11 de noviembre de 2024

MEDIO MARATÓN 21K CIUDAD DE HUELVA 2024

En enero, vi que se iba a celebrar en marzo, en Huelva, la segunda edición de una de esas medias maratones organizadas a lo grande en ciudades de una cierta entidad, que tanto me gustan. En vista de eso, me apunté. Sin embargo, a menos de una semana del día señalado, la carrera se suspendió por desavenencias entre los responsables municipales y la policía local. El tema fue un poco lamentable, pero me devolvieron el dinero con presteza, y nadie está libre de que se le compliquen las cosas en el último momento, incluso las importantes, así que no quedó en mí ningún poso de rencor por la repentina cancelación del evento. Por ello, cuando vi, hace un mes, que estaba previsto que la prueba se disputara finalmente el 3 de noviembre, me inscribí de nuevo sin dudarlo.


Yo no era consciente, pero en Huelva ya se celebraba una media maratón desde 2014. Sin embargo, no estaba homologada, a su circuito se le daban dos vueltas, no acababa ni empezaba en el centro onubense, y, desde luego, no era objeto de una campaña de marketing demasiado potente. En 2023, en el Ayuntamiento de Huelva, que era el organizador de la prueba, pensaron que la ciudad tenía que contar con una carrera de 21 kilómetros de primer nivel, pero, en lugar de impulsar la que existía, la defenestraron y empezaron de cero. Esa conducta no se entiende muy bien, en mi opinión, puesto que todo lo que se ha cambiado se podría haber hecho igual, sin enterrar las nueve ediciones anteriores, pero me parece que los actuales responsables del consistorio han querido ponerse la medalla de ser los creadores del gran evento. O subyace algo que yo desconozco. El caso es que, quizás algún día se fusionen las historias de la antigua y de la nueva cita, pero, de momento, lo que yo disputé el pasado domingo fue la segunda Media Maratón 21K Ciudad de Huelva.


En cualquier caso, por lo que a mí respecta, al enterarme, en su día, de la existencia de la media, enseguida me entraron ganas de disputarla, sobre todo por la buena pinta que tenía su circuito, ya que no solo estaba homologado, sino que recorría por completo la ciudad. Cuando las mayores avenidas de una población se ponen a disposición de una carrera, queda claro, desde el primer momento, que la misma cuenta con recursos y con apoyos, y en los 21K Ciudad de Huelva eso sucedió, hasta el punto de que se usó la principal calle del centro de Huelva como pista de salida y como recta de llegada. De hecho, el arco se colocó delante del edificio del Ayuntamiento.


En definitiva, la Media Maratón 21K Ciudad de Huelva se veía que iba a estar bien organizada, y a mí no me decepcionó en ningún sentido. Aparte, Huelva es una ciudad bastante llana, por lo que es un lugar agradable para correr.

Por lo que respecta a mi experiencia, yo no quería líos. Por ello, me fui con mucha antelación, por si me encontraba con imprevistos. Dado que tenía que conducir una hora, y que pretendía encontrar aparcamiento cerca de la salida sin conocer la ciudad, me puse en marcha temprano, con la idea de tener margen. Al final, no hubo percances, por lo que llegué muy pronto. Gracias a eso, disfruté de los prolegómenos, pude darme un paseo, e incluso tuve tiempo de desayunar relajadamente. Esta vez no apuré tanto como en otras ocasiones, me arranqué antes de casa, y lo acabé agradeciendo bastante. Mi intención original era ir a Huelva con la familia y alargar la estancia allí, aprovechando el día. Ese plan lo tuve que suspender, pero, aun así, eché una agradable mañana.

Por otro lado, la carrera tampoco me fue mal, partiendo de la base de que mi objetivo era, simplemente, mejorar el tiempo de la última media maratón que había corrido, que fue la de Ibiza en abril. Aquel día, paré el crono en 1h38:27. El bajón físico que pegué en 2022 ya está asumido, por lo que solo aspiraba a no superar esa marca, y lo logré... por cuatro segundos. 


Tras el confinamiento, todavía corrí una media maratón en 1h33, pero después la cuesta abajo parecía no tener fin. Así, mis siguientes carreras de 21.097 metros las cubrí, sucesivamente, en 1h34, 1h35, 1h36 y 1h38. En Huelva, lo único quería era detener un poco la caída. Al parar el crono en 1h38:23 lo conseguí, aunque fuera por los pelos.

Lo cierto es que fui cómodo durante la primera mitad de la prueba, entre otras cosas porque fue plana. En efecto, hasta el kilómetro 7 no recuerdo que hubiera apenas desnivel, ni ascendente ni descendente. No es raro, por tanto, que me encajara en un ritmo muy estable, y que fuera clavando los miles a 4:32, segundo arriba, segundo abajo. A pesar del rictus de mi cara, en ese tramo fui relativamente a gusto.


Luego, entre el kilómetro 7 y el 10'5, aproximadamente, subimos un par de tachuelas, pero el perfil fue bondadoso a más no poder hasta el ecuador de la carrera. 


No obstante, a mí los kilómetros 9 y 10 se me atragantaron. Por eso, marqué 46:11 al paso por el 10.000. Había ido a 4:37 de media, y marchaba en el puesto 204. 

A partir de ese punto, el trazado se endureció. Así, desde los 10.300 hasta los 16.600 metros, ascendimos cuatro rampas importantes. Dos fueron bastante largas. También fueron tendidas, pero corrimos mucho rato picando arriba. Además, después del tramo en pendiente de mayor longitud, tras un descansillo, sufrimos una subida muy brusca. Fueron 500 metros, casi llegando ya al kilómetro 17, que hicieron mella. Por suerte, desde ahí hasta la meta fue todo cuesta abajo. De hecho, el final de esta media resultó ser de los más agradecidos que recuerdo. 

En total, hice los últimos 11.097 metros en 52:12, avanzando a 4:42. Sin embargo, creo mi ritmo fue más lento en el segundo tercio de la carrera, y, en cambio, pude maquillar la media en los postreros 4.000 metros. El caso es que acabé con buen sabor de boca.


Lo curioso es que acabé en el puesto 204, es decir, en el mismo en el que iba en el kilómetro 10. En la segunda parte de la carrera pasé a gente, y también me adelantaron corredores, pero se ve que hubo un equilibrio sorprendente. Entraron en meta 722 personas.

Para finalizar, como se puede comprobar en la foto superior, terminé con el dorsal en la mano. No se si fue el material del que estaba hecho, o la camiseta que me puse, pero el trozo de papel se desgarró al mojarse con el sudor, de una manera que nunca me había pasado. El incidente no tuvo mayor importancia. 

