazorla.


El Portil

Decía arriba que Punta Umbría tiene tres núcleos de población. El menor se denomina El Rincón. En él no he estado. El tercero es El Portil, que es el que queda más cerca del Camping Playa La Bota.

En El Portil viven unas 1.300 personas. Estéticamente, es la típica población nacida para dar servicio a una playa. En esta ocasión, la misma es la Playa del Portil. Yo no tuve la oportunidad de conocerla, ni de acercarme a la parte de El Portil que linda con ella, pero creo que esa zona no presenta ninguna particularidad especial. Lo destacable de este núcleo habitado es que, por el este, se asoma a la Laguna del Portil y al enorme pinar en el que se enclava el Camping Playa La Bota. La costa de Huelva es así de maravillosa.


No obstante, lo más curioso de El Portil, a mi parecer, es su límite oeste, porque está conformado por una calle recta, denominada Calle Laguna Seca


La acera este de la Calle Laguna Seca pertenece a El Portil, y, por tanto, a Punta Umbría. La de enfrente, en cambio, es el limite oriental de Nuevo Portil, que ya forma parte del término municipal de Cartaya. Yo, en otros lugares ya he visto pueblos que están separados por una calle, pero no recuerdo ninguna división en la que los confines sigan una línea recta tan patente y perfecta. La historia de como se ha llegado a esa situación es curiosa y empezó en 1963, año en el que Punta Umbría se segregó de Cartaya y se constituyó en municipio independiente. En ese momento, los dirigentes del recién nacido ayuntamiento puntaumbrieño decidieron impulsar la creación de un nuevo núcleo, que se erigió a 9 kilómetros del casco urbano, colindando justo con el territorio de Cartaya. Se le denominó El Portil.


El Portil nació tan pegado a la linde con el término de Cartaya, que acababa abruptamente en una calle recta. Años después, los cartayenses parece que se picaron y también fomentaron el surgimiento de otro núcleo, llamado Nuevo Portil, que llegó de igual modo, pero desde el lado opuesto, hasta el límite con el término de Punta Umbría, es decir, hasta la misma vía que los puntaumbrieños habían fijado como frontera. En la actualidad, lo único que denota que son dos poblaciones dependientes de ayuntamientos distintos son los vados de los garajes. En efecto, los de una acera los ha emitido un consistorio y los de enfrente el vecino. Por lo demás, no hay diferencia. Pese a esto, yo no traspasé los confines de El Portil. Lo cierto es que fui todos los días hasta allí desde el Camping Playa La Bota, andando o corriendo, pero no crucé la Calle Laguna Seca

Jugando al minigolf en El Portil

En El Portil hay alguna zona de casas unifamiliares, pero la mayoría de la población está conformada, básicamente, por urbanizaciones cerradas de adosados y de pisos. 


De puertas para adentro, todas esas urbanizaciones dan a piscinas y a zonas ajardinadas, por lo que he podido ver en la imagen satélite, pero, por el exterior, los bloques de pisos tienen locales y negocios. 


A falta de un espacio con una iglesia antigua o con algún edificio oficial, el epicentro de El Portil se ubica en la Plaza de la Sal. Se trata del único lugar de la localidad en el que hay una superficie un poco amplia que no está ocupada por pisos o por casas, por lo que yo vi. El Portil no es un núcleo habitado hostil, es decir, que da sensación de desahogo, pero la verdad es que no cuenta con zonas verdes, y plazas tampoco tiene más.


En los cinco días que pasamos en el Camping Playa La Bota, nosotros fuimos a El Portil al supermercado y a la farmacia. Aparte, yo estuve por allí dando un paseo una mañana, pero lo más divertido que hicimos fue ir a jugar al minigolf.


Me divierte jugar al minigolf, y en El Portil hay uno que está situado en el jardín del Restaurante Calamón. No pude ganar la partida, el triunfo se lo llevó Ana, pero la verdad es que echamos un rato sensacional.
 
Otros momentos de relax absoluto

Me encantan las vacaciones activas, pero hace años descubrí que me sienta muy bien reservar unos cuantos días del verano para montar un plan que no implique más que descansar e improvisar. Este 2026, esa semanita de relax poco preparado es la que hemos disfrutado en el Camping Playa La Bota. Sin embargo, dejarse llevar no significa necesariamente no moverse nada. Por eso, en las jornadas de asueto no faltaron los paseos por los maravillosos pinares que separaban el camping y El Portil


Una de las noches también organizamos una buena, viendo el partido de la selección española masculina de fútbol en la mobil home. Se está celebrando la Copa Mundial de la FIFA 2026, y España jugaba los dieciseisavos de final contra Austria.


