24 de diciembre de 2023

ALCALÁ DE HENARES 2023

Alcalá de Henares tenía 15.000 habitantes en 1950. En 2011, superaba los 200.000. En consecuencia, aunque, en la actualidad, es el 31º municipio más poblado de España, lo cierto es que a mediados del siglo XX solamente era un pueblo. Visto así, podría pensarse que se trata de otra de las localidades del extrarradio de Madrid, que crecieron de manera exponencial en los años finales de la dictadura de Franco y en las primeras décadas de la democracia, convertidas en ciudades dormitorio, pero eso es quedarse corto. Realmente, la cercanía de la capital de España ha hecho que un alto porcentaje de los residentes en Alcalá de Henares hagan una gran parte de su vida en Madrid, pero la verdad es que a Alcalá no le va nada el papel de suburbio. En su caso, su núcleo histórico no solo no ha sido sepultado por la avalancha migratoria, sino que se ha revalorizado. Tanto, que su casco antiguo y su universidad fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1998.


Cuando hablamos de Alcalá de Henares, lo estamos haciendo, por tanto, de una de las localidades más bonitas y señeras de España. Es la cuna de Manuel Azaña, del Arcipreste de Hita y de Miguel de Cervantes, en los albores de la Edad Moderna su universidad fue una de las top de España, hoy día se entrega en ella el premio literario de mayor importancia de nuestro país, y ha sido escenario de notables acontecimientos a lo largo de la historia. Sin embargo, su cercanía con respecto a Madrid provoca que, salvo para los madrileños, la ciudad tienda a quedar eclipsada por los atractivos capitalinos. 

Yo nunca había estado había estado en Alcalá de Henares, precisamente porque, en las decenas de veces que he estado rondando el centro de la Península Ibérica, nunca había sido capaz de librarme del atractivo influjo de la capital. No obstante, el otro día, aprovechando que teníamos que ir a recoger a Ana al Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, que queda cerca, pensé que era una buena oportunidad para obviar los cantos de sirena de la metrópoli, y echarle un primer vistazo a la tercera ciudad más grande de la Comunidad de Madrid. Teniendo en cuenta que la cantidad de edificios históricos que salpican la zona noble alcalaína es exagerada, en esta ocasión me voy a referir solo a los que vimos por dentro, que fueron el Museo Casa Natal de Cervantes y el Colegio Mayor de San Ildefonso. Este alberga el Rectorado de la actual Universidad de Alcalá, y también fue, antaño, la sede principal de la Complutensis Universitas, es decir, de la antigua institución de enseñanza superior que existió durante la Edad Moderna en Alcalá de Henares, y que fue bautizada así para honrar a Complutum, un asentamiento romano cuyos restos no distan mucho de la población.

Antes, sin embargo, no quiero dejar de mencionar que, si bien los atractivos indoor de Alcalá son numerosos, los outdoor tampoco están nada mal. En efecto, el casco histórico de la ciudad conforma un conjunto muy vistoso, en el que destaca, por encima de todo, su Calle Mayor, que es la calle con soportales a ambos lados más larga de Europa. Mide 396 metros.



Aparte, lugares como la Plaza de Cervantes o la Plaza de San Diego también se merecen un vistazo. La primera es el principal epicentro del casco histórico de Alcalá de Henares, y nosotros la vimos convertida en una auténtica feria navideña.



La Plaza de San Diego, por su parte, empezó a existir en 1589, año en el que se demolió lo que en ella había, para que se pudiera apreciar mejor la monumental fachada que Rodrigo Gil de Hontañón había realizado, entre 1537 y 1553, en el lado norte del Colegio Mayor de San Ildefonso.


La verdad es que nosotros no salimos de la zona monumental de Alcalá. Para hacerme una idea general de como están estructuradas las poblaciones, a mí me gusta integrar en el conjunto de los cascos urbanos sus centros históricos, explorando otros barrios anexos, pero, en este caso, no pude llevar eso a cabo. En realidad, fue porque tuve mucha suerte. En efecto, para empezar, busqué un lugar bueno, bonito y barato donde pudiéramos alojarnos, y el perfecto surgió en la misma Plaza de San Diego.


El magnífico emplazamiento del Hostel Complutum, en pleno corazón de Alcalá de Henares, me vino genial para poder explorar su centro, pero no me posibilitó salir de él con facilidad. Además, tanto al llegar a la ciudad, a mediodía, como al regresar del aeropuerto de recoger a Ana, ya a primera hora de la noche, tuvimos una suerte brutal a la hora de encontrar aparcamiento. Efectivamente, en ambos casos pudimos dejar el coche en un par de vías públicas adyacentes al meollo alcalareño, por su lado este, por lo que accedimos a él de manera casi automática, sin tener que recorrer ni una sola calle ajena al casco histórico. En consecuencia, dejaremos para otra ocasión lo de deambular por zonas menos pintorescas de Alcalá de Henares.

Aparte, dentro del centro de Alcalá solo pude ver bien el Museo Casa Natal de Cervantes y el Colegio Mayor de San Ildefonso, como he dicho. La visita a este segundo lugar es imprescindible. El primero, en cambio, no pasa de ser un enclave curioso, que resulta agradable de ver.

Con respecto a la casa donde nació el autor de El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha, no es que la que se enseña sea un fake, pero tampoco se puede decir que flote en ella el espíritu infantil de Miguelito Cervantes. De hecho, hasta 1948 se pensaba que Cervantes había venido al mundo en otra vivienda diferente. Cuando los estudios del historiador Luis Astrana Martín vieron la luz, y se dio como válido que había nacido en un inmueble que daba a la Calle Mayor, este ya había sido derruido. En 1956, se erigió uno nuevo en el mismo emplazamiento, intentando respetar la disposición del original, pero del primigenio no queda ni rastro. Por tanto, lo que uno ve, realmente, es la recreación del hogar de una familia acomodada del siglo XVI, pero nada de lo que hay allí perteneció a Cervantes ni a los suyos. 


Los Cervantes, en todo caso, se trasladaron a vivir a Valladolid cuando Miguel tenía cuatro años. Por eso, cuando se recorren las estancias de la casa, no se respira historia. Aquello es un cuidado museo, centrado en la figura del literato, pero poco más. Por fortuna, es gratis, lo que ayuda a que uno no se ponga muy exigente y salga satisfecho.


Muy distinta es la visita a Colegio Mayor de San Ildefonso, que es el nombre que recibe el que ejerce de principal edificio de la actual Universidad de Alcalá, y que también lo fue de la primitiva Complutensis Universitas. Cuando Miguel de Cervantes nació, el 29 de septiembre de 1549, esta última llevaba funcionando justo medio siglo. El genio en ciernes no acudió a ella, pero ambos son un reflejo de hasta donde llegó el boyante Renacimiento español.


