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30 de agosto de 2025

COLUNGA 2025

Colunga es un concejo del Principado de Asturias que tiene unos 3.100 habitantes. Los mismos se reparten en un total de 27 núcleos de población, por lo que he podido ver en la página del INE. De estos, yo solo conozco los dos más populosos, que son Colunga y Lastres. Este último es uno de los pueblos mejor valorados de Asturias por los visitantes, pero donde hemos estado en las pasadas vacaciones ha sido en la capital municipal.


Desde el punto de vista turístico, en Colunga capital hay diez edificios de interés. Seis son casonas o palacios, otro ejerce de mercado, y los tres restantes son iglesias. De los primeros, el Palacio de Estrada es la sede del Ayuntamiento, por lo que se puede ver por dentro. También parecen ser visitables, en parte, la Casa de los Pablos, que tiene en sus bajos una sucursal del BBVA, así como la Casa de la Torre o Casa Vallespín, que alberga una confitería. En cambio, son inmuebles cerrados a los curiosos la Casa de los Soportales, el Chalé Francés y el Palacio de los Alonso Covián. En este último, cuenta la tradición que pernoctó una noche Carlos I, unos días después de desembarcar en España, allá por 1517.


Sin embargo, hay una teoría reciente que contradice la historia tradicional. Según los nuevos estudios, el emperador durmió en realidad en la desaparecida Casa de los Argüelles. A mí, me gustaría profundizar en este tema en el futuro, porque hace unos años ya investigué acerca de la ruta que siguió Carlos I, desde que llegó en barco a Tazones y pisó España por primera vez, el 19 de septiembre de 1517, hasta que fue jurado rey en Valladolid, el 9 de febrero de 1518. En ese sentido, es seguro que el 23 de septiembre se alojó en Colunga. No obstante, en esta ocasión no he visto ninguna de las casonas del pueblo, por lo que dejo para más adelante el asunto del lugar exacto donde hizo noche, que me puede servir de hilo conductor para profundizar un poco en la arquitectura civil de la localidad.

Con respecto al resto de los edificios colungueses destacados, el mercado tampoco lo conozco, pero, de las tres iglesias que he dicho que tiene el pueblo, el otro día sí visité la Iglesia de San Cristóbal. La Capilla de Santa Ana y de San Hilarión, así como la Capilla de Nuestra Señora de Loreto, quedan pendientes para la próxima vez.

La actual Iglesia de San Cristóbal

La Iglesia de San Cristóbal es el más moderno de los tres edificios religiosos de Colunga, además del más importante. Data de finales del siglo XIX. 


El elemento más significativo de la Iglesia de San Cristóbal es la torre, que marca el perfil de Colunga desde que se construyó. Parece ser que existía en ese lugar, hace mucho, una iglesia románica, de la que no queda nada. Aparte, en el cerro en el que hoy día se sitúa el cementerio de la localidad, había antaño otro templo, que también estaba dedicado a San Cristóbal. De este, apenas si se conservan contados restos en el mencionado cementerio. En la actualidad, la que ejerce de parroquia es la moderna Iglesia de San Cristóbal, que es la que pudimos entrar a ver. Su estilo es neorrománico y consta de tres naves.


No obstante, lo cierto es que nosotros no habíamos ido a Colunga a conocer su iglesia. Más bien, fuimos allí a comer.

Almuerzo en Casa Laureano

Yo estuve en Casa Laureano en 2021, y recordaba que es un restaurante que tiene un par de cosas muy positivas. La primera es que resulta fácil aparcar cerca. La segunda, y más importante, es que su terraza, que se encuentra en la Plaza del Mercado, es bastante agradable para comer.


Por otro lado, en su día, lo que comimos en Casa Laureano estuvo aceptablemente bueno, por lo que opté por reservar allí de nuevo la semana pasada, cuando tuve que pensar en un lugar en el que pudiéramos almorzar por la zona. Hice bien, porque el sitio está a la altura. En esta ocasión, además, me marché con la sensación de que la relación calidad-cantidad-precio del restaurante fue mejor que la vez anterior, y el camarero me pareció muy eficiente, por lo que es probable que vuelva.

Después de comer, nos dimos un paseo por la parte sur de Colunga, que es donde se encuentra Casa Laureano, y también fuimos hasta la Avenida de la Reconquista, que es la que ejerce de travesía del pueblo. Sin embargo, luego nos dirigimos a la iglesia, por lo que no llegué a callejear por el centro de la localidad. La visita exhaustiva a Colunga está pendiente.