Por último, a lo largo de los días nos pegamos tres pequeños gustazos en tres sitios diferentes. En el primero, llamado Chiringuito Nómada, nos tomamos una cerveza en familia.



El llamado Chiringuito Nómada es una auténtica construcción efímera, que se encuentra en medio de la arena. Me pareció un lugar espectacular.

La segunda cerveza nos la tomamos María y yo en el jardín del Restaurante Calamón, otro día que fuimos allí y que no jugamos al minigolf.


Para acabar, el último día de playa nos pegamos un auténtico homenaje final en el Restaurante Chiringuito Rifeño.


El Restaurante Chiringuito Rifeño es un chiringuito parecido a los que están frente al mar en otros lugares, pero en este caso no se halla en primera línea, sino al borde de la carretera. Nosotros pasábamos junto a él cada día, ya que se encuentra cerca de la entrada del Camping Playa La Bota que conduce a la playa. Por eso, aunque comimos y cenamos siempre en la mobil home, el último almuerzo decidimos hacerlo allí. 


En el Restaurante Chiringuito Rifeño comí sardinas, atún a la plancha y papas aliñás, rodeado de toda mi familia, disfrutando de otro de esos ratos que me regala la vida de vez en cuando.
 
A esperar la llegada del resto de las vacaciones

La primera parte de las vacaciones me supo a poco. Tras unos días de descanso mental y físico, que necesitaba mucho, tocó regresar a Sevilla a trabajar hasta final de mes. Julio se presenta tranquilo, en lo que a planes especiales se refiere, pero no pasa nada. En agosto me cogeré las tres semanas libres que me quedan, y volveré a tener otro buen puñado de cosas que seguir contando.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado PUNTA UMBRÍA.
En 1996 (primera visita), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Huelva: 5%  (hoy día, confirmada ya esta visita en 2007, 30'4%).
En 1996 (primera visita), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 2'5% (hoy día, confirmada ya esta visita en 2007, 21'3%).


26 de mayo de 2026

SEVILLA 2026

El 10 de mayo se cumplió una década desde que escribí el primer post en En Ole Väsynyt. La presente será la entrada número 367. Es una pasada. La verdad es que empecé con este diario público de mis viajes y de las carreras que corro con la idea de que la iniciativa perdurara, pero no tenía muy claro que fuera a mantener la constancia tanto tiempo. 10 años son muchos.


Mi situación han cambiado bastante en esta última década, como es lógico. El balance es positivo, pero he pasado por un buen número de vicisitudes, y, aunque el objeto del blog no es hablar de ellas de manera directa, la verdad es que he ido poniendo en contexto los post turísticos y los deportivos. Al final, he reflejado 10 años de mi vida de una forma que me encanta. Ahora, de nuevo, este artículo sobre Sevilla lo voy a introducir haciendo un apunte acerca del momento en el que me encuentro, por lo que va a quedar plasmada otra circunstancia más de mi existencia.

El caso es que, como es fácil de comprobar, no le he dado mucha bola al blog últimamente. Cuando empecé con él, me propuse parir un post al mes como mínimo, y he cumplido el objetivo, salvo en los meses de abril y mayo de 2020, en los que estuvimos encerrados en casa, y en febrero de 2021, cuando aún sufríamos los efectos de la pandemia y no pude atravesar los límites municipales de mi pueblo. En los restantes 118 meses que han transcurrido desde mayo de 2016, nunca he faltado a la cita. Sin embargo, es patente que unas veces he podido escribir más, y otras he estado menos libre. La presente primavera estoy pasando una de estas etapas de saturación que me ha impedido sentarme a redactar con regularidad, porque tengo que hacer un nuevo examen de oposición. 