De la Universidad de Alcalá hay que empezar explicando por qué se distingue entre la moderna institución, oficialmente llamada así, y la antigua, a la que se le suele denominar igual. En realidad, la universidad que utiliza ese nombre, en la actualidad, es bastante joven, y no se corresponde con la Complutensis Universitas. Esta se fundó en 1499 en Alcalá de Henares, y se convirtió en la quinta universidad de la Corona de Castilla, al unirse a las que existían en Salamanca, en Valladolid, en Sigüenza y en Santiago de Compostela (la primera universidad castellana, que fue la de Palencia, ya había desaparecido por aquel entonces). En la Corona de Aragón, por su parte, había otras cinco universidades (en Lleida, en Huesca, en Perpiñán, en Girona y en Barcelona). Sin embargo, de todas ellas, solo las de Salamanca, Valladolid y Santiago de Compostela pueden trazar una línea histórica continua. Las demás, o desaparecieron para siempre, o se clausuraron y luego han sido refundadas. Entre estas últimas se encuentra la Universidad de Alcalá, que es heredera simbólica de la mítica Complutensis Universitas, pero que es otra entidad.

En efecto, resulta que la Complutensis Universitas, después de una larga época dorada, fue languideciendo, hasta que desapareció en 1836. No obstante, sus estudiantes y su patrimonio mueble fueron trasladados a Madrid, donde se integraron en la Universidad Central de Madrid, que había sido creada en 1822 y cerrada en 1823, tras la invasión francesa. En 1836, la Universidad Central de Madrid se reabrió, aprovechando los recursos de la de Alcalá, y continuó funcionando sin más incidencias relevantes hasta que, en 1970, cambió su nombre por el de Universidad Complutense, denominación que estaba libre, y que adoptó como una especie de homenaje a sus raíces alcalaínas. En 1977, una nueva institución de enseñanza superior surgió en Alcalá de Henares. Su referente era la Complutensis Universitas, pero esta designación llevaba pillada siete años. Por ello, fue bautizada como Universidad de Alcalá por las buenas. 

La especial relevancia histórica de la Complutensis Universitas, en cualquier caso, viene dada por dos circunstancias. La primera es que la fundó Francisco Jiménez de Cisneros, que fue, probablemente, la persona ajena a la realeza con más poder en época de los Reyes Católicos. La figura del Cardenal Cisneros da para mucho, pero yo solo voy a decir que fue un hombre que supo ver que la educación era fundamental para el desarrollo de Castilla y de Aragón, a nivel político y administrativo, por lo que creó una universidad para fomentarla. La segunda circunstancia novedosa es que la concibió al modo actual, salvando las distancias, es decir, que hizo erigir, ex novo, el primer campus universitario del mundo. Este fue dotado de un marco urbanístico adecuado y de una financiación acorde a sus objetivos. El Cardenal Cisneros no escatimó en medios, para que acudieran a dar clase a su institución los mejores maestros, y no discriminó a nadie por su origen humilde, es decir, que el que demostrara su inteligencia iba a poder estudiar allí, becado. Su objetivo era crear una élite bien preparada, que rigiera los destinos del Estado. En Alcalá de Henares, por tanto, nació la primera universidad renacentista y universal, al menos de España. En consecuencia, la lista de personajes destacados que pasaron por las aulas de la Complutensis Universitas, en los siglos XVI y XVII, es impresionante.

En definitiva, la Universidad de Alcalá tiene un pasado remoto glorioso, uno reciente más modesto, y un futuro bastante halagüeño, ya que cuenta, en la actualidad, con unos 22.000 alumnos.

Sin duda, en la Edad Moderna, la incidencia de la Complutensis Universitas en el desarrollo de Alcalá de Henares fue total, por lo que la visita al Colegio Mayor de San Ildefonso me pareció una magnífica manera de tomar contacto con la ciudad. En principio, yo pensaba ir a ver el edificio por las buenas, pero me enteré, hace unas semanas, de que se organizan unos recorridos guiados diarios, en los que se enseñan las instalaciones. La hora del tour de la tarde era perfecta para nosotros, así que nos apuntamos. 


La visita estuvo conducida por un guía llamado Jorge. Gracias a él, aprendí un montón de información interesante. Así, de la historia de la Universidad, me enteré de que sus edificios no solo se erigieron a modo de ciudad del saber, en plan campus, sino que se crearon adyacentes a lo que ya existía de Alcalá, no en su interior. La cosa es que las reglas de la institución exigían austeridad y decoro a los estudiantes, por lo que estos vivían casi como monjes en el Colegio Mayor de San Ildefonso. Sin embargo, a los jóvenes empollones también les gustaba la juerga, por lo que se desarrolló, en el extremo este del casco urbano alcalareño, que es el que estaba pegado a la zona universitaria, en el entorno de la actual Plaza de Cervantes, todo el entramado lúdico para que los alumnos desfogaran. 

En ese sentido, con los años, la vida de Alcalá de Henares llegó a estar tan influenciada por la Universidad, que cuando esta desapareció, en 1836, la ciudad perdió 4/5 partes de su población en un tiempo récord. Con respecto a lo de la estrecha relación de la localidad y la Universidad, hay que decir que, dado que la magnífica portada del Colegio Mayor de San Ildefonso no era la que daba directamente a las casas de Alcalá de Henares, la puerta que los estudiantes y los profesores usaban más a menudo era la lateral, que unía el Patio de Filósofos con la Plaza de Cervantes.


Aparte, en un principio Cisneros quiso huir de la magnificencia, e hizo construir, como corazón de su universidad, un edificio que no chocara con el modelo educativo que buscaba implantar. Además, deseaba que las clases empezaran pronto, por lo que no quería embarcarse en obras monumentales. Por ello, el Colegio Mayor de San Ildefonso se levantó en adobe y ladrillo, y su primera portada no fue especial. Gracias a eso, el objetivo se cumplió, y se pudo empezar a impartir docencia en 1508. El Cardenal falleció en 1517, y unos años después, los que mandaban en la institución universitaria decidieron que ya estaba bien de falsas humildades, y se plantearon ir sustituyendo los materiales de construcción pobres, que eran más perecederos en todo caso, por otros nobles. Así, en 1537 le encargaron una monumental fachada, en el lado norte del Colegio, a Rodrigo Gil de Hontañón, uno de los arquitectos de mayor renombre del siglo XVI.