Lo que sí que hicimos esta vez, no obstante, fue alargar un poco más la estancia en el término municipal colungués, parando en la Playa de la Griega


Allí, fuimos a ver las huellas fósiles de dinosaurios que hay en uno de sus extremos.

Icnitas en Asturias

Las icnitas son huellas dejadas por seres vivos en sedimentos blandos, que se han endurecido con el paso de los años, transformándose en fósiles rocosos. Durante el periodo jurásico, los dinosaurios campaban a sus anchas por lo que hoy es el concejo de Colunga, que entonces se encontraba unido al resto de la tierra emergida. En aquella época, todo estaba junto en un gran continente, llamado Pangea. Lo que sucede es que, después, la Pangea se desgajó y los trozos se desplazaron, de manera que el pedazo de superficie de la corteza terrestre por el que un saurópodo y un estegosaurio se dieron un paseo y dejaron sus pisadas, un día cualquiera de hace unos 150 millones de años, ha acabado convertido en el litoral del Principado de Asturias.

El tema es que la costa oriental asturiana está llena de rastros de dinosaurios. Por esto, la zona es un centro neurálgico para la ciencia que estudia a esos enormes animales extintos, hasta el punto de que se inauguró en Colunga, en 2004, el Museo del Jurásico, que es uno de los grandes referentes españoles en la materia. Además, las huellas de la Playa de la Griega son algunas de las que mejor se distinguen en el Principado.


En efecto, las icnitas que hay en el extremo oriental de la playa más grande de la costa de Colunga se pueden identificar por cualquiera. Por eso, se han dispuesto unas mínimas infraestructuras, para que sea sencillo acercarse a verlas. 


El caso es que, para echarle un ojo a las huellas de dinosaurios de la Playa de la Griega hay que hacer una pequeña rutita, que discurre por una senda muy bien habilitada que bordea la costa. 


El breve recorrido merece la pena, por la belleza del paisaje y por las preciosas vistas que se disfrutan.


Sin embargo, lo que uno va buscando, al realizar el trayecto de 700 metros, son las icnitas. Al final del camino, se llega a una escalera, que baja a la zona del pequeño acantilado. En su superficie, se ven las huellas de dinosaurios más claras que hay por los alrededores. 


Por desgracia, lo único que se ha logrado deducir, a partir de las huellas, es que las grandes las dejó un saurópodo, y que las otras que mejor se aprecian son de un estegosaurio, es decir, se sabe a qué orden pertenecían los bichos, pero no se ha conseguido descender más en la taxonomía. En ese sentido, hay que aclarar que, cuando hablamos de tiranosaurios, de triceratops, de diplodocus o de brontosaurios, nos referimos a géneros de dinosaurios. En cambio, al identificar a un ser vivo como un saurópodo o como un estegosaurio, le estamos asignando una categoría menos específica, que se halla dos niveles por encima en el árbol taxonómico, de manera que podemos precisar poco acerca de qué animales exactamente plantaron sus zarpas en el rincón de Asturias que nos ocupa. No obstante, sí nos hacemos una idea de que eran dos herbívoros, de que uno era menor, caminaba a cuatro patas y tenía sobre el lomo una doble hilera de púas o de placas óseas, mientras que el otro era un gigantesco cuadrúpedo, que contaba con un largo cuello. A mí, lo que me llamó la atención fue el tamaño de la pisada de este último, que, por lo visto, es de las mayores que se conocen.

Hay que decir, por otro lado, que hay más marcas por los alrededores de las huellas reconocibles, pero que las mismas apenas son distinguibles para los ojos de un profano. Da igual. Con disfrutar del camino y con ver las icnitas llamativas a mí me bastó. Seguramente volveré a Colunga, y también a la Playa de la Griega, pero ese rincón concreto de la costa de Asturias lo doy por explorado. 


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado COLUNGA.
En 1999 (primera visita incompleta), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Asturias: 46'6% (hoy día, confirmada ya esta visita desde 2011, 60%).
En 1999 (primera visita incompleta), % de Poblaciones Esenciales de Asturias ya visitadas: 15'9% (hoy día, confirmada ya esta visita desde 2011, 35'7%).


