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21 de agosto de 2026

SAN VICENTE DE LA BARQUERA 2026

Siempre que voy a los sitios intento ver algo que no conozca. Evidentemente, eso viene dado cuando visito lugares que no he pisado antes, pero, en el extremo opuesto, hay localidades en las que he estado tantas veces, que ya me cuesta encontrar novedades. En San Vicente de la Barquera me pasa un poco esto último. 


En verdad, en San Vicente de la Barquera sí me quedan cosas por explorar, pero no son obvias. Para profundizar en sus encantos, ya tengo que comerme un poco el coco. Sin embargo, es un pueblo al que casi siempre voy de una manera un pelín improvisada, por lo que no me resulta fácil salir del sota, caballo y rey. Con el paso de los años, he visitado lo básico, pero se trata de un lugar en el que hay un notable contraste entre la cantidad de ocasiones en las que he ido, que son muchas, y lo que realmente conozco, que no es tanto.

La cosa es que, en San Vicente, me he paseado bastante por el entorno de la Plaza Mayor del Fuero y de la Avenida de los Soportales, pero solo un par de veces he salido de ahí. El otro día, me vi de nuevo echando el rato por esa zona.

   

Como en otras ocasiones, ponerme a curiosear en busca de lo desconocido no era una opción, así que, para buscar novedades jugué un comodín que guardaba desde hacía tiempo. En efecto, hay un sitio destacado en San Vicente de la Barquera, que se encuentra en la zona baja de la localidad, pero en el que yo no había estado nunca. Me había acercado a él, pero no lo había recorrido, ni siquiera en parte. Se trata del Puente de la Maza.



El Puente de la Maza

En internet hay abundante información acerca del Puente de la Maza, ya que es una importante obra de ingeniería medieval. Sin embargo, mucho de lo que se dice se repite una y otra vez, sin que nadie haya contrastado las referencias originales. Hay un par de páginas en las que he encontrado datos que parecen fidedignos, pero yo estudié historia en la universidad y suelo ser bastante exigente con las fuentes. Por eso, lo que voy a citar está sacado de libros de valor contrastado.

La primera fuente que he usado para documentarme sobre el Puente de la Maza es un capítulo escrito por Fernando Sáenz Ridruejo en un libro titulado El Renacimiento. De la Técnica Imperial a la Popular. En él, Sáenz Ridruejo cita al historiador y político Eugenio Llaguno y Amírola (1724-1799), que, en su Noticia de la Arquitectura y Arquitectos de España, se hizo eco de las órdenes expedidas por los Reyes Católicos para la reedificación o reparación de puentes antiguos en varias ciudades españolas. En concreto, Llaguno y Amírola afirmó que Isabel I y Fernando II autorizaron las actuaciones en el de San Vicente de la Barquera en 1498. Sáenz Ridruejo sostiene, no obstante, que el Puente de la Maza no se acabó de reconstruir hasta la segunda mitad del siglo XVI.

Por otro lado, en un capítulo del libro San Vicente de la Barquera: 800 Años de Historia, María Eugenia Escudero Sánchez confirma que el puente, pese a haberse erigido en 1453, ya había sido destruido en época de los Reyes Católicos, los cuales dieron carta blanca para su reconstrucción. En 1517, a la llegada a España de Carlos I, el Puente de la Maza era una estructura de madera sobre pilares de piedra, pero en 1590 volvía a estar arruinado. En 1620 se rehízo definitivamente. Luego, sufrió alguna vicisitud más, pero fue en 1848 cuando pasó a tener 28 arcos, frente a los 32 con los que contaba en origen. Entonces, ya se le dio una mayor anchura, lo mismo que tras la Guerra Civil y en las postrimerías del siglo XX. 

En todo caso, el característico aspecto de los pilares del Puente de la Maza, que se hallan revestidos de tajamares semicirculares, data del siglo XVI. Estos espolones buscan cortar el flujo de las mareas y proteger el puente de la fuerza del agua, y se encuentran ahí desde que se construyó su base en piedra la primera vez.


En definitiva, yo concluyo que el Puente de la Maza destaca por sus longitud (mide entre 480 y 500 metros, dependiendo de donde se empiece a medir) y por su dilatada historia. No cabe duda de que ha cambiado, pero su estructura general es la misma desde hace siglos. Por último, hasta octubre de 2001 el puente también era famoso por entorpecer la circulación en coche por la cornisa cantábrica. 


