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18 de agosto de 2025

CASCADAS DEL HUESNA 2025

Las Cascadas del Huesna fueron declaradas Monumento Natural en 2001. En total, la superficie protegida ocupa 16.196 m², e incluye una serie de pozas y de saltos de agua, que han sido creados con los años por el Río Huesna. En esa zona, el suelo es de travertino, que es un tipo de roca caliza relativamente blanda, la cual ha sido erosionada en unos lugares por el abundante caudal del río. Este también ha favorecido la acumulación del carbonato de calcio limado en otros sitios. Todo esto, unido a la pendiente que hay a lo largo de un par de kilómetros del cauce fluvial, ha provocado que se hayan formado las cascadas, así como las piscinas naturales que tienen a sus pies.


Yo nunca había tenido la oportunidad de recorrer ese tramo protegido del Río Huesna con tanta calma, aunque en 2019 la visita no estuvo mal, como reflejé en el correspondiente post. En aquella ocasión, además de hablar del galimatías que existe en relación con el nombre exacto del río, hice mención a lo que había visto del Monumento Natural.

Esta vez, sin embargo, he profundizado en el lugar en mayor medida. En efecto, durante un buen rato visité con detenimiento los tres saltos de agua más grandes que hay en el trecho del río en cuestión. Todos son espectaculares.




El sitio es tan idílico como se ve en las fotografías, aunque tengo que reconocer que el hecho de ir un domingo de agosto hizo que aquello no fuera, precisamente, un remanso de paz... 

Un poco de desmadre

En las pozas de las Cascadas del Huesna no se permite el baño. Allí no lo pone de una forma tan clara como debiera, pero la prohibición se menciona de manera expresa en todas las páginas web que he consultado que hacen referencia al Monumento Natural. Sin embargo, en las bañeras naturales había decenas de personas en remojo. La verdad es que, a pesar de lo que muestro en las fotos que he puesto arriba, que están tomadas con habilidad y con paciencia para que no salga nadie, la peña estaba un poco desmadrada junto a las cataratas. En principio, no vi que se estuviera cometiendo ninguna tropelía contra el medio ambiente, pero, desde luego, no se cumplía con la normativa. Yo no me metí en el agua, claro, aunque sí estuve cerca de ella.


Como digo, todos los que vi que se estaban bañando mantenían más o menos la compostura, pero, por desgracia, en las orillas y en algunos rincones recónditos del entorno me encontré bastante basura. No entiendo por qué, en cuanto los lugares atraen a un buen número de personas, siempre hay un porcentaje de guarros que van jodiendo sin necesidad. 

El Martinete

Aparte de todo, muchos de los que rondaban las Cascadas del Huesna el pasado domingo estaban de pícnic. Lo cierto es que hay un frondoso bosque en la zona que rodea el río en ese tramo, lleno de álamos, fresnos, olmos y alisos, en el que se pueden pasar las horas de calor muy a gusto. Si a eso le sumamos que el personal, además, va allí a bañarse, pues el resultado es que el enclave es un punto de referencia en los alrededores, para pasar los días de asueto estival.

Sin embargo, en esta ocasión nosotros nos dejamos en casa las sillas de playa y las tarteras, y comimos a mediodía como señores, dado que habíamos reservado en el Restaurante El Martinete.


El Restaurante El Martinete no está exactamente dentro de la zona considerada Monumento Natural, pero casi. No se cuanto tiempo lleva abierto, pero es muy popular, y ya existía la primera vez que fui a las Cascadas, en 2004. No obstante, yo no había comido en él hasta ahora, por lo que me pareció genial saldar esa pequeña cuenta pendiente. Se trata de una especie de mesón, que tiene un patio amplio y sombreado, el cual aprovecha parte de la frondosa vegetación de la que hablaba antes.

En el futuro, me gustaría regresar a las Cascadas del Huesna en una época del año diferente, para hacer un estudio pormenorizado de como son los cerca de 2.000 metros de río que están declarados Monumento Natural. De momento, he dicho que hay tres grandes cataratas en ese tramo, y el otro día ya me paseé con tranquilidad por parte de la intricada orilla del torrente, siguiendo el curso del agua, pero el cauce fluvial tiene más puntos atractivos en los que quiero ahondar pronto.


Reto Viajero MARAVILLAS DE ANDALUCÍA
Visitado CASCADAS DEL HUESNA.
En 2004 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas en la Provincia de Sevilla: 37'5% (hoy día 75%).
En 2004 (primera visita), % de Maravillas de Andalucía visitadas: 14'8% (hoy día 40'5%).


