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29 de noviembre de 2024

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2024

La séptima edición de la Carrera Fran Castillo me dejó agotado, y no me refiero a que acabara cansado físicamente, sino al hecho de que viví con demasiados nervios su organización y su puesta en marcha, por lo que, al final, sentí alivio cuando pasó el evento. Me he quedado con pocas ganas de más movidas en mi pueblo. 


No obstante, mi participación en la prueba fue mejor de lo esperado. En primer lugar, cubrí los 5.000 metros del circuito en 21:55, lo cual no es mala marca para mí, en los tiempos que corren. Además, las sensaciones me dejaron muy buen sabor de boca, deportivamente hablando, aunque está claro que me beneficié de que conocía el recorrido al dedillo, porque entreno por él cada dos por tres. De hecho, había realizado un tirada de reconocimiento apenas unos días antes. 


De todas formas, en esta prueba, el mayor escollo para mí no tenía que ver con la orografía o con el trazado, sino con el hecho de que, al correr por Villanueva, que es donde vivo, existía el riesgo de que saliera demasiado rápido por culpa de la excitación, y acabara pagándolo. Siempre que compito delante de tantos vecinos y conocidos tengo cuidado con eso, pero a veces me he venido arriba en exceso, en ciertos momentos, y el subidón me ha pesado después. Dado que la Carrera Fran Castillo circula por caminos de la parte oeste de la localidad, y por una zona de urbanizaciones en las que no suele haber mucho público en las aceras, ese peligro es menor que en la Carrera Nocturna San Ginés, que transita por las calles del centro, pero, aun así, en la primera mitad de la carrera hay que evitar embalarse, para no sufrir al final. 

En este caso, no arranqué más fuerte de lo normal. La cosa empezó bien. Además, cuando sonó el pistoletazo inicial, yo apenas si había tenido tiempo de pensar, porque había llegado trotando un par de minutos antes a la línea de salida, tras asegurarme de que María se quedaba cortando una calle, en la que se veía que podía haber problemas de tráfico... pero de eso hablaré ahora después. Lo que cuenta, de cara a mi participación en la carrera, es que yo eché a correr sin haber tenido ocasión de ponerme nervioso.


Por primera vez, en las siete ediciones que se llevan disputadas de la Carrera Fran Castillo, la salida estuvo ubicada en la Avenida de Andalucía, que es recta, llana y ancha. Tras una curva inicial, dimos una vuelta por la zona de adosados de la parte oeste del casco urbano ariscaleño. 


Después de 1.650 metros, volvimos a la Avenida de Andalucía, pero avanzando en el sentido opuesto al inicial. Por eso, doblamos la misma curva que al principio, pero viniendo desde el lado contrario. En ese momento, la carrera iba ya totalmente abierta. Yo iba corriendo junto a otro corredor, llamado Julio Heras, al que había alcanzado. 


En compañía de Julio, recorrí de nuevo parte de la zona de adosados, y, desde allí, salimos al Camino Cerralde. Por él he entrenado cientos de veces, así como por el Camino de los Rubiales, que es el que cogimos de vuelta. Ambos se encuentran en buen estado. Corrimos por tierra unos 2.500 metros.


En el trecho que avanzamos por tierra, la distancia entre los corredores se hizo enorme. Yo terminé el 27 de la general, por lo que no me precedía ya mucha gente en ese tramo. Sin embargo, en él dejé atrás a Julio Heras, y adelanté a tres personas más, cerrando algún que otro hueco considerable. El hecho de conocer cada metro que pisaba, me permitió dosificar cuando era consciente de que el camino iba a picar arriba, así como apretar si sabía que podía contar con terreno para recuperar. En la recta de meta, me pasó como una moto un chaval joven que llevaba detrás, de esos que te recuerdan que, con los años, la velocidad se va para no volver, pero esa circunstancia no borró la sensación de que había ido bastante bien. 

En definitiva, desde el punto de vista atlético, la carrera cumplió con mis expectativas. Mi objetivo era bajar de 22:00 minutos, y lo logré. Además, disfruté de la sensación de competir por los lugares por donde tantas veces entreno. Por último, el hecho de correr en casa, posibilitó que me viera Ana en dos ocasiones, desde su puesto de voluntaria, así como María desde el suyo. También me animaron algunas caras conocidas, y vi a otros paisanos en la zona meta.

No obstante, como he dicho, acabé un poco harto de todo lo que envolvió a la cita. Desde que conocí a Fran Castillo, este se ha involucrado en la organización de un buen número de pruebas. Inicialmente, no eran en Villanueva, pero luego ya sí. En las dos primeras en mi pueblo, que también es el suyo, lo que hizo fue ayudar a la Hermandad Sacramental a poner en marcha una competición de carácter solidario. Después, en 2016, el Ayuntamiento se estrenó como responsable del desarrollo de una carrera, y en las que han venido a continuación el asesor técnico ha sido Fran. Bajo su tutela, se han disputado en Villanueva del Ariscal una milla, siete ediciones de la carrera que lleva su nombre, y dos de la de San Ginés, que se celebra en agosto. Hasta ahí, sin problema. 

Yo me llevo bien con Fran, y eso ha provocado que haya tratado de ayudarle siempre. En las primeras carreras en las que se involucró, estuve muy metido en el ajo. Luego, por motivos ajenos al atletismo, me desmarqué de la mayoría de las labores, y en los últimos tiempos lo único que he hecho ha sido correr con él, en los meses previos, para darle mi opinión acerca de los recorridos que propone, así como echar un cable el día de marras. Sin embargo, no he dejado de seguir de cerca como se iba desarrollando el montaje de las pruebas, y he comprobado que los dirigentes municipales no solo han encargado a Fran el diseño de los trazados, sino que se han implicado lo justo en lo demás. Al principio, daba la impresión de que estaban encima en mayor medida, pero el tema ha ido a peor. Curiosamente, en mayo de 2023 hubo elecciones, y cambió el partido que gobierna el pueblo, con la cosa de que el nuevo concejal de deportes es hermano de Fran. Gracias a esto, yo creo que se ha empezado a celebrar la Carrera Nocturna San Ginés, pero, a nivel de compromiso, el asunto no se ha resuelto. Yo no se donde está el quid de la cuestión, pero creo que, con un poco de interés, se podría resolver el gran problema, que es que no hay una cabeza visible en el Ayuntamiento, que esté al frente de la organización de la cita. Casi todo lo que se hace recae en Fran, y él no tiene capacidad ni medios para poner en marcha solo un evento de ese calibre. Con el resto de las labores necesarias, digamos que se salvan los muebles, pero la mañana o la tarde de la competición, que es el momento en el que hace más falta un responsable acreditado, es cuando queda patente el desbarajuste, de cara a cortar las calles y a coordinar los voluntarios. Además, muchos de los vecinos ni siquiera saben que una carrera va a pasar por la puerta de su casa, por lo que cuentan con salir, coger el coche y hacer vida normal, y los conflictos no tardan en surgir. En semejante follón, la policía municipal a duras penas hace lo indispensable, el técnico del Ayuntamiento, que debería ser el que liderara el cotarro in situ, se pone de perfil, el delegado de deportes va a remolque, y es Fran, que, aunque sea amigo mío, no se caracteriza por su capacidad de gestión, el que se preocupa de que se cierre el circuito y de que se distribuyan por él los voluntarios, para que no se pierdan los corredores, ni los atropellen. La consecuencia es que, desde dentro, la sensación es de improvisación absoluta.