27 de agosto de 2025

SANTANDER 2025

No hace mucho le dediqué un post a la Catedral de Burgos, y en él establecí, de manera razonada, que en España tienen dignidad catedralicia 72 catedrales, 15 concatedrales, 7 antiguas catedrales y una basílica. Suman 95 grandes edificios. También dije que ya han salido 12 catedrales en En Ole Väsynyt, además de una concatedral. La pasada semana, durante nuestras vacaciones en Llanes, decidimos ir un día a Santander, que es algo que a veces hacemos cuando estamos allí. En la visita de esta ocasión, entramos en la Catedral de Santander, por lo que pude engrosar un poquito más la lista de seos nombradas en este blog.


En principio, no era mi idea destinar parte de nuestro día en la capital cántabra a conocer la magna iglesia santanderina, pero surgió la posibilidad de visitarla por la tarde, dado que habíamos aparcado cerca, y que ya habíamos acabado la actividad que realmente teníamos planeada para la jornada, que era recorrer la Bahía de Santander en barco. 


Por eso, voy a dedicarle una líneas a la Catedral de Santander, pero no quiero dejar de referirme también a la actividad marítima que llevamos a cabo, así como a alguna otra cosa que hicimos.

Santander y su bahía

En total, el presente es el cuarto post que escribo acerca de Santander en En Ole Väsynyt. Los otros tres datan de 2019, 2022 y 2024, con la cosa de que, en el primero de ellos, ya conté que nos habíamos montado en un barco de la empresa Los Reginas y que habíamos recorrido la Bahía de Santander en él. Además, con anterioridad yo había realizado esa travesía en 1998 y en 2002. Sin embargo, el paseo de una hora es tan maravilloso, que lo puede uno hacer 100 veces y nunca sobra. Por eso, cuando en este 2025 se planteó la posibilidad de repetir la actividad, no puse ningún reparo. Eso sí, como novedad, hay que decir que, en esta ocasión, no cubrimos el trayecto en el Bahía de Santander, sino en la segunda embarcación más moderna de la flota de Los Reginas, que es el Regina 14.



El caso es que el barco de Los Reginas nos llevó, una vez más, bordeando la ciudad hasta Cabo Mayor. Las vistas de Santander que se disfrutan a lo largo de todo el paseo son espectaculares.



El inicio del paseo tuvo lugar, como siempre, en el Puerto de Santander, que es enorme. El mismo se encuentra dividido en un buen número de tramos. La empresa Los Reginas opera en el Muelle de Calderón, que es el trozo de 270 metros que va desde el Palacete del Embarcadero, hasta el edificio del Real Club Marítimo de Santander.


En ese tramo del muelle destaca el Monumento a los Raqueros. Este está compuesto por cuatro estatuas de bronce, que fueron creadas por el escultor José Cobo, y que llevan en ahí desde 1999.


Los raqueros eran los niños que, a finales del siglo XIX y principios del XX, pululaban por la zona portuaria de Santander viendo a ver qué pillaban. Dada su pobreza, lo mismo sisaban a los incautos, que pedían limosna, pero no solo eso. También saltaban a menudo al mar a buscar monedas, o cualquier otra cosa que les tirara la gente y que les pudiera servir de sustento. No sé como empezó esa práctica, pero está claro que se convirtió en una tradición. Probablemente, algún pasajero les lanzó algo desde un barco, que cayó al agua por accidente, y los zagales se zambulleron para cogerlo de todas formas. 


El tema es que, con independencia de cómo se gestara la costumbre, lo que es seguro es que, con el tiempo, el Puerto de Santander se llenó de niños pobres, que correteaban semidesnudos y se lanzaban al mar cuando los pasajeros de los barcos les tiraban cosas. La práctica prosperó, hasta el punto de que se acabó convirtiendo en una cruel atracción turística, la cual, afortunadamente terminó desapareciendo. Sin embargo, el recuerdo de los raqueros ha perdurado, y en 1999 se les homenajeó de manera justa, haciendo que pervivan para siempre en la memoria en el extremo del Muelle de Calderón.

Un tradicional homenaje en Rampalay

Lo de navegar durante un rato era el principal plan para el que fuimos a Santander el otro día, pero comer en Rampalay también se convirtió en un objetivo prioritario, cuando vimos que la travesía la íbamos a tener que hacer por la tarde.

El Mesón Rampalay es un restaurante que fue fundado en 1984. Se encuentra en la Calle Daoiz y Velarde.


Hace años, mis padres, que iban con frecuencia a Santander, se encontraron un día por la zona Centro con necesidad de almorzar, pero sin saber dónde meterse. En vista de eso, ni cortos ni perezosos, vieron que estaba saliendo gente de una iglesia, se fueron derechos a por una señora que parecía ser local, y le preguntaron abiertamente que adonde iría ella a tomar algo por los alrededores, si fuera a comer en ese momento. Ella contestó que iría a Rampalay.