En resumen, me gustó la Media Maratón 21k Ciudad de Huelva. Es de las carreras por las que merece la pena desplazarse unos cuantos kilómetros. Si todo va bien, en años venideros llevaré a cabo el plan que tenía previsto el otro día, y, además de disputar la prueba, ya con conocimiento de cómo es, echaré en Huelva el resto de la jornada, cosa que me apetece mucho.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 257.
% del Total de Carreras a completar: 25'6%.

Reto Atlético 102 MEDIAS
Medias Maratones completadas: 45.
% del Total de Medias Maratones a completar: 44'1%.

Reto MEDIAS DE ESPAÑA Y PORTUGAL
Completado Media Maratón en la PROVINCIA DE HUELVA.
En 2024, % de Provincias en las que he corrido una Media: 26'4%.


7 de noviembre de 2024

HUELVA 2024

Hasta ahora, solo había estado a Huelva en dos ocasiones. Quizás, esto sería normal si viviera en otro sitio, pero mi casa se encuentra a 80 kilómetros de la capital onubense. No se tarda ni una hora, por lo que es evidente que no he ido más veces porque, inconscientemente, ir no ha sido una prioridad para mí. La razón que subyace es que se trata de una población que queda eclipsada por una serie de ciudades andaluzas que tienen, a priori, un mayor número de cosas que ofrecer, y también por un montón de enclaves de su propia provincia, que son una maravilla. Oculta por el brillo de todos esos lugares, y situada en un emplazamiento un poco escondido, Huelva intenta sacar la cabeza como puede. 

Mimbres para destacar no deberían faltarle a Huelva, porque no es una ciudad poco poblada. Así, en España ocupa el puesto 29, de un total de 52, en el ranking de capitales de provincia con más habitantes. Quizás, su problema es que ha llegado a ser la capital provincial con menor renta per cápita de nuestro país. El dato es de 2017, por lo que puede que su posición haya mejorado. Además, pobreza y escaso interés no tienen por qué ir de la mano, pero es innegable que la falta de dinero no ayuda a que los lugares sean vistosos. Sin embargo, hay que tratar de eliminar los prejuicios, porque sé que en Huelva hay sitios atractivos por descubrir. De hecho, con esa mentalidad, en 2005 decidí pasar allí un fin de semana largo. Efectivamente, de las dos veces que he visitado la localidad, en una me limité a ir al fútbol, pero en la otra pasé tres noches en un hotel. Pese a esto, no recuerdo gran cosa, por lo que me voy a centrar en el presente... y este está relacionado con la segunda edición de los 21K Ciudad de Huelva. A esta media maratón le voy a dedicar un post aparte, por lo que ahora solo voy a decir que me sirvió de pretexto para ir a Huelva, y para darme una vuelta por su zona emblemática.





El caso es que la Media Maratón 21K Ciudad de Huelva se disputó el pasado domingo por las calles de la capital onubense. Aparte de las motivaciones deportivas, el hecho de que su comienzo y de que su final estuvieran situados en la Plaza de la Constitución, es decir, en pleno centro, ayudó a que me entraran ganas de apuntarme y de ir para allá. Me apetecía regresar a Huelva, y encontré la excusa ideal para hacerlo.


Como tenía que recoger el dorsal, me fui bastante temprano. Esa es la razón de que salga tan poca gente en las fotos. Gracias a eso, también pude darme un paseo y desayunar, antes de que llegara la hora de prepararme para correr. Para aparcar, no me metí en la boca del lobo, sino que dejé el coche en los alrededores de la zona céntrica. En concreto, encontré un cómodo aparcamiento en la Avenida de Italia. 


Allí, pude comprobar hasta que punto Huelva tiene una configuración urbana peculiar. En efecto, se trata de una ciudad que está cerca del mar, pero que no se encuentra en primera línea. Realmente, se ubica en la Ría de Huelva, que es el estuario que forman las desembocaduras de los ríos Tinto y Odiel. 


Por eso, por un lado Huelva se asoma directamente al Río Odiel, y por los demás está rodeada de tierras que no son edificables, en teoría, ya que, sobre todo por el sur, tienen pinta de ser inundables. Así, si las localidades con mar suelen tener edificios hasta que se topan con la costa, Huelva también tiene un frente meridional similar, pero más allá no hay agua, sino una zona que, en su día, fue una marisma que se desecó, y en la que ahora hay un área industrial y un polígono, entre otras cosas. Sin embargo, con buen criterio, ese terreno no se ha petado, ni se han construido viviendas en él, por lo que la ciudad llega hasta una serie de calles, que se abren a un amplio espacio vacío. Una de ellas es la Avenida de Italia


No obstante, a pesar de que parece que la Avenida de Italia está en los confines de Huelva, lo cierto es que, en el lugar donde confluye con la Alameda Sundheim y con la Avenida Martín Alonso Pinzón, es donde se encuentra el principal acceso al centro de Huelva.


Ese sitio de confluencia se denomina Plaza del Punto. A esta se asoma la célebre Casa Colón, que es, probablemente, el edificio más señero de Huelva. El mismo fue inaugurado en 1883, bajo el auspicio de los gerifaltes de la Rio Tinto Company, para albergar un hotel de lujo. Desde entonces, ha tenido diferentes usos, y en la actualidad se utiliza como palacio de exposiciones y congresos. Cuando vea el inmueble por dentro, hablaré de él con detenimiento.


Junto a la Casa Colón, se inauguró en 2011 el Monumento a la Virgen del Rocío. Es obra de Elías Rodríguez Picón. El mismo rinde un homenaje muy explícito a la Romería de El Rocío, que es uno de los ejes de la vida religiosa, cultural, turística y económica onubense.


La Plaza del Punto es el principal acceso al meollo de Huelva, porque parten de ella la Avenida Martín Alonso Pinzón, que es su columna vertebral, así como la Calle Berdigón, que es uno de los centros neurálgicos de la vida comercial de la ciudad. 


Cuando yo recorrí paseando esta última, estaba todo cerrado, pero me gustó verla así, vacía y sin gente. Además, yo lo que quería era desayunar, y un bar abierto sí encontré. 


Se llamaba Cafetería OhLaLá, y, en principio, el sitio no prometía, porque OhLaLá es una franquicia, que cuenta con más de 40 negocios por toda España, pero luego resultó que me pusieron un tomate muy rico con el pan, y que el café estaba bastante bueno.


Además, la camarera fue un encanto, estuve a gusto, y pagué 2'70 euros por la media tostada y el café, que no es poco, pero que tampoco es una locura. Yo me fui muy contento. 

Por desgracia, no me pude dar un paseo demasiado largo. Yo había ido a correr una media maratón, por lo que, ni tenía mucho tiempo, ni era el día para que me diera grandes caminatas. Pese a esto, andando por la Calle Martín Alonso Pinzón dejé atrás la Plaza de la Constitución, y llegué hasta la Plaza de las Monjas. Allí vi el Monumento a Colón, que también es obra de Elías Rodríguez Picón, y que se inauguró el mismo año que el otro. En consecuencia, le eché un ojo a las calles más destacadas de Huelva.