16 de agosto de 2025

SAN NICOLÁS DEL PUERTO 2025

San Nicolás del Puerto tiene unos 600 habitantes, que se reparten entre dos núcleos de población. En el principal, que es el que da nombre al municipio, viven algo más de 500 personas.


El pueblo de San Nicolás del Puerto está vertebrado por la SE-163, que corta su pequeño casco urbano por la mitad. En el sur de la localidad, esa vía se orienta de sureste a noroeste. En ese tramo, que también se denomina Avenida del Huéznar, a ambos lados la carretera solo hay una hilera de casas. 


Sin embargo, en un momento dado, a la altura del lugar donde se encuentra el edificio del Ayuntamiento, la carretera pasa a llamarse Calle Real, cambia de orientación, y continúa con una trayectoria sur-norte.


En este último tramo, el pueblo se engrosa, y la SE-163 pasa a tener una calle paralela a cada lado, con la cosa de que, entorno a la del oeste, que se denomina Calle Tinado, es donde está ubicado el meollo de San Nicolás.


Hasta hace unos años, el extremo sureste del casco urbano lo marcaba una gasolinera. Más allá, solo había una hilera de casas aisladas, que se asomaban a la Vía Verde de la Sierra Norte, y unas instalaciones deportivas, que estaban ubicadas en mitad de la nada. En un momento determinado, a continuación de la gasolinera se construyeron 44 nuevas viviendas unifamiliares, que han hecho que el campo de fútbol y las otras pistas para hacer deporte estén menos apartadas. En esa urbanización, en el adosado que, a día de hoy, se encuentra en los confines del pueblo por ese lado, he pasado el último fin de semana.
 
                


Dado su reducido tamaño, es normal que haya tenido tiempo de explorar todos los rincones de San Nicolás del Puerto en un par de días. Es verdad que no entré en la Iglesia de San Sebastián, pero sí volví a echarle un ojo al Crucero de Piedra, al Puente Romano y al Nacimiento del Río Huéznar. También me bañé de nuevo en la Playa de San Nicolás del Puerto y recorrí la gran mayoría de calles de la población que no conocía de mis anteriores visitas. Eso me permitió ver el exterior de la Casa Natal de San Diego de Alcalá y lo que queda de una fortaleza, que parece ser que es de época musulmana. 


Como se puede ver en la foto, lo que queda del Torreón es francamente poco y está muy mal conservado.

Un par de lugares de interés limitado

Pues sí, lo cierto es que no creo que nadie deba ir a San Nicolás del Puerto a ver el Torreón o la Casa Natal de San Diego. Una cosa es que uno esté en el pueblo, tenga la oportunidad de darse un paseo y vaya a echarles un vistazo, pero no son sitios que se puedan recomendar.

A propósito del Torreón, ese montón de ladrillos comido por la maleza, que corta la acera e invade la calzada, es lo que sobrevive de una fortaleza que parece que se erigió en ese lugar en la Edad Media, pero que no se puede decir ni que esté medio conservada. Supongo que los restos siguen ahí, porque costaba más trabajo quitar el mogollón rocoso, que usarlo como trozo de valla. Realmente, si lo que queda del Torreón supera los ocho siglos, da un poco de lástima verlo así.


No hay ni una sola referencia in situ de lo que era el Torreón, y en Internet se repiten hasta la saciedad las dos mismas frases, que pasan de una web a otra sin reparo, y que yo no voy a reproducir, porque no tienen ni un mínimo de base histórica. Yo me quedo conque era una torre de vigilancia, que se erigió en un cerro en época islámica, y con eso me aseguro de que no meto la pata.

Con respecto a la Casa de San Diego de Alcalá, sí es verdad que me llamó la atención que el célebre franciscano naciera de San Nicolás del Puerto. No lo sabía. Por lo visto, durante muchos años fue Diego de San Nicolás, pero el hombre murió en Alcalá de Henares en 1463 y allí permanece incorrupto, por lo que se le ha pasado a conocer como San Diego de Alcalá en el santoral. Parece ser que el religioso viajó bastante, y llegó a ser popular en vida, pero fue después de morir cuando su fama creció de forma exponencial, ya que Felipe II, que era muy supersticioso, atribuyó a su cadáver la curación de su hijo Carlos, que debía heredar el trono de España a su muerte, y que tuvo un grave accidente, estando precisamente en Alcalá de Henares. No creo que la momia de fray Diego tuviera demasiado que ver, pero el caso es que el príncipe Carlos sanó, y, a raíz de eso, su devoto padre inició una campaña para que canonizaran al fraile, cosa que logró en 1588. El hecho de ser uno de los santos favoritos del hombre más poderoso de la tierra, hizo que se disparara la popularidad de San Diego de Alcalá, que es el nombre que se le quedó. Por ello, en 1613 Lope de Vega lo hizo protagonista de una comedia en verso, y, a partir de ahí, fue retratado por Zurbarán, por Ribera, por Murillo y por Alonso Cano, entre otros, lo que selló para siempre su inmortalidad. 

