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16 de agosto de 2025

SAN NICOLÁS DEL PUERTO 2025

San Nicolás del Puerto tiene unos 600 habitantes, que se reparten entre dos núcleos de población. En el principal, que es el que da nombre al municipio, viven algo más de 500 personas.


El pueblo de San Nicolás del Puerto está vertebrado por la SE-163, que corta su pequeño casco urbano por la mitad. En el sur de la localidad, esa vía se orienta de sureste a noroeste. En ese tramo, que también se denomina Avenida del Huéznar, a ambos lados la carretera solo hay una hilera de casas. 


Sin embargo, en un momento dado, a la altura del lugar donde se encuentra el edificio del Ayuntamiento, la carretera pasa a llamarse Calle Real, cambia de orientación, y continúa con una trayectoria sur-norte.


En este último tramo, el pueblo se engrosa, y la SE-163 pasa a tener una calle paralela a cada lado, con la cosa de que, entorno a la del oeste, que se denomina Calle Tinado, es donde está ubicado el meollo de San Nicolás.


Hasta hace unos años, el extremo sureste del casco urbano lo marcaba una gasolinera. Más allá, solo había una hilera de casas aisladas, que se asomaban a la Vía Verde de la Sierra Norte, y unas instalaciones deportivas, que estaban ubicadas en mitad de la nada. En un momento determinado, a continuación de la gasolinera se construyeron 44 nuevas viviendas unifamiliares, que han hecho que el campo de fútbol y las otras pistas para hacer deporte estén menos apartadas. En esa urbanización, en el adosado que, a día de hoy, se encuentra en los confines del pueblo por ese lado, he pasado el último fin de semana.
 
                


Dado su reducido tamaño, es normal que haya tenido tiempo de explorar todos los rincones de San Nicolás del Puerto en un par de días. Es verdad que no entré en la Iglesia de San Sebastián, pero sí volví a echarle un ojo al Crucero de Piedra, al Puente Romano y al Nacimiento del Río Huéznar. También me bañé de nuevo en la Playa de San Nicolás del Puerto y recorrí la gran mayoría de calles de la población que no conocía de mis anteriores visitas. Eso me permitió ver el exterior de la Casa Natal de San Diego de Alcalá y lo que queda de una fortaleza, que parece ser que es de época musulmana. 


Como se puede ver en la foto, lo que queda del Torreón es francamente poco y está muy mal conservado.

Un par de lugares de interés limitado

Pues sí, lo cierto es que no creo que nadie deba ir a San Nicolás del Puerto a ver el Torreón o la Casa Natal de San Diego. Una cosa es que uno esté en el pueblo, tenga la oportunidad de darse un paseo y vaya a echarles un vistazo, pero no son sitios que se puedan recomendar.

A propósito del Torreón, ese montón de ladrillos comido por la maleza, que corta la acera e invade la calzada, es lo que sobrevive de una fortaleza que parece que se erigió en ese lugar en la Edad Media, pero que no se puede decir ni que esté medio conservada. Supongo que los restos siguen ahí, porque costaba más trabajo quitar el mogollón rocoso, que usarlo como trozo de valla. Realmente, si lo que queda del Torreón supera los ocho siglos, da un poco de lástima verlo así.


No hay ni una sola referencia in situ de lo que era el Torreón, y en Internet se repiten hasta la saciedad las dos mismas frases, que pasan de una web a otra sin reparo, y que yo no voy a reproducir, porque no tienen ni un mínimo de base histórica. Yo me quedo conque era una torre de vigilancia, que se erigió en un cerro en época islámica, y con eso me aseguro de que no meto la pata.

Con respecto a la Casa de San Diego de Alcalá, sí es verdad que me llamó la atención que el célebre franciscano naciera de San Nicolás del Puerto. No lo sabía. Por lo visto, durante muchos años fue Diego de San Nicolás, pero el hombre murió en Alcalá de Henares en 1463 y allí permanece incorrupto, por lo que se le ha pasado a conocer como San Diego de Alcalá en el santoral. Parece ser que el religioso viajó bastante, y llegó a ser popular en vida, pero fue después de morir cuando su fama creció de forma exponencial, ya que Felipe II, que era muy supersticioso, atribuyó a su cadáver la curación de su hijo Carlos, que debía heredar el trono de España a su muerte, y que tuvo un grave accidente, estando precisamente en Alcalá de Henares. No creo que la momia de fray Diego tuviera demasiado que ver, pero el caso es que el príncipe Carlos sanó, y, a raíz de eso, su devoto padre inició una campaña para que canonizaran al fraile, cosa que logró en 1588. El hecho de ser uno de los santos favoritos del hombre más poderoso de la tierra, hizo que se disparara la popularidad de San Diego de Alcalá, que es el nombre que se le quedó. Por ello, en 1613 Lope de Vega lo hizo protagonista de una comedia en verso, y, a partir de ahí, fue retratado por Zurbarán, por Ribera, por Murillo y por Alonso Cano, entre otros, lo que selló para siempre su inmortalidad. 