Desde entonces, ir a saborear unos pinchos al Mesón Rampalay se convirtió para mis padres en una tradición, cada vez que se dejaban caer por Santander. Yo, por supuesto, también he ido en muchas ocasiones. El otro día regresamos, y su comida volvió a no defraudarme.

En general, Santander siempre está a la altura. Para mí, es un gustazo pasear por lugares como la Plaza Porticada o por la Plaza de Pombo.


Bonus extra

En la primera parte de mi estancia en Santander de la semana pasada, no evitamos los clásicos, como he venido contando, de manera que a las 6 de la tarde todavía no podía decir que hubiera hecho nada novedoso en la ciudad. Yo, cada vez que voy a un lugar, al margen de disfrutar de lo que me gusta, siempre trato de profundizar un poco más en lo que no conozco. Por eso, en Santander me guardé una carta en la manga, para después del viaje en barco. Fue la visita a la Catedral.

Antes, sin embargo, me encontré con otro bonus extra, porque Julia había visto en sus redes sociales que, en Santander, la Heladería Regma es toda una referencia. Yo eso no lo sabía.


La primera Heladería Regma la abrió Marcelino Castanedo en 1933, en la Calle Hernán Cortés. 92 años después, hay 40 sucursales del negocio repartidas por España. Fuera de la cornisa cantábrica solo hay 3, que están en Madrid, en Burgos y en Pamplona, pero luego se pueden comer helados Regma en otros 37 establecimientos, que se distribuyen por diversas poblaciones del norte de España. La más oriental se encuentra en Santurce y la más occidental en Langreo. En la ciudad de Santander hay 11. Nosotros paramos en la heladería del Paseo de Pereda.


Después, ya sí nos encaminamos a la cercana Plaza de las Atarazanas, que es la que queda a los pies de la Catedral de Santander.



La Catedral de Santander es un edificio complicado donde los haya. Su principal particularidad es que está compuesto por dos iglesias diferentes, que se encuentran una encima de la otra. Además, la superior también tiene un claustro con dependencias anejas, así como un campanario.


En realidad, se podría decir que Santander tiene dos catedrales, pero se prefiere considerar que la Catedral de Santander está formada por un par de iglesias superpuestas. La más antigua es la de abajo, como es lógico. Se llama Iglesia del Cristo, y se construyó para que albergara las reliquias de San Emeterio y de San Celedonio. Antes, en ese lugar había existido un primitivo asentamiento romano, en el que no faltaban unas termas. Al parecer, en la cámara del horno de estas fue donde se escondieron, de inicio, los cráneos de los santos, que eran dos legionarios que habían sido martirizados. Después, durante la Edad Media se erigieron en esa ubicación sucesivas iglesias, hasta que, a principios del siglo XIII, se levantó la Iglesia del Cristo. Recientemente, en su suelo se han dejado algunos restos arqueológicos a la vista, bajo un cristal traslucido.


Como se puede comprobar, la Iglesia del Cristo tiene el techo bastante bajo, porque encima se construyó, a finales del siglo XIII, la otra iglesia, aprovechando el desnivel del terreno. 



Lo del desnivel del terreno significa que una iglesia está encima de la otra, pero ambas dan a la vía pública, aunque sea por sitios distintos. En efecto, a la Iglesia del Cristo se accede por el lado norte del conjunto, tras subir la escalinata que se ve en la primera foto que he puesto en este post. En cambio, al templo catedralicio propiamente dicho, que es la Catedral de la Asunción, se entra por oeste, tras salvar un cierto desnivel por la calle.


En un principio, las dos iglesias tenían la misma planta. Luego, junto a la Catedral de la Asunción se derribaron unas casas, a comienzos del XIV, y eso permitió la construcción del precioso claustro.



Mucho tiempo después, en 1941, un terrible incendio arrasó parte del casco histórico de Santander, incluida la Catedral de la Asunción, que sufrió daños importantes. A raíz de aquello, el templo se reconstruyó, y se aprovechó la coyuntura para ampliarlo, duplicando su capacidad. Así pues, a la Catedral se le añadió el crucero y el gran cimborrio, en la cabecera se erigieron un ábside y una girola, y el conjunto quedó como se ve hoy día. En la imagen aérea que he puesto arriba, todo el sector levantado en el siglo XX es el que está marcado con el número 2.