Nuestra visita al Colegio Mayor de San Ildefonso empezó, precisamente, delante de la portada. Luego, Jorge nos mostró las partes más interesantes del edificio. Así, empezamos por el majestuoso Patio de San Juan de Villanueva.


Desde el Patio de San Juan de Villanueva accedimos al Patio de los Capellanes, y, tras atravesarlo, entramos en la Capilla de San Ildefonso, que es independiente, por lo que también tiene un acceso desde fuera. En el interior del templo, destacan las yeserias de las paredes, el artesonado de madera policromada, así como el Cenotafio del Cardenal Cisneros. Después de muchas vicisitudes, lo que queda del religioso ya no está dentro, pero el sepulcro, que fue diseñado por Domenico Fancelli y ejecutado por Bartolomé Ordóñez, es una de las principales joyas del arte funerario del Renacimiento.


En el Patio de Filósofos escuchamos más explicaciones. Viéndolo, pudimos hacernos una idea de cómo debió ser el edificio en origen, ya que en él predomina el ladrillo. 


Por otro lado, allí Jorge nos contó que, después del cierre de la Universidad en 1836, el Colegio Mayor de San Ildefonso fue de mal en peor. Primero se abandonó, y luego, tras una década, cambió varias veces de propietarios, por lo que tuvo múltiples usos. En 1850, sus últimos dueños decidieron desmantelar el inmueble, lo que provocó el surgimiento de un movimiento vecinal, que desembocó en la creación de una sociedad filantrópica. La misma, que se denominó Sociedad de Condueños, dividió el coste del edificio en 900 participaciones de 100 reales, que solo podían comprarse por vecinos de Alcalá de Henares, y no en un número superior a diez por persona. La sociedad logró vender todas las participaciones, y así adquirió por 90.000 reales la manzana en la que está el Colegio. A lo largo de casi 175 años, la Sociedad de Condueños ha velado por la conservación de las doce fincas que conforman esa manzana.

Tras esta interesante explicación, accedimos al Paraninfo, que se abre en la equina suroeste del Patio de Filósofos. Esa fue la mejor parte de la visita, porque en ese bello espacio es donde se entrega, cada 23 de abril, desde 1976, el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, que, al margen del Premio Nobel de Literatura, es el más destacado que puede recibir un escritor que haya realizado su labor en lengua española. El palmarés del galardón es muy destacado. En todo caso, con independencia del premio, el Paraninfo de la Universidad de Alcalá es un lugar precioso.


En su interior, destaca el impresionante artesonado del siglo XVI, así como la galería de estucos de la planta superior y el suelo de azulejos. Este es tan valioso, que no pudimos pisarlo


Lo que hicimos, para no pisotear los azulejos del suelo, fue sentarnos en el banco corrido que bordea la pared de la estancia. 

En resumen, la visita guiada al Colegio Mayor de San Ildefonso fue una magnífica manera de tomar contacto con Alcalá de Henares. Por desgracia, no tuve oportunidad de seguir profundizando en los encantos de la ciudad, pero no quise irme sin alejarme un poco del entorno de la Plaza de Cervantes y de la Plaza de San Diego. Por ello, en vez de levantarme algo más temprano que María, Ana y Julia, para salir a correr, que es lo que suelo hacer cuando estamos en hoteles, lo hice para darme una vuelta a pie. Gracias a eso, llegué hasta la Puerta de Madrid, que limita el casco histórico por el oeste. Fue un agradable paseo matutino, en el que vi como se despiertan los habitantes de la localidad los días laborables.

Para terminar, voy a hacer mención, con brevedad, al lugar donde dormimos, y a los establecimientos donde comimos, durante nuestra estancia en Alcalá de Henares. Para pernoctar, como he dicho nos quedamos en el Hostel Complutum, sitio que se ajustó a la perfección a nuestras necesidades, ya que estaba nuevo y era muy acogedor. No alojamos los cuatro en una misma habitación, por lo que la relación calidad-precio fue sobresaliente.


Otro tema fue el de la comida. Para alimentarnos, no tuvimos mucha suerte. Para empezar, llegamos tarde a mediodía, por lo que almorzamos de milagro. En concreto, entramos en la Pizzería Bella Napoli, que está ubicada en la Calle Mayor, y que tenía una carta apañada.


Sin embargo, aunque no eran aún las 16'00 horas, al ir a pedir nos dijeron que la cocina ya estaba cerrada. Afortunadamente, tenían en una vitrina una serie de pizzas, que vendían en porciones independientes. Los pedazos solo los tenían que calentar, por lo que nos tomamos un par cada uno.


Las pizzas no fueron gran cosa, pero tenía hambre, el local era agradable, y los dos trozos me supieron a gloria. Luego, por la tarde, tras terminar la visita al Colegio Mayor de San Ildefonso, merendamos churros en la Chocolatería Valor, un negocio que se encuentra en la Plaza de Cervantes, y que, no solo tenía la terraza llena, con el frío que hacía, sino que además tenía cola para entrar dentro. En vista de eso, picados por la curiosidad, le echamos un poco de paciencia, esperamos, y nos acabamos sentando en el interior. Como no podía ser de otra manera, nos pedimos unos churros con chocolate.
 

Los churros, la verdad es que los he tomado mejores un montón de veces. Estaban un pelín aceitosos. No obstante, el chocolate, que es la especialidad del negocio, estuvo delicioso. La Chocolatería Valor he visto que lleva abierta menos de dos años, y que se inauguró con un boato bastante llamativo. Quizás por eso tiene tanto tirón entre los alcalaínos.

De todas formas, a pesar de que, ni el almuerzo, ni la merienda, fueron para lanzar cohetes, la experiencia para olvidar la vivimos en la cena. El caso es que Ana venía de Irlanda con antojo de comida japonesa, por lo que, al volver de recogerla del aeropuerto, buscamos un japo cerca del hotel. Tras intentar, sin éxito, ir a otro restaurante que habíamos seleccionado, acabamos en Miss Sushi. Este establecimiento, que también se asoma a la Plaza de Cervantes, es una franquicia, por lo que la cosa no prometía, pero le dimos una oportunidad. Por desgracia, salimos malparados. Realmente, no exagero si digo que el Miss Sushi de Alcalá de Henares es el peor restaurante japonés en el que he comido en mi vida. En efecto, el triste sashimi que nos pusieron parecía que llevaba hecho desde la época de Cervantes, y el edamame no valía un duro. El yakisoba sí se dejó comer, pero poco más. Para colmo, la camarera, pese a que fue amable, por el aspecto y por lo despistada que estaba, dio la impresión de que tenía la cabeza bastante lejos. Estuvimos casi solos, pero su atención fue caótica.