El tema es que se sabe muy poco de como fue vida de San Diego de Alcalá cuando era joven, y eso ha eclipsado su origen sevillano. San Nicolás del Puerto en 1400 debía ser una aldea minúscula, lo cual hace que, lo que se considera en la actualidad la Casa Natal de San Diego sea un lugar claramente adaptado. Quizás, ha trascendido el sitio exacto donde estaba la verdadera vivienda en la que vino al mundo el niño Diego, pero es evidente que no queda ni rastro de ella.


Eso sí, la Calle San Diego tiene su encanto, y el recodo adonde se asoma la casa en la que se dice que nació y pasó su humilde infancia el futuro santo, es un rincón precioso de San Nicolás del Puerto, que está muy cuidado.


Las verdaderas atracciones de San Nicolás del Puerto

Más allá de los dos puntos concretos de los que he hablado, los ítems verdaderamente interesantes que se pueden visitar en San Nicolás del Puerto son el Puente Romano y la colindante Playa de San Nicolás del Puerto, así como el Nacimiento del Río Huéznar. Esos ya sí que son lugares de un cierto interés.

Con respecto a la playa, ya conté en 2019 que es mejor no esperar encontrarse allí la Playa de Bolonia. No hay que olvidar que estamos hablando de un pueblo que se ubica en plena Sierra Norte. En realidad, la Playa de San Nicolás del Puerto no es más que un tramo del Río Galindón, en el que se han instalado unas compuertas, que se cierran y embalsan el agua de junio a septiembre, formando una piscina natural. Los márgenes de la misma se han habilitado, y eso hace posible que la gente se pueda refrescar en ella en los calurosos días de verano.



En la Playa de San Nicolás del Puerto hay que tener cuidado a la hora de meterse en el agua, para no resbalar con la verdina y acabar malparado. Por otro lado, tampoco es lo mismo extender la toalla en el cemento de su orilla, que en una verdadera playa marina. No obstante, me agradó regresar y pasar un buen rato de la tarde del sábado al borde del Río Galindón. En 2016, fui a la Playa de San Nicolás un domingo de agosto, en hora punta, y me quedé con una visión equivocada del lugar. Esta vez, estuve mucho más a gusto. Además, el enclave estrella del pueblo está justo allí. Se trata del Puente Romano.


La pregunta del millón es sí queda algo del puente original que construyeron los romanos en ese lugar, hace cientos de años. Por lo que parece, lo que se ha mantenido es el emplazamiento y el aspecto, pero lo que se ve hoy en día es del medioevo.

En realidad, como se puede comprobar, más que por tener sitios concretos destacados, San Nicolás del Puerto es un pueblo chulo para ser paseado. Yo lo fui recorriendo por partes, y, al final, creo que no me dejé prácticamente ninguna calle importante sin ver. 



Otra cosa que hice fue comer y cenar en dos de sus bares. Uno de ellos es una especie de chiringuito, que se encuentra cerca de la entrada del pueblo, y que se asoma al bosque en el que está enclavado el Nacimiento del Río Huéznar.


En ese negocio yo ya había estado tomando café en 2019, aunque ha cambiado de nombre ligeramente. En efecto, hace un lustro se llamaba Bar El Venero, y ahora ha sido rebautizado como Dame Venero Bar. En cualquier caso, cenamos allí en familia la noche del viernes. Fue un rato sensacional.

Al día siguiente, para almorzar nos fuimos hasta la Plaza de España, que, como es evidente por el nombre que tiene, es el corazón de San Nicolás. La Calle Tinado, que dije antes que es la vía entorno a la cual se ubica el meollo del pueblo, se asoma a ella. 