En el interior de la Catedral de Santander, el elemento más llamativo es la tumba de Marcelino Menéndez Pelayo.


Menéndez Pelayo, además de dar nombre al colegio en el que yo estudié la mayor parte de la EGB, en el pueblo sevillano de Tomares, fue un santanderino ilustre de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Durante un par de décadas, su presencia en la primera línea de la cultura española fue patente, puesto que fue director de la Biblioteca Nacional a lo largo de 14 años, director de la Real Academia de la Historia y académico de la lengua de la Real Academia Española, entre otras cosas. No obstante, lo que era, sobre todo, al margen de los cargos, era escritor. No se dedicó a la ficción, sino a la filología, a la filosofía y a la historia, pero su obra es extensa en esos campos. Aparte, también estuvo metido en política, ya que fue diputado y senador. En definitiva, fue uno de los grandes personajes de su época. 

El caso es que Menéndez Pelayo falleció en 1912 y fue enterrado en el Cementerio de Ciriego, en Santander. Sin embargo, dado que era muy católico, y que tendía al conservadurismo desde el punto de vista ideológico, durante el franquismo su figura fue bastante ensalzada. Por ello, en 1956, al cumplirse el centenario de su nacimiento, se trasladaron sus restos a la Catedral de Santander para darles una cierta preeminencia, y allí es donde siguen.

Bastantes cosas por ver

He garabateado en un papel una serie de lugares de la ciudad de Santander que aún quiero conocer. Lo cierto es que he ido a la capital cántabra un montón de veces, pero no siempre lo he hecho con la intención de profundizar en sus atractivos, por lo que tengo allí unas cuantas cuentas pendientes. Al ir a la Catedral, me he quitado ya una de ellas, pero trataré de volver el verano próximo, para poder tachar algo más del listado de cosas por ver.


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SANTANDER.
En 1997 (primera visita consciente), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Cantabria: 33'3% (hoy día 100%).
En 1997 (primera visita consciente), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 12'7% (hoy día 36'8%).


24 de agosto de 2025

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL 2025

A finales de 2023, visité el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y estuve en la población en la que se encuentra enclavado, que se llama igual. Sin embargo, en aquel momento no llegué a escribir un post sobre ella. La semana pasada regresé a San Lorenzo del Escorial, tanto al monasterio como al pueblo, y ahora sí le voy a dedicar unas palabras a este último, ya que eché un buen rato en él.


Creo que la mayoría de la gente de España no es consciente de que hay una localidad que se llama San Lorenzo de El Escorial y otra que se denomina El Escorial a secas. Yo, al menos, lo he sabido hace poco. El Escorial es el pueblo primigenio, aunque esté en un segundo plano por culpa de su advenedizo vecino, que es el que alberga realmente el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, lo que hace que haya adoptado incluso el nombre de ese gran edificio.


San Lorenzo de El Escorial en la historia

Resulta que en 1556, año en el que Felipe II subió al trono de España, El Escorial no era más que una pequeña aldea, ubicada a los pies de la Sierra de Guadarrama. Esa era la realidad cuando, en 1558, el rey decidió erigir un gran complejo monástico que albergara la tumba de su padre, Carlos I, satisfaciendo así su voluntad póstuma. Para hacerlo, eligió una amplia dehesa, que estaba a 3 o 4 kilómetros de El Escorial. Desde el primer momento, ese pelotazo fue bueno para este pueblo, ya que adquirió rango de villa, por lo que pasó a contar con un término propio y con un alcalde. Después, a lo largo de lo que quedaba de siglo XVI, El Escorial sufrió una enorme transformación urbanística, destinada a satisfacer las necesidades que trajo consigo el regio edificio. 

Sin embargo, el siglo XVIII no fue tan benevolente con El Escorial, puesto que, durante la época ilustrada, el pueblo dejó de ser capaz de complacer al numeroso séquito real, cuyos integrantes empezaron a ver con buenos ojos el poder alojarse más cerca de la residencia del monarca, ubicada en el Monasterio. Finalmente, en 1767, los monjes de este permitieron que se comenzaran a construir edificios cerca, lo que provocó el rápido surgimiento de un núcleo habitado a uno de sus lados, denominado San Lorenzo. El mismo creció muy rápido, y estuvo a la gresca con el antiguo asentamiento desde el principio, hasta el punto de que se desgajó de él en 1792 y adquirió el rango de población nueva. Gracias a ello, pasó a gozar de jurisdicción civil, criminal y administrativa autónoma, así como de termino propio. El Escorial, por su parte, quedó eclipsado para siempre, aunque hoy día siga siendo el hogar de unas 17.000 personas.