Yo comencé a trabajar en enero de 2020 en la biblioteca de la Universidad de Sevilla, pero soy interino. Por ello, todavía no he dejado de examinarme. De esto ya he ido hablando, porque, como digo, me gusta insertar los post en mi contexto vital. En concreto, desde que empecé a escribir en el blog he participado en tres procesos selectivos, aunque uno estaba destinados a dotar de personal a la biblioteca de la Universidad de Valladolid, no a la de la Universidad de Sevilla. Lo de Valladolid fue una cosa puntual, pero en Sevilla está mi futuro y aún no he conseguido sacarme la plaza de técnico. Estoy cerca, espero que sea a la próxima. 

No obstante, esta vez lo que se han convocado han sido oposiciones al nivel superior al mío. En teoría, tenía libertad para ignorarlas y evitar el follón, pero me va la marcha y me he puesto a estudiar. El día 30 de mayo me enfrentaré a su primer examen, lo que implica que me he visto obligado a apretar en los dos últimos meses. Por esa razón, he estado abducido y no he podido inventarme casi ningún plan de los que son objeto de En Ole Väsynyt

A pesar de lo dicho, no he querido romper la tradición de redactar al menos un post al mes. En abril, pude engancharme a una excursión, precisamente organizada en el contexto laboral, y estuve de visita en Coria del Río. En mayo, la cosa se ha puesto más chunga, porque tengo el examen en unos días y no doy a basto (ni siquiera debería estar escribiendo esto). 


Pese a esto, también me he resistido a saltarme la tradición, de manera que el otro día, aprovechando que tuve la oportunidad de realizar una actividad fuera de lo normal, saqué la cabeza de los libros por una mañana y me curré un plan que se puede encuadrar perfectamente en este blog. Cierto es que fue en Sevilla, pero eso no es raro. De hecho, el presente es el post número 14 que escribo sobre mi ciudad, porque siempre digo que hay veces que me encanta hacer de turista en ella.


Sesión de masaje

El caso es que a María le tocó hace un tiempo, en un sorteo realizado en una fiesta del colegio de mis sobrinos, una sesión terapéutica gratuita en Inhala Massage & Wellness Center. Ese es el plan que he dicho que iba que ni pintado en este blog. Esa clase de experiencias, cuando las vivo en otras ciudades las cuento aquí, y siempre que las disfruto en Sevilla y me cuadra, pues también. En esta ocasión, me ha venido genial. Además, como he adelantado, dado que nos dimos el masaje el sábado, al salir nos fuimos a tomar una cerveza al corazón de la Sevilla guiri, y luego vimos una exposición en el Archivo de Indias. La mañana fue 100% En Ole Väsynyt.

Pero vamos por partes. Inhala Massage & Wellness Center es un centro de masajes que está en la Calle Monsalves, en pleno casco histórico de Sevilla


Como he contado, yo acabé allí de casualidad, pero estoy seguro de que volveré, porque la experiencia me encantó. Al principio de la sesión, la chica me preguntó si prefería un masaje suave, medio o fuerte, ya que en Inhala adaptan la terapia a las condiciones y a los deseos de cada uno. Yo, como no, me fui de guay y le dije que lo quería cañero. No es ningún secreto que me va la leña, pero también es una realidad que no soy un Navy SEAL, ni un GEO. No me han entrenado para soportar torturas físicas sin pestañear. Por eso, cuando la masajista llevaba 5 minutos liada con mi espalda, le tuve que pedir que aflojara un poco. La fuerza que tenía era tremenda, y estaba viendo las estrellas. Me gusta la intensidad, pero no soy masoca. A partir de ese momento redujo el vigor, y el resto del repaso fue espectacular. Durante una hora, apretó en su justa medida, por la espalda, por las piernas, por los pies, por el cuello y por la cabeza. Fue una gozada.

Por otro lado, el ambiente en Inhala era el que uno se espera en estos sitios. En efecto, en la sala de masajes había imágenes de Buda, cuadros de árboles de la vida y música suave. Es lo suyo. No obstante, el misticismo no fue excesivo, es decir, que hay gente que toma lo mejor de las filosofías vitales orientales, lo adapta a la vida real y lo transmite, y también hay personas en esa onda que no inspiran paz, sino que llevan el asunto al plano del mal rollo. En Inhala, las instalaciones invitaban al reposo y las dos masajistas me transmitieron buenas vibraciones, por lo que puedo afirmar que el centro es de los que le sacan partido a una atmósfera zen bien entendida.