El caso es que, en la carrera nocturna del pasado mes de agosto, fue tal el caos, que, de cara a esta nueva cita, Fran decidió manejarse de otra forma, obviando al consistorio municipal, que seguía a verlas venir. Su solución fue hacer, con bastante antelación, un grupo de Whatsapp, mediante el cual lo voluntarios pudiéramos comunicarnos. La idea fue buena, pero yo creo que el resultado ha sido peor. Durante meses, el grupo ha echado humo, con temas más o menos relacionados, pero sin que se llegara a concretar nada. A través de él, Fran ha convocado a la gente para enseñarle el recorrido mil veces, cuando eso no hace demasiada falta (los voluntarios tienen que tener claro en qué lugar ponerse y qué hacer, no hasta donde van a correr los atletas), y, en cambio, no ha habido manera de que se coordinaran oficialmente las labores de organización la mañana de la prueba, ni aun sabiendo que este año, encima, a Fran lo operaban una semana antes, por lo que no iba a poder casi ni moverse. Se ha pedido una reunión con los responsables municipales hasta la saciedad, pero ha sido inútil. A tres o cuatro días del evento, daba la sensación de que había mil cosas en el limbo, como siempre.

Finalmente, Rafa Rodríguez, que es un vecino aficionado a correr, pero que no pasa de ser otro simple amigo de Fran, fue el que cogió el toro por los cuernos, elaboró un trabajado plan de organización de la gente, y se encargó de dirigir las labores de corte de calles y de reparto de los voluntarios el día de la carrera. Mientras, los responsables del Ayuntamiento daban vueltas por allí, abriendo mesas y transportando bolsas, como si del mundo al revés se tratase. El alcalde, incluso, participó como atleta. La policía también estaba, pero yo no la vi. Fue un poco de vergüenza.

En mi caso, Rafa me había asignado una zona, para que yo coordinase en ella a un grupo de voluntarios. Gracias a la planificación que él había hecho, yo sabía qué puntos tenían que ser cortados en ese sector, e informé con antelación a María, a Ana, y a otras personas, de manera que fue sencillo que se colocaran bien. En él último momento, vi que el cruce en el que había ubicado a Ana iba a ser un sitio conflictivo, ya que no paraban de querer pasar coches por allí, y la cambié por María, que al menos es adulta. Debido a todas esas labores, casi no llegué a tiempo de ponerme en la línea de salida.

Aparte, otros dos voluntarios se encargaron de dar los dorsales. También, delante de los corredores fueron varios ciclistas, que asumieron la responsabilidad, por amor al arte, de que la cabeza no se equivocara de camino, y, de nuevo, desde fuera todo se vio bien. 

Hay que quitarse el sombrero por los que colaboraron. Sin embargo, yo volví a presenciar como el evento se desarrollaba pasando por encima de la improvisación y de la falta de control, sin que nadie del Ayuntamiento, que supuestamente es el organizador de la competición, hiciera nada. Gracias al consistorio, la bolsa de regalos fue notable, hay que decirlo, pero lo demás funcionó por Fran, por Rafa, que, a pesar de su humildad, fue clave en el éxito de la carrera, así como por la autogestión de los voluntarios. Ver eso, una vez más, es lo que me quemó. Ya veremos si se me quita el hartazgo en el futuro, por no hablar de que habrá que hilar fino con temas como la promoción de la cita, porque se compite con pruebas de mucho tirón, y la participación de este año ha sido la segunda menor de las siete ediciones disputadas, casi igualando a la del invierno en el que aún coleaba la pandemia.


Por no acabar el post de esta manera, voy a añadir que, por mi parte, tras llegar a meta y comprobar que AnaMaría se encontraban bien (ellas siguieron en sus respectivos puestos hasta el final de las carreras de los niños), me fui, no muy lejos, a desayunar con Raúl y con Ana, que son dos amigos que vinieron a participar en la prueba. Sentado con ellos en el Café Bar Eulogio, esperé a que terminaran las competiciones de los chavales, sin tener ya demasiadas ganas de echarle más cuenta al evento. Como digo, espero que la próxima vez que se celebre alguna cita atlética en Villanueva, yo haya recuperado la motivación por ser parte de ella.


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13 de agosto de 2024

CARRERA NOCTURNA SAN GINÉS 2024

Llegó por fin la cita atlética más especial de este verano para mí. La Carrera Nocturna de San Ginés ya se celebró el año pasado, y en 2024 aún pervive el impulso que la hizo nacer, por lo que se ha disputado la segunda edición.


Sin embargo, tal y como está planteada la prueba, yo sigo siendo pesimista con respecto al hecho de que vaya a perdurar en el tiempo, dado que se encuentra muy ligada a los actuales gobernantes, en un pueblo donde parecen tener a gala que el que llega al consistorio borra del mapa todo lo que puso en marcha el anterior equipo de gobierno. Además, los regidores en activo siguen cayendo en el mismo error que sus antecesores, en lo relativo a la organización de competiciones deportivas que vayan más allá del fútbol, y es que no se implican directamente, sino que delegan por completo en otra gente, ajena a la corporación municipal. Ahora, incluso, el delegado de deportes es el hermano del alma mater de la Carrera Nocturna de San Ginés, pero, ni aun así, aquel ha cogido las riendas. José Antonio Castillo ha apoyado la cita con buena voluntad, como no, pero ha sido su hermano Fran el que ha tirado del carro. Y a los técnicos del Ayuntamiento dedicados a los deportes no se les ha visto el pelo. En consecuencia, el evento ha salido adelante, porque Fran Castillo, que ni siquiera vive en Villanueva del Ariscal, casi se ha dejado la salud, y gracias a la excelente predisposición de una serie de voluntarios, que en ciertos casos han llegado a tener que autogestionarse. Por desgracia, la improvisación ha vuelto a ser patente. Sin el altruismo de un considerable número de personas, el éxito habría sido imposible, lo que hace que las perspectivas no sean muy halagüeñas para el futuro.

Es una pena que el panorama sea el que he descrito, porque la cita ha contado de nuevo con una buena participación. A pesar de las fechas, en 2023 compitieron 239 personas, y en este 2024 han traspasado la meta 205. Son cifras notables para los tiempos que corren.

Yo, en otras carreras que se celebraron en Villanueva en el pasado, tuve un papel más activo como apoyo. En esta, he supervisado el circuito dos veces con Fran, en las semanas previas, y he dado mi opinión sobre él. El día de la prueba, me fui pronto para la salida, para ver si hacía falta colaboración para señalizar el recorrido, pero ya había dos voluntarios ayudando con esos menesteres, y otros dos empezando a repartir dorsales. Por ello, me fui de vuelta a casa para descansar un poco, antes de correr. María y Ana, por su parte, estuvieron cortando calles durante el transcurso de la competición.

Por lo que respecta al circuito, el mismo fue muy emotivo para mí. Su diseño fue obra de Fran, que le dio mil vueltas, hasta que fijó el definitivo. Yo opiné sobre otros asuntos, cuando lo hice con él, pero el paso por mi calle estaba decidido desde el principio, lo cual fue todo un detalle por parte de Fran.


Además, el trazado tuvo varias novedades, con respecto al de hace un año, que lo hicieron más atractivo. La primera fue que se suprimió el paso por Almargen, que es una barriada de Villanueva que queda un poco apartada. En 2023, sus calles fueron las únicas alejadas del centro que se recorrieron, pero en este 2024 ese trozo se ha eliminado. En cambio, se ha introducido un original tramo por el interior del Campo de Fútbol Padre Miguel Caballero, así como una revuelta por la plaza que tiene enfrente, que nos hizo correr bajo una nueva pérgola que se ha instalado allí. 