En la Plaza de España hay un bar, que se llama Bar La Plaza. No se trata de un sitio selecto. De hecho, había bastante follón en él, pero nosotros también éramos muchos y nos encontraron un hueco, en el que estuvimos de lujo. Lo cierto es que comimos muy bien.

Para acabar, tengo que decir que San Nicolás del Puerto es el segundo municipio menos poblado de Sevilla, pero que, a la vez, cuenta en su término con dos de las atracciones naturales más señeras de la provincia. De una de ellas voy a hablar en el siguiente post.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado SAN NICOLÁS DEL PUERTO.
En 2004 (primera visita), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 22'8% (hoy día 67'6%).
En 2004 (primera visita), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 8'1% (hoy día 22'4%).


12 de agosto de 2025

BURGOS 2025

Al terminar agosto, habré estado dos veces en la casa que mi madre tiene en el municipio de Llanes. La segunda estancia tendrá lugar durante la segunda quincena del mes, pero la primera ya ha acabado. Ha sido breve, dado que en Asturias he pasado apenas tres noches. Sin embargo, en esos días he tenido tiempo de ir a Mieres y a Covadonga, y también me he podido dejar caer, como no, por el propio pueblo de Llanes. No obstante, de lo que voy a hablar ahora, es de la jornada que echamos en Burgos, cuando regresábamos a Sevilla. Fue de lo más completa.


De todas formas, antes de hablar de la capital burgalesa, adonde llegamos a mediodía, quiero hacer referencia a la entrañable experiencia que vivimos por la mañana en Quintanadueñas. Esta localidad de 1.500 habitantes, se encuentra a tan solo 6 kilómetros de la ciudad de Burgos, por lo que está muy vinculada a ella.


El caso es que en Quintanadueñas nació, en 1828, Fernando Calleja, que fue el padre de Saturnino Calleja. De este último ya he hablado en En Ole Väsynyt, no solo porque fue el abuelo de mi abuela, sino también porque se convirtió en una de las figuras más relevantes de la cultura española de la segunda mitad del siglo XIX, gracias a la editorial que fundó. En realidad, Saturnino no nació en Quintanadueñas, sino en Burgos, adonde su familia se había trasladado, pero no perdió el contacto con el pueblo durante su niñez. 

La Editorial Calleja

En 1868, siendo aún un adolescente, Saturnino Calleja se trasladó a Madrid. No tengo muy claro si lo hizo con su familia o solo, pero sí sé que fue en la capital donde el joven se metió en el mundillo de la impresión, de la encuadernación y de la edición de libros. También es seguro que su padre estaba allí en 1876, porque ese año abrió una librería e imprenta en la Calle de la Paz. En 1879, Saturnino le compró el negocio a su progenitor y lo transformó en una editorial. Con el tiempo, llegó a convertirla en la segunda más importante de España (al poco de su muerte, en 1915, con su hijo ya al frente, la Editorial Calleja incluso alcanzó la cima). 

Sin embargo, el mérito de Saturnino Calleja no fue solo que hizo que una pequeña librería acabase siendo la versión decimonónica de la Editorial Planeta, sino que, a la vez que triunfó como empresario, revolucionó el mundo de la enseñanza en España. En efecto, en 1860 en torno al 75% de la población española era analfabeta, con la cosa de que las escuelas estaban muy poco preparadas. Calleja pertenecía a una minoría ilustrada y regeneracionista, que se había percatado de que el retraso de España partía del ínfimo nivel formativo de sus gentes. Para empezar a solucionar tal carencia, el editor se propuso intentar alfabetizar al mayor número posible de personas. Para ello, pensó que lo primero era acercar la lectura a los niños, convirtiéndola en algo atractivo y asequible. Esa es la razón de que acortara su margen de beneficios, para abaratar las publicaciones y para llegar a más lectores, y de que centrara el grueso de su actividad en poner en circulación libros infantiles bien ilustrados, así como clásicos de la literatura universal en versión adaptada.



Además, también dedicó parte de sus esfuerzos editoriales a renovar el escaso y anticuado material escolar con el que contaban los maestros. En definitiva, innovó en los materiales de los libros, en los contenidos y en los procedimientos didácticos, haciendo tiradas muy amplias, que vendía a un precio muy bajo, llegando así a una cantidad de población muy alta. Gracias a él, en gran medida, leer dejó de ser cosa de ricos. Por otro lado, se implicó en la mejora de la enseñanza pública y se comportó como un decidido impulsor de la modernización de la educación en España, hasta el punto de denunciar la precaria situación de las escuelas primarias, de llevar ese debate a las Cortes, y de enfrentarse a los sectores más conservadores por ello.