Cervecita en el Salvador

Cuando salimos de Inhala Massage & Wellness Center ya habíamos dejado atrás el mediodía y estábamos en la hora del aperitivo. Yo había decidido tomarme la mañana libre, así que no dudamos en ir a disfrutar de una cervecita. Sevilla mostraba su cara más agradable, no hacía demasiado calor y había que aprovechar. Dado que el destino final era el Archivo de Indias, dirigimos nuestros pasos hacía la parte sur del centro de la ciudad. A medio camino, nos paramos en la Plaza del Salvador.


Los bares que dan la Plaza del Salvador son un clásico para cualquier sevillano. Lo de echar unas cañas en ella es algo que se hace desde siempre. Lo que pasa es que ahora, tanto La Antigua Bodeguita del Salvador, como la Bodega Los Soportales, se han adaptado a los tiempos y se han refinado un poco, con el objetivo de cautivar a los turistas. Antaño, te pedías las cervezas en la barra y te las ventilabas de pie en la plaza, o sentado en los escalones de la iglesia que tiene enfrente, a la vez que te quitabas el hambre gracias a las patatas fritas del puesto ambulante o del quiosco que hay no muy lejos. En la actualidad, esto ya es imposible de hacer. Sin embargo, he de reconocer que La Antigua Bodeguita del Salvador, que es donde nosotros estuvimos, se ha reconvertido bien, porque es verdad que han montado el tema con la idea de atraer a los guiris, pero yo soy sevillano y también me sentí a gusto. De hecho, las papas aliñás que me tomé fueron de las mejores que recuerdo.

Exposición en el Archivo de Indias

Después del agradable rato en La Antigua Bodeguita del Salvador, completamos la mañana de relax yendo a la mencionada exposición del Archivo de Indias, que se titulaba El Arte de Preservar la Memoria. La misma lleva montada desde marzo.


Lo cierto es que yo quería ver El Arte de Preservar la Memoria desde que la inauguraron, pero llevo una primavera de locos y no había visto el momento de ir. Como es imposible que pueda arrancar más ratos antes de examinarme, el otro día me di cuenta de que era mi última oportunidad para visitar la exposición, salvo que suspenda la primera prueba de la oposición, claro, que entonces el 30 de mayo estaré libre, pero como lo deseable es que eso no ocurra y que tenga que presentarme a la segunda, a finales de junio, pues opté por sacar el hueco el sábado y nos fuimos para el Archivo de Indias, tras el receso en la Plaza del Salvador.


En septiembre de 2019, ya hablé en este blog de otra exposición que vi en el Archivo de Indias, llamada El Viaje Más Largo, que estuvo dedicada a la expedición que dio la primera vuelta al mundo, entre 1519 y 1522. El Arte de Preservar la Memoria fue más modesta.


No obstante, a mí me encantó, aunque es cierto que mi nivel de imparcialidad fue mínimo, ya que El Arte de Preservar la Memoria se ha montado con motivo del 240 aniversario de la inauguración del Archivo General de Indias, y gira entorno al mundo de la archivística. En concreto, sus objetivos son revelar el valor histórico de los documentos que se conservan en el Archivo de Indias, ensalzar las labores de investigación que en él se realizan y poner en valor los quehaceres que lleva a cabo el personal técnico de la institución. María es archivera, así que una muestra que está focalizada en explicar cosas relativas al trabajo de ese gremio tan desconocido, necesariamente tenía que llegarme.


María no se parece en nada a la archivera que estaba tipificada en la exposición, como ha quedado patente en otros posts en los que hay fotos suyas, pero sí es verdad que a veces se pone una bata blanca para trabajar... 

El caso es que El Arte de Preservar la Memoria es una exposición pequeña, pero muy interesante, no solo por la información que proporciona del trabajo de los archiveros, sino también por los documentos que muestra, que pertenecen a los fondos del Archivo General de Indias. Todos los que vimos eran originales, lo cual es un lujo.


Nunca me han hecho tilín las exposiciones y los museos en los que se exhiben facsímiles o réplicas. Me parecen un timo. Por eso valoro tanto que, en las muestras, se puedan contemplar originales en las vitrinas. En ese sentido, en El Arte de Preservar la Memoria me gustó especialmente ver el Libro de Registro de Pasajeros a Indias, abierto por una página en la que hay verdaderas anotaciones de septiembre de 1509.


