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28 de agosto de 2021

CANGAS DE ONÍS 2021 (VISITA DE AGOSTO)

El pasado julio visité Cangas de Onís por primera vez este verano, y en el correspondiente post comenté que había allí tres sitios que quería haber visto. Sin embargo, de ellos, finalmente solo pude poner mis ojos en uno, el Puente Romano. Los otros dos los conocía desde el año 2000, pero no pude refrescar mi memoria viéndolos de nuevo. No obstante, me di por satisfecho y pensé que en el futuro seguro que tendría la oportunidad de regresar a Cangas a verlos. Lo que no podía imaginar es que esa ocasión iba a llegar tan pronto. En efecto, el día que fuimos a los Lagos de Covadonga bajamos de allí a media tarde en el autobús, y al llegar a Cangas, donde habíamos aparcado el coche, como teníamos ganas de tomar café buscamos un lugar en el que hacerlo. No tardamos mucho en parar en la Confitería Obrador La Pedrera, que está en la Calle Ramón A. Prada Vicente.


Hasta ahí todo normal. Lo que no esperaba era que, tras el ratillo del café, todo el mundo quisiera darse un paseo por el pueblo. Fue de esas veces en las que, sin que yo lo busque, me veo explorando ciertos lugares con mucho más detenimiento del que me hubiera atrevido a soñar. En Cangas de Onís, esta vez nuestra rutilla fue amplia y pausada, y eso me permitió ver los dos enclaves que no había logrado visitar en julio, además de pasar por calles que no conocía, como la Calle San Pelayo.


Con respecto a los dos lugares mencionados que, junto con el Puente Romano, conforman el power trio de highlights cangueses, los mismos son la Iglesia de Santa Cruz y la Plaza de la Iglesia.

En esta última está el Monumento a Don Pelayo Guerrero, obra del escultor asturiano Félix Alonso Arena, así como la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Ya conté en julio que ni el uno ni la otra son demasiado antiguos, pero es innegable que ambos conforman una imagen de Cangas de Onís que es emblemática.


Tras ver la Plaza de la Iglesia estuve a punto de entrar en la susodicha, pero llamó mi atención otro lugar que no estaba muy lejos y que no conocía, la Plaza del Mercado


La Plaza del Mercado está separada de la Plaza de la Iglesia por unos soportales, que supongo que, cuando llueve, jugarán un papel importante para los comerciantes que ponen sus puestos en el mercado.


Tras ver la Plaza del Mercado tiramos por la Calle Mercado y por su continuación, la antes mencionada Calle San Pelayo


De ellas ya dije en julio que fueron las vías principales del pueblo hasta el siglo XIX. La Calle San Pelayo acaba, precisamente, en el Puente Romano, pero nosotros en esta ocasión no llegamos hasta allí, sino que nos quedamos en la Calle El Parque, que realmente es otra plaza, en la que no faltan los cacharritos para los niños.


Toda esa zona de Cangas no la conocía, pese a que conforma el meollo de la población. Sin embargo, ha perdido protagonismo en beneficio de la Avenida de Covadonga, que es por donde pasa la carretera y que ejerce de travesía. 

Nosotros echamos un buen rato en Cangas, pero cuando llegó el momento de irnos no vi a la gente todavía demasiado cansada. Por eso, lancé la bomba y dije que quería entrar en la Iglesia de Santa Cruz. Sabía que nos pillaba de camino al coche y, además, me pareció que lo de ver una iglesia que tiene un dolmen en su interior podía gustar. En julio, mi intento por visitar el templo fue infructuoso, pero esta vez se encontraba abierto.


Acceder a la iglesia costaba solo dos euros por adulto, pero era gratis para los niños e incluía la visualización de un pequeño documental. Dani y Ángela no mostraron mucho interés, pero, sin poner ninguna pega, me dijeron que esperaban fuera, sentados en el césped. María, por contra, dijo que sí tenía ganas de entrar. Con nosotros, hicieron lo propio todos los considerados peques, Ana, Julia, Lucía y Hugo, que mostraron cierta curiosidad.