El tema es que se sabe muy poco de como fue vida de San Diego de Alcalá cuando era joven, y eso ha eclipsado su origen sevillano. San Nicolás del Puerto en 1400 debía ser una aldea minúscula, lo cual hace que, lo que se considera en la actualidad la Casa Natal de San Diego sea un lugar claramente adaptado. Quizás, ha trascendido el sitio exacto donde estaba la verdadera vivienda en la que vino al mundo el niño Diego, pero es evidente que no queda ni rastro de ella.


Eso sí, la Calle San Diego tiene su encanto, y el recodo adonde se asoma la casa en la que se dice que nació y pasó su humilde infancia el futuro santo, es un rincón precioso de San Nicolás del Puerto, que está muy cuidado.


Las verdaderas atracciones de San Nicolás del Puerto

Más allá de los dos puntos concretos de los que he hablado, los ítems verdaderamente interesantes que se pueden visitar en San Nicolás del Puerto son el Puente Romano y la colindante Playa de San Nicolás del Puerto, así como el Nacimiento del Río Huéznar. Esos ya sí que son lugares de un cierto interés.

Con respecto a la playa, ya conté en 2019 que es mejor no esperar encontrarse allí la Playa de Bolonia. No hay que olvidar que estamos hablando de un pueblo que se ubica en plena Sierra Norte. En realidad, la Playa de San Nicolás del Puerto no es más que un tramo del Río Galindón, en el que se han instalado unas compuertas, que se cierran y embalsan el agua de junio a septiembre, formando una piscina natural. Los márgenes de la misma se han habilitado, y eso hace posible que la gente se pueda refrescar en ella en los calurosos días de verano.



En la Playa de San Nicolás del Puerto hay que tener cuidado a la hora de meterse en el agua, para no resbalar con la verdina y acabar malparado. Por otro lado, tampoco es lo mismo extender la toalla en el cemento de su orilla, que en una verdadera playa marina. No obstante, me agradó regresar y pasar un buen rato de la tarde del sábado al borde del Río Galindón. En 2016, fui a la Playa de San Nicolás un domingo de agosto, en hora punta, y me quedé con una visión equivocada del lugar. Esta vez, estuve mucho más a gusto. Además, el enclave estrella del pueblo está justo allí. Se trata del Puente Romano.


La pregunta del millón es sí queda algo del puente original que construyeron los romanos en ese lugar, hace cientos de años. Por lo que parece, lo que se ha mantenido es el emplazamiento y el aspecto, pero lo que se ve hoy en día es del medioevo.

En realidad, como se puede comprobar, más que por tener sitios concretos destacados, San Nicolás del Puerto es un pueblo chulo para ser paseado. Yo lo fui recorriendo por partes, y, al final, creo que no me dejé prácticamente ninguna calle importante sin ver. 



Otra cosa que hice fue comer y cenar en dos de sus bares. Uno de ellos es una especie de chiringuito, que se encuentra cerca de la entrada del pueblo, y que se asoma al bosque en el que está enclavado el Nacimiento del Río Huéznar.


En ese negocio yo ya había estado tomando café en 2019, aunque ha cambiado de nombre ligeramente. En efecto, hace un lustro se llamaba Bar El Venero, y ahora ha sido rebautizado como Dame Venero Bar. En cualquier caso, cenamos allí en familia la noche del viernes. Fue un rato sensacional.

Al día siguiente, para almorzar nos fuimos hasta la Plaza de España, que, como es evidente por el nombre que tiene, es el corazón de San Nicolás. La Calle Tinado, que dije antes que es la vía entorno a la cual se ubica el meollo del pueblo, se asoma a ella. 


En la Plaza de España hay un bar, que se llama Bar La Plaza. No se trata de un sitio selecto. De hecho, había bastante follón en él, pero nosotros también éramos muchos y nos encontraron un hueco, en el que estuvimos de lujo. Lo cierto es que comimos muy bien.