Ya en el siglo XX, San Lorenzo de El Escorial se convirtió en uno de los destinos preferidos de la burguesía madrileña para veranear. Es normal, porque es un lugar fresco en época estival, porque está a menos de 50 kilómetros de la capital, y, como no, porque tiene en su casco urbano un edificio histórico que es impresionante, por lo que destila caché.


Un primer acercamiento a San Lorenzo de El Escorial

Por San Lorenzo de El Escorial se disputó, hasta 2017, una carrera que se hizo famosa, porque en ella se subía una cuesta asesina que medía 1.300 metros y que tenía un 13% de desnivel medio. Era una rampa tan bárbara para ascenderla corriendo, que se le puso el apelativo de Cuesta Rompecorazones. La misma empezaba al comienzo de la Calle Cañada Nueva y terminaba al final de la Calle Cesáreo Pontón. El tema es que me hubiera gustado verla el otro día, pero esta vez no pudo ser, porque fuimos a San Lorenzo con el objetivo de visitar su famoso monasterio y no tuve mucho margen para curiosear por el pueblo. Sin embargo, para conocerlo un poco, me vino muy bien el hecho de que dejáramos el coche en el aparcamiento subterráneo que hay debajo de la Plaza de la Constitución


Esta plaza, con permiso del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, es el epicentro de la localidad. Gracias a que aparcamos el coche en su subsuelo, la recorrí entera al salir a la superficie.

De hecho, no solo anduve por la Plaza de la Constitución, sino que pude contemplarla con calma, ya que nos tomamos un desayuno de media mañana en la Pastelería Paco Pastel, que tiene las mesas de su terraza en la propia plaza. 


Después de desayunar, ya sí nos encaminamos hacia el cenobio filipino, bajando por la Calle Floridablanca. Esta se encuentra flanqueada por árboles, lo que hace que sea realmente bonita.


La Calle Grimaldi, que es una bocacalle de la Calle Floridablanca, es la que conecta el meollo del pueblo con la Lonja del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.


Por tanto, nuestro recorrido por San Lorenzo de El Escorial estuvo mediatizado por la visita al colosal edificio monacal, que tiende a opacar al resto de la población.

Sin embargo, al salir del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial nos quedamos a almorzar en la localidad, por lo que pude alejarme un poco de la zona que había visto por la mañana. En concreto, comimos en Vesta Taberna, que es un restaurante que monta su terraza en la Calle Xavier Cabello Lapiedra.


En Vesta Taberna, la originalidad de los platos y su presentación no va unida a un precio demasiado alto, por lo que salí satisfecho, dado que resultó ser una magnífica opción para saborear recetas finas y buenas por una cantidad moderada de dinero. Eso sí, fue curioso ver al chef ejerciendo de camarero. Me da la impresión de que el hombre tuvo problemas de personal y se vio obligado a salvar los muebles. Esa circunstancia le provocó un pelín de estrés, pero la verdad es que cumplió con su objetivo, porque la comida estuvo muy rica y el almuerzo avanzó con suficiente agilidad. He conocido negocios, atendidos por personas que sí que se dedican profesionalmente a ser camareros, que funcionaron peor.

En definitiva, San Lorenzo de El Escorial es una población atractiva, en la que es indispensable visitar el Real Monasterio, pero en la que también hay que explorar otros rincones con un cierto detenimiento. Me da que eso es algo que no se suele hacer, pero yo tengo la intención de volver en cuanto tenga la oportunidad, para profundizar un poco más en los encantos ocultos de la localidad.


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado SAN LORENZO DE EL ESCORIAL.
En 1985 (primera visita incompleta), % de Poblaciones Esenciales visitadas en la Comunidad de Madrid: 3'8% (hoy día, confirmada ya esta visita, 34'6%).
En 1985 (primera visita incompleta), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 0'8% (hoy día, confirmada ya esta visita, 36'8%).


16 de agosto de 2025

SAN NICOLÁS DEL PUERTO 2025

San Nicolás del Puerto tiene unos 600 habitantes, que se reparten entre dos núcleos de población. En el principal, que es el que da nombre al municipio, viven algo más de 500 personas.


El pueblo de San Nicolás del Puerto está vertebrado por la SE-163, que corta su pequeño casco urbano por la mitad. En el sur de la localidad, esa vía se orienta de sureste a noroeste. En ese tramo, que también se denomina Avenida del Huéznar, a ambos lados la carretera solo hay una hilera de casas. 