Por último, para desayunar al día siguiente nos metimos en otra franquicia, en la que parece que se come de todo, llamada OhLaLá. El lugar, de nuevo, prometía poquísimo, pero no encontramos nada mejor, e íbamos escasos de tiempo. A pesar de esto, lo cierto es que desayunamos bien. Me pude tomar una tostada con tomate y un café correctos, en un local cómodo y calentito. No pedía más, por lo que salí satisfecho. 

En definitiva, la estancia en Alcalá de Henares fue una mezcla. Por un lado, turisteamos algo, pero íbamos un poco de paso, por lo que me tuve que limitar a catar con frugalidad sus numerosos encantos. No vi demasiado ambiente universitario, pero el centro sí se animó mucho por la tarde, y por la mañana pude echarle un ojo al despertar de la ciudad. Entre eso, las dos visitas que hice, y las calles que pude recorrer, me fui de la patria chica de Cervantes muy contento. Si puedo, volveré.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado ALCALÁ DE HENARES.
% de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Comunidad de Madrid: 30'8%.
% de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 36'3%.


19 de diciembre de 2023

MEDIA MARATÓN SEVILLA-LOS PALACIOS 2023

La Media Maratón Sevilla-Los Palacios y Villafranca ya es la carrera que más veces he terminado en mi vida. En total, he traspasado once veces la meta de la Decana de Andalucía. No está mal. En concreto, he corrido las ediciones 23, 25, 26, 27, 29, 31, 34, 35, 40, 43 y, desde el pasado domingo, también la 44.

Queda claro que la Media Maratón Sevilla-Los Palacios es una de mis carreras favoritas. El hecho de que sea una de las medias más antiguas de España ayuda a que me guste, sin duda. En Andalucía, es algo tan aceptado que es la media maratón más veterana de la comunidad autónoma, que esa circunstancia hasta aparece escrita en los carteles oficiales de la prueba, como se puede ver. 


Yo, en el post que escribí en 2018, cuando participé en la 40ª edición, hice un repaso de las medias más veteranas de España, y dije que no se celebra en territorio andaluz ninguna que remonte tanto sus orígenes como la clásica palaciega. Sin embargo, hace poco he visto que en Baza se enorgullecen de haber celebrado, el pasado mes de marzo, la 46ª edición de su media maratón. De repente, ha surgido en Andalucía una carrera de 21.097 metros más vetusta. El truco, creo yo, está en el hecho de que en el pueblo granadino consideran que la actual Media Maratón de Baza y la precedente Carrera de Fondo Ciudad de Baza son la misma prueba. En 2010, esta última ya constaba de 21 kilómetros, pero parece que, durante años, no se pretendió ajustar su distancia a los parámetros exactos de una media maratón.


Todo apunta a que la cita bastetana no nació como una media maratón, aunque ahora sus organizadores la hayan equiparado, e incluso hayan adaptado el nombre. Por eso, no creo que sea casualidad que, de manera paralela al cambio de denominación de la carrera de Baza, en Los Palacios y Villafranca hayan empezado a reivindicarse, llamando a su media, de manera explícita, la Decana de Andalucía.  

Sea como fuere, lo que está claro es que la Media Maratón Sevilla-Los Palacios y Villafranca es una de las más importantes de España. La primera prueba de esto es su mencionada veteranía. La segunda es que se coincide en ella con bastantes atletas de otros lugares de nuestro país. También destaca por su alta participación, aunque esta haya ido bajando, al menos en las ediciones a las que yo he asistido. En este sentido, en 2001, cuando debuté, terminamos la carrera 2.004 personas, y la cifra de finishers no paró de crecer hasta alcanzar su cénit, en 2013, coincidiendo con el boom del atletismo popular. Ese año, atravesaron la meta de Los Palacios 3.040 corredores. Sin embargo, un lustro después, en 2018, cuando todavía no se le podía echar la culpa a la pandemia, la cifra ya se había reducido a 1.652 almas, y en 2022 se tocó fondo, dado que solo acabaron 1.436 runners. Este 2023 lo han logrado 1.549. Ojalá la cita vaya recuperando brío poco a poco.

Por lo que a mí respecta, la verdad es que esta edición no pasará a estar escrita con letras de oro en mi pequeña historia personal, salvo por el hecho de que cumplí con el objetivo de superar las diez participaciones en la carrera. 


Por lo demás, mi participación en la edición de este año acabo viniendo a contrapelo, y eso hizo que todo me terminara importunando un poco. En principio, tenía ganas de competir, pero estaba a la expectativa de que saliera la fecha de un ejercicio de oposición que tengo que hacer, y en el que me juego mucho. Cuando me apunté a la carrera de Los Palacios, aún no tenía ni idea de cuando me iba a examinar. Tras esperar bastantes meses, finalmente la citada fecha se hizo pública el pasado 1 de diciembre. La importante prueba será el 20 de enero. No falta tanto, y las Navidades están por medio, con su infinidad de líos ineludibles, por lo que empecé la cuenta atrás del examen justo en el momento en el que me enteré del día exacto de su celebración. En consecuencia, me he metido ya de lleno en el papel de opositor, y el otro día me sentó como un tiro dedicarle la mañana entera a correr.

Está claro que, dado que no me venía bien competir, podría haber renunciado a participar, pero, una vez que estaba apuntado, también me daba coraje cambiar los planes, por lo que decidí seguir con lo que había previsto. Pese a esto, la verdad es que iba con pocas ganas de movidas, y en la Media Maratón Sevilla-Los Palacios tuve que afrontar unas cuantas. La primera fue la de ir hasta Los Palacios y Villafranca, que es un pueblo que queda a 45 minutos de mi casa, pero la más importante resultó ser la de tener que esperar en la salida una hora y pico, como siempre he tenido que hacer cuando he hecho uso del autobús que lleva hasta ella, desde el lugar junto al que se deja el coche, cerca de la meta. Hay que decir que el servicio de lanzaderas funciona a la perfección, pero no se puede negar que te suelta muy temprano en el punto de partida. Este 2023, incluso me metí en un bar a tomarme un café y media tostada, pero, aun así, la espera se me hizo larga y pesada. Es curioso, porque otros años he disfrutado del ambiente, de la charla con algún compañero, de la tranquilidad de vivir los prolegómenos sin estrés, así como del frescor mañanero invernal, pero, en esta ocasión, más bien me incordió pasar frio y estar tanto rato de pie, o sentado en un bordillo. No tenía ganas de hablar con nadie, y, en definitiva, me llegué a preguntar qué hacía allí perdiendo el tiempo, en lugar de estar aprovechando la mañana para estudiar.