Para acabar, tengo que decir que San Nicolás del Puerto es el segundo municipio menos poblado de Sevilla, pero que, a la vez, cuenta en su término con dos de las atracciones naturales más señeras de la provincia. De una de ellas voy a hablar en el siguiente post.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado SAN NICOLÁS DEL PUERTO.
En 2004 (primera visita), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 22'8% (hoy día 67'6%).
En 2004 (primera visita), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 8'1% (hoy día 22'4%).


30 de agosto de 2024

BARBATE 2024

Barbate es un municipio gaditano, que cuenta con varios núcleos de población. Zahara de los Atunes y Los Caños de Meca son los más conocidos, aunque ninguno de ellos ejerce de capital. En efecto, el Ayuntamiento de Barbate se halla en la localidad homónima, que es donde residen el grueso de los barbateños. Sin embargo, esta está totalmente eclipsada por Zahara y por Los Caños, que son dos de los grandes epicentros del turismo playero andaluz. No me extraña, porque son un par de sitios preciosos, que se encuentran enclavados en un lugar maravilloso. Reconozco que soy un enamorado de la parte de la costa que va desde Cádiz hasta Tarifa, y, de toda ella, mi trozo favorito es el que empieza en Conil de la Frontera y acaba en Punta Paloma


La costa del municipio de Barbate se encuentra al completo en ese pedazo de litoral, que a mí me enloquece. En él, está el Cabo de Trafalgar, al que, por desgracia, hace mucho tiempo que no voy. La foto que he puesto arriba me la sacaron en él. Sin embargo, hoy no voy a hablar de Zahara de los Atunes, ni de Los Caños, ni de toda la zona natural que rodea a estos dos núcleos, en los cuales apenas si residen con carácter permanente unas 1.000 y unas 350 personas, respectivamente, pero que se llenan de pijipis en verano. Hoy voy a narrar mi fin de semana en Barbate capital, que es una localidad de algo más de 19.000 habitantes, que yo había ignorado hasta ahora, pero que tenía ganas de conocer.


He dicho que, tanto Zahara de los Atunes, como Los Caños de Meca, se abarrotan de pijipis en verano, pero tampoco quiero que nadie se me ofenda. Es innegable que se juntan allí, en ciertas fechas, un montón de pocholos y de alternativos chic, pero también se ve gente que no se caracteriza por nada. En cualquier caso, reconozco que he intentado ir por la zona lo menos posible en época estival, porque es innegable que se peta. A mí me gusta en primavera, en otoño y en invierno, cuando apenas hay visitantes. No obstante, en cuanto pueda iré en julio o en agosto, para librarme de mis prejuicios, o para confirmarlos, pero esa es una historia aparte. Ahora, lo que pretendo es mencionar el marcado contraste que hay entre Barbate capital y el entorno de Zahara y Los Caños. En efecto, a pesar del nivel que alcanza el turismo en sus pedanías, Barbate está en la posición 2.185, de 2.964, en el ranquin de riqueza de los municipios andaluces. De hecho, de los que tienen costa en las provincias de Cádiz y de Málaga, todos le superan en renta per cápita menos uno. Además, en el clasificación municipal estrictamente gaditana, Barbate ocupa el puesto 36 de 45, teniendo en cuenta que la provincia de Cádiz es, ya de por sí, la 47 más pobre de España, de las 52 que hay, es decir, que Barbate se encuentra en la cola de la cola. Con esta avalancha de datos, quiero reflejar que Barbate es un pueblo humilde, y que se respira en él un ambiente muy popular. A él no van los turistas. Otra cosa es que la población estacional que llena el resto del municipio en vacaciones tienda a ser selecta, pero los barbateños no parecen beneficiarse demasiado de ello.

Nosotros fuimos a Barbate porque encontramos allí un alojamiento bastante barato. Eso me dio la posibilidad de conocer la localidad, que, como digo, no suele ser objeto de la atención de la mayoría de la gente. En cierto modo es lógico, porque es como un barrio enorme, gestado una vez que ya estaba bien entrado el siglo XX. 