Tras la carrera, aunque estaba muy cansado, todavía tuve cuerpo para detenerme unos minutos en la Avenida de Sundheim, y disfrutar del hecho de verla cerrada al tráfico. Luego, ya sí fui a por el coche, pero me he quedado con ganas de regresar a Huelva a hacer verdadero turismo, como hice en 2005, pero ahora prestando un poco más de atención.



Reto Viajero POBLACIONES ESENCIALES DE ESPAÑA
Visitado HUELVA.
En 1996 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales ya visitadas en la Provincia de Huelva: 66'6% (hoy día 100%).
En 1996 (primera visita), % de Poblaciones Esenciales de España ya visitadas: 11'3% (hoy día 36'5%).

Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado HUELVA.
En 1996 (primera visita), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Huelva: 3'8% (hoy día 30'4%).
En 1996 (primera visita), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 2'4% (hoy día 22'2%).


31 de octubre de 2024

CARRERA POPULAR VILLA DE OLIVARES 2024

No era consciente de la cantidad de tiempo que hacía que no disputaba la Carrera Popular Villa de Olivares. Tampoco de los años transcurridos desde que la corrí por primera vez. Fue en 2002, en los albores de mi trayectoria como atleta popular. Entonces, participé en la quinta edición de esta prueba, cuando Olivares aún me parecía un remoto lugar. 


Luego, en 2008 el destino me llevó a vivir a Villanueva del Ariscal, que dista apenas un par de kilómetros, y Olivares pasó a ser una localidad muy familiar para mí. A raíz de eso, en 2011 volví a correr su carrera. Habían pasado nueve años desde la primera vez. 


Después, regresé en 2012, 2014, 2015 y 2016, lo que significa que, en seis años, participé en cinco ocasiones en la prueba olivarense. Por aquel entonces, para mí era una cita ineludible cada mes de octubre. No obstante, sin que hubiera una razón concreta, desde 2016 había ido obviando la carrera hasta este 2024, en el que he cruzado de nuevo su meta. 


Habían vuelto a transcurrir casi tantos años como en el otro lapso de tiempo. Esta vez fueron ocho, hasta que puse la cuenta a cero el domingo.

El caso es que, en 2024, de nuevo me ha apetecido un montón participar en la Carrera Popular Villa de Olivares. Lo cierto es que voy a Olivares constantemente, no solo porque es un pueblo que está muy cerca de Villanueva y lo atravieso corriendo cuando tiro en esa dirección, sino también porque llevo a Julia a inglés y a baile al menos un par de veces por semana. Esto lo hago desde hace una década, pero este otoño se me activó el deseo de volver a competir por las calles de Olivares, y no me he quedado con las ganas.


La verdad es que la Carrera Popular Villa de Olivares tiene una serie de cosas buenas que no cambian. De esto ya hablé en el post que escribí, cuando participé en la edición de 2016. La primera de ellas es que no modifican el circuito desde hace lustros. Quizás haya gente a la que no le guste esa fijación, porque no es corriente que una carrera establezca un recorrido y lo mantenga año tras año, pero, para mí, es un aliciente. Además, la Carrera Popular Villa de Olivares se celebra siempre en la misma fecha, y se anuncia con mucha antelación. Aparte, como puntos a favor, también se puede añadir que tiene los kilómetros marcados, y que la distancia total no solo es redonda, sino que es de 10.000 metros. Es muy común lo de diseñar itinerarios de una longitud cualquiera, pese a que, en mi opinión, los corredores agradecemos el hecho de disputar cincomiles o diezmiles. En Olivares, eso parece que lo tienen claro.


Sin embargo, pese a todo lo dicho, la participación en la Carrera Popular Villa de Olivares ha bajado. Es una pena que esta edición de la prueba, que era la 25, haya sido menos multitudinaria que ninguna otra en la que yo haya tomado parte. En efecto, este 2024 hemos entrado en meta 183 corredores, mientras que fuimos 437 (2002), 1.437 (2011), 766 (2012), 412 (2014), 289 (2015) y 355 (2016) en mis demás concurrencias. Tanta disparidad se debe a varias razones. En primer lugar, hasta 2011, inclusive, la inscripción era gratuita. Eso no se notó numéricamente en 2002, porque ese año pertenece a una etapa en la que el running aún era footing y las carreras no se petaban. Luego, en 2011 coincidió el boom del atletismo popular que vivimos, con el hecho de que aún no costó dinero sacar el dorsal, lo que hizo que no fuera normal la cantidad de gente que corrió. La cifra de 2012 tampoco estuvo mal, porque la inscripción ya sí costó 5 euros. 


Desde 2014, apuntarse vale 6, que es un precio bastante decente, pero el desembolso necesario hizo que la cifra de participantes se estabilizara en torno a los 400. Lo que pasa es que, en 2015, el tiempo estuvo lluvioso, lo que explica que bajara la afluencia. En 2016, aún acabaron 355 runners, como he comentado, por lo que me ha extrañado que este 2024 la cifra no haya llegado a los 200. No obstante, si se piensa bien, no es tan sorprendente, porque el domingo hubo otras dos carreras no muy lejos. Una de ellas fue en Tomares. Allí, cruzaron la meta justo 400 personas. Estoy seguro de que alguna hubiera ido a Olivares si no hubiera tenido que elegir. Sin embargo, el coloso al que se enfrenta la Carrera Popular Villa de Olivares, desde hace años, es la Carrera Solidaria Tus Kilómetros nos dan Vida, que el domingo congregó a 3.347 corredores en Sevilla. Es una barbaridad. En 2016, aún no coincidía en fecha con esa cita, pero ahora parece que se ha consolidado que compartan domingo, y eso es un problema. Veremos a ver.

Por lo que a mí respecta, este año he hecho mi peor tiempo de siempre. Es lógico, porque la edad no perdona. Así, en 2002, con 25 tacos, terminé en 42:15 sin despeinarme, y en las siguientes participaciones hice algo más, o algo menos, en función del estado de forma puntual de ese momento. En base a eso, marqué, sucesivamente, 43:00 (2011), 44:50 (2013). 40:25 (2014), 41:12 (2015) y 43:04 (2016). En 2024, he parado el crono en 45:46. He quedado en el puesto 56.


En 2002, el circuito establecido todavía se recorría tres veces, pero, desde 2011, los giros siempre han sido dos, más la recta de salida, que al final también es la de meta. Como he dicho, quitando aquella primera edición de 2002, las demás en las que yo he tomado parte han seguido un itinerario idéntico. Eso sí, el mismo tiene buenas cuestas. Lo que sucede es que están muy concentradas, por lo que se baja mucho durante un rato, y luego se sube todo de golpe. Si esa circunstancia no se sabe, es fácil dejarse llevar, durante los casi 3.000 metros de pendiente negativa que hay al principio de cada vuelta, sufriendo un descalabro cuando hay que ascender el desnivel equivalente en apenas un kilómetro.