Tengo que decir que la Iglesia de Santa Cruz merece mucho la pena. A pesar de que no es tan antigua como puede parecer, su historia me resulta apasionante. Por lo visto, el sitio donde está erigida era, desde tiempo inmemorial, un enclave sagrado prehistórico. En él había un montículo artificial y a Favila, hijo de Pelayo, le debió parecer que el mismo podía venir que ni pintado para erigir encima una pequeña capilla, en la que guardar la cruz de roble que su padre había llevado durante la Batalla de Covadonga. Dicho y hecho, sobre la colinita en el 737 se consagró la Iglesia de Santa Cruz, donde llegaron a estar enterrados el propio Favila y su mujer Froiluba. El tema es que, debajo del montículo se halla el Dolmen de Santa Cruz, que convivió en paz y armonía con el templo religioso durante más de doce siglos, hasta que las autoridades locales, en agosto de 1936, decidieron echarlo abajo para dejar a la vista el monumento megalítico, que parece que para ellos tenía preferencia. Debido a la maravillosa idea de los lumbreras que mandaban en Cangas en 1936, el dolmen estuvo al aire catorce años, hasta que la Iglesia de Santa Cruz fue reconstruida en 1950 en el estilo barroco típico de la zona. Se hizo muy bien y no desentona, de hecho parece una iglesia milenaria, pero lo cierto es que tiene la misma edad que mi padre. En cualquier caso, aunque el Dolmen de Santa Cruz fue devuelto a su lugar original, es decir, al interior del montículo artificial, la obra se hizo de tal modo que en el suelo del santuario se dejó un agujero, por el que se puede ver desde arriba el megalito. 


Gracias al agujero, lo que ahora se ve es muy interesante. Yo la recomiendo, sin duda. De todas formas, hay que decir que el audiovisual que proyectan, un poco para justificar el precio de la entrada, es de los peores que he visto en mi vida en estos contextos. 


Da igual, porque realmente no hace falta video para que los dos euros se den por bien pagados, pero opino que, si se emite un audiovisual, lo deseable sería que ilustrara lo que se está viendo in situ. El que ponen en la Iglesia de Santa Cruz dura unos diez minutos, pero no dice más que vaguedades en plan poético, acerca de Favila, la cruz y la Batalla de Covadonga. Todo muy intrascendente en ese lugar. De la verdadera historia de la capilla y del dolmen no dice ni pio, supongo que para no divulgar en exceso que el edificio es más joven que Bruce Springsteen, o quizás para echar un poco de tierra sobre la tropelía que fue echar abajo la iglesia medieval en 1936. 

El video fue un timo y tampoco se prodigaron demasiado con el tiempo que estuvo iluminado el dolmen. Yo aún lo estaba disfrutando cuando la luz se apagó y dejé de verlo.


Ello no es óbice para que la visita me gustara, realmente el dolmen y la iglesia, con su historia a cuestas, merecen verse. El recinto es muy pequeño, pero estuvimos solos. Aparte, la mujer que nos vendió las entradas y nos puso el video fue muy amable. Yo me fui de allí encantado.

En definitiva, la estancia de agosto completó a la de julio y me permitió terminar de conocer perfectamente Cangas de Onís. En realidad, el concejo cuenta con unos 6.200 habitantes y en la capital solo viven 3.800, por lo que hay en el municipio otros núcleos de población que merecen ser visitados. En ellos intentaré centrarme en el fututo.


Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado CANGAS DE ONÍS.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Asturias: 20% (hoy día 60%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de Asturias ya visitadas: 12'1% (hoy día 35'7%).


16 de julio de 2021

CANGAS DE ONÍS 2021 (VISITA DE JULIO)

En apenas unas horas cambié radicalmente de ambiente. En efecto, el domingo me levanté en Sanlúcar de Barrameda, dispuesto a echar, entre otras cosas, una típica jornada de playa, propia del sur de España, y el lunes me acosté en Cangas de Onís, uno de los paradigmas del turismo norteño español. En Cangas dio comienzo la primera de las dos semanas que este año disfrutaré en Asturias. Esto podría ser normal, porque llevo desde 1997 pasando parte de mis vacaciones en el Principado (solo falté en 2004 y 2008). Sin embargo, en 2021 habrá una novedad, y es que los quince días no van a ser seguidos, sino que está previsto que viaje dos veces a Asturias en el mismo verano. Nunca lo había hecho. Cierto es que en 2007 estuve en junio y luego en agosto, pero entonces en la visita inicial fui en avión y no salí de Gijón, adonde fui a una boda. Aquella estancia fue muy diferente a las habituales, en las que nos instalamos en la casa que mis padres tienen en Llanes. En esta ocasión, en cambio, en julio hemos subido en coche y en agosto haremos algo muy parecido, por lo que llevaré a cabo, por partida doble, el plan que hacemos siempre. Pese a esto, la primera semana asturiana la hemos empezado en Cangas de Onís sin haber pasado aún por Llanes, por lo que no todo ha sido tan estándar.