En efecto, Barbate es un producto del siglo XX, porque en el XIX solo era una aldea de 50 vecinos, que dependía de Vejer de la Frontera. Gracias a la explotación de almadrabas en sus costas, el pueblo creció, de manera que alcanzó los 1.000 habitantes entorno a 1900. Después, su desarrollo no paró, pero fue a partir de 1938, año en el que se independizó, cuando su vitalidad económica, ligada a las empresas conserveras y a su puerto pesquero, hizo posible que su población aumentara con más rapidez. Así, en 1960 tenía casi 17.000 residentes, y en 1970 había superado los 19.000, cifra en la que se ha mantenido. La conclusión de todo esto, es que el pasado barbateño no se remonta mucho. Por eso, la parte antigua de la localidad no es demasiado vetusta, y está flanqueada, además, por una zona muy grande, totalmente cuadriculada y con aspecto de barriada, que nació con la llegada de la gente que se mudó a Barbate buscando trabajo.

Pese a lo dicho, Barbate también tiene su zonas especiales. La que se encuentra cercana a la playa es, por supuesto, la más importante. Dicha playa se denomina Playa del Carmen, y está bordeada por el Paseo Marítimo.



La Playa del Carmen ocupa todo el frente costero de la localidad, y algo más. Ese extra no urbanizado, se corresponde con el trozo de que hay entre el final del pueblo por el este y la desembocadura del Río Barbate




Además, como se puede ver en el mapa, a la izquierda del Puerto de Barbate hay otro arenal, denominado Playa de la Hierbabuena, que no es urbano, pero al que se puede llegar andando con relativa facilidad.


Nosotros estuvimos dos días y medio en Barbate, y, como no podía ser de otra manera, exploramos con interés su litoral asociado. Para empezar, el viernes por la tarde fuimos a la Playa del Carmen por las buenas, sin complicarnos la vida. Por eso, nos quedamos donde todo el mundo.


En cambio, tanto la mañana del sábado, como la del domingo, cruzamos el centro de Barbate y nos fuimos hasta el extremo de la playa, buscando, con éxito, un ambiente más tranquilo.




Por último, la tarde del sábado fuimos en coche a la Playa de la Hierbabuena. En principio, pensábamos aparcar en el descampado que hay junto a ella, pero vimos, al llegar, que había que pagarle a un gorrilla, y no teníamos ni un euro suelto. Por ello, seguimos por la carretera, y nos internamos un poco en el Parque Natural de La Breña y Marismas de Barbate. Algo más adelante, vimos un pequeño claro al lado de la carretera, y ahí sí dejamos el coche. A continuación, cogimos una especie de camino, que iba entre los pinos en dirección a la playa, y echamos a andar. No debíamos estar muy lejos. 



Sin embargo, no habíamos tenido en cuenta que, al avanzar por la carretera, la misma había subido una duna, por lo que, al ir a pie por ella, pronto nos topamos con un terraplén descendente insalvable. Además, no estábamos tan cerca...


Total, que nos echamos unas risas y nos volvimos por donde habíamos venido. Lo bueno fue que, entre unas cosas y otras, se nos fueron 45 minutos, de manera que, cuando volvimos a pasar por el aparcamiento de la playa, el gorrilla ya había acabado su jornada y se había ido. Al final, casi sin quererlo, solucionamos el problema del euro, y pudimos disfrutar de una tarde playera muy agradable.

Con respecto al centro de Barbate, el mismo lo vimos bien, porque lo atravesamos los dos días que fuimos a la parte virgen de la Playa del Carmen, y porque María y yo madrugamos el domingo, para recorrerlo a primera hora de la mañana.

El llamado casco histórico de Barbate es pequeño, y sus viviendas no son antiguas, pero están muy cuidadas y tienen mucho sabor. Por lo que yo vi, el meollo barbateño se articula a los dos lados de la Calle Agustín Varo, que más adelante se denomina Calle Niño Barbate hasta que llega a la Plaza de Carlos Cano.



Saliendo de la Plaza de Carlos Cano, y haciendo un ángulo de 90º con la Calle Niño Barbate, se extiende la Calle Real, que es muy bonita.



Si la Calle Real y la Calle Niño Barbate hacen de lados de un ángulo de 90º, lo que queda dentro de ese ángulo esconde también otros lugares de interés, como la Plaza Hoyo La Tota. Para mi sorpresa, al mirar como sale esa plaza en Google Street View, he visto que estaba hecha polvo cuando hicieron las fotos. Parecía el espacio más decadente del barrio más chungo. Hoy día, en cambio, es un enclave precioso.


No se cuanto hace que se tomaron las fotos de Google Street View, ni tampoco como ha podido cambiar tanto la Plaza Hoyo La Tota y sus alrededores, pero me alegra que los vecinos del barrio hayan conseguido que el aspecto de la zona mejore hasta ese punto.