Aparte, se mantuvieron las principales virtudes que el circuito ya tuvo el pasado año, que fueron que el inicio y el final de la prueba estuvieron situados en el meollo del pueblo, y que la carrera circuló por las calles más señeras de Villanueva


El caso es que arrancamos en la Plaza de España, y dimos una primera vuelta más corta, en la que no llegamos a entrar en el campo de fútbol. Ese giro inicial nos devolvió a la salida, por donde pasamos tras haber corrido 1.400 metros.


La segunda vuelta en principio parecía un calco de la primera, pero en varios puntos se introdujeron alargues, que hicieron que midiera 3.600 metros. En todo el circuito se notó la presencia de adoquines, así como de giros y de suaves cuestas. También fue significativo el trecho que corrimos por dentro del Campo de Fútbol Padre Miguel Caballero, porque avanzamos por el perímetro del terreno de juego. El césped, que es artificial, estaba más blando de lo esperado, lo que me pilló por sorpresa. A cambio, pusieron los aspersores y pasamos por debajo de una cortina de agua, que supo a gloria, puesto que, a pesar de la hora, hacía un calor considerable. 

En cualquier caso, el hecho de dominar el recorrido me permitió ir mentalizado y dosificar. Avancé siempre sabiendo lo que me esperaba, ya fueran subidas adoquinadas o giros de 180º. Mi problema, en realidad, podía ser otro. En efecto, habida cuenta de que iba a correr por delante de las casas de mis vecinos, más que las demás veces que he competido en Villanueva del Ariscal, lo cierto es que el peligro para mí era que me dejara llevar por la euforia de manera descontrolada. No obstante, en todo momento fui apretando o respirando, en función de si lo que venía era una cuesta, hacia arriba o hacia abajo, una zona de revueltas, una calle con adoquines de los bastos, o un punto donde iba a haber gente conocida y quería pasar en plan estiloso. En consecuencia, pese a que fui a tope, me mantuve estable. Mi media final fue de 4:22 el kilómetro, que es prácticamente lo máximo a lo que soy capaz de llegar hoy día. Entré en meta en el puesto 48, de 205 personas.

Aparte, en seis de las diez pruebas que he disputado en Villanueva he logrado alguno de los premios reservados para los atletas ariscaleños de nacimiento o de adopción. Sin embargo, en este caso no pude rascar nada. El año pasado, en la edición inaugural de la Carrera Nocturna de San Ginés, quedé tercer mejor corredor local, pero en 2024 se han cambiado las bases de la carrera, y se han repartido trofeos a los primeros de cada categoría. En general, volví a ser el tercer local, pero en la categoría Veterano A, que es la mía ahora, apareció un compañero, llamado José Carrasco, que fue más rápido que yo. Lo curioso es que el susodicho me superó poco antes de llegar al cuarto kilómetro, pero yo no lo conocía y no hice ni el amago de seguirle. Al final, acabó tan solo tres puestos por delante mía. No obstante, me sacó 14 segundos, por lo que no está muy claro que le hubiera podido pelear la posición.

Por otro lado, volví a notar la ausencia, en la zona de meta, de un ambigú o de algún tipo de barra para consumir bebida y comida. En la Plaza de España se juntó mucha gente, dado que el tráfico estaba cortado. Bastantes de esas personas habrían tomado algo, sin duda. Yo, que estuve esperando un buen rato, para ver si me caía el premio al mejor local de mi categoría, eché en falta una cerveza o un refresco.


Dado que no había barra, ni en la Plaza de España, ni en la cercana Plaza del Santísimo Sacramento, una vez que supe que no había premio para mí, opté por irme a la Taberna El Mellizo. El caso es que me acompañaban mi amigo Raúl y su mujer, Ana, que habían venido desde Tomares para correr la carrera, así como María y nuestra vecina Rosalba. En vista de que no nos daban nada en la Plaza de España, nos fuimos al Mellizo a echar una cerveza. Ese rato fue el colofón perfecto a otra noche mágica para mí. Todas las ocasiones en las que he podido competir en Villanueva del Ariscal han sido especiales, pero esta nocturna, que pasa por el centro, en un momento en el que el grueso de la gente conocida lo tiene fácil para salir a la puerta de su casa, me produce un cúmulo de sensaciones inigualables. Ojalá pueda seguir disfrutando de esa experiencia muchos años más.


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26 de noviembre de 2023

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2023

Tenía tantas ganas de participar en la sexta Carrera Solidaria Fran Castillo, que me tocaba trabajar el domingo y me compliqué la vida, hasta que logré que una compañera me cambiara el día. No podía faltar a una prueba celebrada en casa, en la que hay premios a los mejores locales, organizada por un buen amigo, y en la cual tengo la oportunidad de echar un rato cordial con los vecinos con los que comparto la afición por correr. Ya he contado en este blog, siempre que he disputado carreras en Villanueva del Ariscal, que en mi pueblo adoptivo hago casi lo que sea por asistir a ellas. En enero, me perdí la quinta edición de esta cita, por un problema familiar sobrevenido, al que tuve que hacer frente, pero este otoño he hecho todo lo posible por volver... y lo he conseguido.


A pesar de lo dicho, voy a empezar el post por lo chungo, que es que el tiempo pasa y que las cosas no suelen repetirse tal cual. O a lo mejor es que los cambios son ley de vida, y, en realidad, no deben ser considerados como algo tan malo. El caso es que la Carrera Solidaria Fran Castillo se estrenó en noviembre de 2017, y luego se disputó en octubre de 2018, noviembre de 2019, diciembre de 2021 y enero de 2023. Ahora, en noviembre de 2023, se ha organizado de nuevo, por lo que han transcurrido seis años desde el debut. Eso significa que a las primeras ediciones fui siendo padre de dos niñas (en 2017 tenían siete y nueve años), y se daban una serie de circunstancias, que favorecieron que, tanto ellas como yo, compitiéramos, ejerciéramos de voluntarios y después echáramos un buen rato de parque, aprovechando el ambigú y la presencia de amigos y conocidos. Esto ha variado. En efecto, el domingo Ana no pudo participar en la prueba, porque está en Irlanda, y Julia no fue, porque, directamente, pasó de levantarse temprano. Por último, María, que no hubiera faltado, se vio obligada a hacer frente a una situación similar a la mía en la carrera de enero, y tuvo que tirar para Sevilla con una cierta urgencia, por motivos familiares. Además, hubo una desbandada generalizada, y tampoco coincidí con la mayoría de los compis y amigos que tengo en el pueblo, y que frecuentan este tipo de ambientes. En consecuencia, lo que antaño fue una mañana entrañable de convivencia, en torno al deporte, este otoño de 2023 se ha convertido en un evento atlético normal y corriente, de esos a los que uno va solo, corre y se vuelve para casa...

Como se ha podido comprobar, me he puesto muy dramático, pero la verdad es que lo que he escrito arriba no fue exactamente así. Para empezar, María llegó de Sevilla a tiempo de tomarse una cerveza conmigo, tras la carrera, y de presenciar el momento inmortalizado en la siguiente foto.


Por otro lado, el simple hecho de poder subir al podio, ya le dio un carácter especial a la cita para mí, dado que yo solo gano premios cuando ejerzo de local. Este año fui el mejor Veterano A Local.

Aparte, lo cierto es que competir por las calles de Villanueva del Ariscal resultó especial, como siempre, también fue emocionante ver, en el puesto de avituallamiento, a tres de las mejores amigas de Ana, me gustó echar un rato de charla con Rafa, un vecino con el que me llevo bien, y, por último, me alegró corroborar que la carrera de Fran, que estuvo de nuevo al pie del cañón, goza de una salud espectacular.

