Mi trigésimo sexta visita a Llanes ha sido de las más fugaces. Apenas si pasé allí unas horas. Como siempre desde 2004, estuve en la casa que mi madre tiene en la aldea llanisca de La Galguera, pero esta vez solo dormí una noche en ella.
A pesar de lo breve que fue la estancia, tuve tiempo de darme un paseo por el centro de Llanes y de cenar en un lugar que no conocía, así que, continuando con la tradición, voy a redactar un corto post relativo a lo que dieron de sí las 15 horas que pasé en el bello pueblo asturiano.
Cenando en la casa de Juan Pariente
En 1516, Carlos de Habsburgo heredó el trono de España, y, tras unos meses de complicadas negociaciones diplomáticas, puso rumbo a Castilla desde Países Bajos, para ser jurado como rey de nuestro país. El 19 de septiembre de 1517, desembarcó en el puerto de Tazones y comenzó un viaje a pie por el norte de España, que le hizo pasar por varias localidades asturianas, antes de llegar a Valladolid, donde debía convocar Cortes. El año pasado, cuando hablé de Colunga, que fue uno de los pueblos de Asturias donde hizo una parada, ya dije que algún día profundizaré en ellos. Ahora no voy a hacerlo, pero traigo a colación esa historia, porque uno de los lugares donde pernoctó su majestad fue en Llanes. En concreto, pasó una noche en casa de Juan Pariente, que era un noble ligado a la monarquía desde los tiempos de Juan II.
Como digo, no quiero enrollarme ahora con ese asunto, porque me gustaría hablar de él con más calma, pero sí voy a comentar, que el otro día cenamos en un bar que se encuentra en los bajos de la citada vivienda de Juan Pariente. Lo que pasa es que, lo único que queda de la casona original es el arco de medio punto de la foto superior. De ahí, que hayan bautizado esa puerta como Puerta de Carlos V. Detrás, lo que hay es un pequeño local, que no tiene aparente conexión con el resto del inmueble, y que está completamente reformado.
El mencionado bar se llama A Mi Bola, y también ha sufrido una transformación absoluta, aunque no ha cambiado de nombre. En efecto, A Mi Bola era un bareto de aire bohemio, en el que se organizaban pequeñas exposiciones y mini conciertos. Durante años fue una rara avis en el corazón de Llanes, que es una población muy turística. Sin embargo, según parece el negocio ha sido traspasado hace unos meses, y ahora es un sitio normal y corriente. Yo, en la versión antigua de A Mi Bola no llegué a entrar nunca, pero el sábado buscábamos un lugar donde tomar algo, a una hora en la que Llanes era un hervidero, y apareció un hueco de manera milagrosa en la terraza de A Mi Bola. No íbamos pensando pararnos allí, fue casualidad, pero vimos la mesa libre, y, en vista de la cantidad de gente que había por todos lados, decidimos detenernos. Fue un acierto, porque cenamos en plena Calle Posada Herrera, a los pies de la famosa puerta de la casa de Juan Pariente.
Más allá de eso, lo que yo me pedí para cenar fue un bocadillo de jamón y una cerveza. No me comí mucho el coco, pero estuve muy a gusto.
Un par de pequeños paseos
Con independencia de la cena, lo que me agradó de mi breve estancia en Llanes fue que me dio tiempo a darme un breve paseo por el casco histórico del pueblo, que es una maravilla.
En verano, Llanes siempre está lleno de gente, pero eso, a mí parecer, no le resta encanto. Me gusta ese ambiente. Además, incluso en julio es posible contemplar estampas preciosas del pueblo.
Nosotros, mientras íbamos a buscar un lugar donde cenar, anduvimos por la Calle Alfonso IX y por la Calle Castillo, antes de enfilar desde el principio la Calle Mayor. Ese recorrido ya es, de por sí, muy bonito. Después, volvimos por la Calle Posada Herrera y pasamos por delante de la Iglesia de Santa María del Conceyu y de la Casa de la Cultura de Llanes, atravesando el meollo de la parte más pintoresca del pueblo.
Al día siguiente por la mañana, tuve tiempo de salir a correr y luego también me di un nuevo paseo, esta vez por La Galguera, fijando mi atención, tanto en rincones en los que he reparado menos en el pasado, como en otros que son de sobra conocidos para mí, pero que no me canso de visitar. Uno de estos es el Lavadero.
En La Galguera se levantó un día precioso. Fue un placer tener unos minutos de sosiego, para disfrutar de la belleza de su entorno, de sus calles y de sus casas. Algunas de estas son modernas, pero el pueblo no ha perdido ni un ápice de su encanto.
Todo fue breve en esta visita. No importa. En agosto regresaremos y nos quedaremos una semana, en la cual tendremos oportunidad de aprovechar más el tiempo.
Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado LLANES.
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Asturias: 13'3% (hoy día 60%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 11'8% (hoy día 36'8%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en Asturias: 13'3% (hoy día 60%).
En 1997 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 11'8% (hoy día 36'8%).













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