Cangas de Onís fue la capital primigenia del Reino de Asturias. Este reino fue la primera entidad política cristiana establecida en la Península Ibérica tras la desaparición del Reino visigodo de Toledo, allá por el año 711. En el post de 2018 dedicado al Santuario de Covadonga, ya hablé de Pelayo y de los primeros tiempos de la monarquía astur, por lo que no me voy a repetir. 


En cualquier caso, gracias a PelayoCangas de Onís es un lugar mítico en España y, por tanto, es uno de los highlights de Asturias. Da igual que se vayan dos o siete días, todo el mundo pasa por Cangas en algún momento la primera vez que hace turismo por la comunidad asturiana. Yo no fui menos, aunque mi visita más completa no fue la de 1997, sino la de 2000, que fue la segunda.


Tras mis visitas de 1997 y 2000 no volví a Cangas de Onís hasta 2016. Este último año, sin embargo, la estancia fue tan fugaz que no dio lugar a un post, a pesar de que ya escribía en mi blog. Para dedicarle un artículo al pueblo estaba esperando a ir con pausa, con la idea de poder echarle un ojo de nuevo a sus enclaves emblemáticos. Estaba aguardando la oportunidad y ha llegado en el presente 2021. Por desgracia, dos de los tres sitios que yo considero clave en Cangas al final no pude verlos, pero como ya los vi bien en el 2000, considero que no tengo cuentas pendientes en esta población.

Aparte de todo, la estancia del presente año en Cangas de Onís ha tenido una novedad que merece ser reseñada antes de nada, y es que no fui al pueblo a echar un rato, como las otras veces, sino que dormí allí, nada menos que en el Parador de Turismo de Cangas de Onís. Nunca antes había estado en él, por lo que puedo sumar un nuevo establecimiento de esta cadena a la lista de los que ya conozco. En total, la red de Paradores tiene 98 hoteles y este es el 20º en el que yo he pernoctado (en Salamanca y Soria he hecho doblete, y en Zafra triplete).


En el caso del Parador de Cangas de Onís, el mismo no está en la capital del concejo, sino en una pequeña aldea llamada Villanueva, que está a unos dos kilómetros de Cangas de Onís, siguiendo el curso del Río Sella



Como casi siempre que duermo en hoteles (o en casa, da igual), a eso de las 8'00 de la mañana ya no podía dormir más y me fui un rato a correr. Luego, como sabía que hasta las 9'30 no íbamos a desayunar, me di un bonito paseo por Villanueva. Se trata de un núcleo donde no creo que vivan más de 200 personas, pero las casas tienen el encanto típico de las viviendas de los pequeños pueblos residenciales en Asturias


De todas formas, en Villanueva el interés lo acapara el Monasterio de San Pedro de Villanueva, que es donde está el Parador de Cangas de Onís. En efecto, este tiene muchas de sus instalaciones en ese antiguo cenobio, cuyas partes más antiguas conservadas datan del siglo XII. 


Se cuenta que en el lugar donde está la iglesia del monasterio un oso mató al Favila, hijo de Pelayo y segundo rey del Reino de Asturias. No está claro realmente que ese fuera el sitio exacto del desgraciado incidente, pero sí es cierto que en él, Hermesinda, hermana de Favila, hizo construir una capilla para acoger el panteón de este. En el friso y en los capiteles de su portada se suceden una serie de escenas talladas en la piedra, que parece que narran la historia de la muerte del rey. En las dos primeras hay una representación de un hombre besando a una mujer. Se dice que ese hombre es, precisamente, Favila, que está despidiéndose de su esposa Froiluba antes de partir a la cacería en la que perdió la vida.