En definitiva, esta vez no salió todo tan perfecto como en otras ocasiones, pero, aun así, pasé una mañana espléndida, por lo que volveré a hacer lo posible por no perderme la edición de 2024 de la Carrera Solidaria Fran Castillo. En la de 2023, como he comentado, volví a lograr subir al podio a recoger un trofeo. La verdad es que se había cambiado el reglamento de la prueba, y eso hizo peligrar mi mini momento de gloria, porque, en años anteriores, los premios los ganaron los tres mejores autóctonos, fueran de la categoría que fueran, pero en este, la organización decidió que hubiera preseas por categorías, pero solo para el primero de cada una. En Villanueva, hay un par de personas a los que yo no puedo seguir ni de coña, si se echan a correr, y ambos son de mi edad, aproximadamente, lo que implica que no tenía nada que hacer si participaban. Si lo hacían, se iban a disputar entre ellos el galardón al crack local de mi categoría, seguro. Por suerte, ninguno de los dos estuvo presente, y yo ando lo bastante bien, como para que no se me metiera por delante ningún inesperado ariscaleño competidor. Gracias a ello, tengo un nuevo inquilino en mi vitrina.


Con respecto a la carrera en sí, hay que decir que el recorrido se ha modificado cada año. Nunca ha pasado por el centro del pueblo, y este 2023, a pesar de que parecía que podía cambiar esa circunstancia, por lo que expliqué en agosto, cuando se celebró en el pueblo la Carrera Nocturna San Ginés, lo cierto es que todo siguió más o menos igual. Así, el punto de inicio y de partida fue el habitual, junto a la puerta del Parque de la Cruz de Velasco.


Luego, el trazado discurrió por la misma zona de urbanizaciones de siempre, y por los caminos que bordean Villanueva por el oeste. Lo que sucede es que a Fran le chifla diseñar circuitos, y por eso los cambia todos los años. Además, me parece que se ha dado cuenta de que es más fácil que se asiente su prueba si la distancia es asequible para un mayor número de personas, por lo que ha ido reduciendo su longitud. En efecto, en la edición inicial corrimos 10 kilómetros, en las siguientes el recorrido midió 7, y en esta sexta Carrera Solidaria Fran Castillo cubrimos tan solo 5.100 metros. Primero dimos una vuelta de 1.500 metros por la parte eminentemente residencial de Villanueva, y, después de pasar de nuevo por el lugar de partida, cubrimos la vuelta larga, que es la que nos llevó a bordear la vía del tren, tras salir al campo.


Las calles y caminos de Villanueva del Ariscal los conozco al milímetro, y los he corrido miles de veces, pero este año tenía algunas dudas de por donde íbamos a transitar. Eso sí, iba mentalizado para no dejarme llevar por la euforia, provocada por el hecho de competir ante mis vecinos. Para evitar un desastre, era indispensable controlar los ritmos desde el pistoletazo de salida, y lo hice bien.


La primera recta picaba arriba, y, pese a que volví a darme cuenta de lo distinto que es subir esa cuesta corriendo solo, cualquier día, que hacerlo rodeado de gente en una carrera, me esforcé para no embalarme en exceso. En general, fui a tope, pero a un ritmo constante. Ni siquiera me pasó una factura especial ver a las amigas de mi hija en el avituallamiento, ni pasar por el pasillo de paisanos que se formó, a mitad del recorrido, junto al arco de inicio y de final. Los 1.500 metros primigenios los cubrí a 4:15 de media, pero sin fundirme. Poco después, salimos al campo, y me enfrenté a la parte agreste y dura del circuito. Aun así, entre que el camino lo habían limpiado de piedras, lo que es digno de elogio, que no tiene demasiada pendiente, y que conocía al dedillo cada centímetro del trazado, pude mantenerme estable, apretando cuando sabía que era el momento, y aflojando lo justo en los tramos menos favorables. Gracias a esto, cubrí la segunda vuelta a una media de 4:24. Los 5.100 metros los hice a 4:21. No estoy que me salgo, eso es evidente, pero tampoco me quejo. En agosto, corrí 5 kilómetros a 4:34, tras haber estado varias semanas lesionado. El avance ha sido patente, y aún siento que puedo mejorar más.

Tras acabar, me fui a casa para ducharme, y volví al Parque de la Cruz de Velasco para la entrega de premios. Como he dicho, este año el tercer tiempo (o segundo, dado que vino después de una carrera, no de un partido de fútbol), no fue tan entrañable para mí como los que he vivido, en el mismo escenario, en el pasado, pero en el parque el ambiente fue igual de bueno.


En definitiva, eché una buena mañana y corrí una carrera más. Ya espero con ganas la edición de 2024 de la Carrera Solidaria Fran Castillo.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 246.
% del Total de Carreras a completar: 24'5%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 37'1%).


24 de agosto de 2023

CARRERA NOCTURNA SAN GINÉS 2023

No es recomendable participar en una carrera estando lesionado, aunque yo lo hice el otro día. En efecto, tomé la salida en una prueba atlética, sabiendo que iba a terminar corriendo con dolor. Mal hecho.

De todas formas, forzar estaba, hasta cierto punto, justificado. Yo siempre he sido muy cuidadoso con mi salud y con mi cuerpo, a la hora de correr. Llevo disputando carreras desde el año 2000, y cuando me han surgido contratiempos he reculado. Eso significa que, si me he tenido que retirar de una competición, lo he hecho. Sin problema. También he renunciado a participar en citas, teniendo incluso el dorsal en mi mano. La última vez fue en enero, sin ir más lejos. En esta ocasión, sin embargo, las circunstancias excepcionales invitaban a asumir riesgos, ya que la prueba se celebraba en mi pueblo. No podía faltar.


En Villanueva del Ariscal se han disputado, desde que vivo allí, once citas atléticas. En parte, se debe al hecho de que Fran Castillo, que es un corredor popular de los que ganan premios, es ariscaleño de nacimiento y de crianza. A Fran le encanta organizar eventos centrados en el atletismo, y la mayoría de las movidas las ha montado en su pueblo, logicamente. Yo he participado en casi todas. Para mí, competir por Villanueva es muy especial, y, además, como Fran es amigo mío, pues trato de no faltar a las carreras que él maquina. La última fue la del 18 de agosto. Lo cierto es que la improvisó un poco, pero acabó siendo un éxito. Uno de sus principales atractivos fue su recorrido.


Efectivamente, el trazado de la competición que disputamos el otro día fue la bomba, puesto que partimos de la Plaza de España y llegamos al mismo lugar. A mitad de trayecto, se cruzó de nuevo el arco de inicio y de fin, y a lo largo de 5.000 metros se dieron vueltas por el meollo de Villanueva. Esto, aunque parezca que es lo lógico, llevaba años sin suceder en las carreras celebradas en el pueblo. De hecho, Fran ha organizado ya cinco ediciones de la prueba que lleva su nombre, y siempre se ha encontrado con trabas a la hora de montar los itinerarios. Por eso, ninguna de sus carreras ha circulado por el centro de la localidad. Estas citas siempre han salido de un parque que está en uno de los extremos de la población, han transitado por una zona de urbanizaciones y por caminos, y han acabado donde habían empezado. La parte noble de Villanueva nunca la han olido. La verdad es que, en el último lustro, los responsables municipales han preferido no complicarse la vida, y no han dado permiso para que la carreras de Fran atraviesen las principales calles ariscaleñas. Ellos siempre le han echado la culpa a la policía, pero el pasado viernes se comprobó que, cuando el alcalde hace un poder y su deseo es lógico, las fuerzas del orden no ponen pegas. Esta vez, el recién estrenado mandamás municipal estaba por la labor, por lo que la edición inaugural de la Carrera Nocturna San Ginés tuvo un recorrido muy vistoso.