El Archivo General de Indias se creó en 1785, con el objetivo de que se custodiaran en él todos los fondos, generados desde 1492, relacionados con la administración de los territorios americanos españoles, lo cuales se encontraban dispersos por diversos archivos. Por esa razón, hay allí documentos incluso del siglo XV, como el que acabo de enseñar en la foto. Sin embargo, en el Archivo se conservan también curiosos manuscritos relacionados con el funcionamiento interno de la propia institución. Dado que la misma ha cumplido 240 años, está claro que muchos de ellos tienen un interés enorme. A mí, me gustó especialmente el Listado de Empleados Existentes en el Archivo General de Indias en Enero de 1788 y Necesidades de la Futura Plantilla, con Indicación de sus Sueldos y Dotación Anual.


También tiene un valor incalculable el documento original de las Reales Ordenanzas para el Archivo General de Indias, que está datado el 10 de enero de 1790.


Las Reales Ordenanzas para el Archivo General de Indias es el reglamento que organizó el archivo y es una de las principales fuentes precursoras de la archivística moderna, ya que define la manera de describir documentos, en un momento en el que aún no existían normas internacionales.

Aparte, en la exposición se le dio publicidad a todo lo que implica el trabajo archivístico hoy en día. Como archivero consorte que soy, creo que montarla ha sido un acierto.


Por otro lado, en la exposición vimos un cuadro de Francisco de Goya que es propiedad del Archivo General de Indias. Se trata de Retrato de Carlos IV.


Con respecto al edificio del archivo, el mismo, que en origen se construyó para ser usado como lonja de mercaderes, es un icono en Sevilla.



Sin embargo, hay que decir que la mayor parte de la actividad archivística de la institución no se realiza en el Edificio de la Lonja, sino en el contiguo Edificio de la Cilla.


El Edificio de la Cilla es un inmueble histórico que se encuentra enfrente del Edificio de la Lonja, tal y como se muestra en la maqueta.  A lo largo de los años, ha tenido un montón de usos, hasta que se acabó de rehabilitar en 2005 para que ejerciera de anexo de la sede principal del Archivo General de Indias. Lo curioso es que los dos edificios están unidos por un túnel subterráneo, que permite, por ejemplo, llevar fondos desde el depósito de seguridad, que se halla en la segunda planta del Edificio de la Lonja, a la Sala de Investigadores, que se ubica en el de la Cilla, sin sacar los documentos a la calle.

Por último, he de decir que en 2019 comenté que ya no había cajas vacías en las emblemáticas estanterías de madera de caoba del archivo. No es verdad.


Antaño, en esas estanterías se guardaban realmente los documentos, pero en la actualidad los mismos deben estar más protegidos, de manera que lo que ven los visitantes son un montón de cajas de cartón sin nada dentro. Se ve que, con motivo de la exposición que vi en 2019, las baldas las habían vaciado, cosa que yo alabé, pero lo cierto es que aquello fue algo temporal. 


El otro día, los pasillos que no albergaban la exposición presentaban su aspecto normal, y en ellos sí había anaqueles repletos de cajas de pega.

Tampoco pasa nada. Entiendo que no se pueden conservar los documentos ahí, y que no queda bien tener vacías las baldas. En todo caso, a mí me gustaría visitar los verdaderos depósitos del Archivo General de Indias, pero hoy en día eso no es posible, ni siquiera para María, que es del gremio, pero que no trabaja en esa institución. De momento, me conformaré con ver lo mismo que el resto del mundo. 


Por mi parte, tras el breve paréntesis, lo que que toca ahora es regresar al estudio. El próximo sábado tengo el primer examen. Si lo paso, habrá un segundo. Seguiremos informando.


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SEVILLA.
En 1977, % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Sevilla: 14'2% (hoy día 100%).
En 1977, % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 0'2% (hoy día 36'8%).

Reto Viajero TESOROS DEL MUNDO
Visitado SEVILLA.
En 1977 (aún incompleta esta visita), % de Tesoros ya visitados de la España Musulmana: 10% (hoy día, completada ya esta visita, 50%).
En 1977 (aún incompleta esta visita), % de Tesoros del Mundo ya visitados: 0'1% (hoy día, completada ya esta visita, 4'7%).

Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado SEVILLA.
En 1977, % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 0'9% (hoy día 67'6%).
En 1977, % de Municipios de Andalucía ya visitados: 0'1% (hoy día 22'4%).