Luego, lo cierto es que me vine arriba, porque llegaba en buen estado y había tratado de cuidar los detalles, para hacer un buen papel. De hecho, la carrera no empezó mal. En efecto, los dos kilómetros iniciales los hice a 4:23, y los tres siguientes apenas si bajé el ritmo unos segundos. Durante un buen rato, mantuve las buenas piernas y la sensación de fuerza. Al final, se me habían avivado las ganas de conseguir mi objetivo, que no era otro que bajar de 1h35. No obstante, los primeros toboganes y la tremenda cuesta del kilómetro 7 me obligaron a aflojar un poco el paso. Cuando marqué 44:52 en el kilómetro 10, ya supe que lo de lograr una media global de 4:29 iba a estar difícil.



Al poco de cruzar el ecuador de la media maratón me superó la liebre de 1h35. Tras mi mala experiencia con el práctico, el pasado año en esta carrera, tuve la tentación de no echarle demasiada cuenta, pero, por el paso que yo llevaba, intuí que, esta vez, el de la banderola de 1h35 iba bien. Al principio intenté seguirle, pero se marchó pronto. No obstante, no lo perdí de vista hasta mucho después, lo que, en el fondo, me animó. En efecto, en los kilómetros que transcurrieron desde el 10 al 18, que fueron los más duros, porque estaban plagados de toboganes, lo fui viendo a lo lejos. Hubo un momento, incluso, en el que me pareció que le recortaba terreno. Fue un espejismo... o no, no lo se, pero lo que está claro es que al adentrarnos en las calles de Los Palacios dejé de tenerlo controlado, en parte porque no logré avivar mi ritmo. Es raro, porque en los kilómetros finales no me sentí mal, y me dio la sensación de ir rápido, pero no fue así. Los últimos 2.097 metros los hice a 4:40, a pesar de que apreté, en teoría. En 2022 hice el postrero mil en 4:17, pero en este 2023 no hubo cambio de marcha para rematar. Mi impresión general es que me vacié, pero pienso que, de no haber estado con la cabeza en otro sitio, cosa que noté en varios tramos del recorrido, habría llegado al kilómetro 19 algo menos justo, y, sobre todo, habría sido capaz de bajar, como mínimo, de 1h36, acelerando de verdad en el kilómetro definitivo.
 

No importa. Pese a lo dicho, lo que logré no está mal, la verdad. Con 46 tacos, en un día en el que no se puede decir que estuviera rebosante de motivación, terminé en 1h36:21. Curiosamente, es justo la misma marca que hice en 2013, en este mismo evento. Meses después de aquello, volví a acabar una media en 1h28. Es cierto que han transcurrido diez años, y no han pasado en balde. Ese nivel ya no lo voy a recuperar, es obvio, pero tampoco está claro que no pueda mejorar aún un par de minutitos, o tres, la marca del otro día. De momento, toca seguir corriendo solo como terapia anti estrés, hasta que haga el examen el 20 de enero. Luego, tiempo habrá de buscar objetivos atléticos motivantes para la primavera.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 247.
% del Total de Carreras a completar: 24'6%.

Reto Atlético 102 MEDIAS
Medias Maratones completadas: 43.
% del Total de Medias Maratones a completar: 42'2%.

Reto MEDIAS DE ESPAÑA Y PORTUGAL
Completado Media Maratón en la PROVINCIA DE SEVILLA.
En 2001 (año de la primera Media corrida en la Provincia de Sevilla), % de Provincias en las que había corrido una Media: 1'8% (hoy día 24'5%).

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en LOS PALACIOS Y VILLAFRANCA.
En 2001 (año de la primera carrera corrida en Los Palacios y Villafranca), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 2'8% (hoy día 37'1%).

Reto PRINCIPALES CARRERAS DE ESPAÑA
Completada MEDIA MARATÓN SEVILLA LOS PALACIOS.
En 2001 (año de la primera Media Maratón Sevilla-Los Palacios), % de Principales Carreras de España que había corrido: 2'3% (hoy día 27'9%).


26 de noviembre de 2023

CARRERA POPULAR FRAN CASTILLO 2023

Tenía tantas ganas de participar en la sexta Carrera Solidaria Fran Castillo, que me tocaba trabajar el domingo y me compliqué la vida, hasta que logré que una compañera me cambiara el día. No podía faltar a una prueba celebrada en casa, en la que hay premios a los mejores locales, organizada por un buen amigo, y en la cual tengo la oportunidad de echar un rato cordial con los vecinos con los que comparto la afición por correr. Ya he contado en este blog, siempre que he disputado carreras en Villanueva del Ariscal, que en mi pueblo adoptivo hago casi lo que sea por asistir a ellas. En enero, me perdí la quinta edición de esta cita, por un problema familiar sobrevenido, al que tuve que hacer frente, pero este otoño he hecho todo lo posible por volver... y lo he conseguido.


A pesar de lo dicho, voy a empezar el post por lo chungo, que es que el tiempo pasa y que las cosas no suelen repetirse tal cual. O a lo mejor es que los cambios son ley de vida, y, en realidad, no deben ser considerados como algo tan malo. El caso es que la Carrera Solidaria Fran Castillo se estrenó en noviembre de 2017, y luego se disputó en octubre de 2018, noviembre de 2019, diciembre de 2021 y enero de 2023. Ahora, en noviembre de 2023, se ha organizado de nuevo, por lo que han transcurrido seis años desde el debut. Eso significa que a las primeras ediciones fui siendo padre de dos niñas (en 2017 tenían siete y nueve años), y se daban una serie de circunstancias, que favorecieron que, tanto ellas como yo, compitiéramos, ejerciéramos de voluntarios y después echáramos un buen rato de parque, aprovechando el ambigú y la presencia de amigos y conocidos. Esto ha variado. En efecto, el domingo Ana no pudo participar en la prueba, porque está en Irlanda, y Julia no fue, porque, directamente, pasó de levantarse temprano. Por último, María, que no hubiera faltado, se vio obligada a hacer frente a una situación similar a la mía en la carrera de enero, y tuvo que tirar para Sevilla con una cierta urgencia, por motivos familiares. Además, hubo una desbandada generalizada, y tampoco coincidí con la mayoría de los compis y amigos que tengo en el pueblo, y que frecuentan este tipo de ambientes. En consecuencia, lo que antaño fue una mañana entrañable de convivencia, en torno al deporte, este otoño de 2023 se ha convertido en un evento atlético normal y corriente, de esos a los que uno va solo, corre y se vuelve para casa...