De todas formas, Fran Castillo ha organizado sus cinco carreras sin importarle que el recorrido haya estado un poco escondido. En ese sentido, la situación habría seguido siendo calcada, seguramente, si el pasado 28 de mayo hubiera ganado las elecciones, por tercera vez, el alcalde que ha gobernado en Villanueva del Ariscal los últimos ocho años. No obstante, no fue así. Al contrario, el pueblo habló, y Martín Torres tuvo que ceder la vara de mando a Francisco García, con la cosa de que, en la lista electoral, este iba acompañado de José Antonio Castillo, que ha acabado siendo el nuevo concejal delegado de deportes. José Antonio es hermano de Fran, por lo que estaba cantado lo que iba a suceder. Con él, el atletismo ha salido del ostracismo en un tiempo récord. En efecto, el equipo de gobierno entrante tomó posesión el 17 de junio, y el 18 de agosto se ha celebrado la primera edición de un evento, que partió del corazón de la localidad, y que llegó al mismo punto, después de atravesar sus calles más señeras. En esta ocasión, la policía parece que no dijo nada.


Tengo que decir que la organización de una carrera, el 18 de agosto, me pareció algo precipitado. Yo no daba un duro por ella, porque creí que era una fecha nefasta. Yo mismo pude ir de casualidad, ya que, a mediados de agosto no suelo estar en casa, pero lo cierto es que me tuve que tragar mis palabras. La prueba fue un éxito de participación, hasta el punto de que llegaron a meta 239 personas.

Yo me había lesionado dos semanas antes, y sabía, por el test previo que había hecho, que no estaba bien. En consecuencia, no tenía demasiadas expectativas, pero, aun así, no me podía perder la carrera. Buscaba disfrutar, tanto del ambiente, como de la sensación de competir por el centro de Villanueva. Aparte, no puedo negar que quería pillar uno de los trofeos a los mejores corredores locales. En este caso, los otorgaban a los tres mejores, fueran da la categoría que fueran. La verdad es que siempre he sido un atleta del montón, y nunca he ganado nada... salvo en Villanueva. Allí se me considera autóctono, y, dado que el pueblo solo ronda los 6.000 habitantes, pues he optado a esos galardones cada vez que se ha disputado un evento atlético. De los ocho en los que he participado en Villanueva del Ariscal, en cinco he subido al podio a recoger alguno de los premios a los vecinos más rápidos.

Esta vez, sin embargo, estaba fatal. Hasta enero no anduve mal, pero en los últimos ocho meses he tenido tres percances físicos. No han sido graves, pero sí han alterado mi dinámica. Los dos últimos, además, han venido muy seguidos, y el problema de la rodilla, para colmo, aún no lo había superado, por lo que aspiraba a ganar algo, pero porque contaba conque la participación de la carrera iba a ser baja, no porque estuviera muy boyante de estado de forma. Cuando vi la cantidad de gente que se había apuntado, me temí lo peor. Luego, lo cierto es que conozco a la mayoría de los que corren en Villanueva, y se quienes son inalcanzables, y contra quienes puedo competir. De los primeros, solo vi a Javier Toscano. De los demás, mi principal rival era Óscar Sánchez. Había opciones de quedar entre los tres primeros, pero tenía que marcar de cerca a Óscar, por si acaso. Por eso, al empezar me centré en que no se me fuera, sin que se me notara que iba a cuchillo. En efecto, tras el pistoletazo inicial, dejé que me sacara unos metros, para llevarlo delante y tenerlo fichado. Por un momento, temí que se me iba a ir irremediablemente, pero pronto vi que la distancia se mantenía. En vista de ello, corrí los primeros 400 metros más pendiente de no caerme, que de otra cosa. La verdad es que estos discurrieron por la Calle Nueva, que está adoquinada y que es cuesta abajo. Su iluminación no es ninguna maravilla, todavía había muchas personas a mí alrededor, y la agudeza visual no es uno de mis puntos fuertes, así que, al principio, me concentré para no irme de boca. Al llegar al final de la calle, giramos 180 grados y comenzamos a subir por la Calle Juan Antonio Samaranch, que es paralela a la Calle Nueva, pero que no tiene adoquines en su primera parte. Era consciente de que me esperaba un repecho de 600 metros, por lo que pensé en reservarme, pero no lo hice. Conforme avanzaba por la subida, vi que Óscar iba cediendo terreno, y justo al cumplirse el primer kilómetro lo rebasé. La mitad del ascenso la habíamos vuelto a hacer por adoquines, lo que hizo que ese tramo fuera demoledor para mucha gente, que tuvo que bajar el ritmo. Yo me encendí en exceso, pero iba con el objetivo, único y exclusivo, de hacer podio, y no dudé en arriesgar, ir a por Óscar y adelantarlo. Al poco de hacer esto, desembocamos en la zona de salida y atravesamos el pasillo humano que había en ella. Cuando enfilé de nuevo la Calle Nueva, iba demasiado al límite. 

En la segunda vuelta, el circuito se desvió un poco del trazado de la primera, y después volvió a él. Ese trocito novedoso nos hizo atravesar la Plaza del Santísimo Sacramento. Fue un trozo de los que asfixian, porque tuvo tres buenas revueltas, una bajada muy pronunciada, y una pequeña subidita por adoquines. Luego regresamos a la Calle Nueva, donde nos aguardaban 200 metros más de adoquines en descenso. Para cuando llegamos a la Avenida 28 de Febrero, empezamos a correr por asfalto, y nos dirigimos a la zona del recinto ferial, yo todavía no había logrado coger un ritmo estable.

Corriendo por el descampado de la feria aún mantuve el tipo, pero, tras pasar por el kilometro 2, comencé a perder posiciones. Acabé en el puesto 53, y me superaron en los últimos 3 kilómetros unos 15 hombres, y también las mujeres que quedaron en segunda y en tercera posición. En esos 3.000 metros pasé un calvario. Villanueva del Ariscal no tiene grandes pendientes, pero tampoco es un pueblo llano, y yo había salido muy fuerte. Mi ritmo medio final fue de 4:34. No tomé referencias parciales, pero hubo momentos en los que no me eché a andar de puro milagro. El caso es que, entre el kilometro 2'5 y el 3'8 me adelantaron unos cuantos, y uno, que venía solo, se puso a mi lado y no me sobrepasó. Fue en ese instante cuando me empezó a molestar la rodilla. El compi que se puso junto a mí me animó a que me pegara a él. Él iba sobrado, pero parece que no quería rodar en solitario, y me hizo de liebre. Yo decidí sufrir y hacer un esfuerzo por seguirle. Me vino bien para avanzar metros. Lo que ocurre es que, en el kilometro 3'8, nos rebasaron otros corredores, y le dije que se uniera a ellos, que iba suelto. No lo dudó, y tiró hacia delante. Los siguientes 700 metros fueron una pesadilla. Íbamos por una barriada de Villanueva que se llama Almargen, y que tiene una buena cuesta. Justo al quedarme sin compañía enfilé la subida. Todavía no se como no me puse a caminar...