Yo, como suele ocurrir desde hace tiempo, el otro día fui bastante estable, a pesar de las cuestas, aunque la primera vuelta la hice más rápido que la segunda. En efecto, marqué justo 22:30 en el kilómetro 5, pero hice la segunda mitad de la carrera en 23:16. Lo cierto es que, el hecho de que fueran tan favorables los 2.500 metros del principio, provocó que saliera demasiado rápido. Me controlé, porque sabía lo que me esperaba, pero no lo suficiente. Eso hizo que, en la segunda parte de la primera vuelta, cuando la cosa se puso dura, fuera menos suelto de lo recomendable. Aun así, hice los kilómetros 3, 4 y 5 en 4:35, 4:36 y 4:37. Después, me lancé de nuevo hacia abajo, en el tramo bueno, yendo más lento que al comienzo, pero marcando 4:26 y 4:27 en cada parcial. Lo chungo vino en el duro final, en el que no me hundí, pero en el que sí tuve que aflojar el ritmo. Mi media global fue de 4:35. Con respecto a las posiciones, en el primer punto en el que nos controlaron el paso, que estaba colocado en el kilómetro inicial, iba el 46, en la segunda vuelta pasé por ese mismo lugar en el puesto 55, y acabé el 56. La verdad es que no éramos muchos, la prueba se abrió pronto, y, por ello, hubo pocos adelantamientos.

En suma, me gustó volver a la carrera de Olivares, no solo por lo que significa para mí competir por las calles de ese pueblo, sino también por el ratillo que eché en los prolegómenos, en los que estuve charlando con un par de viejos conocidos. Las caras amigas, cuando uno corre tan cerca de casa, no son pocas entre los participantes, e incluso entre el público, lo que le da a la cita un aliciente extra. Me da que no va a pasar casi otra década, hasta que regrese a la Carrera Popular Villa de Olivares.


Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en OLIVARES.
En 2002 (año de la primera carrera corrida en Olivares), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 4'7% (hoy día 37'1%).

Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 256.
% del Total de Carreras a completar: 25'5%.


9 de octubre de 2024

ALMONTE 2024 (VISITA DE OCTUBRE)

En los años 60 del siglo XX, la gente ya iba al trozo de costa en el que hoy está Matalascañas, pero, en aquella época, en la playa solo había un puñado de chiringuitos. Para los que hemos visitado esta pedanía del municipio onubense de Almonte más recientemente, ver la siguiente foto es flipante.



La instantánea la he cogido prestada de un grupo que hay en Facebook, llamado Matalascañas Playa Doñana, y muestra que Matalascañas no existía hace 50 años. Hoy día, lo que hay es lo que se muestra en la siguiente foto satélite, en la que he marcado el sitio aproximado desde el está tomada la imagen de arriba, así como la dirección en la que se sacó.


La diferencia es abismal. Siendo estrictos, al edificar de esa manera se perpetró una especie de crimen, en el que el damnificado fue el Parque Nacional de Doñana, que es el que rodea Matalascañas por el sureste y por el noreste. Por el suroeste, la localidad se abre al mar, mientras que, por su noroeste, lo que se extiende es el Parque Natural de Doñana, que está menos protegido que el Nacional, por lo que se puede atravesar para llegar a la zona habitada. Sin embargo, voy a hacer de abogado del diablo, y voy a decir que, realmente, dado que se acotó, para que fuera urbanizado, un rectángulo de 4 kilómetros de largo por 1 de ancho, que dicho espacio se ha respetado con escrúpulo, y que el mismo se encuentra inserto en un área virgen que supera los 1.224 km², por lo que es como una gota en un vaso de agua, pues la conclusión es que Matalascañas no hace verdadero mal a nadie. En ese paraíso natural, se podría haber construido un pueblo más bonito, pero, desde luego, el entorno no se ha visto afectado por su presencia.

El caso es que, dado que Sevilla se encuentra a 80 kilómetros de Matalascañas, el litoral de esta localidad se considera como la playa de los sevillanos. Yo, además, vivo 10 kilómetros más cerca. Por esa razón, este es el sexto post que le dedico a Matalascañas en el blog, puesto que, en los últimos años, he ido en varias ocasiones a comer allí al sol. El sábado regresé a eso, precisamente, por lo que voy a escribir otro pequeño artículo. No obstante, por aportar algo nuevo, en él voy a contar como está organizado el núcleo habitado, y qué es lo que yo he visitado desde 2016.

Administrativamente, Matalascañas no está dividido en barrios, sino en sectores. En el post que escribí en mayo de 2019, incluí un mapa, en el que se reflejaba con claridad como ser distribuían esos sectores por la población. En esta ocasión, voy a poner otra imagen, que refleja lo mismo.


Como se entrevé, en Matalascañas hay 27 sectores, en los cuales las casas se organizan por números correlativos. Las calles, en cambio, no tienen denominación específica. De esos 27 sectores, 20 están designados con letras mayúsculas, que van de la A a la T (sin incluir la Ñ), y los 7 del extremo este, que se construyeron en una segunda fase, se bautizaron con las letras minúsculas que van de la a y a la g. Lo que pasa es que, parece que quedaba mal lo de limitar el nomenclátor de una población, en la que han acabado viviendo 2.500 personas, a un montón de letras y números, por lo que se le añadió a cada sector el nombre de una planta o de un árbol, cuya primera letra es la asignada a ese sector. De esa forma, es más fácil recordar las direcciones y se las puede mencionar de una manera menos áspera. Todo muy original y divertido.

Aparte, hay una serie de sectores que están agrupados bajo el nombre común de Caño Guerrero. Son los bautizados como K, O, P, Q, R y S, es decir, son todos los que se edificaron al final de la primera fase, quitando el T, en el cual se construyó una urbanización de casitas a la que se denominó, en concreto, Pueblo Andaluz. 

Así pues, al principio de la fase inicial de desarrollo de Matalascañas, salvo el Sector A, que tiene aspecto de un barrio del extrarradio de una gran ciudad, el resto se llenó de casas unifamiliares. Por eso, la mayoría del oeste de la localidad está conformada por una tupida trama de chalets con jardín, que se asoman a un montón de calles, desde las cuales solo se distinguen vallas con setos. Es impersonal, pero al menos queda uniforme. En Caño Guerrero, en cambio, se perdió el norte, y se empezaron a ejecutar promociones al tun tun, sin orden ni concierto, por lo que se alternan los pisos, con las urbanizaciones cuadriculadas de adosados, y con otras que se encuentran cerradas por muros. Por allí, también hay descampados, que se han quedado sin construir, un polígono, así como zonas de aparcamiento distribuidas sin una planificación aparente. Es un lugar poco atractivo, por decirlo finamente. De todos los sectores, el P o Palmito, que es el más céntrico de Caño Guerrero, es el que se ve cuadriculado en la imagen inferior. En él estuve el otro día. 