En efecto, hasta el 19 de octubre de 2001 no se inauguró el tramo de la Autovía del Cantábrico que une Lamadrid y Unquera, por lo que la única manera de ir de Cantabria a Asturias, o viceversa, a finales del siglo XX, era circulando por la carretera nacional que atraviesa San Vicente de la Barquera y el Puente de la Maza.

Con su inauguración, la Autovía del Cantábrico descongestionó el tráfico por San Vicente, pero, hasta entonces, en el puente se formaban unos tapones tremendos. Atravesarlo en coche, al menos en verano, era una odisea que yo llegué a sufrir en mis carnes varias veces. Ahora, la situación ha cambiado mucho.


El Puente de la Barquera

El casco urbano de San Vicente de la Barquera se encuentra flanqueado por dos marismas. La que queda al oeste se denomina Marisma de Pombo y la del este se llama Marisma de Rubín. Esta segunda está delimitada por el Puente de la Maza, y la primera llega hasta el Puente de la Barquera. Delante de San Vicente, una vez pasados los dos puentes, tras la unión de los dos brazos fluviales se forma la Ría de San Vicente, que es la que va a dar al Mar Cantábrico.


Por tanto, en San Vicente hay dos puentes, como dejé entrever en el post de 2018 que dediqué a la localidad. Al otro lado del Puente de la Maza ya no hay más casas, es decir, la población acaba en él. El Puente de la Barquera, sin embargo, une la zona céntrica del pueblo con la de expansión.


El Puente de la Barquera es bastante más pequeño que el Puente de la Maza. Tiene 7 arcos y mide unos 130 metros de largo. Fue inaugurado en 1799, y su última reforma data de la década de los años 80 del siglo XX.

De puente a puente

En San Vicente de la Barquera hay un recorrido que es precioso. Es el que va de puente a puente, bordeando la ría por el Paseo Marítimo. El otro día, tras estar un rato por la zona de la Plaza Mayor del Fuero e ir desde allí hasta el Puente de la Maza, esa pequeña ruta es la que hicimos para volver al coche.


Esta vez, la visita a San Vicente de la Barquera fue breve. El objetivo era ir a Náutico Nuria a comprar algo de ropa, pero yo no perdí la oportunidad de profundizar un poquito en los encantos del pueblo, y, desde luego, aproveché el rato y el paseo por él.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SAN VICENTE DE LA BARQUERA.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales visitadas en Cantabria: 55'6% (hoy día 100%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 13'2% (hoy día 35'7%).


19 de julio de 2021

SAN VICENTE DE LA BARQUERA 2021

Siempre que estamos de vacaciones en Llanes solemos ir algún día a Cantabria, para ir conociendo también las maravillas que ofrece esta comunidad autónoma. Por ello, en 2018 ya le dediqué un post a San Vicente de la Barquera. En 2021, además de terminar de completar aquella visita regresando a este bonito pueblo, también he estado en Liérganes. Sin embargo, ahora me voy a centrar solo en la jornada que pasamos en San Vicente, en la que busqué complementar lo que vi hace tres veranos.

San Vicente de la Barquera es una población de unos 4.000 habitantes con una disposición un tanto particular, ya que está dividida en dos partes, que se encuentran unidas por el Puente de La Barquera.



En sendos extremos del Puente de la Barquera está, fraccionado en dos, el Puerto de San Vicente de la Barquera. A un lado se encuentra el muelle pesquero y al otro el deportivo. Este último es el que está ubicado en el sector primigenio del pueblo, que tiene también dos partes bien diferenciadas: la zona baja, en la que, además del puerto deportivo, están los restaurantes y las tiendas, y la zona histórica, presidida por la figura inconfundible del Castillo del Rey.


Hablando de puertos, en el pasado la importancia marinera de San Vicente de la Barquera fue tal, que la población perteneció a la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa del Mar, una entidad administrativa medieval y moderna que agrupó a San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo y Castro Urdiales. Dicha hermandad alcanzó un poder comercial y naval de primera magnitud. Hoy día, ese carácter marinero se respira aún en el ambiente de la zona baja del pueblo, que es la que yo he visitado más. Allí, a lo largo de la Avenida de los Soportales (en la primera foto), así como en las calles que quedan a la espalda de la Avenida Miramar y del Parque Avenida Miramar (se aprecian al borde del mar en la segunda foto), hay un montón de restaurantes de pescado y también hay diferentes tiendas con bastante sabor náutico. 