Los últimos 500 metros fueron de nuevo por el centro del pueblo, avanzando por adoquines. Óscar me dijo, después, que iba detrás mía y que había apretado. Corrió el último mil en 4:20. Él aceleró y no logró pillarme. Si yo fui a esa velocidad los últimos 500 metros, no se ni como lo hice. No obstante, conseguí que no me alcanzara. La llegada fue emocionante, pero los primeros minutos fueron un horror, porque acabé fundido y tardé en recuperarme.

Sin embargo, me dio la sensación de que había logrado el objetivo. En efecto, había llegado por delante de Óscar, y aunque cabía la posibilidad de que se me hubiera colado por delante algún otro local ramdom, como así fue, lo cierto es que me pareció que había logrado plaza en el podio. No me equivocaba. 


Además, la rodilla, que me había ido doliendo desde mitad de la carrera, había aguantado. Me molestaba mucho, pero tampoco tenía la sensación de haberla machacado.

Participé en la primera edición de la Carrera San Ginés en unas condiciones que me hubieran dejado en casa en circunstancias normales. En primer lugar, no corro nunca lesionado, pero, además, no suelo competir si no me veo en condiciones de darlo todo sin sufrir. Hago siempre un esfuerzo enorme, pero yo siempre distingo entre lo que es esforzarse a saco y lo que es pasarlas canutas. El otro día comprobé la diferencia entre ambas sensaciones. No es la primera vez que me sucede, ni será la última, en ocasiones el tío del mazo te da cuando menos te lo esperas, pero el viernes sabía a lo que iba, y esa fue la diferencia. No obstante, tenía un objetivo, claro y puntual, y lo alcancé. A la segunda edición de la prueba espero poder acudir de una manera menos forzada.

Con respecto a la valoración global de la carrera, la verdad es que la buena participación le dio lustre a la cita. Además, el circuito estuvo bien señalizado y correctamente medido, hubo agua en abundancia y se tomaron bien los tiempos. Sí es cierto que se notó algo de bisoñez a la hora de organizar el protocolo posterior. En primer lugar, pusieron los papeles con los resultados provisionales en un sitio malísimo. Por otro lado, la idea de usar las escaleras del Ayuntamiento para dar los trofeos fue acertada, pero había coches aparcados delante de ellas, haciendo de barrera, lo que hizo imposible que la gente se acercara mientras se daban los galardones. Semejante obstáculo creó un poco de sensación de lío. Se habían puesto carteles, y la policía multó a los vehículos (lo siento por sus despistados dueños), pero se debía haber previsto con más tiempo que ese espacio tenía que estar libre. En general, la ceremonia de premiación fue un tanto caótica, también debido a la moderada iluminación que había en la Plaza de España, al filo de la medianoche. De todas formas, esos detalles se pueden solventar en el futuro, y lo importante salió bien. En general, la Carrera San Ginés fue un éxito.

Para acabar, quiero hacer notar que los responsables municipales se implicaron en el evento, hasta el punto de que tres participaron en él. No quiero decir con esto, que los ediles y el alcalde, si se celebra una prueba en un pueblo, tengan que echarse a morir si no son corredores habituales. Sin embargo, en Villanueva del Ariscal el apoyo municipal que recibe el equipo de fútbol es brutal, y se ha tendido, durante lustros, a ningunear un poco a los demás deportes, y a tratarlos en plan condescendiente (fue así con los anteriores gobernantes, y también con los que les precedieron, que eran de la misma cuerda que los nuevos). Carreras se han disputado, pero no es igual apostar por algo, porque sabes que te conviene hacerlo, que apostar por algo en lo que crees. Los actuales responsables del Ayuntamiento tienen que demostrar que fomentan el deporte de verdad, en general, no solo que apoyan el atletismo porque el concejal delegado de deportes es hermano de Fran Castillo, pero, para empezar, a mí me ha gustado que haya habido voluntad de organizar una competición pedestre sin reservas.

En todo caso, lo de ver al alcalde y a dos concejales participar en la carrera fue otro punto a favor del evento. El mejor de los tres fue Santiago Limón, el más joven, que corrió los 5.000 metros a 4:46. Es un tiempo muy bueno. Él es el concejal delegado de juventud, memoria democrática y bienestar animal, y se ve que le gusta el running. El segundo clasificado de la particular competición municipal fue el propio alcalde, Francisco García, cuya media fue de 6:09. No está mal, para tener 48 años. Con esa edad, que es casi la mía, si no haces por mantenerte un poco en forma, no aguantas ese ritmo. Además, me dio la impresión de que el hombre no se vació, ni mucho menos, con la idea de mantener su capacidad para no dejar de sonreír (en la siguiente foto, no es muy difícil averiguar quién es). 


El tercero de los tres políticos fue Manuel Boa, que finalizó en 35:01, por lo que corrió a 7:00. Manuel es dueño, junto con su hermano, de uno de los bares más emblemáticos del pueblo, y ahora también ejerce de segundo teniente de alcalde, así como de concejal delegado de recursos humanos, cultura y fiestas mayores. A él ya lo había visto participar en alguna carrera. 

En definitiva, el año que viene intentaré volver a la Carrera San Ginés, y lo haré en mejores condiciones, pero, de momento, me quedo conque el otro día disfruté de lo lindo.



Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 244.
% del Total de Carreras a completar: 24'3%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 37'1%).


23 de diciembre de 2021

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2021

Fran Castillo no se cansa y, tras un año de parón debido a la pandemia, en 2021 ha vuelto a implicarse a muerte en la organización de la carrera que lleva su nombre. La misma ya va por su cuarta edición, lo que me produce una gran satisfacción.


Yo me alegro mucho de que la carrera de Fran haya cuajado, porque gracias a ella en Villanueva del Ariscal se monta una entrañable fiesta deportiva que trae a gente de fuera, pero que también junta a muchos vecinos de todas las edades, en una preciosa mañana de convivencia. Este 2021, finalmente la participación de los adultos fue menor, pero en cambio la respuesta de los niños fue sensacional. En efecto, las pruebas de los peques fueron un éxito. Ana tomó parte en la infantil y recorrió los 800 metros en 3:08. Está muy bien. No lo he mirado con detenimiento, pero debe ser de las pocas personas que ha corrido las cuatro ediciones que se llevan celebradas de la carrera. En cuanto a Julia, ella no quiso disputar la competición de su categoría, a pesar de lo rápida que es. Este año solo ejerció de voluntaria y el que viene ya veremos lo qué quiere hacer.

Por lo que a mí respecta, tras participar en la edición inaugural de 2017 y en la de 2019, en 2021 me volví a inscribir sin dudarlo. La novedad, en este caso, fue que no le di ni una vuelta al hecho de competir delante de todos mis vecinos. Los otros años me puse nerviosillo, pero ahora estoy más pasota. Quizás la clave es que, tras el parón competitivo por la pandemia, en las pocas carreras que he disputado desde septiembre me he puesto como un flan, por el simple hecho de ponerme un dorsal. No obstante, tras el buen resultado de la media maratón que corrí en noviembre decidí que se había terminado lo de comerse el coco en plan principiante. Seguramente por eso, tras apuntarme a la Carrera Solidaria Fran Castillo no pensé en ella hasta que me puse en la línea de salida. En 2019, además, por la excitación salí escopetado tras el pistoletazo inicial, lo que acabó provocando que los 7.000 metros se me hicieran muy largos. Esta vez fue diferente, aunque fue inevitable que me viniera arriba en varios momentos. No en vano, Ana y Julia estuvieron de voluntarias en la cita de mayores, marcando el camino, lo que hizo que las viera un par de veces a cada una. Cuando eran muy niñas, María a menudo las llevaba a las carreras, pero desde hace un lustro ya no van a verme, como es lógico. En esta ocasión, sin embargo, estaban de nuevo allí con sus amigas, y al pasar a su lado no pude evitar embalarme un poco. De todas formas, fueron acelerones muy puntuales. Ahora, a diferencia de 2019, controlé mucho mejor los ritmos. Es curioso, por tanto, que entonces finalizara en 30:01 y el domingo pasado lo hiciera, sobre prácticamente el mismo trazado, en 30:06. Este año las sensaciones fueron mucho mejores, pero casi calqué el tiempo. Eso, para empezar, es una buena noticia, porque es una muestra más de que esta racha, tan complicada por la situación sanitaria, no me han dejado huella desde el punto de vista deportivo. 