Sin embargo, en un momento dado, a la altura del lugar donde se encuentra el edificio del Ayuntamiento, la carretera pasa a llamarse Calle Real, cambia de orientación, y continúa con una trayectoria sur-norte.


En este último tramo, el pueblo se engrosa, y la SE-163 pasa a tener una calle paralela a cada lado, con la cosa de que, entorno a la del oeste, que se denomina Calle Tinado, es donde está ubicado el meollo de San Nicolás.


Hasta hace unos años, el extremo sureste del casco urbano lo marcaba una gasolinera. Más allá, solo había una hilera de casas aisladas, que se asomaban a la Vía Verde de la Sierra Norte, y unas instalaciones deportivas, que estaban ubicadas en mitad de la nada. En un momento determinado, a continuación de la gasolinera se construyeron 44 nuevas viviendas unifamiliares, que han hecho que el campo de fútbol y las otras pistas para hacer deporte estén menos apartadas. En esa urbanización, en el adosado que, a día de hoy, se encuentra en los confines del pueblo por ese lado, he pasado el último fin de semana.
 
                


Dado su reducido tamaño, es normal que haya tenido tiempo de explorar todos los rincones de San Nicolás del Puerto en un par de días. Es verdad que no entré en la Iglesia de San Sebastián, pero sí volví a echarle un ojo al Crucero de Piedra, al Puente Romano y al Nacimiento del Río Huéznar. También me bañé de nuevo en la Playa de San Nicolás del Puerto y recorrí la gran mayoría de calles de la población que no conocía de mis anteriores visitas. Eso me permitió ver el exterior de la Casa Natal de San Diego de Alcalá y lo que queda de una fortaleza, que parece ser que es de época musulmana. 


Como se puede ver en la foto, lo que queda del Torreón es francamente poco y está muy mal conservado.

Un par de lugares de interés limitado

Pues sí, lo cierto es que no creo que nadie deba ir a San Nicolás del Puerto a ver el Torreón o la Casa Natal de San Diego. Una cosa es que uno esté en el pueblo, tenga la oportunidad de darse un paseo y vaya a echarles un vistazo, pero no son sitios que se puedan recomendar.

A propósito del Torreón, ese montón de ladrillos comido por la maleza, que corta la acera e invade la calzada, es lo que sobrevive de una fortaleza que parece que se erigió en ese lugar en la Edad Media, pero que no se puede decir ni que esté medio conservada. Supongo que los restos siguen ahí, porque costaba más trabajo quitar el mogollón rocoso, que usarlo como trozo de valla. Realmente, si lo que queda del Torreón supera los ocho siglos, da un poco de lástima verlo así.


No hay ni una sola referencia in situ de lo que era el Torreón, y en Internet se repiten hasta la saciedad las dos mismas frases, que pasan de una web a otra sin reparo, y que yo no voy a reproducir, porque no tienen ni un mínimo de base histórica. Yo me quedo conque era una torre de vigilancia, que se erigió en un cerro en época islámica, y con eso me aseguro de que no meto la pata.

Con respecto a la Casa de San Diego de Alcalá, sí es verdad que me llamó la atención que el célebre franciscano naciera de San Nicolás del Puerto. No lo sabía. Por lo visto, durante muchos años fue Diego de San Nicolás, pero el hombre murió en Alcalá de Henares en 1463 y allí permanece incorrupto, por lo que se le ha pasado a conocer como San Diego de Alcalá en el santoral. Parece ser que el religioso viajó bastante, y llegó a ser popular en vida, pero fue después de morir cuando su fama creció de forma exponencial, ya que Felipe II, que era muy supersticioso, atribuyó a su cadáver la curación de su hijo Carlos, que debía heredar el trono de España a su muerte, y que tuvo un grave accidente, estando precisamente en Alcalá de Henares. No creo que la momia de fray Diego tuviera demasiado que ver, pero el caso es que el príncipe Carlos sanó, y, a raíz de eso, su devoto padre inició una campaña para que canonizaran al fraile, cosa que logró en 1588. El hecho de ser uno de los santos favoritos del hombre más poderoso de la tierra, hizo que se disparara la popularidad de San Diego de Alcalá, que es el nombre que se le quedó. Por ello, en 1613 Lope de Vega lo hizo protagonista de una comedia en verso, y, a partir de ahí, fue retratado por Zurbarán, por Ribera, por Murillo y por Alonso Cano, entre otros, lo que selló para siempre su inmortalidad. 