Al igual que en 2018, la excusa para desplazarnos desde Llanes hasta San Vicente de la Barquera fue ir a comprar a Náutico Nuria, uno de esos negocios con regusto marino. En concreto, en esta veterana tienda barquereña venden ropa de estilo marinero. Además, volvimos a pegarnos un soberano homenaje en el mismo lugar que hace tres años, el Restaurante Marisquería Augusto, que está justo al lado de Náutico Nuria. 


Esta vez, en Augusto no me decanté por el arroz con bogavante, pero igualmente comimos de miedo. Yo pedí una ensalada de pulpo y también probé el arroz negro de Ana, la lubina a la plancha de Julia y el arroz con chipirones de mi madre. Todo estuvo exquisito. Para acabar, el postre lo compartimos entre los cuatro.


Hasta después de comer, por tanto, todo fue más o menos igual que en 2018, ya que nos limitamos a almorzar en el Restaurante Marisquería Augusto y a comprar en Náutico Nuria.

Tras el almuerzo y las compras, sin embargo, llegó el momento de visitar la Puebla Vieja, la zona histórica de la que hablaba antes. Este barrio se originó en la Alta Edad Media. De las nueve veces que había estado en San Vicente solo en 2002 había subido a la parte alta de la población, atravesando la Muralla. En aquella ocasión accedí a la Puebla Vieja por la Puerta de Santander o Puerta de la Barrera, y ahora hice lo mismo.


La antigua villa medieval de San Vicente estaba completamente fortificada, de manera que un castillo y una muralla protegían la vieja ciudadela alta. Hoy día se conserva la mayoría del lienzo norte de esa muralla, que da a la Ría de San Vicente de la Barquera (está a la derecha en el siguiente dibujo, que refleja una época en la que el puerto se asomaba directamente a la ría) y una parte del lienzo sur, que da a la zona baja del pueblo (ese muro mira a la izquierda en la ilustración. En el momento representado no existía el barrio bajo extramuros). 


Ese lienzo sur es el que es atravesado por la Puerta de la Barrera. Con respecto a las puertas, también se conserva la Puerta de Asturias o Puerta del Peregrino, que está en el extremo oeste de la Muralla (en el dibujo superior queda arriba). En la actualidad, por esa puerta no se puede ir a ningún sitio, ya que da la impresión de que ha cambiado un poco la manera en la que la ría rodea el pueblo, y ahora esa zona es mucho más agreste que lo que está reflejado en la ilustración.



Por el lado opuesto a la Puerta del Peregrino está la Puerta del Mar, que se abre a los pies del Castillo del Rey (este se ve abajo, en el dibujo que he puesto).

Esta vez el paseo por la Puebla Vieja fue más exhaustivo que en 2002. Primero fuimos hasta su extremo oeste, donde hay un mirador, más allá de la Iglesia de Santa María de los Ángeles. La vista de la Marisma de Pombo desde allí es impresionante.


En la iglesia no entramos. Tras recorrer bien esa parte de la Puebla Vieja fuimos hasta el otro extremo, buscando el Castillo del Rey.


El Castillo del Rey data de 1210, aunque se le supone un origen legendario más antiguo. Tras su rehabilitación, sus dependencias se han acondicionado para acoger actos y eventos culturales. También tiene, en otra de las plantas, una exposición permanente dedicada a la historia de San Vicente. 


Lo que vimos en el interior del Castillo no estuvo mal, pero lo más interesante estuvo en su parte de arriba, donde pudimos recorrer todo el perímetro de la fortaleza, contemplando bonitas vistas en todas las direcciones. Aparte, como se puede ver en la foto inferior, a lo que debía ser un patio descubierto se le ha hecho un tejadillo para crear debajo una de las salas usadas como recinto expositivo. En el caso del Castillo del Rey, se ve que tras la rehabilitación se le ha querido dar al edificio una utilidad. Por eso, el recinto no está tan teatralizado como otros muchos castillos que he visto.


Otro elemento interesante en la Puebla Vieja es el Hospital de la Concepción, o mejor dicho, lo poco que queda de él. 