Como se ha podido comprobar, me he puesto muy dramático, pero la verdad es que lo que he escrito arriba no fue exactamente así. Para empezar, María llegó de Sevilla a tiempo de tomarse una cerveza conmigo, tras la carrera, y de presenciar el momento inmortalizado en la siguiente foto.


Por otro lado, el simple hecho de poder subir al podio, ya le dio un carácter especial a la cita para mí, dado que yo solo gano premios cuando ejerzo de local. Este año fui el mejor Veterano A Local.

Aparte, lo cierto es que competir por las calles de Villanueva del Ariscal resultó especial, como siempre, también fue emocionante ver, en el puesto de avituallamiento, a tres de las mejores amigas de Ana, me gustó echar un rato de charla con Rafa, un vecino con el que me llevo bien, y, por último, me alegró corroborar que la carrera de Fran, que estuvo de nuevo al pie del cañón, goza de una salud espectacular.

En definitiva, esta vez no salió todo tan perfecto como en otras ocasiones, pero, aun así, pasé una mañana espléndida, por lo que volveré a hacer lo posible por no perderme la edición de 2024 de la Carrera Solidaria Fran Castillo. En la de 2023, como he comentado, volví a lograr subir al podio a recoger un trofeo. La verdad es que se había cambiado el reglamento de la prueba, y eso hizo peligrar mi mini momento de gloria, porque, en años anteriores, los premios los ganaron los tres mejores autóctonos, fueran de la categoría que fueran, pero en este, la organización decidió que hubiera preseas por categorías, pero solo para el primero de cada una. En Villanueva, hay un par de personas a los que yo no puedo seguir ni de coña, si se echan a correr, y ambos son de mi edad, aproximadamente, lo que implica que no tenía nada que hacer si participaban. Si lo hacían, se iban a disputar entre ellos el galardón al crack local de mi categoría, seguro. Por suerte, ninguno de los dos estuvo presente, y yo ando lo bastante bien, como para que no se me metiera por delante ningún inesperado ariscaleño competidor. Gracias a ello, tengo un nuevo inquilino en mi vitrina.


Con respecto a la carrera en sí, hay que decir que el recorrido se ha modificado cada año. Nunca ha pasado por el centro del pueblo, y este 2023, a pesar de que parecía que podía cambiar esa circunstancia, por lo que expliqué en agosto, cuando se celebró en el pueblo la Carrera Nocturna San Ginés, lo cierto es que todo siguió más o menos igual. Así, el punto de inicio y de partida fue el habitual, junto a la puerta del Parque de la Cruz de Velasco.


Luego, el trazado discurrió por la misma zona de urbanizaciones de siempre, y por los caminos que bordean Villanueva por el oeste. Lo que sucede es que a Fran le chifla diseñar circuitos, y por eso los cambia todos los años. Además, me parece que se ha dado cuenta de que es más fácil que se asiente su prueba si la distancia es asequible para un mayor número de personas, por lo que ha ido reduciendo su longitud. En efecto, en la edición inicial corrimos 10 kilómetros, en las siguientes el recorrido midió 7, y en esta sexta Carrera Solidaria Fran Castillo cubrimos tan solo 5.100 metros. Primero dimos una vuelta de 1.500 metros por la parte eminentemente residencial de Villanueva, y, después de pasar de nuevo por el lugar de partida, cubrimos la vuelta larga, que es la que nos llevó a bordear la vía del tren, tras salir al campo.


Las calles y caminos de Villanueva del Ariscal los conozco al milímetro, y los he corrido miles de veces, pero este año tenía algunas dudas de por donde íbamos a transitar. Eso sí, iba mentalizado para no dejarme llevar por la euforia, provocada por el hecho de competir ante mis vecinos. Para evitar un desastre, era indispensable controlar los ritmos desde el pistoletazo de salida, y lo hice bien.


La primera recta picaba arriba, y, pese a que volví a darme cuenta de lo distinto que es subir esa cuesta corriendo solo, cualquier día, que hacerlo rodeado de gente en una carrera, me esforcé para no embalarme en exceso. En general, fui a tope, pero a un ritmo constante. Ni siquiera me pasó una factura especial ver a las amigas de mi hija en el avituallamiento, ni pasar por el pasillo de paisanos que se formó, a mitad del recorrido, junto al arco de inicio y de final. Los 1.500 metros primigenios los cubrí a 4:15 de media, pero sin fundirme. Poco después, salimos al campo, y me enfrenté a la parte agreste y dura del circuito. Aun así, entre que el camino lo habían limpiado de piedras, lo que es digno de elogio, que no tiene demasiada pendiente, y que conocía al dedillo cada centímetro del trazado, pude mantenerme estable, apretando cuando sabía que era el momento, y aflojando lo justo en los tramos menos favorables. Gracias a esto, cubrí la segunda vuelta a una media de 4:24. Los 5.100 metros los hice a 4:21. No estoy que me salgo, eso es evidente, pero tampoco me quejo. En agosto, corrí 5 kilómetros a 4:34, tras haber estado varias semanas lesionado. El avance ha sido patente, y aún siento que puedo mejorar más.

Tras acabar, me fui a casa para ducharme, y volví al Parque de la Cruz de Velasco para la entrega de premios. Como he dicho, este año el tercer tiempo (o segundo, dado que vino después de una carrera, no de un partido de fútbol), no fue tan entrañable para mí como los que he vivido, en el mismo escenario, en el pasado, pero en el parque el ambiente fue igual de bueno.


En definitiva, eché una buena mañana y corrí una carrera más. Ya espero con ganas la edición de 2024 de la Carrera Solidaria Fran Castillo.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 246.
% del Total de Carreras a completar: 24'5%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en VILLANUEVA DEL ARISCAL.
En 2012 (año de la primera carrera corrida en Villanueva del Ariscal), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 19% (hoy día 37'1%).


16 de noviembre de 2023

ALCALÁ DE GUADAIRA 2023

El otro día fui a una actividad organizada, fuera del horario laboral, por la entidad que me da de comer, que es la Universidad de Sevilla. Lo hice de manera voluntaria. Hay gente que preferiría ir a la guerra, antes que gastar su tiempo libre con los compañeros de trabajo o con los jefes, pero ese no es mi caso. El Grupo de Sostenibilidad de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla organizaba una visita a los molinos que se integran en el Monumento Natural Ribera del Guadaira, así como al Barrio de San Miguel de Alcalá de Guadaira, y yo no dudé en apuntarme, después de preguntarle a María. Fuimos los dos con Julia, que no tenía ninguna gana, pero que creo que al final se lo pasó bien. También vino con nosotros mi amiga Ruth, que estaba pasando el fin de semana en casa. Yo, desde luego, me quedé con un sabor de boca sensacional, gracias a la experiencia que vivimos.