Por otro lado, he entrenado por el recorrido de la carrera cientos de veces, por lo que sabía cómo debía correr para sacarme todo el partido posible. Tenía claro que, salvo una cuesta tendida de unos 400 metros que había en el kilómetro inicial, el perfil era bastante favorable hasta el cuarto punto kilométrico. Hasta ahí tenía que llegar con fuelle, para encarar con garantías la parte final del trazado, que era más dura.

El caso es que, tras darse la salida, los primeros 150 metros fueron cuesta abajo y los siguientes 300 discurrieron por la Avenida de Andalucía, que es llana y recta. En la mitad de la misma, en un cruce, estaba Ana, y al final, en el sitio donde girábamos para enfilar la Calle La Zorzala, se encontraba Julia. En ese punto, los primeros ya habían metido el turbo y se habían separado de los demás, pero todavía no se había roto el gran pelotón de cabeza, que, eso sí, marchaba muy estirado. Yo iba a la cola, buscando un ritmo alto pero confortable.


Tras el giro, empezó el tramo de 400 metros cuesta arriba. Ese era el único pedazo más duro de los primeros 4 kilómetros. Como lo sabía, al empezar a subir bajé una marcha y me quedé a cola del grupito, corriendo en el puesto 28. Además, ya había visto a las niñas y pensé que era el momento de intentar estabilizarme. No obstante, a los 1.300 metros, aproximadamente, pasamos por la salida y pegué otro pequeño acelerón, entre otras cosas porque vi a María. Tras pasar por la línea inicial, que iba a ser también la de meta, el circuito fue calcado hasta el punto donde estaba Julia, en la confluencia con la Calle La Zorzala. En consecuencia, volvimos a recorrer la misma cuesta abajo con la que había comenzado la carrera, y de nuevo nos pateamos entera la Avenida de Andalucía hasta el final. A esa altura, los grupos se habían roto y lo que veía delante mía era un reguero de corredores. Marchaba en la posición 25.



Tras recorrer la Avenida de Andalucía por segunda vez, en esta ocasión seguimos recto por la Calle Manuel Castillo Reyes y, al final de la misma, giramos a la derecha y tomamos el Camino de Sanlúcar. Llevábamos 1.900 metros y ahí se terminó el asfalto por un buen rato. Desde ese sitio, hasta el punto kilométrico 4, el camino de tierra, que está en buen estado, picaba hacia abajo. Fue en ese momento donde hice valer mi condición de local que conoce el terreno y puse en práctica una estrategia bien definida, basada en el perfil de la carrera. En efecto, tras esos dos siguientes miles en paulatino descenso, venían 2.000 metros duros en los que se subía por una pista complicada, lo que antes se había ido bajando. Por ello, en lugar de despendolarme cuando la inclinación se volvió favorable, me dejé llevar un poco. En consecuencia, me adelantaron hasta cinco corredores. Justo en el kilómetro 4 empezó el tramo fatigoso, que era todo cuesta arriba y en el que apenas si hubo descansillos. Fue la típica subida que no mete miedo, en principio, pero que luego resulta que no da tregua. Por eso, si no la conoces, te incita a mantener el ritmo, pero luego se alarga más y más, y acaba por hacer que la gente caiga de madura. 

Yo hice el kilómetro 4, que era muy benévolo, en 4:26. En ese momento iba en el puesto 30. Inmediatamente después, hice el cinco en 4:25 y el seis en 4:27. En apariencia me mantuve estable, pero lo cierto es que el primer parcial lo hice dejándome llevar un pelín, mientras que en los dos siguientes me vacié. Gracias a que no empecé la subida cebado, no acumulé perdidas de tiempo en los 2 kilómetros duros, y a tres de los cinco que me habían adelantado en los 2.000 metros anteriores les fui recortando terreno, los alcancé y los dejé atrás. También pasé a otro. A falta de un kilómetro para la meta marchaba el 26 en la general.


Luego, en la recta de meta perdí una posición y entré el 27, lo que no deja de estar bien. Me salió un ritmo final de 4:18. Es evidente que el nivel de los corredores que se desplazaron hasta Villanueva no fue altísimo. Pese a esto, yo no me puedo quejar. Las circunstancias me permitieron ir sabiendo, más o menos, en qué puesto iba estando. Eso es algo que normalmente no puedo hacer, ya que me suelo ver inmerso en una masa incontrolable de runners. Esta vez, sin embargo, a grosso modo fui controlando mi situación con respecto a los demás, lo que le dio a la experiencia un plus extra de diversión.

Por ser en mi pueblo, otra cosa positiva que tuvo esta carrera, al igual que han tenido las de otros años, fue que, además de divertirme como lo hago siempre en todas las pruebas, compitiendo contra mí mismo, y además de pelear los puestos, también tuve la oportunidad de luchar por alguno de los premios a los mejores atletas locales.


En efecto, estaban en juego varios galardones para los locales más destacados y yo tuve la suerte de poder optar a ganarlos. En la edición de 2017 me quedé a las puertas de llevarme algo, pero en 2019 acabé como segundo mejor atleta local. Sin embargo, este año repetir esto era casi una quimera, porque corrían Carlos López y Javier Toscano, y contra ellos no tengo nada que hacer. No obstante, como había reconocimientos a los tres primeros ariscaleños, pensaba luchar por el tercer premio, que al final fue el que conseguí. Aún así, me llevé la placa gracias a una carambola, dado que realmente, además de Carlos y de Javier, se me metió por delante otro paisano, llamado José Ignacio Fernández, y quedé cuarto local. Lo que pasó fue que Carlos, quedó también segundo en la categoría Veterano A. Por eso, dado que los trofeos no eran acumulativos, el podio local se desplazó una posición y yo quedé tercero en él. Lo gracioso es que el que quedó segundo local me precedió tan solo cinco segundos, pero no lo conocía (está a mi izquierda en la foto superior, de amarillo), por lo que no le peleé el puesto 26. 

En definitiva, la mañana fue una gozada en todos los sentidos. Me lo pasé pipa en la carrera y, además, como dije al principio, el evento trajo consigo un largo rato de convivencia de los que se quedan grabados, con María, con las niñas, con sus amigas, y también con muchos de nuestros amigos y conocidos del pueblo, que después de casi 14 años son muchos. 


En el Parque de la Cruz de Velasco, que estaba junto a la meta, se montó un ambigú y hasta mediodía estuvimos echando un rato maravilloso. Ni que decir tiene que el año que viene no me pienso perder la próxima edición de la Carrera Solidaria Fran Castillo.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 231.
% del Total de Carreras a completar: 23%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 37'1%).