San Vicente de la Barquera estuvo ubicado en plena ruta costera del Camino de Santiago y contó con hospitales y albergues de peregrinos entre sus murallas. El Hospital de la Concepción fue uno de ellos y estuvo activo entre el siglo XIV y el XVI.

En definitiva, todavía me quedan edificios interesantes que ver en San Vicente de la Barquera, pero ya tengo bien explorado la mayoría del casco urbano, así que, de momento, me doy por satisfecho.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SAN VICENTE DE LA BARQUERA.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales visitadas en Cantabria: 55'6% (hoy día 100%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 13'2% (hoy día 35'7%).


21 de agosto de 2018

SAN VICENTE DE LA BARQUERA 2018

Antes de acabar nuestras vacaciones llaniscas de este año aún tuvimos tiempo de hacer otra incursión en Cantabria para ir a San Vicente de la Barquera. Fue el broche de oro a los días que este verano hemos pasado en el norte de España.

San Vicente está a poco más de 30 kilómetros de Llanes y tiene un cierto parecido con ella, ya que las dos son villas marineras que poseen un meollo histórico bastante notable. La diferencia entre ambas poblaciones es que en Llanes todo se encuentra más mezclado, mientras que en la localidad cántabra se puede pasear por la zona en la que están los restaurantes de pescado y las tabernas sin llegar a ver de cerca algo que sea de antes del siglo XX. De hecho, yo he ido a San Vicente ocho veces y solo una vez he subido a la Puebla Vieja, el barrio de origen altomedieval de la villa. Fue en 2002, año en el que atravesamos lo que queda de la Muralla por la Puerta de Santander o Puerta de la Barrera, para ir a ver el Castillo del Rey, que domina el pueblo desde lo alto.


El resto de las veces me he limitado a pasear por la parte baja del pueblo, que da a la Ría de San Vicente, yendo a veces incluso hasta el final del Paseo de la Barquera, que tras bordear los muelles acaba convertido en un fino espigón que se interna en el mar hasta alcanzar el Islote de Peña Menor. Por el otro extremo de San Vicente he llegado hasta el principio del Puente de la Maza, que salva la Ría y marca con claridad el final de la población por su lado este.


En medio de esa parte del pueblo que está a nivel del mar se encuentran la Plaza Mayor del Fuero y la Avenida de los Soportales, que de manera insólita hasta finales de 2015 aún se llamaban Plaza de José Antonio y Avenida del Generalísimo. Ambas, en cualquier caso, conforman el corazón de la parte baja de San Vicente y para mí siempre han sido parte de los paseos por la localidad.


Este año no fue diferente, ya que dejamos el coche junto al Puerto, en un nuevo aparcamiento cubierto que han habilitado, y atravesamos el Puente de la Barquera para dirigirnos al primero de nuestros destinos del día, que no era otro que Náutico Nuria, una tienda clásica de San Vicente con más de 75 años de existencia, en la que venden ropa de estilo marinero.


Antes, sin embargo, hicimos una parada para tomar café en la Cafetería Ramos, un establecimiento aceptable y sin mucha historia que está situado bajo los soportales de la Plaza Mayor del Fuero.


En Náutico Nuria se compra ropa bonita y de primera calidad, lo que justifica en gran medida el desplazamiento desde Llanes, pero con independencia de esto se trata de un negocio que está ubicado en un lugar que merece la pena, en la parte más pintoresca de la zona baja de San Vicente.


Con todo, este año fue la comida la que acaparó la mayor parte del protagonismo en nuestra jornada barquereña, ya que almorzamos en el Restaurante Marisquería Augusto, que está al lado de Náutico Nuria, en la Calle Mercado.


La especialidad de este establecimiento, que es una referencia en San Vicente, es el arroz con bogavante, así que lo tuve fácil, porque hay pocos platos que me gusten más.


En mi opinión, el arroz estuvo riquísimo, por lo que el homenaje culinario fue todo un gustazo.

La jornada no dio para más, ya que esta vez nuestra visita a San Vicente de la Barquera no tuvo fines exactamente turísticos, pero, pese a esto, tuvimos la oportunidad, una vez más, de recorrer con calma una parte del pueblo que merece bastante la pena.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SAN VICENTE DE LA BARQUERA.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales visitadas en Cantabria: 55'6% (hoy día 100%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 13'2% (hoy día 33'6%).