Como se puede apreciar en el centro de la imagen, el Sector P es bastante simétrico en su ordenación. Su espina dorsal la forman tres edificios, que están llenos de locales comerciales. Nosotros dejamos el coche en la rotonda que está delante del que se encuentra más alejado de la playa.


Yo quería comer frente al mar, por lo que había reservado una mesa en el Restaurante Zahara, que está en un ensanchamiento del Paseo Marítimo. 


Por ello, obviamos todos los bares y restaurantes que hay en los tres edificios comerciales comentados, y seguimos el camino que nos marcaba el mar. 


La tranquilidad era la nota predominante en toda la zona, dado que la temporada alta hace semanas que acabó. Aparte, una de los aspectos más característicos de Caño Guerrero, es que, en él, el Paseo Marítimo, que en Matalascañas ocupa por completo el frente costero, y que tiende a ser demasiado estrecho, se ensancha bastante. 


Es muy patente que ese ensanchamiento ejerce de centro neurálgico de Caño Guerrero, porque el nombre está escrito en el suelo con azulejos.

Por lo que respecta al Restaurante Zahara, lo cierto es que confié en lo que ponía en Tripadvisor y no me arrepentí. Yo quería comer cerca del mar, y para ello la oferta en Matalascañas es amplia, pero no tenía ni idea de cuál sitio elegir. Podría haber esperado, para decidir sobre la marcha. Eso es lo que he hecho otras veces, pero el procedimiento no siempre me ha salido bien, y en esta ocasión, en la que iba con mi madre y con las niñas, no quería para nada errar el tiro. Por esa razón, me puse en manos de la célebre página web de recomendaciones, y no me defraudó. En la misma, el Restaurante Zahara está en el puesto 6, de 72 establecimientos valorados. En su terraza, comimos de lujo, en primer lugar por la buena temperatura, pero también porque estuvimos muy tranquilos. Había otras mesas ocupadas, pero, en general, el ambiente fue de calma. Por último, lo que degustamos estuvo a la altura de las expectativas.


Después de comer, nos echamos una buena siesta junto al mar. La Playa de Matalascañas, que es el nombre que recibe el litoral onubense en todo el tramo urbanizado que se encuentra frente a Matalascañas, no destaca tanto como las zonas vírgenes que se extienden más allá de los extremos de la población, pero a mí me pareció que estaba deliciosa.


Antes de acabar, dado que he explicado arriba como se estructura Matalascañas, desde el punto de vista urbanístico, ahora voy a hacer un breve recuento de los sectores de los que he hablado en En Ole Väsynyt hasta la fecha. Así, para empezar, desde que escribo en el blog, he estado en el Sector A o Ánade Real las cinco veces anteriores que he ido a Matalascañas. Esa parte es lógico que atraiga, porque es conocida, de manera extraoficial, como El Centro, pese a que está en el extremo oeste de la población. También he visitado el Sector C o Cerceta (en marzo de 2016 y en 2022), el D o Dehesa de las Marismas (en mayo de 2019), el T o Torre Zalabar (este es de los pocos sectores que no tiene nombre de planta o de animal. Estuve en él en noviembre de 2019) y el c o Calamón (igualmente, me lo pateé en noviembre de 2019). Son solo 6 de los 27 mini barrios de la localidad. La verdad es que, en la mayoría no hay nada más que casas o bloques de pisos, pero quizás me de, en próximas ocasiones, por ir investigando, a ver si se puede destacar algo en ellos y en los demás.



Reto Viajero MUNICIPIOS DE ANDALUCÍA
Visitado ALMONTE.
En 1994 (primera visita incompleta), % de Municipios ya visitados en la Provincia de Huelva: 2'5% (hoy día 30'4%).
En 1994 (primera visita incompleta), % de Municipios de Andalucía ya visitados: 1'5% (hoy día 22'2%).


30 de septiembre de 2024

CARRERA NOCTURNA DEL GUADALQUIVIR 2024

Desde diciembre de 2021, mi puesto en la Universidad de Sevilla está en la Biblioteca Rector Machado y Núñez. La misma se encuentra a dos pasos del Paseo de las Delicias, por lo que se halla muy cerca del lugar donde se sitúa, desde hace unos años, el principio y el final de todas las carreras más multitudinarias de Sevilla. Una de ellas es la Carrera Nocturna del Guadalquivir, que se disputa el último viernes de septiembre desde 1989.


En 2023, el día de la Nocturna me tocó trabajar por la tarde, por lo que acabé mi jornada a las 20'30 horas. Dado que me pegué desde mediodía en el interior del edificio, no noté nada, pero, al salir, me encontré con el dispositivo de la prueba ya montado. Teniendo en cuenta que el evento junta a 22.000 personas, la parafernalia que vi era tremenda. Tanto, que los alrededores de la biblioteca estaban vallados, y habían cortado el paso por delante. Esa circunstancia no tuvo mayores repercusiones para mí, puesto que me dejaron irme a casa, pero sí hizo que volviera a tomar contacto con la carrera sevillana más popular, tras varios años sin prestarle demasiada atención. Yo la había corrido nueve veces, desde mi debut en el 2000, pero no había participado en ella desde 2019, y me entraron unas ganas enormes de hacerlo otra vez. Por eso, en la edición número 36 de la cita, me he fundido de nuevo con la marea naranja.


Ya conté, en el post que escribí en 2019 sobre la Carrera Nocturna del Guadalquivir, que esta cita tan clásica estuvo muchos años venida a menos, pero que se revitalizó a partir de 2013. El pasado viernes, comprobé que su estado de salud sigue siendo bueno. La verdad es que se trata de un evento masivo, y, pese a eso, está muy bien organizado. No siempre fue así, pero es evidente que los responsables han aprendido de sus errores, por lo que, hoy día, todos los detalles se cuidan al máximo.

Entre los aciertos, el más importante es que empieza y termina en el Paseo de las Delicias, que es largo y ancho, por lo que puede dar cobijo a miles de personas. De hecho, se trata de una avenida tan espaciosa, que permite que se puedan alcanzar las filas cabeceras por los laterales, incluso llegando a la salida con el tiempo relativamente justo. Además, a posteriori también tiene capacidad para ir absorbiendo a los que van acabando. Aparte, se ponen vallas al principio del kilómetro inicial, para evitar que la gente se sume a la carrera sin haber pasado por el arco de salida y cree un tapón, que es algo que sucedía antes. Por otro lado, el recorrido lo han pensado bien, porque se rodea el centro de Sevilla por su primer anillo, que es bastante vistoso, y que está formado por calles muy amplias. El circuito no tiene ni una sola esquina, lo que es un acierto, porque posibilita que corran grandes multitudes por él con un mínimo de soltura.