Por desgracia, la Editorial Calleja languideció tras la Guerra Civil, y acabó desapareciendo en 1958, pero, la mejor prueba de la relevancia de Saturnino Calleja es que, 110 años después de su muerte, la gente sigue diciendo "tienes más cuento que Calleja". Para mí, es un orgullo ser descendiente, aunque sea lejano, de un personaje así.

El Museo Calleja de Quintanadueñas

El caso es que Saturnino Calleja tuvo cuatro hijos y tres hijas. Una de estas últimas, llamada Pilar, tuvo, a su vez, otras dos hijas. La mayor fue bautizada también como Pilar y era mi abuela. Yo hice muchísima vida con ella en mi niñez, así que don Saturnino tampoco me queda tan lejos. No obstante, lo que han montado en Quintanadueñas para honrar la figura del eminente editor no ha tenido nada que ver con mi rama de la familia.


Porque, en efecto, en mayo de 2022 se inauguró en Quintanadueñas un museo dedicado a la figura de Saturnino Calleja. La idea de montarlo partió de uno de sus nietos, Enrique Fernández de Córdoba (un primo hermano de mi abuela), que había recopilado, a lo largo de los años, mucho material sobre su abuelo y lo quería donar. 


En vista de eso, sondeó la posibilidad de que el museo se montara en Burgos, pero, dado que sus autoridades le dieron largas, Gerardo Bilbao, el alcalde de Alfoz de Quintanadueñas, que es como se llama el municipio al que pertenece Quintanadueñas, estuvo vivo y recogió el guante. A raíz de esto, en el pueblo se construyó un edificio que está genial, destinado a albergar el consistorio médico, la biblioteca y la exposición permanente sobre Saturnino Calleja.



La encargada de seleccionar lo más interesante de la donación de Enrique Fernández de Córdoba, así como de darle un sentido a la exposición, fue María Victoria Sotomayor, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, la cual ya había intervenido en un par de muestras sobre Calleja en León y en Burgos. Por su parte, el diseño expositivo corrió a cargo de Alberto Urdiales, ilustrador y doctor en bellas artes, que también donó fondos qué él tenía, relacionados con el editor.


En la actualidad, una vez que el Museo Calleja ya es una realidad, los que tiran del carro en su día a día son Guillermo Martín, que es el bibliotecario municipal, y la escritora Concha Condado, o Emecé Condado, que es el nombre con el que publica. Esta última es vecina de Quintanadueñas.

Una mañana en el museo

Todo esto que he relatado viene a cuento, porque mi madre, que es bisnieta de Saturnino Calleja, no participó para nada en la puesta en marcha del museo, pero se enteró de su existencia poco después de su inauguración, localizó a Concha Condado y le transmitió su deseo de ir con nosotros a verlo. Lo que pasa es que hemos tardado tres años en encontrar el hueco, porque Burgos no nos queda muy a mano. Por fin, este verano cuadramos planes, y mi madre pudo comunicarle a Concha y a Guillermo que íbamos a ir. Tengo que decir que, el recibimiento que nos dieron ambos me dejó impresionado, ya que nos dedicaron gran parte de la mañana, nos enseñaron el Museo Calleja y la biblioteca, y se comportaron con una amabilidad que me alucinó.


Con respecto al Museo Calleja, el mismo es pequeñito, pero transmite seriedad. No es la típica exposición que inspira ternura, por estar montada con más buena voluntad que medios. En Quintanadueñas han hecho las cosas bien, de forma que el museo se encuentra en un edificio moderno y equipado, en el que se ha dedicado una parte a una muestra iluminada de una manera impecable, en la que no faltan las infografías de calidad y los expositores apropiados.


En las vitrinas, se muestran un montón de cosas vinculadas con la vida de Saturnino Calleja y con la trayectoria de su editorial.


Uno de los rincones más curiosos del museo es el que reproduce el despacho en el que trabajaba Saturnino Calleja. Todo lo que se muestra en esa parte de la exposición es original, y realmente estaba en el lugar donde el prócer llevaba a cabo su actividad profesional.