El tema es que se sabe muy poco de como fue vida de San Diego de Alcalá cuando era joven, y eso ha eclipsado su origen sevillano. San Nicolás del Puerto en 1400 debía ser una aldea minúscula, lo cual hace que, lo que se considera en la actualidad la Casa Natal de San Diego sea un lugar claramente adaptado. Quizás, ha trascendido el sitio exacto donde estaba la verdadera vivienda en la que vino al mundo el niño Diego, pero es evidente que no queda ni rastro de ella.


Eso sí, la Calle San Diego tiene su encanto, y el recodo adonde se asoma la casa en la que se dice que nació y pasó su humilde infancia el futuro santo, es un rincón precioso de San Nicolás del Puerto, que está muy cuidado.


Las verdaderas atracciones de San Nicolás del Puerto

Más allá de los dos puntos concretos de los que he hablado, los ítems verdaderamente interesantes que se pueden visitar en San Nicolás del Puerto son el Puente Romano y la colindante Playa de San Nicolás del Puerto, así como el Nacimiento del Río Huéznar. Esos ya sí que son lugares de un cierto interés.

Con respecto a la playa, ya conté en 2019 que es mejor no esperar encontrarse allí la Playa de Bolonia. No hay que olvidar que estamos hablando de un pueblo que se ubica en plena Sierra Norte. En realidad, la Playa de San Nicolás del Puerto no es más que un tramo del Río Galindón, en el que se han instalado unas compuertas, que se cierran y embalsan el agua de junio a septiembre, formando una piscina natural. Los márgenes de la misma se han habilitado, y eso hace posible que la gente se pueda refrescar en ella en los calurosos días de verano.



En la Playa de San Nicolás del Puerto hay que tener cuidado a la hora de meterse en el agua, para no resbalar con la verdina y acabar malparado. Por otro lado, tampoco es lo mismo extender la toalla en el cemento de su orilla, que en una verdadera playa marina. No obstante, me agradó regresar y pasar un buen rato de la tarde del sábado al borde del Río Galindón. En 2016, fui a la Playa de San Nicolás un domingo de agosto, en hora punta, y me quedé con una visión equivocada del lugar. Esta vez, estuve mucho más a gusto. Además, el enclave estrella del pueblo está justo allí. Se trata del Puente Romano.


La pregunta del millón es sí queda algo del puente original que construyeron los romanos en ese lugar, hace cientos de años. Por lo que parece, lo que se ha mantenido es el emplazamiento y el aspecto, pero lo que se ve hoy en día es del medioevo.

En realidad, como se puede comprobar, más que por tener sitios concretos destacados, San Nicolás del Puerto es un pueblo chulo para ser paseado. Yo lo fui recorriendo por partes, y, al final, creo que no me dejé prácticamente ninguna calle importante sin ver. 



Otra cosa que hice fue comer y cenar en dos de sus bares. Uno de ellos es una especie de chiringuito, que se encuentra cerca de la entrada del pueblo, y que se asoma al bosque en el que está enclavado el Nacimiento del Río Huéznar.


En ese negocio yo ya había estado tomando café en 2019, aunque ha cambiado de nombre ligeramente. En efecto, hace un lustro se llamaba Bar El Venero, y ahora ha sido rebautizado como Dame Venero Bar. En cualquier caso, cenamos allí en familia la noche del viernes. Fue un rato sensacional.

Al día siguiente, para almorzar nos fuimos hasta la Plaza de España, que, como es evidente por el nombre que tiene, es el corazón de San Nicolás. La Calle Tinado, que dije antes que es la vía entorno a la cual se ubica el meollo del pueblo, se asoma a ella. 


En la Plaza de España hay un bar, que se llama Bar La Plaza. No se trata de un sitio selecto. De hecho, había bastante follón en él, pero nosotros también éramos muchos y nos encontraron un hueco, en el que estuvimos de lujo. Lo cierto es que comimos muy bien.

Para acabar, tengo que decir que San Nicolás del Puerto es el segundo municipio menos poblado de Sevilla, pero que, a la vez, cuenta en su término con dos de las atracciones naturales más señeras de la provincia. De una de ellas voy a hablar en el siguiente post.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado SAN NICOLÁS DEL PUERTO.
En 2004 (primera visita), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 22'8% (hoy día 67'6%).
En 2004 (primera visita), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 8'1% (hoy día 22'4%).