Otro punto a favor de la la Nocturna es que congrega a bastante público en las calles, a pesar de que no es demasiado competitiva. Por eso, se corre por grandes avenidas, flanqueadas por un montón de personas que forman un pasillo humano bien nutrido. 

Por último, gran parte del éxito de la carrera radica en que ofrece alicientes para todos. Primero, los que quieren pelear por los puestos de honor pueden hacerlo. No hay premios en metálico, pero los galgos salen en los periódicos mucho más que en otras pruebas. De hecho, a los cracks se les reserva el cajón delantero en la línea de salida, lo que demuestra que se mima a los que compiten de verdad. Segundo, a los que no optamos a ganar nada, pero queremos correr a tope, tampoco se nos ponen trabas. Realmente, resulta muy sencillo salir cerca de la cabeza y encontrar espacio para ir a muerte sin obstáculos. Y tercero, los que prefieren ir tranquilos, o, incluso, los que van a jurdear, está claro que no se sienten intimidados. Este año, María me acompañó, se quedó por los alrededores, sentada en una terraza, y me confirmó que, diez minutos después del pistoletazo inicial, todavía había grupos de personas que iban camino de la salida, sin estresarse ni un poco. En efecto, se dan dos horas para completar 8.500 metros, por lo que casi es posible ir a gatas. En vista de eso, no es raro ver padres y madres empujando carritos de niño, gente disfrazada, abuelos andarines y señoras con bolso. 

Yo, como habrá quedado claro, soy de los que se apuntan para ir al máximo, aunque no se tomen tiempos oficiales. Siempre lo he hecho. Por ello, en 2015 me vi corriendo relativamente delante, y me encantó avanzar, con poca gente a mi alrededor, por las amplias avenidas de la ronda histórica, llenas de público en las aceras. Eso es lo que me reenganchó a esta carrera. En 2019, busqué repetir esa sensación, y el otro día pretendía lograr lo mismo. Por suerte, lo conseguí, pese a que cada vez me cuesta más. La verdad es que en 2015 fui a 4:12 el kilómetro, cuatro años después lo hice a 4:17, y este 2024 me he tenido que conformar con marcar una media de 4:28.

Sin embargo, es difícil correr de una manera más estable, que como lo hice el viernes. La prueba es que tomé dos tiempos, uno en el kilómetro 3 y otro en el 8, y la media no se movió de 4:29 hasta el final, cuando mejoró un pelín. Lo cierto es que me aislé, y me adapté de una forma perfecta a avanzar en mitad del caos. 


Efectivamente, si la semana pasada, en La Campana, me vi corriendo solo, en la Nocturna me fui al extremo opuesto, que es hacerlo todo el rato rodeado de gente, que te adelanta por los dos lados, o a la que tu mismo sobrepasas, sin que sea posible encontrar a nadie que te sirva de referencia. A pesar de esto, me centré en mis sensaciones, y no me moví de los 4:29 por kilómetro de los que hablaba, hasta que rebasé la banderola del 8. En ese momento, tuve capacidad para meter el turbo, cosa que me alegra infinito.


Recorrer la recta de meta, sita en el Paseo de las Delicias, fue una gozada. Al encararla no iba solo, ni mucho menos, pero pude disfrutar de la calle despejada, antes de que empezaran a llegar las hordas de corredores.


En definitiva, la Nocturna del Guadalquivir es una carrera diferente, y es tan entrañable, que me da igual que no haya ni clasificaciones. Han pasado 24 años desde que debuté en ella, y me produce unas sensaciones indescriptibles. No soy un incondicional, de manera que entre una y otra vez que la corro pasa tiempo, pero, al hacerlo, todas esas emociones vuelven, por lo que sé que repetiré en el futuro.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 255.
% del Total de Carreras a completar: 25'4%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en SEVILLA.
En 2000 (año de la primera carrera corrida en Sevilla), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 0'9% (hoy día 37'1%).


21 de septiembre de 2024

CARRERA SAN NICOLÁS 2024

Tengo la sensación de que hacía siglos que no cogía carretera y manta, y me iba a disputar una carrera popular de las normales y corrientes, fuera de mi zona de confort, que es la que está centrada en Sevilla capital y en su área de influencia. Así, a bote pronto, que yo recuerde, la última vez que lo hice fue en octubre de 2022, cuando fui a Villaverde del Río. Tampoco hace tanto. Sin embargo, hay que remontarse a diciembre de 2015 para encontrar la anterior. Lo cierto es que vengo pecando un poco de perezoso desde hace tiempo, a la hora de ir a correr a los pueblos que se encuentran algo alejados de la gran ciudad. Nada más que por eso, ya tuvo un significado especial la prueba en la que participé el pasado sábado en La Campana.


La verdad es que, para tomar parte en competiciones más largas o prestigiosas que impliquen viajes, nunca me han dejado de apetecer los líos, pero para las carreras de domingo me he vuelto muy comodón. Hubo un tiempo, hace ya casi dos décadas, en el que me encantaba ir a correr a pueblos random. Por aquel entonces, me juntaba a menudo con un grupo de amigos, y no dudábamos en hacer kilómetros y en explorar las provincias de Sevilla o de Huelva, disputando pruebas variopintas.


No obstante, a la hora de coger el coche, para correr en localidades alejadas de Sevilla capital, ellos eran más intensos que yo, que me unía a sus locos planes solo de vez en cuando. Por eso, participaron en una serie de citas atléticas a las que yo no llegué a acudir. En algunos casos, se me quedó la espinita de no haberlo hecho... y es en este punto donde enlazo con la Carrera Popular San Nicolás, porque esta prueba fue una de esas a las que yo pasé de ir. Poco después de aquel día, fijé mi reto de disputar, al menos, una carrera en cada uno de los pueblos de la provincia de Sevilla, y, desde entonces, me venía arrepintiendo de no haber ido a competir a La Campana, aquella tarde de sábado de septiembre. 

Pese a todo lo dicho, lo cierto es que ya había atravesado una meta en La Campana. Fue en diciembre de 2009, cuando disputé la Carrera Popular de Chamuscaos. Este evento une Fuentes de Andalucía y La Campana, que distan unos 15 kilómetros, con la particularidad de que las ediciones pares acaban en La Campana, mientras que las impares finalizan en Fuentes. Algún día volveré competir en esta cita y hablaré de ella. De momento, solo voy a decir que, a la hora de cumplir mi reto de correr, al menos, una carrera en cada uno de los pueblos de la provincia de Sevilla, me gustaría que las pruebas comenzaran y terminaran en la localidad en cuestión. Por eso, en La Campana la cosa se me había quedado un poco coja. Este 2024, por fin he saldado la pequeña cuenta pendiente. 