Otra cosa que me llamó poderosamente la atención, además del dibujo original de Forges dedicado a Enrique Fernández de Córdoba que he puesto arriba, fue un ejemplar del ABC del 9 de abril de 2012. En él, se incluyó un autorretrato de Antonio Mingote, que había muerto 6 días antes, en el que hacía referencia a Calleja y a sus cuentos.


Concha y Guillermo nos explicaron la exposición con todo lujo de detalles, por lo que la experiencia fue muy completa.
 
Tarde en Burgos

Y ya, por fin, después de un largo prólogo que no quería dejar de escribir, hemos llegado a Burgos, que era el objeto real del post.


Burgos es la segunda ciudad más poblada de Castilla y León. Cuenta con unos 175.000 habitantes. Se fundó en el año 884, por lo que nunca fue musulmana. No obstante, su origen sí es medieval, y estuvo relacionado con la llamada Reconquista, ya que la idea de Alfonso III de León fue crear un burgo fortificado a orillas del Río Arlanzón, a unos 85 kilómetros de la frontera con los territorios musulmanes en aquella época, la cual rondaba el Río Duero. Se inició así la repoblación de esa zona, que estaba destinada a convertirse en un nudo comunicativo básico, puesto que pasaba por allí la ruta que unía la Meseta con el Cantábrico, con Francia y con el resto de Europa, además del Camino de Santiago. Por tanto, la relevancia de Burgos durante la Baja Edad Media y el principio de la Edad Moderna no fue poca. Eso ha tenido como consecuencia, que el patrimonio gótico que atesora es de primer nivel. A la cabeza de los edificios medievales destaca la imponente Catedral de Santa María de Burgos, a la que le voy a dedicar un post aparte. Junto a ella, sobresale el Monasterio de Las Huelgas, la Cartuja de Miraflores y un buen puñado de iglesias, al igual que un castillo y los vestigios de la muralla. Por otro lado, todas las calles peatonales en las que se encuentran la mayoría de los citados inmuebles, merecen también mucho la pena. 


Por último, dado que Burgos se construyó a orillas del Río Arlanzón, y que este lleva bastante agua a esa altura, en tiempos más modernos se han podido arreglar sus orillas, que también son dignas de un buen paseo.

Con todo esto, lo que quiero decir es que Burgos no se explora en condiciones en un día. Yo, hasta ahora había estado allí dos veces, pero la primera fue un visto y no visto. La segunda también, pero al menos entré en la Cartuja de Miraflores y en la Catedral de Burgos. En esta ocasión, a la tercera, me he parado con un poco más de calma a tomar conciencia de como es la ciudad, pero lo cierto es que me quedan un montón de cosas por ver.

Paseo por el centro y por la orilla del río

Burgos está dividido en 25 barrios y en 3 polígonos industriales, que se integran en 6 distritos. Nosotros almorzamos en el barrio Huelgas-El Pilar, dormimos en Centro Sur y nos paseamos, principalmente, por Casco Antiguo.

Con respecto al almuerzo, nuestra idea era darnos un homenaje a base de lechazo asado, que es lo que pega en Burgos, por lo que acabamos en el Asador Los Trillos. Yo no soy muy de carnaca, la verdad, y, si lo pienso en frío, lo de zamparme un corderito me da un poco de reparo, pero me gusta meterme en el contexto más que nada, y en el corazón de Castilla lo suyo era comer en un sitio así.


Asador Los Trillos es un restaurante bastante poco refinado, como se puede ver. Está en la zona universitaria burgalesa, que se encuentra al suroeste de la ciudad. Sin embargo, para lo que íbamos buscando nos vino de lujo, ya que nos comimos un cordero lechal que habíamos encargado. Tampoco faltó a la mesa una ración de Morcilla de Burgos.


El restaurante donde comimos no fue muy distinguido, pero cambiamos de tercio para dormir, ya que nos alojamos en el NH Collection Palacio de Burgos, que está situado en el barrio Centro Sur.


Como es evidente, me gustó lo de dormir en un hotel de cuatro estrellas, pero no fue eso lo que convirtió en sobresaliente la experiencia en el Hotel Palacio de Burgos. Lo que me encantó, realmente, es que este está ubicado en el antiguo Convento de la Merced.