Finalmente, el tour por el entorno de los molinos resultó agradable, pero me aportó poco. Lo que hicimos, que fue adentrarnos en la zona que pertenece al Monumento Natural Ribera del Guadaira, y recorrer un pequeño tramo de uno de los senderos que lo atraviesa, viendo por fuera las aceñas que hay allí, yo ya lo había hecho en 2020, tal y como quedó reflejado en este blog. En principio, pensaba escribir un post también sobre esa parte del día, porque creí que íbamos a poder entrar en alguno de los molinos, lo que hubiera sido una novedad. Sin embargo, la visita se limitó a dar un paseo por el camino que va, desde uno de los puntos de acceso al monumento, sito junto al Puente de Jesús Nazareno, hasta el Molino de Oromana.


En medio, nos paramos en un par de ocasiones junto a otros molinos, para escuchar las explicaciones de las guías que nos acompañaron, pero, en realidad, el recorrido fue más breve y menos exhaustivo que el que hice en 2020, por lo que he decidido no dedicarle un espacio individualizado al mismo. Por lo visto, uno de los que venían con nosotros tiene la posibilidad de entrar en algunos molinos, pero esta vez no había tiempo. En consecuencia, esa parte de la excursión se quedó un poco descafeinada, pero a los responsables del Grupo de Sostenibilidad se les ocurrió que, a lo mejor, se puede montar una visita, en unos meses, para ver expresamente las aceñas por dentro. Si eso se hace, trataré de ir, y entonces sí le dedicaré un nuevo post a la ribera del Río Guadaira.

De momento, me voy a centrar en la segunda fase de la visita, que discurrió por Alcalá de Guadaira, y que terminó siendo toda una experiencia.

Alcalá de Guadaira es una ciudad de 76.000 habitantes, que se ha convertido en uno de los núcleos de apoyo habitacional más potentes de la ciudad de Sevilla. No es una ciudad dormitorio, porque, pese a que se encuentra tan solo a 17 kilómetros de la capital, y de que está llena de gente que trabaja en ella, no ha perdido del todo su idiosincrasia y conserva un patrimonio muy importante. El otro día comprobamos ambas cosas.

Antes de contar como fue la visita a Alcalá, es menester ponerla en contexto, porque el Grupo de Sostenibilidad de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, que he mencionado antes, realmente fue el promotor del plan, pero este lo montaron, de manera conjunta, integrantes de la Asociación de Vecinos Tres Arcos y del Proyecto Castillo Vivo. La primera es una de las asociaciones veteranas de Alcalá de Guadaira, hasta el punto de que lleva casi 50 años trabajando por el desarrollo del Barrio de San Miguel, que es uno de los más humildes de la ciudad. Castillo Vivo, por su parte, es una iniciativa puesta en marcha por Palina Seliverstova, que también busca dinamizar ese vecindario. Palina, a pesar de su nombre, es alcalareña, y estudia en la Universidad de Sevilla. Ella, y otras tres compañeras de clase, en el marco de la asignatura Educación Comunitaria y de las Personas Adultas, que pertenece al tercer curso del Grado de Pedagogía, han elaborado un proyecto, que pretende potenciar el cambio social en el Barrio de San Miguel, a través de la participación vecinal y de la visibilización de su riqueza cultural. Ese proyecto lo que desarrolla, en concreto, es una actividad consistente en reunir a grupos, pasearlos por el barrio, haciendo hincapié en su historia y en sus bondades, y conducirlos a La Cueva de Jacinto, para que se integren, entre ellos y con los vecinos de la barriada.

Dicho esto, ahora toca explicar como es el Barrio de San Miguel, y por qué, para visibilizar su patrimonio, es buena idea llevar a los grupos con un guía para recorrer sus calles. El Barrio de San Miguel no tiene orígenes obreros. Está un escalón por debajo. Se formó a principios del siglo XX, cuando se fueron asentando, en las cuevas naturales que hay en la ladera sur de Cerro del Castillo, bajo el paño oeste de las murallas del Castillo de Alcalá de Guadaira, un indefinido número de gitanos, de arrieros y de personas sin apenas recursos. 


Con el paso de los años, y partiendo de las cuevas, el barrio se desarrolló de una manera anárquica, encajonado entre la muralla y el lecho del Río Guadaira, a base de la solidaridad vecinal, sin agua corriente y sin saneamiento. Hoy día, viven allí unas 900 personas. Ya no subsisten, dejados de la mano de Dios y abandonados, pero el vecindario sigue siendo algo más que humilde. Las dificultades económicas y la marginalidad aún lastran su desarrollo.


Evidentemente, el Barrio de San Miguel no es el sitio por donde uno se suele dar un paseo, si va a Alcalá de Guadaira. No obstante, gente como Palina, y como Merchi, que es una de las cabezas visibles de la Asociación Tres Arcos, tienen el propósito de terminar con esa lacra, eliminando el aire de gueto que desprenden lugares así.

Por lo visto, las integrantes del Proyecto Castillo Vivo tienen la intención de llevar a cabo más veces lo que hicieron con nuestro grupo, pero nosotros fuimos los primeros en realizar la actividad. Ellas se dirigieron a Ana y a José Antonio, que son los cabecillas y principales dinamizadores del Grupo de Sostenibilidad de la Biblioteca, y les propusieron que reunieran a un grupo de trabajadores, para que, con sus familiares, rompieran el fuego e inauguraran su proyecto. A mí me apeteció desde el primer momento.

El caso es que, tras acabar el recorrido por el Monumento Natural Ribera del Guadaira, la visita al Barrio de San Miguel comenzó en la Plaza del Perejil, que se extiende a los pies del Cerro del Castillo, no muy lejos del cauce del Río Guadaira. Desde allí, guiados por Merchi, subimos por la Calle Sánchez Perrier.


Después, giramos 180º y enlazamos con la Calle San Miguel, que, como se puede deducir, es la que nos introdujo de lleno en el Barrio de San Miguel.


En un momento determinado, nos topamos con el Arquillo de San Miguel, la verdadera puerta de acceso a lo que era el Arrabal de San Miguel.



El Barrio de San Miguel está coronado por el Castillo de Alcalá de Guadaira. Nosotros subimos callejeando, pero lo normal es atravesar la barriada en coche, por su principal arteria, que es la Avenida del Águila, y aparcar en la explanada que se extiende junto a la fortaleza. 


El Castillo de Alcalá de Guadaira fue una grata sorpresa. Lo cierto es que es una fortificación imponente, que está muy bien conservada.