Otros lugares destacados de Barbate son la Plaza de la Inmaculada, que está en uno de los extremos del centro, y que es donde se encuentra el edificio del Ayuntamiento, así como la Plaza del Faro, que colinda con el Paseo Marítimo.



Relacionada con esas dos plazas está la Avenida del Mar. Esta recta y larga calle parte Barbate en dos, con una perfección casi absoluta. Por tanto, aunque no destaca por su belleza, sí lo hace por su importancia, ya que atraviesa el pueblo de lado a lado.


Entre la Avenida del Mar y el Río Barbate está el casco antiguo barbateño. La Plaza de la Inmaculada se halla en uno de sus extremos, como he dicho, y se asoma a la Avenida del Mar en su tramo más alejado del océano. Luego, la gran arteria continúa, y no desvía su trayectoria hasta que no llega a la Plaza del Faro. Allí, deja de ir perpendicular a la costa, y recorre su último pedazo en paralelo a esta. Poco después, abandona el territorio urbano y se convierte en la carretera A-2233

Como he comentado, el casco antiguo de Barbate está a uno de los lados de la Avenida del Mar. Al otro, lo que tiene es el resto del pueblo, organizado en una gran cuadrícula. Todo ese entramado de calles son las que decía que parecen un barrio enorme. Allí nos alojamos nosotros.

Dos momentos especiales de nuestro fin de semana en Barbate fueron la noche del sábado y la mañana del domingo. En esta, bastante temprano, María y yo dejamos a las niñas durmiendo y nos dimos un largo paseo, como dije antes. Curiosamente, nos encontramos el pueblo sumido en una niebla fantasmagórica, que le dio un atractivo toque durante un rato.


Luego, la bruma fue levantándose poco a poco. De hecho, cuando paramos a desayunar en la terraza del Bar Restaurante El Mirador, ya estaba la cosa empezando a abrirse.


Lo del sábado por la noche fue distinto, aunque también estuvimos en el Paseo Marítimo. En este caso, fuimos a cenar, y pudimos comprobar hasta que punto estaba animada la zona cercana a la playa.


Después de la cena, no tuvimos más remedio que dejarnos contagiar por el ambiente festivo, y acabamos tomando algo en el Habana Café & Copas. La que había allí liada era tremenda.


Por lo que vi, el Habana se une con el bar del al lado, que es del mismo estilo, y juntos llevan a grupitos que amenizan las veladas. En la del sábado, había una buena banda sobre el escenario, que estaba tocando canciones españolas de los 80 y de los 90 del siglo XX. Ni que decir tiene, que a María y a mí nos tocaron la fibra.

Por lo que respecta a la cena, la tomamos en el Restaurante El Boquerón. El lugar lo elegimos al azar, y luego he visto que tiene, desde hace tiempo, unas críticas demoledoras en Tripadvisor. A mí no me encandiló, pero tampoco estuvo tan mal. No puedo esconder que nos barrieron un poco los pies al final, pero también es verdad que no era temprano cuando llegamos. En todo caso, me gustó bastante más el almuerzo del domingo, en el Chiringuito Flamenco Beach. El mismo está justo en el extremo del Paseo Marítimo, es decir, se asoma ya a la punta virgen de la Playa del Carmen. El domingo, como teníamos que hacer el check out del apartamento a primera hora de la tarde, fuimos a la playa pronto, y decidimos comer cerca de donde habíamos estado. Por eso, pillamos sitio en el Flamenco Beach sin problema. La comida allí fue una gozada.


No quiero acabar sin hablar de la Confitería Tres Martínez, porque es clásica en Barbate, y nosotros tuvimos la suerte de alojarnos cerca, por lo que nos topamos con ella a pesar de que no está en un sitio especialmente relevante. 


Sin embargo, está claro que sus pasteles son una institución. Por lo visto, el obrador lleva abierto desde 1886, regentado por la misma familia. Nosotros pasábamos por delante todo el rato, así que cayeron unos cuantos pasteles a lo largo del fin de semana.

En definitiva, nuestro verano de 2024 lo acabamos en Barbate, disfrutando del mar, de la playa, del sol, de la buena gastronomía y del relax. El lunes terminé mis vacaciones, y dio comienzo un nuevo curso, que seguro que nos traerá un montón de nuevas experiencias, dignas de ser contadas.


Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado BARBATE.
En 1999 (primera visita incompleta), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Cádiz: 18'2% (hoy día, completada ya esta visita, 59'1%).
En 1999 (primera visita incompleta), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 3'9% (hoy día, completada ya esta visita, 22'2%).