El Convento de la Merced se construyó a finales del siglo XV y principios del XVI, coincidiendo con los años de esplendor de Burgos. Luego, como tantos otros edificios desamortizados en 1836, el cenobio vivió unos azarosos siglos XIX y XX, ya que fue usado como hospital militar, como academia para ingenieros del ejército y como colegio jesuita. En 2002, se transformó en hotel, y, desde entonces, vive una plácida existencia. Yo he dormido en bastantes establecimientos de la cadena Paradores de Turismo, por lo que sé lo que es alojarse en un inmueble histórico adaptado, y el Hotel Palacio de Burgos no tiene nada que envidiarle a ninguno. El desayuno en el claustro rehabilitado del antiguo monasterio fue de los más flipantes que recuerdo.


Por otro lado, la iglesia del antiguo convento, llamada Iglesia de la Merced, está anexa al hotel, pero se mantiene independiente y no se ha desacralizado. Por eso, no se puede acceder a ella desde dentro del establecimiento hotelero, que yo sepa. Sin embargo, yo la vi abierta, en un momento dado que pasé por delante de su portada, y pude entrar a conocerla.


Por lo que respecta al resto de Centro Sur, el mismo me pareció el típico barrio de ensanche del centro de una gran ciudad. Eso significa, que lo que hay allí son bloques de pisos con muy buen aspecto, que flanquean a amplias calles con comercios de todo tipo.


En realidad, lo que sobresale de verdad de Burgos está al otro lado del Río Arlanzón, aunque uno de sus puentes más destacados, que es el de Santa María, une precisamente Centro Sur con Casco Antiguo.


El Puente de Santa María no es el más antiguo de los nueve puentes que tiene Burgos, porque el de San Pablo parece que tiene un origen anterior, pero, de todas formas, es históricamente el más importante, ya que da al Arco de Santa María, que es el que daba paso al entorno de la Catedral de Burgos desde el exterior de la muralla.



El Arco de Santa María data del siglo XIV, aunque en ese punto había una puerta desde el XI, por la cual salía y entraba en la ciudad El Cid, según se cuenta en el Cantar del Mío Cid.

No obstante, antes de meterse de lleno en el meollo de Burgos, llaman también la atención la sucesión de paseos arbolados que bordean el Río Arlanzón por el lado del casco histórico. Nosotros anduvimos por el tramo denominado Paseo del Espolón, que va pegado a la línea de casas, así como por el que recibe el nombre de Paseo de Marceliano Santa María, que discurre paralelo al primero, pero más cerca del río.


Una vez que se atraviesa el Arco de Santa María, se ve ya la Catedral, pero realmente adonde se llega primero no es la Plaza de Santa María, que está delante de la icónica portada de la seo, sino a la Plaza del Rey San Fernando, que se encuentra en uno de sus laterales.


Al oeste de la Plaza del Rey San Fernando hay unas escaleras, que son las que conducen a Plaza de Santa María. En el centro de esta, la Fuente de Santa María queda totalmente empequeñecida y eclipsada por la grandeza de la Catedral de Santa María de Burgos.


La tercera plaza importante del centro de Burgos es la Plaza Mayor, que no está muy lejos. En parte, su aspecto es el típico de las plazas mayores castellanas, ya que todo su perímetro se encuentra porticado. Sin embargo, presenta la particularidad de que su planta es irregular, y también de que los edificios que se asoman a ella no tienen fachadas uniformes, como pasa, por ejemplo, en lugares como Salamanca, Almagro o Madrid.



Todas las calles que unen esas plazas, así como las que las rodean, son peatonales, lo que convierte el centro de Burgos en un lugar magnífico para pasear, como dije antes. Nosotros dimos una vuelta de día, y también salimos a cenar por allí. Nuestra primera intención fue hacerlo en un sitio que nos habían recomendado, pero estaba hasta la bola y teníamos hambre, por lo que optamos por improvisar. En la terraza donde nos sentamos, yo estuve muy a gusto.


El bar en cuestión se llamaba Tapería El Soportal. Su carta era larga, y me encantó acabar la jornada burgalesa allí. A mí, la misma se me hizo corta, porque, como he dicho, Burgos tiene categoría para ser objeto de una visita más organizada. Tendré que buscar el hueco para volver...


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado BURGOS.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Burgos: 16'7% (hoy día 33'3%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 11'5% (hoy día 36'8%).