Los orígenes de lo que se puede ver hoy día se remontan a finales del siglo XII, momento en el que los almohades erigieron una pequeña fortaleza en el extremo oeste del Cerro del Castillo. La misma se fue desarrollando con los años, hasta alcanzar unas dimensiones considerables. Resulta sorprendente que una construcción así esté tan poco valorada en Sevilla, porque no conozco a nadie que la haya visitado, ni me lo han recomendado nunca. Ni siquiera nosotros hicimos una exploración demasiado detallada, ya que en ella nos dejaron a nuestro aire. Eso hizo que pudiera recorrerla bien, pero, a pesar de que nos habían contado un montón de detalles del Barrio de San Miguel, de la fortificación no nos explicaron nada.

Sin alargarme mucho, yo sí quiero hablar de cómo es el Castillo de Alcalá. Para empezar, está rodeado por una barbacana exterior, que encerraba un desaparecido poblado medieval.



La fortaleza está emplazada en un lugar magnífico. Desde lo más alto de ella, las vistas de Alcalá de Guadaira son privilegiadas. Nada más que por eso, merece la pena subir las empinadas escaleras que conducen a la parte superior de algunas de sus once torres.


En el interior del Castillo se distinguen dos patios, separados entre sí. Se denominan Patio de los Silos y Patio de la Sima. Para pasar de uno a otro hay que atravesar la Torre Entrepatios.


Hasta 1812, cruzar la Torre Entrepatios era la única manera de acceder al Patio de los Silos. La fortaleza tiene una estructura un tanto compleja, por lo que, para entender como está organizada, voy a poner una imagen extraída de un folleto que editó hace tiempo el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira.


En la imagen, se ve como el interior del Castillo está dividido en tres partes. La superior es la del Alcázar Real. Nosotros, ese sector nos lo encontramos cerrado.


Más al sur, se encuentra el primer patio que nosotros vimos, al acceder al recinto por la Puerta Real. Se trata de el Patio de los Silos, que es muy diáfano.


El Patio de los Silos está comunicado con el Patio de la Sima por la mencionada Torre Entrepatios. Por la misma se entraba originalmente al Castillo en sí, dado que este empezó estando formado solo por el Patio de los Silos. El Patio de la Sima se estructuró ya a finales del siglo XV, pero el acceso que se le construyó fue la citada Puerta Real. Así, cuando se traspasaba esta, había que bajar hacia el sur por una especie de pasillo, que separaba la muralla exterior de otra interior. Luego, se desembocaba en el Patio de la Sima, y, desde él, a través de la Torre Entrepatios, se llegaba al Patio de los Silos. Fueron los franceses, durante la Guerra de la Independencia, los que se hartaron de dar ese rodeo y abrieron, en la muralla interior, el Acceso de los Franceses, que se encuentra marcado en el croquis que he puesto arriba. Nosotros, es el que usamos. Después, pasamos al Patio de la Sima por la puerta de la Torre Entrepatios.



El Patio de la Sima tiene diversos restos repartidos por su superficie. En efecto, en él se aprecian los cimientos de una casa-palacio, los de unos baños árabes, así como la sima o pozo que da nombre al recinto.



Tras visitar el Castillo de Alcalá, el grupo se volvió a reunir en la puerta, y, desde allí, nos internamos en las profundidades del Barrio de San Miguel. En concreto, nos dirigimos a la Calle Arrabal, donde disfrutamos del rato más interesante de la jornada. 


La Calle Arrabal está dividida en dos partes, debido a la presencia del Postigo del Arrabal, que se ve en la foto inmediatamente superior. La calle bordea el Barrio de San Miguel por el oeste, y da al cauce del Río Guadaira.


Lo más pintoresco de todo el Barrio de San Miguel es lo que se ve al atravesar el Postigo del Arrabal. Allí es donde están las cuevas que dieron origen al suburbio. 


Lo que pasa es que las grutas tienen construcciones anexas, que las cierran, y que agrandan un poco su espacio interior. Por eso, desde fuera solo se ven unos humildes muretes encalados.


Nosotros pudimos ver, por dentro, una verdadera cueva, y también otra simbólica. La primera es la que se encuentra detrás de la puerta negra, en la foto que pongo a continuación. La cueva no estaba habilitada como casa, sino que es utilizada a modo de local de ensayo. En ella se practica y se enseña baile flamenco.


Por otra parte, la cueva simbólica a la que he hecho referencia es La Cueva de Jacinto. Jacinto es un habitante del Barrio de San Miguel, que es todo un referente. Nos lo presentaron así. Regenta un desavío en la misma Calle Arrabal, frente al que tiene un recinto techado, habilitado para que los vecinos echen en él buenos ratos de cerveceo flamenco, pero, además, gestiona, justo al lado, el local al que llaman La Cueva de Jacinto. Se trata del típico espacio para pequeñas celebraciones, con mesas, sillas y una cocinita. En este caso, no es realmente una cueva, pero hace las veces. Está decorado con multitud de aperos y de utensilios tradicionales, como si de un museo etnográfico se tratase.


En La Cueva de Jacinto, Palina, sus tres compañeras, Merchi y algunas personas más, nos dieron de comer, muy rico, por poco dinero. Las bebidas se las compramos al propio Jacinto en su negocio. Fue el lugar de la verdadera convivencia, porque hubo gente del barrio, que estaba de cerveceo en el desavío de Jacinto, que se acabó uniendo a nosotros. Allí, uno sacó una guitarra, y otra se puso a cantar, y los aficionados al flamenco se dispusieron a liarla buena. No fue mi caso. Yo eché una mañana entrañable, pero, aprovechando que teníamos que llevar a Julia a un cumpleaños, tras la comida decidimos marcharnos. Dimos por concluido así un día, en el que pude conocer una serie de sitios, que, a pesar de tenerlos a mano, eran desconocidos para mí. Además, me lo pasé genial.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado ALCALÁ DE GUADAIRA.
En 2003 (primera visita consciente), % de Poblaciones Esenciales visitadas en la Provincia de Sevilla: 71'4% (hoy día, confirmada ya esta visita en 2013, 100%). 
En 2003 (primera visita consciente), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 21'2% (hoy día, confirmada ya esta visita en 2013, 36%).

Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado ALCALÁ DE GUADAIRA.
En 2003 (primera visita consciente), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Sevilla: 16'2%  (hoy día, confirmada ya esta visita en 2013, 65'7%).
En 2003 (primera visita consciente), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 6'4% (hoy día, confirmada ya esta visita en 2013, 21'7%).