Con todo, al final me he encontrado conque la Carrera Popular San Nicolás ha sido algo más que un simple trámite para avanzar en el reto. En realidad, ha resultado ser una gran experiencia. Ya desde el principio, cuando, yendo para La Campana en coche, abandoné la autovía A-4, me adentré en La Campiña de Carmona, y conduje durante 15 kilómetros por una desierta carretera provincial, me di cuenta de que iba a una de esas competiciones en las que los pocos que participan tienen un nivel importante. En ese sentido, el contraste con las ciudades y con los pueblos donde viven los urbanitas es tremendo. Estos, con frecuencia tienen trabajos sedentarios, pero, a la vez, hacen ejercicio para intentar minimizar el impacto de su vida demasiado estática. Muchas de estas personas llenan las carreras populares, habiendo entrenado lo básico, o sin tener unas especiales cualidades. En las poblaciones pequeñas y aisladas, en cambio, la ocupaciones vitales suelen ser duras en mayor medida, y lo de hacer deporte porque sí, sin destacar especialmente, se lleva menos, de manera que solo corren los máquinas, porque a todo el mundo le gusta hacer lo que se le da bien, aunque el entorno no fomente el ocio deportivo. Para ejemplificar este hecho, puedo aportar datos de mi última carrera en Sevilla capital, y compararlos con los de la de La Campana. Así, en octubre de 2022, en la Carrera Casco Antiguo, corriendo yo a 4:27, acabé el 460, y llegaron por detrás mía 2.151 runners, es decir, el 82'4% del total. El sábado, yendo al mismo ritmo, crucé la meta en el puesto 30, pero me siguieron apenas 44 atletas, o sea, el 59'5% de los que habían tomado la salida. Lo que quiero reflejar es que, para los corredores de un nivel medio, lucen bastante más los eventos multitudinarios que los modestos. 

Sin embargo, las citas con poca gente aportan experiencias nuevas que no tienen precio. Eso es lo que me pasó el otro día. Para empezar, jamás había disputado una competición con una participación tan baja. En La Campana solo corrimos 74 personas, lo que, para mí, es todo un récord. Además, como el recorrido fue de 7.850 metros, hubo espacio para que los corredores nos distanciáramos mucho entre nosotros, y yo viví en mis carnes lo que es avanzar sin ver al que te precede. Esto no era la primera vez que me sucedía. En algún tramo de alguna carrera puntual ya lo había experimentado, pero nunca tanto rato como en la Carrera Popular San Nicolás. 

La Carrera Popular San Nicolás estuvo compuesta por dos vueltas idénticas a un circuito. En consecuencia, pasamos un par de veces por el centro de la localidad, aunque solo de refilón, por lo que no hubo demasiados adoquines en el trayecto. Lo que sí hubo fue un buen número de giros en ángulo recto, como suele ocurrir en las carreras de los pueblos.


La salida y la meta estuvieron situadas en la Avenida de Fuentes de Andalucía, la primera junto al arco, y la segunda bajo el mismo. 


La Avenida de Fuentes de Andalucía es la travesía de La Campana. En el pueblo, desemboca igualmente la carretera que yo usé para llegar en coche, pero la principal vía que lo atraviesa es la A-456, que va de norte a sur y lleva a Lora del Río por un lado, así como a Fuentes por el otro. De ahí el nombre que tiene, en el trozo en el que ejerce de calle. En ese pedazo urbano está el Ayuntamiento de la Campana, y también el Parque Antonio Machado, que es el lugar donde se habilitó la recogida de dorsales y todos los actos posteriores al fin de la carrera.

El caso es que salimos cuando estaba anocheciendo, y en seguida torcimos a la derecha y nos metimos en el centro del pueblo por una calle de adoquines. Luego, efectuamos otro giro a la izquierda y recorrimos entera la Calle Lora. Durante ese kilómetro inicial, fui acompañado, pero, tras el tercer viraje, que fue de nuevo a la izquierda, superé a tres corredores que me precedían, y, para mi sorpresa, me percaté de que solo veía a dos mujeres (una me había adelantado hacía poco) y a un hombre, que iba como a 60 o 70 metros. Antes de alcanzar la parte más dura del circuito, que fue la de la calle que limita el casco urbano campanero por el suroeste, ya había dejado atrás a una de las chicas y había perdido de vista a la compañera, así como al hombre al que llegué a divisar a lo lejos. Delante, no llevaba absolutamente a nadie, y eso que aún ni había completado la mitad de la primera vuelta.

En este punto, tengo que poner de manifiesto que la Carrera Popular San Nicolás no fue como otras carreras nocturnas de pueblo en las que he participado, en las que la gente se tira a la calle para animar. En La Campana, el público brilló por su ausencia, la verdad. Además, la prueba no se puede decir que estuviera muy bien señalizada, y algunos de los escasos voluntarios que vi, estaban más pendientes de pelar la pava, que de marcar la dirección del recorrido. Debido a todas esas circunstancias, me vi corriendo a ciegas, hasta el extremo de que me llegué a equivocar de camino. Fue insólito. Lo cierto es que, en un momento dado, me fui para donde no era, en un cruce en el que ni había público, ni había vallas, ni había voluntarios, ni flechas, ni nada. Lo mismo no era tan difícil elegir la opción correcta, pero el corazón me latía a mil y me confundí. Por suerte, desde un coche me dieron una voz para que parara, luego un policía, que estaba cortando el tráfico, me pegó otro grito, y yo, tras pararme, fui capaz de averiguar que dirección tenía que seguir. Fue un poco desastre. Esos instantes de zozobra me hicieron perder tiempo, lo que provocó que un corredor que llevaba a lo lejos casi me alcanzara. En el kilómetro que quedaba, hasta completar la primera vuelta, no volví a despistarme, pero me tuve que mantener alerta. En vista de eso, cuando, al comenzar la segunda vuelta, mi perseguidor, que era un chaval que se llamaba Francisco Barcia, se cansó de ir a mi espalda y aceleró, no vi con malos ojos que me adelantara. No digo que le dejara pasar, pero reconozco que pensé en utilizarlo de referencia, en la medida de lo posible. Por ello, aunque se me despegó enseguida, me aferré a su estela con uñas y dientes, y lo aguanté ahí los 3.500 metros que nos quedaban. El pobre dudó un par de veces, y también tuvo que reconducir levemente su trayectoria en una ocasión, porque es que el circuito no estaba bien balizado. Yo, al ir detrás de él, por fortuna me olvidé de los problemas. 

Al final, Francisco me sacó 5 segundos. Por su parte, él llegó 24 segundos después que su antecesor, que a su vez entró 19 segundos más tarde que la chica que me había rebasado a mí, al poco de empezar. Por detrás mía, el siguiente atleta tardó en cruzar la meta otros 24 segundos. Como digo, íbamos todos muy dispersos. Yo tuve suerte de poder correr cerca de alguien, pero no fue lo normal.