Con respecto al monasterio, el claustro y la torre del campanario son del siglo XVII. En el XIX fue abandonado, pero se recuperó a finales del XX con la intención de que albergara el Parador, que se inauguró en 1998, tras una buena reforma. Para convertirlo en un hotel, al Monasterio de San Pedro de Villanueva se le construyó un anexo, que es donde estaban nuestras habitaciones. El monasterio y el edificio moderno están unidos por un corredor cubierto.



Además de la recepción, en el edificio histórico está la cafetería y también el restaurante. Nosotros cenamos en la primera y desayunamos en las instalaciones del segundo. En relación con el desayuno, el mismo tuvo una particularidad que yo no había vivido en ninguno de los Paradores de Turismo en los que me he alojado, y es que estuvo amenizado por un pianista que tocó música en vivo.


Con independencia de la excelencia en los servicios que ofrece el Parador de Cangas, este también destaca por estar en una edificio que es una joya. Tanto, que merece la pena recorrerlo todo, incluida la iglesia, a la que se puede acceder desde el claustro interior.




Nosotros, después de desayunar y de explorar bien el Monasterio de San Pedro de Villanueva nos desplazamos a Cangas de Onís y nos dimos por allí un buen paseo.

En muchos aspectos, Cangas de Onís es un pueblo normal, en el que viven unas 3.800 personas. No todo en él es pintoresco, como ocurre en otras poblaciones muy turísticas. De hecho, para el tamaño que tiene es especialmente moderno y tiene hasta bloques de pisos.



Sin embargo, en Cangas de Onís las construcciones modernas no son feas y, además, en el pueblo hay algunos enclaves que son de imprescindible visita en Asturias. Uno de ellos es la Capilla de Santa Cruz. Mi idea era poder entrar en ella. Ya lo había hecho en el 2000 y entonces me sorprendió lo de que tenga un monumento megalítico en su interior. Recuerdo que ver el dolmen dentro del pequeño templo me gustó mucho y quería que Ana y Julia hicieran lo propio. Por desgracia, estaba cerrado. El mismo es uno de los tres lugares más destacados que tiene la población, a los cuales antes hice referencia. 


Los otros dos son el Puente Romano y la Plaza de la Iglesia. El primero, a pesar de su nombre, no es romano, sino que es del siglo XIII o XIV. No obstante, está asentado sobre el trazado de una antigua calzada romana, por lo que es seguro que en la misma ubicación hubo otro puente desde época clásica. Luego, una vez construido ya el actual puente, este ha sido restaurado en muchas ocasiones. En 1939 se colgó del arco central una réplica de la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias


El Puente Romano pasa por encima del Río Sella, que marca el límite de los concejos de Cangas de Onís y Parres. En su parte alta, por tanto, se halla la divisoria entre los dos municipios. Yo no recordaba haberlo cruzado, por lo que esta vez no dejé pasar la oportunidad de hacerlo. El puente se edificó, en su día, en el punto en el que era más sencillo cruzar el río, y fue determinante en el surgimiento del pueblo, definiendo además su eje urbano, marcado por la Calle San Pelayo y por su continuación, la Calle Mercado. Estas dos fueron las vías principales de Cangas hasta la construcción del nuevo puente, por el que pasa la carretera, y de la Avenida de Covadonga, ya en el siglo XIX.


Con respecto a la Plaza de la Iglesia, en ella está el Monumento a Don Pelayo Guerrero, obra del escultor asturiano Félix Alonso Arena, así como la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Ni el uno ni la otra son demasiado antiguos, de hecho la iglesia data de 1963 y la estatua es de 1970. Sin embargo, ambas conforman una imagen emblemática de Cangas de Onís.

En definitiva, la visita a Cangas de Onís fue lo suficientemente completa como para reseñarla en el blog y poder hacer mención, además, a lo que ya había visto en el pasado. Si en el futuro tengo la ocasión, volveré para sacarle un poco de jugo extra al concejo y a lo que ofrece.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado CANGAS DE ONÍS.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Asturias: 20% (hoy día 60%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de Asturias ya visitadas: 12'1% (hoy día 35'7%).