2 de noviembre de 2019

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2019

Es difícil para alguien como yo subir a un podio en una carrera. Realmente, es complicado para casi todo el mundo, la verdad, pero para mí ganar algo corriendo ha sido siempre una quimera. Pese a esto, en 2008 me vine a vivir a una localidad de 6.000 habitantes y eso ha acabado teniendo consecuencias inesperadas en mi palmarés, gracias a que me convertí en corredor local en un lugar relativamente pequeño. No obstante, los éxitos se hicieron esperar, porque pasaron cuatro años antes de que se organizara una competición por las calles de mi pueblo de adopción. La misma fue, además, muy modesta, por lo que no hubo premios a los locales. Ya en 2013, en otra prueba distinta, pero también celebrada aquí en Villanueva del Ariscal, sí hubo reconocimientos a los mejores locales, pero en esa ocasión me quedé a las puertas de subir al cajón por primera vez como mejor participante ariscaleño. Sin embargo, al año siguiente tuve más suerte (o corrí más rápido) y recibí el primer galardón de mi vida deportiva. Fue una sencilla medalla que tiene incluso una tachadura, pero a mí me llenó de satisfacción.


La medalla que me dieron en 2016 en una milla que también se celebró en el pueblo tengo que contarla como el segundo premio de mi vida, a pesar de lo humilde que fue aquella cita, pero para ese entonces ya habían salido corredores en Villanueva de debajo de las piedras, por lo que disfruté de la entrega de trofeos pensando que iba a ser la última vez en mi vida que me iba a ver en una igual. Me equivoqué, porque ayer volví a subir a un podio.


Resulta que desde 2017 se celebra en Villanueva del Ariscal una carrera que parece que ha cuajado, porque cuenta con el apoyo del Ayuntamiento y porque lleva el nombre de Fran Castillo, un atleta de los que se hartan de ganar copas. Fran es ariscaleño de verdad (no es forastero como yo) y tiene mucho tirón en su patria chica. En este blog ya hablé de esta carrera con motivo de la primera edición, en la que me impliqué bastante en las tareas organizativas. En aquella ocasión fui consciente de que había premio al campeón local de cada categoría, pero sabía que no tenía ninguna opción de llevarme el galardón correspondiente al mejor veterano A, dada la cantidad de personas que ya corrían en el pueblo, y en efecto, no solo no vencí sino que quedé cuarto. El año pasado no pude participar en la segunda edición, pero tampoco habría ganado. Para la tercera, no obstante, decidí volver a apuntarme, pese a que queda apenas una semana para el examen para el que llevo estudiando meses. Esto, en principio, me iba a hacer renunciar a la cita, pero por circunstancias laborales imprevistas al final no pude disputar la última prueba del circuito de carreras populares de Sevilla, el pasado 20 de octubre, lo cual me fastidió un poco y me hizo pensar que no podía dejar pasar la oportunidad de acudir a la Carrera Solidaria Fran Castillo, aprovechando que estaba programada para el 1 de noviembre, un festivo que este 2019 ha caído en viernes (yo los viernes no trabajo, aunque sean festivos).


No podía faltar a esta competición, aunque en esta edición no he tenido nada que ver con la organización por falta de tiempo. No pensaba, por supuesto, ganar nada, pero al cerrarse las inscripciones miré el listado de participantes y vi que no se habían inscrito dos de los compañeros que son vecinos de aquí y que desde hace tiempo me enseñan la espalda en cualquier carrera. Otro tercero, llamado Carlos López y que es el mejor de todos, sí lo estaba, y Fran Castillo también, pero al resto de la veintena larga de atletas locales apuntados confiaba en poder vencerlos y, además, habían cambiado el reglamento y ya no había premio al mejor del pueblo en cada categoría, sino solo a los tres mejores locales, en general. Esto podría parecer perjudicial para mí, pero la realidad es que Carlos López tiene justo mi edad, con lo que el galardón al primer veterano A ariscaleño ya estaba dado. Quedar tercer local en general, en cambio, parecía más factible. Además, al final Fran Castillo renunció a correr la prueba que lleva su nombre, dado que prefirió quedarse supervisando que todo saliera bien e hizo el recorrido en bici delante de los atletas (cosas de Villanueva, le hacen al hombre un evento homenaje, pero eso implica que tiene que ser él el que ejerza de coordinador para que todo funcione in situ y su nombre no acabe ligado a un desastre organizativo, dadas las escasas aptitudes para el trabajo de campo que demuestran año tras año los responsables municipales). Gracias a la renuncia de Fran, el esfuerzo que hice esta vez tuvo recompensa y quedé segundo atleta local. Una pasada.




Aparte de esto, la carrera me salió regular, o mejor dicho, salvé los muebles a base de echarle narices, pese a que corrí de pena. La verdad es que me había mentalizado para intentar mantener un ritmo estable, pero lo hice fatal, a pesar de que conocía el circuito como la palma de mi mano.


El caso es que he entrenado por esas calles y caminos mil veces e incluso había hecho el recorrido de la carrera en dos ocasiones, por lo que sabía que, salvo una cuesta tendida de unos 400 metros que había al poco de salir, el trazado era bastante favorable en los 4 kilómetros iniciales (los dos primeros eran por asfalto, los dos siguientes ya por tierra). Luego, sin embargo, había 2.000 metros más duros en los que se subía por un camino complicado lo que antes se había ido bajando paulatinamente. Mi idea era guardar fuerzas al principio para llegar a ese tramo final con fuelle, estaba tan mentalizado para arrancar de un modo conservador que incluso evité ponerme en primera fila en la salida, de hecho me pegué a un lado y dejé tres hileras de personas delante.


Sin embargo, al final no me hice ni caso, al darse el pistoletazo inicial me vi jaleado por un montón de conocidos, era el momento de quedar bien y me dejé llevar, por lo que hice los primeros dos kilómetros por las calles del pueblo, con cuesta y todo, en 7:58. Para mi yo actual ese ritmo es una locura.


Al meterme por los caminos aminoré un poco, no porque ya no hubiera público, sino más bien porque vi que o levantaba el pie o reventaba. Por ello, los dos siguientes kilómetros los hice en 4:21 y 4:22, y gracias. Luego, en la parte de la subida bajé justo diez segundos más por kilómetro, hace años que suelo controlar bien los ritmos para darlo todo sin sufrir, pero ayer las pasé canutas por culpa de la explosiva salida. Aún así, al volver a desembocar en el pueblo para el kilómetro final la emoción me volvió a llevar en volandas, y aunque me dio la sensación de que iba parado y de que no pude apretar, la realidad es que sí lo hice y marqué un último parcial de 4:16.

Bingo, entré en meta en el puesto 56 de 209 personas, no sabía exactamente quienes eran los 55 que me habían precedido, pero no me sonaba la cara de ninguna de las 18 o 20 personas que me habían adelantado desde el kilómetro 2, y me resultaba raro que más adelante aún hubiera corrido algún atleta local más rápido, dejando a un lado a Carlos López, que quedó el 22 después de cubrir los 7.000 metros en 26:34 (yo marqué 30:01). No me equivocaba, el tercer local fue Óscar Sánchez, que acabó en 32:39.

Subir al podio fue bonito, aunque el premio local sea modesto y fuera para mí el segundo puesto por la incomparecencia de varios compañeros, pero incluso así no es fácil ganar algo en una carrera y yo esta vez no solo me llevé una placa a casa, sino que además me hice con un vale para un masaje que donó el propio Carlos López, que es quiromasajista.


El masaje me vendrá genial de cara al maratón que voy a correr a finales de mes. Antes, sin embargo, tengo otra prueba más importante que pasar, y esta no es deportiva. Se trata del examen de oposición que tengo el próximo día 9. Hasta que pase no volveré a escribir nada, así que me despido hasta dentro de un par de semanas.



Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 225.
% del Total de Carreras a completar: 22'4%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 35'2%).