En definitiva, la Carrera Popular San Nicolás tuvo su punto original. Para mí, lo de correr con tan poca gente fue una experiencia nueva, que me divirtió mucho. Además, ya puedo incluir, a todos los efectos, La Campana en la lista de pueblos en los que he disputado alguna carrera.


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 254.
% del Total de Carreras a completar: 25'3%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en LA CAMPANA.
En 2009 (año de la primera carrera corrida en La Campana), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 17'1% (hoy día 38'1%).


11 de septiembre de 2024

CROSS POPULAR SOLIDARIO VIRGEN DEL CARMEN 2024

La sexta edición del Cross Popular Solidario Virgen del Carmen fue la primera carrera que disputé, cuando se reanudó la vida medio normal tras la pandemia de COVID-19. Dicha prueba se celebró en septiembre de 2021. Para mí fue muy especial, por lo que di mi palabra de que volvería. El pasado domingo cumplí la promesa. 


Lo cierto es que quería volver a participar en el Cross Popular Solidario Virgen del Carmen por lo que he comentado arriba, pero también porque fue una carrera que me encantó. La misma parte del Paseo Fluvial Virgen del Carmen, que está situado junto al Río Guadalquivir, en la localidad de San Juan de Aznalfarache.


El Paseo Fluvial Virgen del Carmen está adoquinado y cuenta con un carril bici, pero pronto se convierte, tanto hacia el sur, como hacia el norte, en un camino de tierra apelmazada. 



Hacia el sur, el camino no pasa de Gelves, por lo que no se alarga mucho, pero, en cambio, hacia el norte llega hasta la altura de Santiponce. En este sentido es en el que se disputó la carrera. El sendero de tierra era estrechito, pero su suelo estaba muy bien. 

Al principio, durante 3 kilómetros corrimos paralelos al Guadalquivir, pero, en un momento dado, el circuito se separó del río y se metió hacia el interior, llevándonos, a lo largo de 2.500 metros, por un camino que hizo como un arco, antes de enlazar de nuevo con el sendero primigenio. Por él, pero en sentido inverso, regresamos, recorriendo los 5 kilómetros que había hasta la meta. 

La carrera, por tanto, discurrió entera por caminos. Estos estaban en perfecto estado, salvo el del tramo que se alejó del río, en el cual había bastantes piedras sueltas. Por otro lado, el trazado fue llano. Solo se subieron, y luego se bajaron, unas cuantas pequeñas rampas, que se han generado al no soterrar del todo algunos desagües o tuberías que van a dar al río.

El caso es que en 2021 participé en el Cross Popular Solidario Virgen del Carmen, porque en aquel momento me pareció una buena carrera para volver al ruedo tras la pandemia, y esta vez he vuelto porque me encantó. Después de disputarla de nuevo, me reafirmo en que es una cita muy recomendable. Para mí es perfecta, porque es llana y recta. Me chiflan las pruebas así. A cambio, no se ve un alma animando, y hay que soportar una considerable dosis de calor húmedo. Lo cierto es que hay bastante sombra, pero lo de ir corriendo a tope junto al Rio Guadalquivir, en pleno mes de septiembre sevillano, es sinónimo de sudar a chorros.

Aparte de disfrutar mucho del recorrido, yo iba con el objetivo de mejorar la marca que hice hace 3 años. En aquella ocasión, tras 22 meses sin competir, corrí los 10.500 metros a 4:27. Superar eso no parecía difícil, pero no lo logré, porque, en el tiempo transcurrido desde septiembre de 2021, mi punta de velocidad ha desparecido. Ahora, soy capaz de rodar diez kilómetros, solo y sin vaciarme, a una media estable de 4:50, pero bajar de 4:30 en una carrera me parece una utopía, aunque me deje los higadillos. El pasado domingo, sin ir más lejos, ese fue mi ritmo.


La verdad es que las sensaciones en carrera fueron buenas, pese a la media. De hecho, una vez que superé el primer kilómetro, en los siguientes 9.500 metros rebasé a 6 corredores y me pasaron 9, por lo que fui bastante estable. Solo tuve un rato menos confortable. En efecto, durante los 3 kilómetros iniciales fui a tope, pero bien. Sin embargo, en el trozo en el que nos separamos del río, la presencia de piedras me incomodó y me sacó de punto un pelín. Por ello, encaré el retorno con una cierta inquietud, ante la posibilidad de hundirme. Por suerte, me perseguía otro corredor, que me pasó cuando cogimos de nuevo el camino junto al rio, y que se me puso delante. Siguiendo su ritmo, sentí como la energía volvía a mí. En un determinado momento, me percaté de que él empezaba a flaquear, y comencé a tirar yo, con la idea de devolverle el favor. Así fuimos un tiempo, hasta que noté que perdía comba. Aflojé algo, para ver si aguantaba, pero, al darme cuenta de que se me separaba de todos modos, incrementé la marcha muy poco a poco, sin brusquedad, para que me fuera teniendo de referencia. Gracias a esos movimientos fui distraído. Aparte, al regresar fue de gran ayuda divisar, a lo lejos, la torre del Monumento al Sagrado Corazón, que se eleva por encima de San Juan de Aznalfarache. Conforme avanzaba lo fui viendo más cerca, y esto me vino genial, aunque el tramo final se me hizo un tanto largo, dado que no estaban marcados los kilómetros y que no llevaba ninguna referencia real de lo que me quedaba.

En meta, paré el crono en 47:13. A pesar de las sensaciones positivas, y de todo lo que apreté, el ritmo medio fue de 4:30. No logré el objetivo. Sin embargo, me fui con un sabor de boca muy bueno, gracias al agradable rato que eché en la zona de meta. Para empezar, Juan Manuel Villalba, mi compañero de fatigas durante unos kilómetros, que entró 16 segundos después que yo, me tendió la mano cuando me vio. Eso me encantó. También charlé con unos cuantos conocidos, y, por último, estuvo conmigo María, que me está acompañando otra vez a las carreras.

En definitiva, empecé la temporada 2024-25 disfrutando de una de esas pruebas que se organizan los domingos por la mañana en los pueblos, en las que uno pasa un rato saludable y entrañable, que revitaliza cuerpo y mente. 


Reto Atlético 1.002 CARRERAS
Carreras completadas: 253.
% del Total de Carreras a completar: 25'2%.

Reto Atlético PROVINCIA DE SEVILLA 105 CARRERAS
Completada Carrera en SAN JUAN DE AZNALFARACHE.
En 2004 (año de la primera carrera corrida en San Juan de Aznalfarache), % de Municipios de la Provincia de Sevilla en los que había corrido una Carrera: 6'6% (hoy día 37'1%).